MEDICINA TIBETANA

 

Medicina tibetana

Notas extraídas de conversación con S.S. Dalai Lama, publicadas bajo el título “El Dalai Lama. Tierra de Dioses”. Ediciones El País. Madrid. España. Transcripción y edición: María Mercedes Márquez

Caracas, 2005

La medicina tibetana es muy antigua. Se integra totalmente en la cultura y tradiciones tibetanas. El sistema médico tibetano tiene un planteamiento holístico. Los médicos tibetanos administran a sus pacientes tratamientos suaves basados en plantas medicinales y minerales, sin efectos secundarios.  Algunos de estos tratamientos son muy eficaces.  Sin embargo, esta herencia ancestral no es obstáculo para que los médicos tibetanos sigan con sus investigaciones y trabajen sobre enfermedades como el cáncer o el SIDA como la causa primordial y última de toda enfermedad y perturbación mental. 

La medicina tibetana está totalmente impregnada de budismo.  Considera la ignorancia*

*Nota de la editora: ignorar, desconocer, desatender la propia esencia búdica

Volvemos a encontrar esta perspectiva holística de la interpretación en el diagnóstico y tratamiento de los pacientes. Cuando un humor está desequilibrado, se manifiesta la enfermedad.  Sin embargo, cada individuo posee un humor dominante, así pues, el médico va a tratar de definirlo interrogando al paciente acerca de su entorno, sus costumbres, su alimentación.

Como se puede ver, el médico tibetano es más sensible a los distintos aspectos del ser humano que a su patología.  Además, el análisis del cuerpo se basa en la cosmología y la filosofía budista, que consideran que todos los fenómenos animados tienen una existencia que depende de las cinco energías cósmicas: la tierra, el fuego, el aire, el agua y el espacio. 

Estas cinco energías cósmicas simbolizan, respectivamente, los distintos estados de la materia: sólido, ígneo, gaseoso, líquido y el vacío en el que tienen lugar las modalidades anteriores.

En consecuencia, el funcionamiento del cuerpo va unido a cinco agregados* y se manifiesta biológicamente en la forma de tres humores: long (viento), representa la corriente vital, tripa (bilis), representa la energía vital, y beygen (flema), representa la fuerza vital. 

*Nota de la editora: cinco agregados: forma; sensaciones; percepciones; formaciones mentales o conceptos; conciencia.

A estos tres humores están unidas tres pasiones perturbadoras: la ignorancia, la cólera y el deseo/apego.  Mediante las preguntas que hace al paciente, el médico se hará una primera idea del humor dominante y,  por tanto,  de  la pasión, causa de la perturbación.

Luego examinará sus ojos, su lengua, su orina (color, olor, burbujas, elementos en suspensión, sedimentos, albúmina y diversos cambios según se va enfriando).  Si es muy experimentado, encontrará en estas observaciones una mina de información.

Para las perturbaciones que se deben al long. Observará rastros de sedimentos finos, como cabellos. Para los debidos al tripa, la orina tendrá un aspecto nuboso y turbio, y por último, para los debidos al beygen, el médico constatará un depósito de gránulos al fondo del recipiente. El color de la orina determinará también si el paciente tiene problemas relacionados con el frío (color claro o transparente) o el calor (color rojo).

La lectura del pulso es también una fuente de mucha información. El médico colocará sus dedos, índice, medio, y anular, sobre la arteria radial del paciente, empezando por la muñeca derecha y siguiendo por la izquierda en la mujer, o, empezando por la izquierda y siguiendo por la derecha en el hombre.  Cada dedo ejercerá una presión diferente para leer las perturbaciones sobre la piel, la carne y los huesos. Para los problemas relacionados con la corriente vital, el pulso es superficial y vacío. Para los debidos a los intestinos, el pulso es fino y rígido. Para los debidos a la flema, es profundo y debilitado. Los investigadores tibetanos han catalogado más de cuatrocientas enfermedades, pero, la falta de ética de vida en el mundo moderno tiende a favorecer la aparición de nuevos males.

La terapéutica dispone de un amplio abanico de medios: -corrección del régimen alimenticio y de un comportamiento para los casos benignos-para los graves, utilización de las técnicas de la sangría, la moxibustión o las agujas de oro.

Los medicamentos se encuentran en forma de píldoras, polvos y unguentos. El médico, por ejemplo, cuida las fiebres con alcanfor, las heridas con savia del bambú, las perturbaciones biliarias con raíces y flores de loto, los tumores con resina de pino, la medicina sigue, pues, bien viva en la cultura tibetana en el exilio. Hace falta de siete a ocho años para formar un médico, que tendrá que demostrar no sólo sus conocimientos y destreza, sino también compasión y desinterés para con sus pacientes. Esta enseñanza se imparte hoy en el Instituto de Medicina y Astrología en Dharamsala. 

No hay que olvidar la influencia de la astrología en la medicina. En efecto, el médico debe ser capaz de calcular la mejor manera de fabricar medicamentos a base de plantas y minerales para prescribirlos a sus pacientes. La astrología de los elementos de temporada participa de forma importante en la toma del pulso y en el análisis de la orina.

Como se ha dicho anteriormente, esta enseñanza se imparte hoy en el Instituto de Medicina y Astrología en Dharamsala.  Existen médicos tibetanos y centros de consulta en otros sitios en la India, en los Estados Unidos de Norteamérica, Alemania, Holanda, Italia, Suiza, Dinamarca, Suecia, Bélgica y el Reino Unido.