Viviendo en compasi—n
Bardor Tulku RimpochŽ
Extractos del libro Living in compassion
Traducci—n del tibetano al inglŽs: Lama Yeshe Gyamtso y Chojor Radha
Traducci—n al espa–ol y edici—n: Mar’a Mercedes M‡rquez
Revisi—n de textos: Gustavo Villalobos
Noticias e informaci—n acerca de Su Santidad el XVII Gyalwa Karmapa y el Monasterio Karma Triyana Dharmachakra [KTD], sede del Gyalwa Karmapa en NorteamŽrica, e informaci—n de c—mo contactar los centros afiliados en todo el mundo, puede encontrarse en la p‡gina web: www.kagyu.org
Introducci—n
Las ense–anzas del Buda son muy vastas y profundas. El Buda no nos pidi— que al relacionarnos con ellas simplemente las acept‡ramos a travŽs de la fe, m‡s bien nos dio instrucciones para examinarlas por nosotros mismos a fondo y establecer su validez a travŽs de la investigaci—n l—gica y la experiencia directa. Es posible llegar a una comprensi—n decisiva de la naturaleza de todas las cosas examinando y aplicando estas ense–anzas.
Una implicaci—n de este hecho es que, desde el punto de vista de los budistas, el budismo no es solamente una religi—n. La claridad y la comprensi—n que estas ense–anzas pueden brindar son aplicables tanto a los asuntos espirituales como materiales. Si usted piensa acerca de esto, queda claro que el t—pico del matrimonio y las relaciones de pareja tiene ambos, una dimensi—n espiritual y una mundana. Esta primera secci—n del libro se enfocar‡ sobre tales relaciones, tanto en el contexto de las ense–anzas tradicionales del budismo, como tambiŽn desde un punto de vista personal y pr‡ctico.
Un budista es definido como alguien que es seguidor del Buda, alguien que trata de implementar o practicar lo que el Buda ense–—. Estas ense–anzas y pr‡cticas son llamadas el dharma, o, ense–anzas del Buda, el Budadharma. Esencialmente, la pr‡ctica del dharma consiste en domar o entrenar nuestras mentes.
El resultado de esta pr‡ctica es el de reducir y eventualmente eliminar los patrones psicol—gicos negativos de nuestras confundidas mentes. Estos patrones son conocidos como kleshas (1) en s‡nscrito, para los cuales no existe un tŽrmino exacto en espa–ol.
(1) Nota del editor: Utilizaremos la traducci—n Òaflicciones mentalesÓ para kleshas, la cual es una excelente traducci—n siempre y cuando se entienda que no significa un tipo de enfermedad mental. Las kleshas son normales y universales en el sentido de que todos los seres no-iluminados las tienen.
Este proceso de domar las aflicciones mentales tiene que ver con el trabajar con nuestra conducta y comportamiento, con la forma en que hablamos y nos comunicamos, as’ como tambiŽn con nuestra actitud y estado mental. En el pensamiento budista, estos tres aspectos son llamados simplemente cuerpo, palabra y mente.
Aun cuando el dharma tiene que ver con trabajar con el cuerpo, la palabra y la mente, en esencia el Žnfasis de estas ense–anzas es sobre la mente, en particular, sobre los procesos internos de domar nuestras propias mentes. Fundamentalmente, esto significa remover y abandonar las kleshas -las aflicciones mentales.
Debido a esto, el tŽrmino utilizado por los budistas para referirse a ellos y que viene a ser quiz‡s un poco m‡s descriptivo que simplemente el tŽrmino ÔbudistaÕ es ÔinternalistaÕ o, para ponerlo en una forma m‡s poŽtica, un ser humano Ôorientado hacia su interiorÕ. Esto quiere decir que el foco no est‡ en tratar de controlar el mundo exterior. El Žnfasis budista en el desarrollo interior est‡ basado en la perspectiva de que, sin un entendimiento de la mente, nuestra fijaci—n en la aparente solidez y permanencia del mundo exterior s—lo va a incrementar nuestro sufrimiento.
Por lo tanto, lo que es considerado esencial para la pr‡ctica del dharma es reconocer la naturaleza de nuestras propias mentes internamente. Haciendo eso, podemos llegar a un entendimiento apropiado de lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer.
Esta pr‡ctica interior no puede llevarse a cabo utilizando mŽtodos convencionales o mundanos. Por lo tanto, utilizamos las ense–anzas del Buda, el dharma del Buda. Al practicar estas ense–anzas aplicamos los diversos mŽtodos que fueron ense–ados por el Buda para trascender la confusi—n y la aflicci—n mental, lo que hace posible llegar a una correcta y definitiva realizaci—n de la naturaleza de la mente.
ÀPor quŽ es necesario que trabajemos por domar la mente? Es necesario porque la misma naturaleza de la mente es insubstancialidad o vacuidad. Otra forma de decirlo es que nuestras mentes son ultimadamente ilimitadas en su capacidad de manifestaci—n. Uno de los efectos de este hecho es que, si nosotros no intentamos concientemente domar nuestras mentes, entonces nuestros deseos crecer‡n infinitamente en forma tal, que nunca podr‡n ser satisfechos.
Por analog’a, si usted piensa acerca del espacio, es claramente ilimitado, nunca podr‡ llenarse. En la misma forma, la capacidad de nuestras mentes para desear es tambiŽn ilimitada. La mente nunca va a alcanzar ordinariamente un punto donde se diga ÒEs suficiente, yo no quiero masÓ. La raz—n para esto es simplemente que la naturaleza de la mente puede ser descrita como apertura, insubstancialidad, o vacuidad.
En el budismo existe un dicho tradicional: ÒSi el control de su comportamiento f’sico es excelente, entonces usted tambiŽn va a poder controlar su forma de hablar, y si usted controla su comportamiento f’sico y verbal, usted va a poder controlar su mente naturalmente.Ó El dicho continœa: ÒEl perfecto renunciante, quien de esa manera controla todo comportamiento de cuerpo, palabra y mente, definitivamente llegar‡ a liberarse de sufrimiento.Ó
El cuerpo, la palabra y la mente son las tres facultades a travŽs de las cuales nos relacionamos con el mundo y funcionamos. Debido a que estas tres constituyen las v’as a travŽs de las cuales nos expresamos y comunicamos, con frecuencia son llamadas Òlas tres puertas.Ó
Sin embargo, el cuerpo, la palabra y la mente tambiŽn funcionan como entradas para el desarrollo de nuestras aflicciones mentales, y, por ende, acciones negativas. Por lo tanto, la disciplina budista fundamental consiste en abstenerse de aquellas acciones de cuerpo, palabra y mente que son da–inas para nosotros y para otros.
Tradicionalmente se ense–a, que existen diez tipos de acciones no-virtuosas b‡sicas y estas son clasificadas segœn su relaci—n al cuerpo, la palabra y la mente. Correspondientes al cuerpo, hay tres acciones f’sicas negativas: matar, tomar lo que no se nos ha dado, e incurrir en una conducta sexual equivocada.
En cuanto a la palabra, hay cuatro acciones verbales negativas: mentir, herir a travŽs de la palabra, calumniar, e involucrarse en chismorreo sin sentido. Finalmente, relacionadas con la mente, hay tres acciones mentales negativas: codicia o avaricia, malicia o rencor, y puntos de vista equivocados. Abstenerse de incurrir en estas diez acciones es lo que se llama ÒfajarÓ o controlar cuerpo, palabra y mente. El resultado de abstenerse de estas diez formas de acciones equ’vocas es que naturalmente nos involucramos cada vez m‡s en las diez formas correspondientes de acciones virtuosas, las cuales son opuestas a las negativas. El resultado de esto para nosotros es que lograremos un estado de felicidad estable.
De igual modo, debido a que no estamos haciŽndole da–o o perturbando a otros innecesariamente, entonces nuestras acciones de control de nosotros mismos se convierten en fuente de beneficio y felicidad para otros. Estos son los beneficios m‡s temporales o inmediatos. El beneficio ulterior de tan positiva conducta es que gradualmente nos iremos liberando completamente del ciclo del sufrimiento (samsara).
Es algo definitivo que la felicidad y el sufrimiento surgen del interior de nuestras propias mentes. Podemos ver esto claramente observando nuestro propio mundo ordinario. Por ejemplo, entre todos los pa’ses en el mundo, NorteamŽrica tiene quiz‡s la mayor calidad de vida. Sin embargo, continuamos encontrando Ða pesar de la tremenda prosperidad y seguridad de la que se disfruta - que la gente no parece particularmente feliz.
Podemos observar esto tambiŽn en formas m‡s espec’ficas. ÀQuiŽn no ha estado presente en una ocasi—n festiva con mucha mœsica, baile y risas y ha visto all’ alguien quien realmente tiene la misma raz—n para celebrar y disfrutar como cualquier otro, pero se siente totalmente miserable? Es realmente cierto que un estado de felicidad o sufrimiento surgen del interior de nuestra propia mente individual. Siendo este el caso, lo m‡s importante que uno tiene que hacer al comienzo es lograr control y domar su propia mente.
Este enfoque de asumir responsabilidad personal por nuestra propia conducta y estado mental constituye la base de la disciplina budista. Luego, en la tradici—n del budismo Mahayana, tenemos una mayor expansi—n de esta perspectiva. A travŽs de la claridad y la gentileza que surge del domar nuestras propias mentes, reconocemos que todos los seres est‡n sufriendo, que ellos s—lo desean ser felices, y que, al igual que nosotros tienen la capacidad para liberarse. Reconociendo esto, extendemos nuestra aspiraci—n por la felicidad, liberaci—n y ulterior iluminaci—n de todos los seres, no s—lo de nosotros.
Esta vasta y profunda aspiraci—n constituye la base del enfoque Mahayana (que significa Òel gran caminoÓ). El mŽtodo para entrenar la mente en este camino involucra desarrollar lo que se conoce como ÒbodhichittaÓ. Bodhichitta significa la Òmente del despertar.Ó Bodhichitta es algo que conduce a vastas cantidades de acumulaciones k‡rmicas positivas. Se dice que, si el mŽrito k‡rmico de la bodhichitta tuviese forma, llenar’a el universo y aœn as’ no se agotar’a.
Esencialmente lo que se quiere decir por la mente del despertar, es la sincera aspiraci—n de que otros tambiŽn sean felices. Se dice que los tontos, a travŽs de tratar de lograr s—lo sus propios objetivos, vagan en el samsara, mientras que los sabios, interes‡ndose por las aspiraciones de los dem‡s, alcanzan la budeidad.
Aun cuando el tŽrmino ÒtontosÓ suene bastante negativo, realmente hace referencia a todos nosotros en el sentido de que simplemente no entendemos la verdad Ðque operamos bajo una mala interpretaci—n. En este sentido somos tontos. La mala interpretaci—n bajo la cual funcionamos es la idea de que podemos alcanzar algœn estado de felicidad estable intentando asegurar nuestra propia riqueza personal, nuestra propia reputaci—n, nuestros propios placeres, etc.
De hecho, intentando satisfacernos solamente a nosotros mismos, nos causamos interminables problemas. Giramos en c’rculos una y otra vez en la existencia c’clica del samsara. Esto ha venido sucediendo desde tiempos sin principio.
Abandonar este enfoque ego’sta y volvernos m‡s interesados por beneficiar a otros constituye la pr‡ctica de la bodhichitta. D‡ndonos cuenta de que al igual que nosotros todos los dem‡s seres desean igualmente ser felices y tambiŽn de igual manera desean liberarse de sufrimiento, veremos que llevar a cabo la felicidad de todos los seres es m‡s importante que la nuestra.
Este abandono del interŽs egocŽntrico, que es la bodhichitta, es la causa para llegar a ser un buda. Por lo tanto, se dice que, a travŽs de interesarse por beneficiar a otros, los sabios se vuelven budas. Todo esto comienza generando la bodhichitta, la mente del despertar. Desarrollar bodhichitta es meramente un compromiso de la mente, no es la adquisici—n de algo del exterior. Es simplemente un cambio de actitud. El cambio consiste en no continuar estando tan interesado s—lo en usted mismo, sino en interesarse por los dem‡s. Esta es la esencia de vivir en compasi—n.
El Buda y sus ense–anzas
ÀQuŽ hay de la vida personal y de la experiencia del mismo Buda?
ÀC—mo encaja la historia de su vida en nuestra discusi—n acerca de las relaciones y la familia en el contexto del camino espiritual?
El Buda naci— como hijo de un poderoso rey llamado Shuddodhana. Siendo pr’ncipe, el Buda creci— rodeado de enormes lujos y fue educado y entrenado para ser el sucesor de su padre como monarca de esa regi—n. Durante el comienzo de su vida, el Buda acept— esta situaci—n y su aparente destino de futuro monarca, se cas— con una reina y tuvo un hijo. En cierto momento de su vida, experiment— profunda insatisfacci—n con el estilo de vida de la corte. Abandon— la vida mundana y se convirti— en monje. Contemplando lo que el hizo desde un punto de vista externo, desde los simples hechos, podr’amos decir que fue irresponsable o quiz‡s que estaba tratando de escapar de sus obligaciones.
Si fuŽsemos a hacer ese juicio, este surgir’a tan s—lo de ver las cosas desde un punto de vista ordinario, convencional. De hecho, lo que el Buda vio y lo que lo hizo abandonar esa vida de lujo y disfrutes, fue el sufrimiento que es inherente a toda existencia. Al enfrentarse a todo ese sufrimiento, pudo ver que la riqueza real y su estilo de vida rodeado de servidores eran algo vano y que no podr’an hacerlo feliz ni a Žl ni a nadie.
Por lo tanto, en lugar de intentar proteger y beneficiar solamente a aquellos de su regi—n o clan o familia, tom— la determinaci—n de liberar a todos los seres. A fin de poder hacerlo, resolvi— alcanzar el completo despertar, lo cual le permitir’a beneficiar a otros de manera m‡s efectiva. Fue por esa raz—n que abandon— su estilo de vida mundano y se convirti— en un renunciante.
Habiendo dejado atr‡s el palacio, el Buda no se dio a vivir una vida sin ataduras como un vago. Practic— meditaci—n bajo condiciones de tremenda austeridad durante un per’odo de seis a–os. Se dice que su austeridad lleg— al grado de por ejemplo tomar tan s—lo una gota de agua y comer s—lo un pi–—n al d’a. En todo caso, luego de estos seis a–os de austeridad lleg— a la realizaci—n de que la austeridad en s’ misma y por s’ misma tampoco era suficiente.
Habiendo trascendido los extremos de ambos, la indulgencia y la austeridad, se dirigi— a un lugar llamado Bodhgaya, y all’, frente al çrbol Bodhi -el çrbol del Despertar- alcanz— total y completo despertar espiritual. Siendo as’, pas— el resto de su vida ense–ando. Cuando se habla acerca de la actividad docente del Buda tradicionalmente se dice que Òhizo girar la rueda del dharma.Ó
El matrimonio y las relaciones de pareja
Para comenzar, quiero decir algo personal acerca de este tema y es que en general me siento c—modo hablando acerca del matrimonio y de la familia e incluso discutiendo los defectos de esa clase de vida porque yo mismo estoy casado. Si por el contrario yo fuese un monje, una persona cŽlibe, aœn cuando pudiese tener ciertamente ideas muy v‡lidas sobre el tema, no me sentir’a tan c—modo hablando acerca de esto y ciertamente no hablando cr’ticamente. Sin embargo, no estoy parado fuera de esta clase de vida. Por el contrario, estoy en ella como la mayor’a de la gente.
En las diversas culturas del mundo y a travŽs de la historia humana, han existido muchas diferentes costumbres e ideas acerca del matrimonio y las relaciones de pareja. No existe realmente ni un solo grupo de par‡metros o enfoques que todas las sociedades hayan tenido en comœn.
Por ejemplo, se ha acostumbrado en algunos lugares que los hombres tengan m‡s de una esposa. Dentro de unas cuantas culturas, incluyendo en algunas partes del Tibet, una mujer pod’a tener m‡s de un esposo. Apartando el hecho de que existan tantas costumbres diferentes respecto al matrimonio Ðalgunas requiriendo que la persona tenga s—lo una pareja y algunas permitiendo muchas- aœn as’, ninguna de estas tradiciones ha resuelto perfectamente la forma de producir beneficio total a las parejas o las familias.
Podemos decir con confianza que no existe un grupo particular de costumbres o mŽtodos que garanticen una relaci—n exitosa, una que est‡ completamente libre de cualquier clase de dificultades o problemas. Todo se reduce al hecho de que usted tiene que hacer que la relaci—n funcione. Los individuos deben hacer un esfuerzo y practicar tolerancia el uno hacia el otro. Sin eso, realmente no existe una f—rmula para el Žxito.
ÀPor quŽ esto es as’? Quiz‡s tengamos que pensar acerca del matrimonio en una forma m‡s fundamental de lo que normalmente lo hacemos. Desde un punto de vista mundano, podr’amos decir que una pareja est‡ sufriendo cuando su matrimonio no va del todo bien Ðcuando tienen problemas entre ellos, cuando no se llevan bien, o cuando en cierta forma, la situaci—n es imposible de trabajar. Cuando la relaci—n anda bien y est‡n felices el uno con el otro, llamaremos esto un estado de felicidad.
Ciertamente, cualquiera puede ver que una pareja est‡ sufriendo cuando el matrimonio no anda bien, como por ejemplo cuando siempre est‡n peleando o discutiendo. Eso es obvio, pero en verdad usted tendr’a que decir que aœn cuando se hable de una relaci—n feliz, aœn as’ habr‡ sufrimiento.
Aun cuando la pareja se lleve muy bien, aœn as’ se presentar‡n problemas, los ni–os se enfermar‡n o cualquier otra clase de dificultades. Incluso si no hay ni–os, siempre habr‡ una cosa u otra, quiz‡s se muera el esposo, lo que causar‡ que la esposa se inquiete, o quiz‡s se enferme la esposa, que traer‡ como consecuencia que sea el esposo quien se inquiete. En resumen, hay problemas continuamente. No es como si en cierta fase de la relaci—n no hubiese conflictos y en otra si. Es simplemente la forma como son las cosas.
TambiŽn necesitamos especialmente reconocer que la totalidad de la situaci—n de un matrimonio es impermanente. El gran siddha Padampa Sangye dijo ÒEn realidad el matrimonio es como dos personas que se encuentran en un mercado. Se encuentran para comprar, pero luego se separan. El mayor tiempo al que ustedes pueden aspirar a vivir juntos es quiz‡s 50 a–os, quiz‡s 60, o 70 cuando mucho, pero ustedes no van a estar juntos durante miles, ni siquiera cientos de a–os.
De modo que cuando ustedes piensen acerca de lo verdaderamente corta de la duraci—n de la vida o del matrimonio, eso pudiese facilitarles el ser gentiles el uno con el otro y muy especialmente, ser pacientes.Ó
Hay un texto llamado La Exposici—n de las Etapas del Camino del Bodhisattva que proporciona ciertas recomendaciones acerca de actividades en general. ÒNo comience algo. Una vez que lo haya comenzado, no le de la espaldaÓ. En Asia se acostumbra que los matrimonios sean arreglados por los padres. Algunas veces esto significa que la pareja no llega a conocerse antes del d’a del casamiento, y aœn as’ encontramos muy pocos divorcios.
Por otra parte, en occidente, invariablemente, los matrimonios son por escogencia propia. Se sienten bien el uno con el otro, se agradan y sienten atracci—n en la relaci—n. Dicen cosas como ÒÀTu me quieres?Ó ÀPero me quieres de verdad? y cosas por el estilo. S—lo luego de gran cantidad de negociaciones entre el presunto esposo y la presunta esposa, es que se casan. Sin embargo, en occidente hay gran cantidad de divorcios.
La raz—n por la que hay tantos divorcios en una situaci—n donde uno pudiese esperar que hubiese mucho menos, es que existe una falta de entendimiento de la impermanencia y de la ef’mera cualidad del matrimonio, y tambiŽn falta de entendimiento de los resultados de las acciones -karma.
As’ tambiŽn, parte del problema es que, desde el mismo comienzo, ni siquiera hay suficiente compromiso con los votos del matrimonio. Entiendo que, en las ceremonias de matrimonio en esta cultura, es comœn decir cosas como Òpara bien o para malÓ, Òen la pobreza y en la riquezaÓ, Òen la enfermedad y en la saludÓ. Parece que ambos, el esposo y tambiŽn la esposa dicen estas cosas, pero cuesta mucho creer que sean sinceros. No importa si los votos se hacen verbalmente Ðlo importante es que se hagan mentalmente. De ser tomados seriamente, estos votos realmente perdurar’an.
Por ejemplo, cuando usted asume el matrimonio con alguien, usted no lo hace con la actitud de ÒBien, estoy dispuesta a casarme contigo ahora -ahora no est‡s enfermo, ahora no eres pobre y nunca nada va a salir malÓ. De hecho, algo saldr‡ mal. La gente se enferma, atraviesan problemas financieros y tiempos muy dif’ciles y tambiŽn cambian. Se presentar‡n problemas, de modo que usted debe estar atento a eso y asumir el compromiso del matrimonio que incorpora esa conciencia desde el mismo comienzo. Este es otro significado del decir ÒNo comiences algo, pero si lo has comenzado, asegœrate de terminarlo.Ó
Tenemos que aceptar la naturaleza del mundo tal cual es.
Parte de la naturaleza del mundo es lo que tradicionalmente es llamado Òlos cuatro finalesÓ.
Estos son: (1) todo lo que nace, morir‡;
(2) todo encuentro, llegado un momento, terminar‡ en separaci—n; (
3) cada acumulaci—n, en algœn momento se agotar‡; y
(4) todo lo que ha sido creado, en cierto punto debe ser destruido. Realmente no hay excepci—n para esto.
Si lo entendemos y lo aceptamos, nos ayudar‡ mucho en nuestras relaciones y compromisos. Lo m‡s importante en el entendimiento del compromiso del matrimonio consiste en reconocer que nosotros simplemente tenemos que terminar todo lo que comenzamos.
Esto es cierto de las cosas en general Ðtanto en el sentido secular como en el sentido religioso. En cualquier cultura es altamente respetado el ver personas que se han casado, que se han respetado y se aman el uno al otro, y que se las arreglan para pasar juntos toda la vida. Comœnmente esto es algo que es alabado en el mundo. Se entiende como el sentido del matrimonio desde la perspectiva secular.
Contemplando el matrimonio desde la perspectiva del dharma, tenemos que considerar la idea de karma, la ley de causa y efecto. El principio general de esto es que cualquier cosa que usted haga que sea da–ino para otros va a producir futuro sufrimiento para usted, y cualquier cosa que usted haga que sea beneficiosa va a producir felicidad para usted en el futuro. Podr’amos tomar la acci—n del adulterio como ejemplo de karma.
El adulterio pudiese estar motivado principalmente por el deseo, por la agresividad o por la confusi—n. En cualquier caso, como resultado de esa actividad de adulterio, el individuo renacer‡ en el futuro en uno de los tres reinos inferiores, correspondiente a la aflicci—n mental que motiv— el adulterio en primer lugar. Una vez que esa acumulaci—n k‡rmica se agote y el individuo renace como ser un humano, en esa vida, el o ella tendr‡n una pareja extremadamente desagradable y cruel.
Estas cosas suceden como resultado natural de nuestras previas acciones. TambiŽn debido a las huellas y h‡bitos que estas acciones nos impregnan, los cuales son similares a la acci—n misma. Como estas futuras experiencias constituyen los resultados de nuestras acciones en la actualidad, nosotros podemos prevenirlas simplemente no involucr‡ndonos en esa clase de acciones.
La vida familiar
Debido a su respeto por la verdad del karma, a los que siguen las ense–anzas del Buda le importan los resultados de sus acciones, de modo que la intenci—n de ser de tanta ayuda como sea posible para otros constituye el fundamento de la v’a budista de la vida familiar. Dentro de esta v’a, hay una actitud de amor incondicional y gentileza hacia cada miembro de la familia. Esto es lo que hace que la familia permanezca unida.
Esencialmente lo que esto significa, es que cualquier sufrimiento que ocurra a la familia, es compartido por todos. De igual modo, toda alegr’a que le sucede a cualquiera de la familia es compartida con los otros. La idea es que los miembros de la familia compartan y se brinden unos a otros, tanta ayuda como sea posible.
Otro principio importante es la necesidad de estar contentos Ðlo que significa aceptar lo que tenemos y trabajar con eso. Mientras no hayamos aprendido a trabajar por estar contentos con lo que tenemos, nuestros deseos ser‡n ilimitados. Existe una tendencia cultural generalizada que establece que el estar contentos en la relaci—n conduce a ser menospreciado. En realidad, estar contentos en medio de una relaci—n constituye la base para ser felices. Sin esta aceptaci—n, sin esta paz b‡sica, la mente no tendr‡ alivio de la constante inquietud e insatisfacci—n.
Al mismo tiempo, el Buda nunca dijo que podemos andar por ah’ sin estar alertas. El estar contentos o satisfechos no implica complacencia. Siendo que estamos en samsara, existen muchas formas posibles en las que las personas pudiesen actuar como consecuencia de sus patrones neur—ticos y aprovecharse de nosotros de diversas maneras.
Necesitamos estar alertas y darnos cuenta de lo que sucede todo el tiempo, pero eso no significa que no podamos tener paz y aceptaci—n de la situaci—n. Simplemente necesitamos ser lo suficientemente sabios dentro de una relaci—n de manera que los asuntos puedan ser trabajados, y podamos evitar que se aprovechen de nosotros.
La cualidad del contento es tambiŽn necesaria en nuestra forma de ganarnos la vida, lo cual es obviamente muy significativo para la vida familiar. Aœn cuando usted pudiese ser una persona muy exitosa y estable financieramente y tener una buena vida familiar, de no estar usted psicol—gicamente satisfecho con lo que tiene, ah’ habr’a un problema.
Siempre habr’a alguien m‡s rico que usted, o alguien que tenga algo que usted desee. Sin un estado de aceptaci—n b‡sica, usted siempre va a sentir celos hacia otros y lo que ellos son. Una vez m‡s, no hay alivio para la mente en una situaci—n como esta.
Otra forma subyacente de ver las cosas, muy comœn en nuestra cultura, consiste en pensar, que sentirnos en paz respecto a nuestra situaci—n financiera, conduce a la pobreza. Sin tener una perspectiva realmente sabia de las cosas, pudiŽsemos llegar a la conclusi—n de que as’ es. Lo que realmente significa practicar el contento es, que sea lo que sea que usted tenga, usted trata de aprender a ser equilibrado respecto a eso y utilizarlo de manera beneficiosa, y a desarrollar su bienestar financiero de manera equilibrada.
Si usted desarrolla su forma de ganarse la vida de manera constante, sin volverse obsesionado por el Žxito material, sino simplemente trabajando hacia sus objetivos y sabidur’a, eso es equilibrio. Esto proporciona sanidad mental acerca de c—mo ocuparnos de nuestras familias y de nosotros mismos. Una vez m‡s, esto no nos invita a la complacencia. No significa ignorar las cosas que son impropias o torpes Ðbien sea en nuestras acciones o en las de otros. Una situaci—n de trabajo o de negocios requiere que estemos alertas y pensemos con claridad, de modo que la clase de contento que estamos discutiendo aqu’ no es algo inerte u obtuso.
Tomar las decisiones correctas en las situaciones de la vida requiere de lo que es conocido como conciencia discriminativa, que constituye una forma de hablar acerca del tema m‡s amplio de la sabidur’a. Como ustedes saben, la sabidur’a juega un papel tremendamente importante en el budismo, y est‡ claro que necesitamos aplicar sabidur’a en todo lo que hacemos. Aqu’ estamos discutiendo la aplicaci—n de la sabidur’a de manera pr‡ctica y mundana. En las posteriores secciones del libro, investigaremos lo que se quiere decir por sabidur’a ulterior, el sentido espiritual del mundo.
El Buda dijo algo que se refiere directamente a esto. El dijo: ÒLa mejor riqueza es el contentoÓ. Utilizando ciertamente un lenguaje algo poŽtico, este decir apunta a la sabidur’a de aceptar lo que usted tiene. Si usted est‡ contento, usted tiene todo lo que necesita. Si usted no est‡ contento, satisfecho, sus deseos no tendr‡n fin.
Digamos que su objetivo era iniciar una operaci—n exitosa y lucrativa. Incluso si usted tuvo Žxito en eso, puede ser posible que usted quiera comenzar otra. Cuando tuvo dos, a lo mejor posteriormente decida que eso no era suficiente. Quiz‡s usted desee iniciar otro negocio en otro sitio o en otro pa’s, etcŽtera. Aœn cuando, llegado este punto usted ya tiene una considerable fortuna, su mente nunca descansa.
Sin contento, la mente nunca puede experimentar una sensaci—n de relajamiento y paz. En ese caso, ÀquŽ objetivo tiene toda esa riqueza? Por otra parte, si usted aprende a estar realmente contento, usted ser‡ feliz incluso si no es tan rico como eso.
Vivir una vida sencilla, una con suficientes entradas como para proveer suficiente alimento y ropa, le va a permitir a usted mantener una mente perfectamente feliz. Eso es lo que el Buda quiso decir con ÒLa mejor riqueza es el contentoÓ.
En un acertado y sabio manejo de lo que tenemos tambiŽn hace falta sabidur’a. Incluso si usted es bastante pr—spero, sin aplicar sabidur’a de manera permanente, es bastante f‡cil tomar malas decisiones que pudiesen conducirle a perder esa prosperidad. Como mucha gente ha llegado a darse cuenta, ser rico en determinado momento no siempre significa que se vaya a tener Žxito en el futuro. Y como hemos dicho, tampoco le asegura que usted vaya a ser feliz.
Otra forma de desarrollar una aceptaci—n interior de las relaciones consiste en verlas en tŽrminos de karma. La perspectiva budista es que la familia en particular o la relaci—n con la que ha llegado a estar conectado(a), es resultante de sus propias acciones en vidas anteriores. Dentro del contexto de un matrimonio, esa perspectiva es una base muy poderosa para sentirse c—modo con su compromiso Ðde aceptar a su esposo(a) tal cual es.
Asumiendo la actitud de ÒVoy a llegar al tŽrmino de mi vida con esta persona, bien sea que las cosas sean sencillas o noÓ la estructura b‡sica del matrimonio y la familia se fortalecen. Como lo hemos visto, si alguien es pobre pero contento, entonces de hecho, es mucho m‡s rico que una persona acaudalada porque es m‡s feliz. Si usted carece de esta actitud en su relaci—n, como por ejemplo en el matrimonio, entonces nunca llegar‡ a ser feliz no importa cuanto trate de que as’ sea.
No estando contento, usted se encuentra a merced de sus deseos e insatisfacci—n. Mientras m‡s permita que el deseo controle su vida, m‡s traspasar‡ cualquier clase de l’mites que pudiese haber establecido para s’ mismo(a), y las cosas seguir‡n de mal en peor. La simple raz—n para esto es, como se ha dicho anteriormente, que la naturaleza de la mente es algo insustancial y pura vacuidad y por lo tanto no existen l’mites en cuanto al grado al que puede escalar el deseo. Siendo que la mente es en s’ misma completamente nada, es completamente abierta, y por lo tanto no hay l’mite para desear cosas.
Por ejemplo, en determinado momento en su vida usted podr’a pensar: ÒBien, si acumulo un mill—n de d—lares, eso ser‡ suficiente, entonces serŽ feliz.Ó De modo que acumula el mill—n de d—lares y luego piensa: ÒEsto est‡ muy bien, pero en verdad necesito 20 millones.Ó Usted acumula 20 millones y despuŽs piensa: ÒBien, adem‡s de eso, necesito cierta clase de mansi—n con cierto tipo de jard’n y propiedades y este tipo de veh’culoÓ etcŽtera, etcŽtera. Eso no tiene fin. Si usted contempla las acciones de los emperadores y dictadores, ver‡ que ellos actœan de la misma manera con sus conquistas pol’ticas. Alguien que se convierte en gobernante de todo un pa’s podr’a pensar: ÒBueno, esto no es suficiente, necesito m‡sÓ, de modo que va y conquista otro pa’s. Luego necesitar‡ otro.
Siendo que nuestras mentes son como el espacio y el espacio nunca puede llegar a llenarse, nosotros nunca nos sentiremos satisfechos simplemente obteniendo lo que deseamos. Si usted permite que el deseo domine su vida, nunca llegar‡ el d’a en que usted se sienta completamente satisfecho. Es por eso, que, la perspectiva b‡sica que se asume en la pr‡ctica espiritual budista, la cual es tambiŽn la perspectiva recomendada respecto a la vida familiar, consiste en domar su propia mente. Esto es igualmente necesario se trate de un practicante monje o casado.
Algunas personas tienen la idea de que la pr‡ctica del dharma y el entrenamiento y doma de la mente s—lo pueden llevarse a cabo en un contexto mon‡stico por practicantes que llevan vidas de intensiva meditaci—n en soledad. Tales personas podr’an pensar: ÒBueno, aquellos de nosotros que somos gente que est‡ en el mundo realmente no podemos practicar ni obtener mucho de eso.Ó
Desde un punto de vista, hay cierta validez en la idea de que la vida mon‡stica es ideal para la pr‡ctica en el sentido de que esas personas tienen pocas responsabilidades. Es cierto que no tienen ni–os, y que no tienen que ocuparse de una casa. Sin embargo, desde otro punto de vista, la situaci—n de tener una familia es quiz‡s la mayor oportunidad posible para una genuina pr‡ctica del dharma. La raz—n para esto es que la pr‡ctica del dharma realmente consiste en cultivar las seis perfecciones: la generosidad, la moralidad, la paciencia, la diligencia, la meditaci—n y la sabidur’a.
Consideremos brevemente la paciencia. La mejor oportunidad posible para el desarrollo de paciencia es la situaci—n familiar. En una familia, el esposo y la esposa tienen una oportunidad para desarrollar paciencia en su relaci—n con el otro. Y como todos lo saben, los ni–os constituyen grandes oportunidades para que los padres desarrollen paciencia. De la misma manera, es necesario ense–ar a los ni–os a ser pacientes con otros ni–os y necesitan aprenderlo directamente de sus padres.
Claramente, una familia es la mejor oportunidad posible para cultivar esta cualidad simplemente porque la paciencia s—lo puede ser cultivada en una situaci—n donde exista alguna clase de reto -algo que pudiese volvernos bravos o molestarnos. La esencia de la paciencia es realmente el perd—n. Sin alguien a quien perdonar, usted no puede ejercitarla y desarrollarla. Por lo tanto, en una familia, donde el perdonar es constantemente necesario, nosotros tenemos la mejor oportunidad posible para cultivar paciencia.
Sabemos que la dificultad de practicar paciencia puede variar mucho. De acuerdo con la verdad del karma, la clase de situaci—n marital en la que nos encontramos es fundamentalmente el resultado de nuestras acciones en vidas anteriores. Por lo tanto, usted puede encontrarse a s’ mismo(a) en un matrimonio que es extremadamente armonioso y amoroso.
Por otra parte, pudiese ser bastante conflictivo -el esposo y la esposa pudiesen tener sentimientos negativos muy fuertes entre ellos. Sin embargo, usted debe aceptar el hecho que usted ha ido a parar con esta pareja en particular como resultado de sus propias acciones previas. Si usted asume la actitud de Òmi relaci—n de pareja es como es, debido a mis propias acumulaciones k‡rmicas producidas por mis propias acciones previasÓ, entonces usted va a poder ver que, aœn cuando su pareja pudiese parecer que tiene actualmente un temperamento irascible, no todo viene de su parte.
Es necesario que usted haya acumulado previamente las causas para que su pareja actœe de esa manera hacia usted en esta vida. Una causa k‡rmica para tener una pareja que se altera f‡cilmente es haber cometido adulterio en otros matrimonios en otras vidas anteriores. Si usted acepta su parte en esto, y tambiŽn dedica la situaci—n a la purificaci—n de sufrimientos similares de todos los seres en todas partes, y aspira a que el karma que usted haya acumulado en vidas anteriores sea purificado, entonces podr‡ ser purificado.
Al ser purificado este karma, entonces su percepci—n del matrimonio y su percepci—n de su pareja van a cambiar, incluso respecto a su apariencia f’sica. Ciertamente cambiar‡ c—mo reacciona usted a su pareja, quien hab’a previamente considerado tan agresivo(a).
De no ver las cosas de esta manera, si usted asume la actitud de que cualquier problema en el matrimonio es culpa de la otra persona, toda la relaci—n estar‡ amenazada cada vez que surjan problemas. El esposo pudiese considerar dejar a la esposa tan pronto surjan conflictos. Pensar‡: ÒNecesito una esposa que sea m‡s agradable, preferiblemente m‡s bonita Ðy ciertamente con m‡s dinero.Ó Es posible, por supuesto, que consiga una mejor esposa. Aœn cuando, probablemente debido a su actitud, encontrar‡ una peor, y si la deja, otra peor que la anterior. El punto b‡sico de todo esto es que necesitamos aceptar y trabajar con nuestro propio karma.
Fundamentalmente, se reduce al hecho de que siendo que estamos en samsara, todos poseemos las aflicciones mentales del apego, la aversi—n, el orgullo, confusi—n y celos. No somos seres iluminados, de manera que debemos aceptar el hecho de que con quien sea que nos casemos va a tener las mismas aflicciones mentales que nosotros. Si usted piensa que va a encontrar una pareja que es completamente perfecta, esa es una actitud muy ingenua. Usted nunca va a encontrar esa persona. Adem‡s, las cosas que usted ha hecho en vidas previas continœan funcionando en usted.
Por ejemplo, si en vidas pasadas usted hizo cosas que causaron que renaciera en alguno de los tres reinos inferiores, y luego usted agot— esa acumulaci—n k‡rmica y ahora ha renacido como un ser humano, aœn persisten resultados residuales que continœan funcionando en su vida presente. Estos son comœnmente llamados Òresultados concordantes con las causasÓ.
Estos resultados residuales incluyen cosas tales como tener problemas con su pareja en esta vida. El enfoque budista consiste en que, si usted purifica estas tendencias y karma residual en esta vida, entonces usted ser‡ feliz a travŽs de todas sus vidas futuras. De no hacerlo, y si usted continœa alimentando los patrones que mantienen esta clase de karma, entonces usted ciertamente va a acumular m‡s y m‡s de las causas para similares futuros estados de sufrimiento. Su sufrimiento nunca va a terminar.
Cada vez que usted lo ve desde un punto de vista secular o espiritual, es muy importante terminar lo que usted comenz—. Una persona que acaba aquello que ha emprendido es considerada exitosa en esta vida. El o ella son respetados y considerados dignos de confiar. Por ejemplo, si usted asume el trabajo de construir una casa para alguien, y lo hace desde la misma base hasta colocar la alfombra en el piso de modo que puedan mudarse, eso es respetado.
Es considerado un trabajo bien hecho, y proporciona bienestar econ—mico y una buena reputaci—n. El punto b‡sico aqu’ consiste en que, si usted trabaja sus propios patrones k‡rmicos, preste atenci—n a los resultados de sus acciones y termine aquello para lo que se ha comprometido, entonces las cosas van a mejorar y mejorar a medida que el tiempo pase.
Conf’o que todos tomen este punto de coraz—n. Asumiendo responsabilidad por sus propios retos espirituales -sus conflictos, patrones habituales y sus acumulaciones k‡rmicas del pasado- usted va a brindarse a s’ mismo(a) beneficios materiales y espirituales. No s—lo eso, usted tambiŽn va a crear la base para la armon’a en la familia, y esto a su vez crea la base para la felicidad en vidas futuras de todos los involucrados.
Podemos abordar la felicidad desde dos perspectivas: temporal y ulterior. La felicidad temporal est‡ basada en las circunstancias condicionadas de nuestra experiencia mundana. Por ejemplo, si usted tiene un tremendo dolor de cabeza y toma un calmante, este le alivia el dolor temporalmente.
Ese es un ejemplo literal de felicidad temporal. No hay garant’a de que no vaya a tener otro dolor de cabeza en el futuro. De la misma manera, si usted est‡ sufriendo del calor sofocante del verano y luego entra a un lugar con aire acondicionado, usted tambiŽn va a experimentar alivio temporal. Tan pronto como salga de nuevo, encontrar‡ otra vez una situaci—n similar.
Nos involucramos en muchas actividades que creemos nos proporcionan felicidad. Resulta que esta felicidad es tan s—lo felicidad temporal, la cual est‡ basada en satisfacer nuestros apegos y otras aflicciones mentales. Hasta que estas sean desarraigadas completamente, no hay agotamiento de estos patrones. Las aflicciones mentales son como las plantas llamadas perennes, las que florecen cada a–o.
Aun cuando corte las flores, en la misma Žpoca el a–o siguiente, florecer‡n m‡s flores de la misma ra’z. A fin de poder prevenir esto, usted necesita extraer las ra’ces de la planta. Por lo general asumimos la actitud de que satisfaciendo nuestros deseos como por ejemplo la pasi—n, la rabia y otros kleshas, de cierta manera la fuerza de estos patrones se va a debilitar. Sin embargo, como el ejemplo de las flores, estos continœan regresando y creciendo. La œnica soluci—n es erradicar las aflicciones mentales de ra’z.
ÀC—mo podemos erradicar estos patrones? Apego, agresividad e ignorancia son las principales kleshas que hemos discutido, pero la ra’z de todas estas kleshas principales y de sus muchas ramificaciones es la fijaci—n en el ÒyoÓ. En samsara, la mente tiende a desarrollar una muy fuerte fijaci—n en la creencia de la existencia de un yo verdadero, permanente y s—lido.
Basados en esa creencia de la existencia de ÒyoÓ, creamos separaci—n o dualidad, pues al creer en ÒyoÓ tenemos que creer en la existencia de ÒotroÓ. De modo que la dualidad de yo y otro es creada inevitablemente por la creencia y fijaci—n en la existencia de ÒyoÓ.
A menos que estemos preparados para disciplinar nuestro propio cuerpo, palabra y mente y aplicar la disciplina de manera equilibrada en las situaciones de la vida, no hay muchas posibilidades de liberarnos de dificultades o problemas en una relaci—n. La mejor situaci—n para ambos consiste en aplicarse sinceramente a tal pr‡ctica, trabajando en cooperaci—n el uno con el otro.
En ese caso, ambos entender‡n claramente y aceptar‡n que cada uno desea paz mental y liberarse de conflictos y dolor emocional. Las peleas serias e intensas que se presentan en las relaciones, de hecho, se deben a la falta de tal disciplina y comprensi—n.
Aquellos que han sido bien entrenados involucr‡ndose en la disciplina apropiada pueden evadir la clase de conflictos y altibajos extremos que destruyen las relaciones.