Seamos honestos
Dzigar Kongtrül Rimpoché y Pema Chödron
El maestro y su discípula hablan acerca de la honestidad, del autoengaño y por qué la diferencia es la clave del dharma.
Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez
Diciembre, 2007
Comentario inicial
C. “Seamos honestos”, comencé por leer el título y no pude continuar. Me preguntaba a mí misma: ¿qué significa ser honestos? ¿qué queremos decir cuando pensamos que somos personas honestas? ¿quizás, que somos decentes y decorosos, recatados, pudorosos, razonables y justos; que somos personas rectas y honradas, como lo dice el diccionario de la Real Academia española? ¿Qué significa ser decente?
Podremos encontrar definiciones que ciertamente nos proporcionan ciertos parámetros, pero lo importante aquí es lo que estos términos significan para cada uno de nosotros individualmente y en profundidad, pero no sólo eso. Cuando comenzamos a respondernos estas preguntas nos damos cuenta de que lo hacemos en función de nuestra relación con los demás y da la impresión de que dejásemos en un segundo plano nuestra relación con nosotros mismos que es el punto de partida.
Siendo así quizás resulte más efectivo preguntárnoslo de este modo: ¿Qué tan honesto(a) soy conmigo mismo(a) y con los demás? ¿Por qué creo que soy una persona decente? ¿Qué es lo que me permite decir que soy una persona decente? ¿Soy acaso tan honesto(a) y decente como para juzgar el comportamiento de otros? ¿Estoy acaso yo mismo(a) tan pendiente de ser honesto(a) y decente en la misma medida en que se los exijo a los demás?
Si el dharma está por delante disminuye la posibilidad de autoengaños. Sea lo que sea que encontremos, lo importante es verlo, saber que está ahí, que podemos trabajarlo, que nadie nos estará juzgando. Entonces, que cada persona reflexione y trate de encontrar sus propias respuestas.
Bajo cualquier parámetro, Pema Chödrön es una de las más exitosas maestras budistas occidentales y, sin embargo, luego de todos sus años de práctica, enseñanzas y escritos bestsellers, ella ha encontrado la necesidad de volver de nuevo a ser principalmente una estudiante.
Luego de haber estudiado con Chögyam Trungpa Rimpoché como su maestro raíz, y posteriormente con Sakyong Mipham Rimpoché, hijo de Chogyam Trungpa Rimpoché y heredero de su linaje dármico, ella se introdujo en una nueva y retadora relación con Dzigar Kongtrül Rimpoche. En una conversación moderada por Elizabeth Namgyel, discípula de Dzigar Kongtrül Rimpoche, Pema Chödron habla con Dzigar Kongtrül Rimpoche acerca del aspecto de su enseñanza que más capturó su atención: la necesidad de vernos a nosotros mismos con total honestidad y cómo el maestro nos proporciona el amor y el apoyo para hacerlo.
C. Sucede con frecuencia que el practicante del dharma estudie, a lo largo de su vida, bajo la guía de varios maestros. Esto se debe a muy diversas razones. Debido al fallecimiento del maestro; que alguno de los dos cambie de lugar de residencia o que a medida que se va desarrollando el practicante, vaya teniendo nuevas necesidades bien particulares que pueden ser satisfechas sólo por determinados maestros, quizás porque son reconocidos en esa área en particular.
También puede darse el caso de que un maestro alimente, por decirlo de alguna manera, ciertos aspectos de nuestra mente y otros maestros otros, bien sea por su erudición, realización o temperamento. Por otra parte, el maestro no tiene necesariamente que ser mayor que el discípulo. En este caso en particular, Dzigar Kongtrul es más joven que Pema Chödrön.
Moderadora: Rimpoche, en su libro titulado “It’s up to you”, usted hace mucho énfasis en la necesidad de que los maestros budistas incentiven a sus estudiantes a pararse sobre sus propios pies, a trabajar con sus propias mentes. ¿Por qué piensa usted que esto es tan importante?
Rimpoché: El título del libro surge a partir de lo que el Buda dijo a sus propios discípulos: “Yo les he mostrado el camino, pero ahora depende enteramente de ustedes el recorrerlo.” Para que esto sea posible, usted no puede temerle a su propia mente. Por lo tanto, usted necesita poder reflexionar. Reflexionando, usted puede honrar a su inteligencia y sabiduría innatas. Puede hacerlo porque cada uno de nosotros tiene la intención de liberarse de sufrimiento y ser feliz. Esa intención surge a partir de nuestra inteligencia intuitiva, de nuestra budeidad como lo dijo Maitreya en el Shastra Uttaratantra.
C. No es la primera vez que escuchamos acerca del énfasis que hacen las enseñanzas budistas sobre la importancia de la reflexión. Sin embargo, sabemos por experiencia propia que hasta que nos involucramos en el dharma, para la gran mayoría de los seres esta constituye una actividad intelectual poco frecuente debido principalmente al acelerado ritmo de vida que llevamos; al estar totalmente volcados hacia lo que sucede “exteriormente” otorgando relevancia principalmente a la anécdota, es decir, “a lo que pasa” sin mayor interés en ir más a fondo en el asunto. De este modo, no es que “la vida pasa” sino que más bien “pasamos por la vida” sufriendo en la inconsciencia y el ausentismo ignorando la verdadera causa de nuestro sufrimiento.
Rimpoché: Sin embargo, si no podemos cultivar las acciones que van a apoyar nuestra intensión de ir más a fondo no progresaremos mucho como estudiantes. Cuando conoce un maestro por primera vez, usted no tiene idea de cómo desarrollar acciones que apoyen su intensión. No tiene idea de cómo poder hacerlo por sí solo.
Posteriormente, una vez que ha aprendido cómo hacerlo, las enseñanzas dejan de pertenecer al maestro. Las enseñanzas ya no residen en los libros. Su propia experiencia es la enseñanza. A medida que crece la confianza en su propia habilidad para realizar el trabajo por sí mismo, usted puede llegar a ver que su propia mente es el verdadero maestro y que esto constituye lo que todos los maestros están ultimadamente tratando de hacer ver a los estudiantes.
C. Nuestra propia experiencia es la enseñanza. ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué tengo que hacer para poder aprender de mi propia experiencia a niveles más profundos que los habituales? Para poder aprender de la experiencia es indispensable que la atención consciente esté presente.
Todo el tiempo nos acompaña una clase de atención que podríamos llamar “operativa”, esa clase de atención que nos permite funcionar a pesar de nuestro ausentismo o disociación de lo que sucede en el momento. Incluso si estamos tomados por emociones negativas, la atención consciente hará posible que podamos observar la manera en que está operando nuestra propia mente y apliquemos los antídotos necesarios.
Al hacerlo estamos aprendiendo de nuestra propia experiencia. De allí la importancia de no discriminar entre una actividad y otra, entre una experiencia y otra.
Es cierto que todas constituyen enseñanzas potenciales, pero es igualmente cierto que todo depende de nosotros. Puede estar allí, pero si en nosotros no está presente la atención consciente y la reflexión, no sucederá nada.
Rimpoché: La reflexión individual es la clave para unir nuestra intención con acciones específicas. Al hacerlo podemos ver que en nuestras acciones cotidianas no logramos liberar nuestra propia intención de una u otra forma de sufrimiento. Necesitamos ser como un investigador llevando a cabo una investigación sobre un asunto muy importante. Debemos preguntarnos ¿cuáles son las diferentes condiciones que dan nacimiento a las emociones aflictivas y refuerzan nuestros hábitos negativos?
Cuando tenemos el profundo anhelo de liberarnos ¿acaso nuestras acciones actúan según nuestra intención? Cuando llevamos a cabo esa clase de investigación, esa clase de auto-reflexión, podemos apreciar ambos: por una parte, nuestras cualidades positivas, y por otra, el reto que implica trabajar con nuestros viejos hábitos, emociones aflictivas y confusiones. Decidir asumir este reto depende enteramente del estudiante.
C. Siendo así, tengo la impresión de que cada vez dejamos de estar en el momento, de estar plenamente presentes, estamos diciéndonos algo como “estaré atento(a) en otra oportunidad, ahora no tengo tiempo para eso”. Es lo que hacemos todo el tiempo. La auto-reflexión sólo es posible si se encuentra presente la intención de la atención consciente. Es necesario que intención y acción se correspondan. De allí la importancia de la práctica Shámata, porque en presencia de la atención consciente toda experiencia se convierte en maestro.
Comenzamos a interesarnos más por lo que en verdad está sucediendo. Podemos vernos con mayor claridad; ver cómo funciona eso que llamamos causa y efecto; logramos identificar patrones habituales de comportamiento y la forma en que éstos afectan a los demás; comenzamos a interesarnos verdaderamente por nosotros mismos de una manera beneficiosa, a conocernos, a hacernos amigos de nosotros mismos.
Pema Chödrön: En la enseñanza titulada “The Way of the Bodhisattva” (Bodhicaryavatara), Shantideva nos hace ver una y otra vez como es que nosotros tenemos la intención de ser felices y sin embargo hacemos cosas que nos hacen sufrir.
Él aporta consejos específicos respecto a cómo darle la vuelta a la situación de modo que nuestras acciones estén de acuerdo con nuestra intención. Shantideva estaba hablado a unos monjes en la India del siglo XVIII y, sin embargo, lo que dice es completamente relevante para cualquiera hoy día. Todos estos siglos más tarde tenemos la misma neurosis que ellos tuvieron.
Rimpoché: Estoy de acuerdo. El texto es tan valioso para los estudiantes hoy día como lo fue para los estudiantes de ese entonces. Las culturas han cambiado externamente, pero la estructura de las mentes de los individuos, las confusiones y las emociones conflictivas son las mismas. El único cambio pudiese ser que ahora hay una mayor urgencia en la necesidad de relacionarse con la propia mente porque el sufrimiento es mucho más intenso en esta cultura que se mueve tan rápido y está tan consumida por el materialismo.
C. Coherencia. Están hablando de alcanzar coherencia; que nuestros pensamientos, palabras y acciones sean una sola cosa. De nada sirve tener muy bonitos pensamientos si a la hora de la verdad nuestras palabras y nuestro comportamiento se alejan de nuestra intención inicial porque todo se queda en palabras.
Recuerdo el caso de una persona que decía “Yo amo a la humanidad, yo soy una persona de luz” mientras reconocía que prodigaba su amor y compasión exclusivamente a aquellos que amaba o a sus amigos y a través de sus comentarios se podían ver claramente sus tendencias racistas y su enorme carga negativa.
O también, “Yo estoy muy interesado(a) en la meditación. Asisto a las sesiones semanales con mucho interés. Entiendo todo lo que dicen las enseñanzas. Me parecen estupendas, estoy encantado(a) por todo lo que estoy aprendiendo”, pero tan pronto como se levantan de la sesión se olvidan por completo de lo que han escuchado, aprendido y que además saben que es beneficioso, y regresan a sus comportamientos habituales.
Necesitamos ser coherentes. Es necesario que nos demos cuenta de que al levantarnos del cojín no tenemos por qué romper con lo que estábamos haciendo. No tenemos por qué desechar la atención, la claridad, la reflexión que veníamos aplicando.
Debemos seguir alimentando en nuestra vida diaria todas estas cualidades que estamos aprendiendo a cultivar porque de no ser así, entonces ¿qué es lo que estamos haciendo? ¿Ven la importancia de ser honestos?
Pema Chödrön: ¿Usted piensa que el sufrimiento es mayor hoy día en nuestra cultura?
Rimpoché: Los sufrimientos psicológicos y emocionales son mayores debido a que muchos de los sistemas de apoyo para las personas –tales como la buena moral, la ética, los valores y un estilo de vida saludable- han sido removidos. Claro que es incuestionable que a lo largo de la historia ha habido una tremenda cantidad de sufrimiento.
Pema Chödrön: Lo que siempre me llama la atención es cuán inteligentes somos los seres humanos y aún así con frecuencia se nos escapa esta simple verdad: queremos ser felices pero las formas que utilizamos para alcanzarla nos hacen sufrir.
Cada vez que uno se pregunta a sí mismo por qué estoy fumando un cigarrillo o por qué estoy diciendo esas palabras tan hirientes, con frecuencia la respuesta es que muy a fondo sentimos que eso nos proporcionará alguna satisfacción. Sin embargo, si te preguntas a ti mismo si lo que estás haciendo te ha brindado satisfacción alguna vez, tu honesta respuesta tendrá que ser no. Pero aún así, seguimos haciéndolo. Esta clase de estupidez parece estar muy enraizada en los seres humanos.
Rimpoché: Por eso, es que tenemos que reflexionar muy a fondo con una fuerte actitud de no rendirnos. Luego podrá hacerse un impacto definitivo sobre la mente. La habilidad para pensar de manera más sabia y la habilidad para mantener la mente con una actitud positiva son capacidades inherentes.
¿Pero cómo haces para que alguien se interese lo suficiente en reflexionar bien a fondo como para descubrir esas capacidades inherentes sin que se queme con las frustraciones y decepciones que surgen de ver su propia mente? De alguna manera los estudiantes tienen que lograr tener más confianza en su propio potencial que en la confusión que los oprime.
Esa confianza es naturaleza búdica. Necesitamos incentivar una cierta clase de autoestima en el estudiante, sino una autoestima basada en la naturaleza búdica, no basada en el ego.
C. Eso es lo que se entiende por refugio. Refugiarnos en lo mejor de nosotros mismos, en nuestro potencial búdico. Pero constantemente estamos haciendo lo contrario, nos refugiamos en nuestras emociones conflictivas, en nuestra negatividad, en nuestros patrones habituales destructivos. ¿Por qué lo hacemos? ¿Por qué, si sabemos lo dañino que es continuamos haciendo lo mismo una y otra vez?
Quizás se deba en parte a que sólo aplicamos aquello que conocemos; también, como se dijo anteriormente, porque eso de una u otra manera nos reporta algo de satisfacción. Una satisfacción ciega, torpe. Debido a que ignoramos cuan inmenso es nuestro potencial, cuan inmensas son nuestras capacidades interiores, incluso cuando oímos hablar de ellas, da la impresión de que no creemos del todo en que seamos capaces de tantas bondades, de llegar a ser seres tan realizados.
Pero es cierto. Si cualquiera de los grandes maestros no hubiese creído firmemente en su propio potencial no habría podido realizarlo. Milarepa con todos sus obscuros antecedentes estaba seguro de la posibilidad de su realización, por eso pudo alcanzar el estado de buda en esa misma vida.
Pema Chödrön: ¿Es eso lo mismo que Trungpa Rimpoche quería decir con “confíen en su propia bondad fundamental”?
Rimpoché: Sí. Confiar en nuestra bondad fundamental es muy importante. Los maestros deben hacer todo lo posible por inculcar esto a sus estudiantes y los estudiantes deben hacer todo lo posible por inculcarlo en sí mismos. El mérito juega aquí un papel muy importante.
El mérito se refiere a las causas y las condiciones que permiten que usted tenga cierto nivel de bienestar. El momentum que resulta de sus acciones positivas ayuda a desarrollar bienestar psicológico y físico, de modo que usted disponga del entorno y los recursos necesarios para subsistir tan bien en este mundo samsárico como para ir más allá del mismo. Aquellos que lo han hecho muy bien en sus vidas tienen cierta cantidad de confianza en sí mismos y en sus habilidades para seguir adelante con sus intenciones.
Esta clase de confianza desarrollada en los asuntos mundanos puede ser aplicada al camino espiritual si uno decide hacerlo.
Moderadora: ¿Cómo sugerirle a un estudiante involucrarse en juntar o acumular mérito?
Rimpoché: Yo le sugeriría aprender cómo confiar en sus propias cualidades positivas y tener una mente más altruista. Cuando usted tiene una mente altruista, Su Santidad el Dalai Lama siempre lo dice, si usted quiere ser egoísta, entonces usted puede serlo de manera inteligente.
Las cosas positivas que se dan para nosotros no se dan a partir de que seamos egoístas.
Pema Chödrön: Recuerdo una analogía que usted ofreció recientemente para acumular mérito: uno hace el trabajo por el propio trabajo en sí en vez de hacerlo por la comisión. Aún cuando usted pudiese recibir la comisión, usted obtiene los beneficios en términos de mérito. Si usted está haciendo el trabajo para obtener la comisión, probablemente no obtendrá el beneficio porque no hará un trabajo muy bueno, mientras que, si está haciéndolo por el propio trabajo en sí, probablemente lo hará muy bien y acumulará merito.
Rimpoché: Mucha gente hace eso. Se vuelven muy buenos en lo que hacen y también reciben gran cantidad de compensaciones.
Moderadora: ¿Es posible que querer ser feliz y acumular mérito pueda simplemente volverse puro egocentrismo?
Rimpoché: Egocentrismo o darse demasiada importancia a uno mismo es tener demasiado apego a nuestro propio bienestar y liberación del sufrimiento, sin tener la misma clase de interés y preocupación por el bienestar y la liberación del sufrimiento de otros. Si nos damos demasiada importancia, nunca podremos disfrutar de nada que poseamos y que hayamos obtenido a través de trabajar muy duro.
Siempre nos brindará una sensación de insatisfacción. Nunca nos sentiremos lo suficientemente preparados para disfrutarlo porque llevamos a cuestas la carga de estar apegados a eso.
Sin embargo, si aplicamos a otros la misma sensación de amor y de interés que tenemos hacia nosotros mismos, eso reduce el egocentrismo. Una vez que se reduce ese excesivo interés en nosotros mismos se les abre una puerta a nuestras cualidades positivas.
A medida que continuamos reduciendo nuestro egocentrismo, estas cualidades positivas se reafirman con mayor profundidad en nuestro continuo mental y en nuestro corazón. Llegado ese punto, usted tiene una verdadera disciplina y comienza a sostenerse con sus cualidades positivas innatas, en lugar de hacerlo con el empuje de querer ser importante. La habilidad para amar, para interesarse, para preocuparse, para ser compasivo, todas estas cualidades estuvieron allí desde el comienzo.
Anteriormente eran guiadas por el egocentrismo; ahora, son guiadas por las necesidades de otros. Este amor innato es una poderosa fuerza que ahora está siendo guiada por un líder completamente noble y digno. Anteriormente, esta poderosa fuerza, todo un ejército con las riquezas de todo un reino por detrás y la lealtad de sus súbditos, estuvo siendo guiada por un mezquino y engañoso rey, y esa mezquindad creaba un estado de confusión que se regaba por todas partes. Una vez que ese mezquino rey es reemplazado por un noble líder, con un genuino sentido de dignidad, todos en el reino pueden madurar el beneficio de las cualidades positivas que constituyen la naturaleza básica del reino en primer lugar.
C. Otra fuerza que nos empuja en la dirección equivocada es la de querer ganar el punto por encima de todo, querer salir vencedores sintiéndonos superiores pensando que hemos tenido la razón. Siendo que lo que nos ha empujado a la acción ha sido nuestro ego, aún cuando logremos este objetivo, no habremos tenido “la razón” sino “nuestra razón”, porque no hemos estado viendo las cosas “como son” sino “como somos nosotros”, es decir, desde nuestra perspectiva cegada por el ego, no guiada por la sabiduría de la compasión.
Pema Chödrön: ¿El líder es la reflexión personal?
Rimpoché: El noble líder es la mente altruista y el líder mezquino es el egocentrismo. La reflexión personal es lo que discrimina entre las cualidades del egocentrismo del mal líder y la mente altruista del buen líder.
C. Lo que acabamos de escuchar nos muestra que hasta tanto seamos un perfecto Buda, nunca dejamos de aprender. Aquí tenemos a Pema Chödrön, con toda su experiencia y realización y aún así su análisis la llevó a ubicar equivocadamente el poder en la reflexión personal -que es simplemente una herramienta que nos ayuda a discriminar de manera acertada- en vez de hacerlo en la mente altruista. Pero no importa que nos equivoquemos. Lo importante es estar lo suficientemente abiertos como poder ver y aceptar que nos hemos equivocado.
Pema Chödrön: Me parece interesante considerar la naturaleza del egocentrismo que parece prevalecer en occidente. No creo que el término “consentirnos demasiado” por ejemplo, pueda ser de ayuda aquí porque la forma en la que el ego nos presenta el asunto no es que nos queremos mucho o demasiado a nosotros mismos.
Más bien, tendemos a desarrollar una preocupación negativa respecto a nosotros mismos. Por ejemplo, podemos ir de compras, no tanto para llenar nuestro propio nido como por tratar de sobreponernos a alguna mala sensación que tenemos hacia nosotros mismos. En lugar de consentirnos, hay algo en nosotros mismos que no nos gusta. De modo que la gentileza amorosa hacia nosotros mismos necesita ser desarrollada como base antes de poder extenderla a otros seres.
Rimpoché: La gentileza amorosa está dirigida a su mente no a su ego. Cuando usted re-orienta el amor y la compasión desde el enfoque centrado en sí mismo -el cual nunca ha producido buenos resultados de todas maneras- hacia el enfoque altruista, usted encuentra que tiene sentimientos positivos en abundancia. Aún cuando estos son extendidos hacia fuera y hacia otros, no significa que abandonan su mente y terminen en otra parte. Ellos llenan su mente y la mantienen.
C. Esta respuesta de Rimpoché es muy importante porque destaca que las enseñanzas van dirigidas a nuestra mente no a nuestro ego. No estamos hablando de enseñanzas que nos hagan sentirnos bien. No se trata de eso. Es mucho más que eso. Podemos contemplar la analogía de un médico que prescribe un jarabe amargo para curar la enfermedad.
El hecho de que sea amargo es irrelevante comparado con los beneficios que reportará. Se trata de curar a la persona, no de recetarle algo que le guste. ¿Ven la importancia de poder diferenciar entre la perspectiva centrada en el ego y la perspectiva altruista que está pendiente no de nosotros mismos sino de otros?
Aunque no lo crean, el proceso se acelera y funciona mucho mejor cuando dejamos de estar centrados en nosotros mismos y nos ubicamos en las necesidades de los demás. Al hacerlo, automáticamente y por añadidura, surgirá también el beneficio para nosotros. Entonces el punto de partida para el cultivo de la budeidad o bodhichitta son “los otros”, no “nosotros”.
Pema Chödrön: Shantideva habla acerca de todas las formas en las que estamos dispuestos a hacernos daño a nosotros mismos, incluyendo el suicidio. Él dice que, si usted está dispuesto a hacerse tanto daño, no es ninguna sorpresa que esté dispuesto a dañar a otros. A mi me parece que estos versos del Bodhicaryavatara que discuten el asunto son claves para Occidente porque estamos mucho más involucrados en la autodegradación que en lo que podríamos llamar consentirnos.
Rimpoché: En este caso es interesante la utilización del lenguaje. Cuando decimos autodegradación, suena como si no nos damos mucha importancia, pero en realidad si no estuviésemos aferrándonos al ego, no habría ninguna razón para sentir tal grado de aversión hacia el mismo.
Pema Chödrön: Si, yo veo a la autodegradación como una de las principales formas en la que el egocentrismo se manifiesta en Occidente. Uno está “lleno de uno mismo” pero está lleno de uno mismo de manera negativa.
C. Este es un punto muy interesante porque de una u otra manera nos hemos acostumbrado a pensar que la fortaleza de un ego necesariamente se manifiesta haciéndole creer a la persona que es importante, bella, segura de sí misma, poderosa, inteligente, capaz, etc. etc., y entonces utilizamos expresiones como “Fulano de tal tiene un ego tremendo.”
Pero un exagerado interés en nosotros mismos también puede manifestarse de manera contraria, es decir, alimentando una negativa y descalificadora imagen de nosotros mismos. “No sirvo para nada; no soy capaz de nada; no tengo confianza en mi mismo; soy torpe; no soy inteligente; no tengo ninguna fortaleza, etc. etc.” Esta es otra manera de reflejar un excesivo aferramiento al ego.
Rimpoché: Llegamos a creer que hay algo fundamentalmente malo en nosotros. Pero si usted realmente lo estudia, si usted realmente practica, encontrará que no hay nada fundamentalmente malo. De modo que usted necesita comprometerse con un curso de estudio y práctica, y hasta que lo haga, bien sea que se encuentre en occidente o en cualquier otra parte, estará presente la sensación de que fundamentalmente algo anda mal en usted. Cuando usted desea ser feliz y libre de sufrimiento y sin embargo su mente no lo está apoyando en esto, es muy fácil volver de nuevo a pensar que fundamentalmente hay algo que no anda bien en usted.
Pema Chödrön: Cuando nos involucramos en la auto-reflexión y vemos cómo nuestros patrones habituales y acciones no están en sintonía con nuestra intención, podemos volver la misma auto-reflexión en contra nuestra. Rimpoche, una de las cosas que he aprendido de usted y que ha sido de tanta ayuda para mi ha sido el poder ver que nada de lo que andamos buscando es permanente.
Todo lo que buscamos es como cambiante, tan impermanente como las nubes, y detrás de todo eso la mente es trabajable. El estado subyacente de apertura de mente nunca ha estado ausente. Nunca ha sido opacado por toda esa fealdad y locura que hemos estado viendo. Como usted lo mencionó anteriormente, ese es el mensaje de los maestros como Maitreya sobre la naturaleza búdica. Ese mensaje necesita ser enviado de manera categórica: cuando usted se ve a sí mismo, usted ve la fealdad, y es cierto, no es nada confortable verla, pero debemos recordar que es pasajera, es impermanente. Nuestra mente es trabajable. Nosotros no estamos simplemente atados a ese asunto.
C: Toda la fealdad, toda la negatividad, todos los patrones habituales de comportamiento que podamos encontrar en nosotros son pasajeros e impermanentes, pero tenemos la tendencia a dar por sentado y encima de todo lo afirmamos y decimos “Yo soy así”. Creyéndolo permanente e inmutable, nos identificamos equivocadamente con lo que es pasajero e impermanente.
Rimpoché: Es cierto. Pero también es cierto que usted no va a llegar a ninguna parte si no ha hecho su trabajo. Nadie merece crédito si no ha hecho el trabajo. Si usted estudia y practica arduamente, entonces puede ver las infinitas posibilidades de cambiar la mente. Si usted tan sólo se queja acerca de su estado mental, eso simplemente significa que usted nunca ha hecho nada. De modo que, una de las cosas más importantes que podemos hacer es inspirar a otros a llevar a cabo el trabajo que necesitan hacer para descubrir sus posibilidades innatas.
Pema Chödrön: Justo en el sitio ¿verdad?
Rimpoché: Ahí mismo, en cualquier momento dado y de manera constante en sus vidas. Acumular mérito requiere que usted esté aplicándose constantemente a fin de madurar los frutos positivos que usted desea.
La intención de ser feliz y libre de sufrimiento debe estar apoyada por la sabiduría y las excelsas habilidades que le permiten a uno trabajar de manera fructífera con su propia mente.
Pema Chödrön: Una de las cosas que he aprendido de ambos, tanto de Trungpa Rimpoche como de usted es que cuando siento dolor, ese es el momento de la verdad. En lugar de decir algo equivocado, por ejemplo, que algo malo ha sucedido, podemos decirnos que estamos viendo y sintiendo la forma en la que viejas semillas kármicas están madurando; que ahora mismo es el momento en que podemos hacer algo diferente.
En ese momento de verdad, podemos escoger entre nuestra respuesta habitual o escoger no sembrar las mismas viejas semillas de nuevo. Llegado ese momento, podemos darnos cuenta de que tenemos una oportunidad para practicar en vez de estar preocupados sintiendo por ejemplo que lo hemos arruinado todo, una vez más.
Rimpoché: Eso es muy cierto. Su actitud en el momento determinará si usted utiliza la experiencia para manifestar cualidades positivas o para alimentar su negatividad. Tener actitudes positivas estando bajo circunstancias negativas socava el poder de las circunstancias negativas. En lugar de abatirse y luego por la desesperación tratar de levantarse de nuevo sólo para hacer lo mismo otra vez incluso con más fuerza, usted puede asumir una actitud positiva hacia su sufrimiento y dolor.
El problema estriba en que cuando usted es golpeado por el dolor es demasiado fácil actuar automáticamente. De modo que usted necesita atravesar por un cierto proceso de retirada por así decirlo, para aprender a simplemente estar con la experiencia en lugar de reaccionar o tratar de acomodarla.
Una vez que usted adquiere cierta fortaleza como para simplemente estar allí con la experiencia, entonces la experiencia del dolor comenzará a perder algo de su solidez y poder, lo que le proporciona una oportunidad de reorganizar toda su mente. Al final, usted puede de hecho llegar a apreciar el dolor.
Moderadora: ¿Eso es debido a que en ese momento el dolor no es personalizado, ya no es “mi dolor”?
C: Estar allí con la experiencia quiere decir hacer un esfuerzo por abrir nuestra mente, por comprender lo que está sucediendo sin ubicarnos en nuestra forma de ver las cosas, es decir, en nosotros mismos, en “yo, fulano(a) de tal”, sino más bien tratar de distanciarnos de la situación para verla de manera impersonal, verla como realmente es, no desde nuestros parámetros personales.
Rimpoché: Así es. El dolor es tan solo “mi dolor” en el estado de confusión. Cuando uno va más allá de la confusión, ni el dolor ni la confusión son suyos. Usted puede trabajar con la confusión y el dolor que viene con ella como algo universal que usted necesita trabajar para poder trascender.
Con esa clase de actitud puede que usted descubra una repentina fortaleza surgiendo del dolor que le permite trabajar con su mente de una manera mucho más clara. Eso no habría sucedido de no haberse puesto a prueba a través de su propio dolor, de modo que allí es donde se desarrolla una apreciación por el dolor y también por la confusión.
Pema Chödrön: En una sesión muy larga del Bodhicaryavatara, Shantideva habla acerca de empezar a ver el dolor de una manera diferente como resultado de no responder de manera automática y habitual. He llamado eso replantearse la forma en que uno ve el dolor. Cuando uno tiene intenso dolor emocional, uno puede tratarlo como una campana que se va silenciando.
Cuando la campana se silencia, ese es el signo de que usted puede cambiar el patrón. Podemos quemar etapas de vidas y períodos de duración de karmas de esta manera, en lugar de simplemente continuar ahondando más y más el hoyo al hacer lo mismo una y otra vez. Rimpoche, encuentro que la auto-reflexión de la que usted ha venido hablando le permite a uno familiarizarse con sus propios patrones de modo de poder aflojarlos cuando la oportunidad se presente.
Al reflexionar, luego de algún tiempo, usted llega a ver que no hay tantas líneas argumentales. En la tradición vipáshyana se habla de “los diez principales” pero usted comienza a ver que hay un grupo menor de patrones que usted tiende a poner en funcionamiento una y otra vez. Usted no tiene que ser una persona brillante para resolver cuál va a ser su respuesta habitual al dolor.
Tampoco necesita ser una persona brillante para saber que la respuesta habitual nunca le proporciona la felicidad que está buscando.
Pero sin auto-reflexión, usted nunca atrapará la respuesta habitual. Nunca llegará a darse cuenta de que lo ha hecho infinidad de veces, de que va a ser doloroso y que después de todo, no va a proporcionarle lo que usted desea. Sin auto-reflexión usted va a continuar haciéndolo una y otra vez pensando que se trata siempre de algo diferente.
Rimpoché: La auto-reflexión en sí misma, no en una meta. Es la llave que abre el portón hacia nuestras cualidades más profundas, hacia la budeidad. También nos muestra la fortaleza y la confianza que tenemos como resultado de esas mismas cualidades y eso nos permite vivir con una sensación de riqueza.
Moderadora: ¿Pero estas cualidades de riqueza o sabiduría tampoco son nuestras, de la misma manera que la neurosis tampoco lo es?
Rimpoché: Es correcto. Allí no hay apego, no hay aferramiento a la riqueza, sin embargo, este prevalece en su mente.
Pema Chödrön: Una de las cualidades más fuertes del ego o de la importancia de uno mismo, es ignorancia respecto a dónde reside la felicidad. Es como si existiese en nosotros una cualidad que está llamada a mantenernos infelices.
Rimpoché: Alguien me preguntó ayer de dónde proviene nuestro avasallante centralismo, nuestra exagerada absorción en nosotros mismos. Les contesté que la auto-absorción universal proviene de la confusión universal. La confusión es como una capa de niebla. Cuando no está presente la confusión, la absorción en uno mismo no está presente. Uno ve su propia naturaleza iluminada directamente, y uno también puede ver que la mente puede conocer algo y conocerse a sí misma. Es realmente mágico.
Pema Chödrön: ¿Por “confusión” usted quiere decir nuestra incapacidad para entender la cadena de reacción de nuestros patrones habituales? ¿cómo es que comienza y cómo nos conduce al sufrimiento?
Rimpoché: Sí. Esa es la confusión. Pero también es una sensación de estar abrumado y aturdido. Usted no sabe dónde buscar las causas y condiciones de su dolor e incluso, si puede identificar vagamente cuáles son, usted no sabe qué hacer con eso.
Pema Chödrön: ¿Qué nos recomendaría hacer respecto a la confusión?
Rimpoché: Escuchar las enseñanzas, estudiarlas y contemplarlas. Luego, permita que las enseñanzas iluminen su experiencia en lugar de tratar de que su experiencia esté de acuerdo con ellas. Es importante que las enseñanzas iluminen primero su experiencia para que usted pueda ver claramente lo que está sucediendo antes de tratar de ponerlas en práctica.
C: Este es un punto importante. En mayor o menor medida, traemos con nosotros ciertos condicionamientos relacionados con lo que debe ser una actitud “correcta”. Formados dentro del dualismo, tenemos la tendencia a dividir el mundo fenoménico en “bueno” y “malo”, “correcto” e “incorrecto”. De hacer lo mismo ahora, estaremos todo el tiempo tratando de “acomodar” la experiencia para poder sentirnos “buenos practicantes” en lugar de dejarla tal cual es y trabajar a partir de allí. Perderemos la posibilidad de ser espontáneos, de ser auténticos.
Moderadora: Pema, cuéntanos como fue que llegaste a ser discípula de Dzigar Rimpoche.
Pema Chödrön: Hace diez años fui invitada a una conferencia de maestros budistas en San Francisco a la que llegué con un día de anticipación para poder descansar. Había estado descansando todo el día cuando decidí dar un paseo. Al salir por mi puerta, Rimpoche salía de la suya al mismo tiempo. Nos reconocimos y le pregunté si quería entrar a tomar una taza de te.
Entramos a mi habitación, disfrutamos de una agradable taza de te y estaba tan inspirada por lo que decía Rimpoche que comencé a sentirme cada vez más fuerte físicamente de lo que me había sentido durante un buen tiempo. Experimenté una poderosa conexión y posteriormente cuando tuve una entrevista con el, esta me recordó mucho la forma en la que me sentía cada vez que hablaba con Trungpa Rimpoche, mi maestro raíz.
Aproximadamente un año más tarde tuvimos otro encuentro y le pedí que me impartiera una serie de enseñanzas dzogchen. Rimpoche se negó. Eso fue ciertamente un shock y le pedí que me explicara el por qué. Rimpoche enumeró varios obstáculos que pensaba debían ser atendidos primero. Luego, una vez que yo hube trabajado en ellos, le comuniqué que sentía confianza en que podría estudiar genuinamente las enseñanzas con él y accedió hacerlo.
Eventualmente, trabajé con él durante un retiro de cien días. Durante ese tiempo me di cuenta de que después de Trungpa Rimpoche no había conocido a nadie que me mostrara con tanta claridad donde estaba atrapada, que me mostrara con tanta precisión las áreas donde tenía que continuar trabajando interiormente.
Para ese entonces yo era muy buena en decirle a todo el mundo lo que tenían pendiente por trabajar y cómo no dejarse atrapar, pero de alguna manera Rimpoche tenía esta gran habilidad para atraparme. Yo supe que debemos tener una vieja conexión kármica. Me sentí tan agradecida de haberlo conocido que le pregunté si podría aceptarme como su discípula y él aceptó.
Moderadora: ¿Por qué en el budismo es tan importante tener un maestro?
Pema Chödrön: Cuando uno se encuentra con un maestro, su sabiduría resuena con nuestra propia sabiduría. Trasciende las dos personalidades. Estar con ellos lo conecta a uno con su propia naturaleza búdica. Nadie puede decirle quién es su maestro. Es un asunto completamente personal basado en el karma.
Es como enamorarse de alguien. Los requerimientos más importantes de un maestro son conocerlo bien a uno, ver a qué sigues aferrándote, y poder crear las circunstancias que destaquen nuestro aferramiento. Emergen situaciones que nos permiten ver dónde estamos atrapados. Como es algo que está sucediendo con nuestro maestro del dharma, no salimos huyendo cuando somos insultados o cuando nos sentimos incómodos y ese es el verdadero valor. Uno permanece allí y ellos nos ayudan a trascenderlo.
Moderadora: Siendo que tener un maestro es una relación tan especial, ¿qué actitud deben tener los estudiantes hacia el maestro?
Pema Chödrön: En el libro de Rimpoché titulado “It’s up to you”, el foco principal está en la auto-reflexión. Rimpoche ha dicho que tenga usted o no un maestro, la clave es la auto-reflexión. Es necesario que usted esté realmente interesado en reflexionar sobre sí mismo y dispuesto también a no transarse, porque cuando usted se ve a sí mismo muy de cerca, usted va a ver no sólo su mente sabia sino también su locura, su neurosis y su falta de gentileza y compasión. Para alcanzar iluminación usted necesita una profunda conexión de corazón con alguien cuya única motivación es despertarlo a usted.
Sin la fuerte conexión, cuando las cosas son realmente difíciles, usted va a sentir automáticamente que lo han traicionado y que no gustan de usted. Justo cuando piensa que el maestro es su mejor amigo, entonces ni lo mira, ni le habla.
Sin embargo, es una relación de la mayor intimidad porque todos sus secretos le son expuestos a usted mismo si no es que a todos los demás también. Lo que estoy describiendo es devoción. Es una relación con la que te quedas a través de lo que sea a fin de alcanzar iluminación y está basada en un amor que puede hacer frente a fuertes retos.
Rimpoché: Conoces maestros con los que sientes una fuerte conexión. Te sientes bastante conmovido por las cualidades y la presencia del maestro, por su realización. Esta es la naturaleza de la devoción al comienzo del camino. Sin embargo, con el tiempo, ser un discípulo involucra entrenamiento en el camino del Dharma. Uno no sólo aprende en el sentido académico de conocer lo que son las enseñanzas, sino también en el sentido de aprender cómo integrar la mente con las enseñanzas.
Como resultado de esto, puede que se de una transformación en la mente, como por ejemplo que se vea más liberado de emociones conflictivas, de aquellas que en el pasado pudiesen haberlo dejado a usted completamente desorientado. Puede que usted no tenga éxito en trascenderlas cada vez que es retado, pero al menos ahora obtiene ciertos resultados positivos al trabajar con ellas.
Esto causa que se sienta agradecido hacia su maestro y usted puede extender esa gratitud al linaje de maestros y ultimadamente al Buda. La gratitud también puede extenderse hasta apreciar las circunstancias difíciles que usted enfrenta porque estas pueden transformarlo. Usted puede sentir esa clase de aprecio hacia personas que le causan dificultad y dolor.
Puede sentirse lo suficientemente libre como para tener esa clase de amplia gratitud porque no está siendo oprimido por su propia mente y la impredecible confusión en la que ha venido quedando atrapado. Esta gratitud es importante porque contrarresta la autosuficiencia y el egocentrismo; contrarresta la sensación de “soy yo quien tiene estas grandes cualidades” y “soy yo quien ha trabajado muy duro para lograrlas”, lo cual amenaza con destruir todo lo que se ha cultivado y alcanzado.
Pema Chödrön: Rimpoche, ¿Podría decir algo acerca de su propio maestro retándolo a usted de la manera en la que se ha venido planteando?
Rimpoché: Con bastante frecuencia me sentí retado por lo que me exigía mi maestro o por su simple presencia, o por lo que yo percibía como incomodidad. Algunas veces era tan sólo silencio, o el maestro mirándome con cierta profunda penetración. Sin embargo, me pregunto si en efecto la intención del maestro era la de retarme.
Pienso más bien que mi propia mente era proyectada en el maestro. Por ejemplo, surgía un juicio en mí y yo lo ubicaba en el maestro. De hecho, yo estaba lidiando con mi propia mente y sus hábitos, incluyendo hábitos negativos a los que no estaba dispuesto a renunciar aún a pesar del hecho de que me estaban arrastrando hacia abajo. También había un dualismo todo el tiempo en mi mente. Quería ser bueno y luego me encontraba a mi mismo no siendo muy bueno. Quería impresionar al maestro, pero no lograba hacerlo porque no me sentía libre de ciertos pensamientos y emociones.
Varias veces pensé que mi maestro estaba bravo conmigo y cuando miré el asunto más a fondo ¡encontré que en él no había juicios de ninguna clase!
Debido a que yo pensaba que las cosas andaban tan mal estaba aterrado ante la posibilidad de ser confrontado, pero cuando me di cuenta de que no era gran cosa, experimenté la profunda sensación de la aceptación, del amor y del genuino interés del maestro, como lo que se sentiría de una madre. Pero también era más que el cuidado de una madre. Había no solo aceptación sino la sensación de no estar perturbado para nada. Todo a la vez. Eso fue estupendo.
En el comienzo de una relación con el maestro, puede que exista un poquito de dependencia por ambas partes. Posteriormente, una vez que esto se resuelve, queda la sensación de que forman un equipo, una sensación de parentesco. En todo caso, fue realmente agradable discutir el dharma, aprender más acerca de la práctica del dharma.
Llegado ese punto, ya no se trata de una persona tratando de enseñar a otra, son ambas partes tratando de hacer lo mismo. Cuando pude ver tan claramente el profundo aprecio de mi maestro por el dharma y su completa convicción en su propia habilidad para conducir a los seres a un estado de liberación, experimenté gran alegría al compartir eso con ellos. Cuando eso sucede, nuestro amor por el dharma comienza a igualar al de los maestros y eso se convierte en la base de un profundo parentesco.
C. Cuándo hablamos de despertar al discípulo, ¿qué queremos decir con esto? Escuchamos hablar acerca de nuestro potencial iluminado, de nuestro potencial búdico, ¿Pero realmente entendemos de qué se está hablando? A través de su genuino interés en cada uno de nosotros, de su infinita paciencia, de su amor y compasión, los maestros nos brindan herramientas para que por sí solos, nosotros podamos llegar a darnos cuenta de que, si ahora mismo creemos que somos buenas personas, al desarrollar nuestras cualidades innatas estaremos convirtiéndonos totalmente en lo que realmente somos.
Nos sorprenderemos al ver de cuántas cosas somos capaces; de todo lo que podemos hacer por lo demás; de nuestra capacidad de entrega; de la sinceridad de nuestro interés en el bienestar de otros; de ese potencial que por una u otra razón veíamos tan distante; de nuestro empeño inquebrantable por ayudar a otros a liberarse de lo que causa sus sufrimientos de la misma manera en que él nos ha ayudado a nosotros. No se trata de una relación amistosa convencionalmente hablando.
Aquí no hay expresiones de afecto o cariño de la manera en que estamos acostumbrados a recibirlo y a darlo. Se trata de algo mucho más significativo y genuino; incondicional; donde se ha trascendido el sentimentalismo y lo que queda es el sentimiento puro.
Por otra parte, todos somos igualmente maestros potenciales, podemos desarrollar nuestras más nobles cualidades para enseñar a otros a liberarse de sus sufrimientos. Es una necesidad que se evidencia a medida que vamos despertando de nuestro sueño individualista.
Al comienzo pensamos que no tenemos las habilidades, que no estamos capacitados para ayudar a otros, pero en la medida en que se va desarrollando la bodhichitta, la mente de la iluminación va surgiendo la necesidad de hacerlo. No tiene nada que ver con el intelecto, ni con el saber, surge como una imperativa necesidad vital, así como al nacer, surge en nosotros la necesidad de respirar.
Pema Chödrön: Regresando a lo que dijo usted anteriormente, no es que el maestro quiera jugar con uno, sino que el simple hecho de estar en su presencia resalta nuestra propia sensación de estar enredados, atascados –o enrollados como se dice vulgarmente. Lo vemos con más claridad. Lo llamamos devoción porque cuando eso sucede uno no sale huyendo. Llegamos a la conclusión de que no hay nada que podamos hacer como para causar que el maestro renuncie a nosotros.
Moderadora: Pema, ¿Por qué has elegido escribir un comentario sobre “The Way of the Bodhisattva” en estos momentos en particular?
Pema Chödrön: Parece que en estos días muchos maestros están impartiendo enseñanzas sobre el camino del bodhisattva, así que simplemente siento que me estoy sintonizando con ellos. Shantideva habla muy claramente acerca de la mente confundida y proporciona multitud de datos o claves sobre cómo trabajar con la confusión en el mismo momento en que sucede.
Una y otra vez, el punto consiste en descubrir nuestra sabiduría fundamental o básica. Destaca no sólo la confusión sino el corazón que está despertando, la bodhichitta. Bodhichitta es un anhelo personal de despertar de modo que uno pueda ayudar a otros a hacer lo mismo.
La sensación de urgencia que expresa Shantideva es necesaria en estos tiempos porque cuando las cosas son muy difíciles uno no tiene que utilizar palabras rebuscadas como iluminación. Uno simplemente quiere liberarse de su confusión para poder ayudar a otros a liberarse de la suya. Es un asunto de vida o muerte. La confusión y el dolor siempre han sido asuntos de vida o muerte, pero ahora uno puede realmente sentirlo en la atmósfera.
La gente está preguntando: ¿Qué puedo hacer? Shantideva no se restringe a las enseñanzas absolutas solamente. Aporta gran cantidad de enseñanzas prácticas, relativas, sobre cómo relacionarnos con nuestros puntos irritados. Él tiene mucho humor, sin embargo, también es muy iracundo algunas veces y nos mete la nariz dentro de algunas de las cualidades indeseables que nosotros los seres humanos exhibimos. Uno se ve a sí mismo allí. Puede que uno no se vea a sí mismo en todos los ejemplos, pero allí hay algo para todos.
El texto en sí puede que sea difícil de leer para una audiencia moderna. Sin embargo, he encontrado que cuando escucho a maestros del dharma como a Dzigar Kongtrul Rimpoche enseñando este texto, su comentario moderno hace que el texto antiguo cobre vida. Me sentí muy inspirada a hacerlo yo también.
Cuando empecé a enseñar el Bodhicaryavatara por primera vez no tenía idea de que de allí pudiese salir un libro. Le hablé a Rimpoche sobre la idea y el me cuestionó acerca de mi motivación. Le dije que simplemente sentía una sensación de urgencia y que el conectarme tan en profundidad con la sabiduría de este texto sería una verdadera bendición para mí. Siento que a través del comentario que he escrito la inspiración y las bendiciones son comunicadas, lo cual ha sido producto de la gran influencia de las enseñanzas de mis maestros.
De hecho, no es nada original, pero está actualizado. Si no se cuenta con un comentario que comunica algo al oído moderno, si solamente se están leyendo los versos y los ejemplos clásicos que utilizan, pudiese perderse lo que Shantideva tiene que enseñarnos.
Espero que los lectores se detengan en este comentario durante un tiempo, el cual ciertamente no es algo típico de lo que he hecho en el pasado. Si en efecto llegan a leer el comentario, eventualmente pueden simplemente hacerlo a un lado, leer el texto solamente y llegar a ver cómo se conecta con su propia sabiduría.
En mi experiencia, uno estudia un verso y llega a entenderlo de cierta manera, y luego sigue estudiándolo y la comprensión se profundiza. No es una comprensión intelectual. La manera como nos relacionamos con las situaciones en nuestra propia vida es informada o influenciada por lo que Shantideva ha enseñado, de modo que las enseñanzas se vuelven memoria para uno.
Shantideva habla mucho acerca de los resultados kármicos de hacer lo mismo una y otra vez a fin de incentivarnos a interrumpir estos hábitos y de hecho llegar a quemarlos de una vez por todas. Cuando usted se encuentra en el sitio y a punto de hacer lo habitual en usted, las palabras de Shantideva surgen en su mente. Son como alimento que le ayuda a mantenerse y salvarse a sí mismo de las indeseables consecuencias.
C. Si escuchamos las enseñanzas desde nuestra mayor apertura y con la sincera disposición de recordarlas, posteriormente en nuestra vida diaria ellas resuenan en esos momentos difíciles, nos ayudan allí mismo a conectarnos con nuestras mejores cualidades y a desplegar los medios más hábiles para desatar los nudos del egocentrismo y la confusión.
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