La aceptación. El método de la ausencia de esfuerzo.  

Extracto del libro No self no problem del maestro tibetano Anam Thubten  

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez

26 de septiembre de 2019

C. El lama Anam Thubten comienza diciendo que unas semanas atrás alguien le pidió que hablara acerca de la vejez, y, por la expresión en el rostro de la persona que se lo pidió pudo ver que tenía miedo respecto al problema de la tan llamada “tercera edad o avanzada edad”.

Mientras sigamos viviendo en esta forma humana, dice, es imposible llevar una vida que esté completamente libre de esas condiciones que no deseamos: enfermedades, toda clase de problemas y la vejez. Algunas veces estamos tan extremadamente temerosos que sufrimos de lo que él identifica como fobia. Fobia es un término psicológico que describe que tememos o le tenemos miedo a algo de manera obsesiva, incluso irracional.

Ese deseo primordial de condiciones perfectas, es una mezcla compleja de nuestro impulso instintivo por tener comodidad física y la energía inconsciente de liberarnos de cualquier cosa que incluso remotamente nos recuerde nuestra fragilidad y mortalidad.

Como resultado, cada uno de nosotros está fantaseando acerca de tener una existencia perfecta. Queremos estar en el paraíso, en un cielo libres de toda circunstancia que no queremos enfrentar.

En toda la historia humana, nadie ha logrado esa clase de vida. Aun así, nosotros mantenemos y alimentamos esta infantil fantasía de que, si luchamos suficientemente fuerte contra la realidad, entonces tarde o temprano lograremos alcanzar esa vida idealizada, libre de todas las condiciones y situaciones indeseables. Algunos de nosotros trabajamos muy duro luchando contra la realidad. 

C. En lo que acabamos de escuchar hay cosas muy interesantes. Una de ellas es que, cuando somos jóvenes e incluso cuando somos adultos y escuchamos hablar acerca de la vejez, pensamos que eso no es con nosotros, pero cuando somos adultos mayores, nos da la impresión de que se habla acerca de la vejez con demasiada insistencia. Pero, tanto en un caso como en el otro, es indiscutiblemente, algo de lo que tenemos que ocuparnos.

Otro asunto que debemos ver con mayor honestidad, es nuestra tendencia a fantasear, a imaginar.

Es sorprendente como, aun siendo adultos, ese hábito continúa estando presente y colorea nuestras vidas con auto engaños y falsas ilusiones.

Anam Thubten es un lama joven que se ha integrado muy bien a la vida en la costa oeste de los Estados Unidos. Cuenta que en una oportunidad fue invitado a una fiesta. Algunas personas estaban tomando champaña mientras disfrutaban del agua caliente en un jacuzzi y mientras se encontraban allí, en medio de esas circunstancias tan aparentemente placenteras, se quejaban de sus vidas. Quejándose mientras estaban allí, en ese jacuzzi tomando champaña, y también después de haber terminado una exquisita cena.

Esta gente lo tenía todo, pensaba él. Estaban teniendo unos momentos estupendos en términos de disfrutar de placeres mundanos y al mismo tiempo, creaban, para sí mismos, la imaginaria experiencia del sufrimiento y el conflicto. Eso de lo que ellos tanto se quejaban, simplemente no existía realmente. Si buscábamos una razón para su sufrimiento, no la podíamos encontrar en ninguna parte cerca de su actual situación.

De igual forma, cuando pensamos que tenemos conflictos y obstáculos, la mayoría del tiempo no podemos en verdad encontrarlos. Eso se debe a que ellos están merodeando en nuestra consciencia. Nuestra consciencia es como una fábrica donde creamos toda clase de problemas imaginarios. Es una fábrica muy grande. Podría ser útil visualizar que en nuestra consciencia hay una fábrica que está constantemente produciendo la polución de problemas imaginarios. Es un trabajo tiempo completo de la mente egotista. Ya podemos ver por qué sufrimos los humanos.

Siempre sufriendo, consciente o inconscientemente, debido al hecho de que creemos equivocadamente que, si luchamos contra la realidad podremos alcanzar nuestras fantasías.

Que podremos lograr esta infantil fantasía de que tendremos una vida libre de todas las condiciones indeseables tales como la vejez, accidentes automovilísticos, el no tener suficiente dinero, enfermarnos, tener dolores de cabeza, etc. 

Quizás, cuando miremos atrás dentro de cuarenta o cincuenta años si vivimos hasta entonces, los problemas con los que estamos luchando hoy día serán solo recuerdos. Esperemos que para entonces estemos lo suficientemente despiertos como para decirnos “Yo era tan inmaduro entonces.

Realmente no tenía por qué tomar las cosas de manera tan seria porque ya todo era pura fantasía.” Un día podremos decirnos eso.

En el budismo se dice con frecuencia que existen impedimentos u obstáculos externos e internos. Los externos constituyen principalmente los obstáculos físicos que enfrentamos en la vida, cosas como terremotos, estar cansados, un dolor de muelas, que se pinche un caucho, que tengamos las uñas muy largas, que no funcione el baño, o cualquier cosa que se interponga entre nosotros y lo que deseamos. Nadie nace bajo una estrella particular donde nunca tendrá que enfrentar obstáculos externos. Constantemente, día a día lo estamos haciendo.

Sin embargo, de vez en cuando puede que tengamos una crisis mayor, como descubrir que estamos tremendamente enfermos o que no tenemos suficiente dinero como para comprar comida. Eso también sucede, pero al menos, la mayoría de nosotros sabe que podremos comer algo esta noche. En otras partes del mundo hay muchas personas que no tienen nada que comer.

Cuando uno tiene una verdadera realización, uno puede trascender cualquier situación. Enfermedad, hambruna, cualquier problema que pueda presentarse. No existe ninguna crisis o condición de vida que no se pueda transcender cuando estás completamente liberado, transformado, despierto interiormente, a través del cultivo de la disciplina espiritual.

Cuando existe una verdadera realización como la de los grandes maestros, se puede transcender la enfermedad, cualquier problema que pudiésemos pensar y también aquellos que ni siquiera podemos imaginar. Por el contrario, para seres ordinarios como nosotros, los obstáculos externos pueden ser muy retadores, y también los internos.

En algunas personas está presente la tendencia a pensar que la práctica espiritual va a solucionar todos los problemas. Llevamos a cuestas estas infantiles fantasías y esperanzas. Esto tiene que ver con el hecho de que nuestra relación con la espiritualidad con frecuencia está dominada por fuerzas inconscientes.

Mientras continuemos construyendo mecanismos de defensa, la transformación será exiliada hacia el reino de improbabilidad, y estos mecanismos de defensa que ahora están llevando una máscara espiritual, incluyen capas de negaciones, cada una más sutil que la otra. Es algo como encontrar una nueva cuna donde podamos ser infantiles nuevamente sin tener ninguna clase de responsabilidades hacia nosotros mismos.

Mamá y papá son proyectados en un dios omnipotente o un guru quien cuidará de nosotros eternamente. ¡No hay nada más gratificante que no tener responsabilidades, las experiencias de conversiones son tan suntuosas y jugosas y la vacación es algo tan deseado! Pero esta cuna no está bien construida y tarde o temprano encontraremos sus limitaciones.

Cuando nos involucramos en un camino espiritual vemos que éste no va a solucionar todos nuestros problemas. Hay momentos en los que comenzamos a ver que los problemas de la vida no se van a volver más fáciles. Nos damos cuenta de que no hay ninguna magia y es muy común que perdamos el amor inicial que tuvimos con nuestra práctica espiritual.

La espiritualidad no tiene que ver con arreglar nuestros problemas, y mientras más temprano lo sepamos, mejor, porque enfrentaremos menos decepciones. Tenemos que abandonar toda clase de fantasías. Si nos aferramos a ellas, algunas veces podemos crear grandes obstáculos a nuestro despertar interior y salirnos del camino por completo.

Así que debemos recordar esto y mantener la perspectiva de que nuestro camino espiritual no es realmente un remedio ni un antídoto que va a arreglar nuestros problemas. No vamos a ser amados por todos por el simple hecho de estar en un camino espiritual. El mundo va a seguir relacionándose con nosotros de la misma manera que lo ha hecho. Nadie va a decir, “¡Ah, ahora que estás en un camino espiritual te voy a enviar flores, voy a ser más amable contigo!

Por el contrario, a veces pareciera que el mundo se torna incluso más retador cuando somos practicantes porque el camino espiritual nos despierta, pero para que eso suceda, es necesario que perdamos todo lo que hemos invertido en ilusiones. Crecer puede ser un proceso doloroso.

Por lo tanto, si tenemos la determinación de descubrir el despertar a cualquier precio, entonces también debemos estar preparados para enfrentar el hecho de que pueden presentarse retos y dificultades. Estos no siempre son obstáculos externos, como se ha dicho anteriormente, también surgen obstáculos internos. Estos incluyen experiencias de dudas, de rabia, de emociones irracionales, depresión, etc.

Incluso el mismo Buda enfrentó grandes retos antes de su iluminación, pero gracias a su determinación pudo superarlos. Entonces, la pregunta es ¿cómo debemos lidiar con las condiciones externas, con los aspectos externos de la vida diaria? La respuesta es aceptación.

Debemos comenzar por “aceptar lo que es”. Este es el objetivo número uno de los buscadores espirituales. Algunas veces no nos gusta aceptar lo que es.

Hay un dicho del gran maestro y santo tibetano Patrul Rimpoché que dice: “Cuando tu barriga está llena y el sol está brillando sobre ti, actúas como una persona devota y espiritual, pero cuando las negatividades caen sobre ti, entonces actúas de manera muy ordinaria.” Esto es fácil de entender. Cuando las cosas van en la dirección opuesta a como nosotros queremos, entonces eso es muy difícil de aceptar.

El precepto espiritual, la disciplina que debemos tratar de mantener en nuestro corazón en todas las situaciones, es aprender a permanecer abiertos a lo que está ocurriendo momento a momento. Cuando no estamos listos para aceptarlo, nos encontramos completamente bajo la jurisdicción del ego y no aceptamos nada. El problema es el ego.

Algunas veces es malcriado como un niño pequeño quien constantemente está haciendo demandas. Algunas veces el ego no acepta quiénes somos. Otras veces no acepta lo que sucede sin alguna clase de queja. ¿Entonces qué hacemos? 

La falta de aceptación significa conflicto, y conflicto es sufrimiento psicológico. Una enfermedad espiritual. Mientras nuestros corazones estén atormentados por ese dolor, no tendremos la fortaleza para ponerle corazón a nada, y debido a eso, es imposible propiciar el despertar interior. Iluminación, es otro nombre para describir amor sin cadenas.