El amigo espiritual
Conectándonos con el corazón del Buda
Dzogchen Ponlop Rimpoché
Traducción y edición: María Mercedes Márquez
Septiembre, 2008
En el camino de las enseñanzas del Buda encontramos al amigo espiritual. En sánscrito, amigo espiritual se dice kalyanamitra, kalyana significa “espiritual” y mitra “amigo”. ¿Qué se quiere decir por amigo espiritual? ¿Qué significa ser un estudiante? ¿Qué significa tener una relación con un amigo espiritual?
Las enseñanzas del gran maestro Dzogchen Patrul Rimpoché nos ayudan a entender esta idea del “amigo espiritual”. Patrul Rimpoché fue uno de los primeros abates o superiores del monasterio Dzogchen, la gran institución nyigma en Tíbet oriental, monasterio al cual pertenezco históricamente.
Fue un gran yogui y erudito, quien, internalizando su comprensión teórica y orientándola hacia un camino más pragmático, puso en práctica su erudito conocimiento. Su aporte consiste en expresar las profundas y expansivas enseñanzas del dharma del Buda en un lenguaje sencillo y directo. Su libro titulado “Las palabras de mi perfecto maestro” constituye una gran enseñanza e instrucción altamente recomendada para cada nivel de practicante. En el capítulo seis, él discute sobre el amigo espiritual.
Generalmente hablando, la idea del amigo espiritual es un concepto muy terrenal. No hay necesidad de que fantaseemos acerca de lo que es un guru, ni de que imaginemos que el amigo espiritual está más allá de nuestros conceptos ordinarios. Un amigo espiritual es un maestro humano, un ser humano iluminado, realizado y compasivo. No hay ningún misterio acerca de eso.
El máximo amigo espiritual
Dentro de la perspectiva budista el verdadero amigo espiritual, el máximo amigo espiritual es la naturaleza básica de nuestra propia mente. Esa naturaleza básica está en estado totalmente despierto. La verdadera naturaleza de nuestra mente no está separada del corazón de la iluminación, no está separada de la realización del Buda Sakyamuni o de los grandes mahasidhas tales como Padmasambhava, Tilopa, Naropa y Milarepa. Nuestra propia naturaleza básica, nuestras propias emociones y aferramiento egoísta, son el verdadero guru; esa genuina naturaleza es el amigo espiritual.
Por lo tanto, el verdadero amigo espiritual está totalmente presente en nuestro estado ordinario de confundidos seres humanos. Queremos librarnos de cualquier dolor por el que estemos atravesando en esta existencia samsárica. Nuestro fuerte y agresivo ego está diciendo “yo quiero liberarme”, pero ¿qué es esa mente que dice “yo quiero liberarme?” Es nuestro ego, nuestro concepto de “yo”. Es ese ego con su aferramiento a sí mismo el que dice “yo quiero liberarme”. Es una paradoja, porque el ego quiere liberarse del ego mismo.
Hay una gran magia en eso. Dentro de ese simple pensamiento existe un tremendo poder mágico, una tremenda presencia de iluminación, de una mente que está despertando. Eso en sí mismo constituye una verdadera expresión de la presencia del máximo guru. El máximo gurú nos está enseñando que allí existe un estado iluminado pacífico que es pura bienaventuranza más allá de este ego, más allá de este reino conceptual.
Este pensamiento que conceptualiza al estado que se haya más allá de los pensamientos, este concepto de que existe una iluminación más allá del concepto es, de hecho, una genuina expresión del estado totalmente despierto de nuestra verdadera naturaleza. Esta es la señal de la existencia de nuestro verdadero amigo espiritual dentro de nuestros corazones.
Cuando el nacimiento se vuelve algo preciosísimo
Es importante para nosotros que nos demos cuenta de cuan preciada es la oportunidad que tenemos como seres humanos, de cuan preciada es la oportunidad para el ego de hacer surgir el pensamiento egocéntrico de querer liberarse de sí mismo. Tradicionalmente se dice que nuestro nacimiento humano se convierte en un “preciosísimo nacimiento” cuando está dotado con las tres cualidades de la confianza, la diligencia y la suprema sabiduría o prajna.
La primera cualidad, la confianza, hace referencia a la confianza en el maestro, a la confianza en las “Tres Joyas”, el Buda, el dharma y la sangha. Esta es una cualidad muy importante al principio. La confianza es nuestro refugio y nuestra protección. Sin confianza no hay camino, no hay punto de partida para nuestro recorrido. Podemos decir que la confianza es como el cuerpo de un Volvo, un automóvil muy fuerte y seguro.
Utilizando esto como ejemplo, cuando usted tiene confianza, entonces dispone de un automóvil muy agradable con un cuerpo fuerte y seguro y confortables asientos, puede disfrutar del sentarse en un hermoso automóvil, pero si no tiene gasolina ni motor, entonces, mientras que probablemente usted se encuentre seguro, nunca arribará a su destino.
En ese momento usted tiene fe en su propio potencial fundamental, tiene fe en las “Tres Joyas”, tiene fe en el amigo espiritual, pero no está emprendiendo el viaje. Usted simplemente está disfrutando de la seguridad, de la fe y la confianza, sin embargo, usted está literalmente estancado. En consecuencia, usted necesita la segunda cualidad del preciado nacimiento humano, la cual es la diligencia.
En el budismo, la diligencia no significa necesariamente “trabajar muy duro”. Un practicante diligente no es un adicto al trabajo. Diligencia quiere decir tener una positiva actitud, un interés positivo en nuestro camino espiritual y deleitarnos en trabajar con nuestro recorrido. Allí hay una sensación de energía jubilosa o disfrute en la acción.
De este modo, la diligencia es como la gasolina que alimenta al motor, es la principal fuente de poder para su automóvil. Sin la gasolina y el motor, usted no puede mover su carro. Tener esta segunda cualidad es como tener ambos: el motor y la gasolina. Esto es diligencia, el verdadero poder que lo conduce a su destino.
Habiendo llegado a este punto, usted tiene un hermoso, confortable y seguro automóvil con un tanque lleno de gasolina y un poderoso motor. Sin embargo, si usted no sabe cómo manejar, sigue sin poder llegar a su destino con seguridad. Aun continúa estando estancado a pesar de tener más cualidades y una mayor sensación de riqueza interior.
Sin embargo, ahora que tiene el poder para hacerlo, si usted maneja sin tener el apropiado conocimiento, podría ser peligroso para usted y para otros en el camino, por lo tanto, la tercera cualidad del preciado nacimiento humano es la sabiduría superior o prajna. Esta cualidad es como tener el conocimiento del manejo, es decir, no sólo saber cómo manejar sino poseer adicionalmente los hábiles métodos del conducir. Como ser humano, una vez que hemos desarrollado las tres cualidades de la confianza, la diligencia y la sabiduría superior, entonces hemos logrado un preciosísimo nacimiento humano.
Habiendo obtenido un precioso nacimiento humano, es verdaderamente un gran desperdicio no utilizar este precioso y poderoso automóvil. Si lo guardamos en el garaje es un desperdicio; luego de cierto número de años estará fuera de uso aun cuando hayamos obtenido el mejor de todos, el más poderoso automóvil. Nosotros desperdiciamos y perdemos nuestros recursos cuando no los utilizamos.
Una vez que hemos obtenido tan preciado nacimiento humano es importante que nos demos cuenta de su preciosidad y hacer el mejor uso de esto. El mejor uso que podemos darle a este precioso nacimiento humano consiste en seguir el genuino camino, utilizando este poderoso automóvil para alcanzar nuestro destino: la iluminación.
Con la ayuda del amigo espiritual, hacia quien tenemos sentimientos de confianza y devoción, y a través de nuestros propios mutuos esfuerzos, podremos arribar a nuestro destino.
Renunciación: reconocer nuestro sufrimiento
La confianza en el amigo espiritual se desarrolla sobre la base de la renuncia. La renunciación es una sensación de disgusto con nuestra propia neurosis, disgusto con nuestro aferramiento egoísta. Sin embargo, renunciación no solo tiene que ver con nuestra sensación de disgusto, también tiene que ver con darnos cuenta de nuestro sufrimiento, de nuestro dolor, de nuestro ego.
Nuestro ego ha creado este mundo de dolor; ha creado este mundo de samsara, por lo que cuando sentimos la necesidad de liberarnos del sufrimiento, debemos trabajar en el camino de la completa disposición para reconocer y renunciar a nuestro ego. Ese es el camino de la renuncia.
Esta no es difícil si estamos buscando liberación, porque es precisamente el factor que genera el camino de la iluminación. Debemos ver esto a fin de poder prender nuestro vehículo; tenemos que comenzar por reconocer y admitir nuestro sufrimiento; necesitamos reconocer nuestra neurosis. Sin renunciación no hay forma de que podamos verdaderamente emprender nuestro viaje con este hermosísimo y poderoso vehículo.
Por lo tanto, a fin de comenzar y hacer el mejor uso de nuestra vida, debemos desarrollar la disposición a la renuncia, así como también confianza y seguridad en nuestro amigo espiritual. Con estas cualidades es posible desarrollar el camino al despertar, el cual nos conduce al mismo estado de nuestro gurú, a la budeidad. Nuestro objetivo actual no consiste solamente en encontrar el guru externo, sino también en encontrar nuestro propio gurú interno: nuestro corazón iluminado.
Manteniendo vivo el momentum
Necesitamos la guía cercana de un amigo espiritual a fin de poder seguir el camino espiritual de la ausencia de ego. En cierto sentido, la función del amigo espiritual consiste en encontrar nuestras faltas, encontrar nuestras debilidades, encontrar nuestros puntos sensibles. El amigo espiritual es un miembro del tercer refugio: la sangha.
La función de la sangha consiste en mantener vivo el momentum de la iluminación, del despertar, de la realización de la ausencia de ego, de liberación. El momentum es mantenido vivo en cada siglo que pasa a través del poder y las bendiciones de la sangha y del amigo espiritual. Tradicionalmente hablando, el amigo espiritual nos ayudará a mantener puras y genuinas nuestra motivación e intensiones en el camino de la liberación.
El Buda enseñó un dharma que ha sido reestablecido de muchas y diferentes maneras por diferentes individuos en diferentes entornos. Cuando la enseñanza del Buda fue reestablecida en India, se convirtió en “budismo hindú”. Cuando el budismo fue reestablecido en Tíbet, en lengua tibetana, en el entorno y la cultura tibetana, se convirtió en “budismo tibetano”. Cuando el mismo dharma que enseñó el Buda fue reestablecido en China, en lengua china, dentro de la cultura china, se convirtió en “budismo mahayana chino”. En Japón se convirtió en “zen”; en el sudeste asiático “budismo teravada”.
El camino individual vs la interpretación del ego
Ese proceso de escuchar y reestablecer lo que el Buda enseñó es lo que llamamos “el camino individual”, la enseñanza apropiada para el individuo. De cualquier manera, en la que uno pueda entender a fondo, experimentar a fondo, y aplicar esas enseñanzas a su propia experiencia de vida, eso es dharma apropiado. Están muy bien el camino individual y la práctica, el problema surge cuando vamos más allá de eso e interpretamos el dharma a partir de nuestro punto de vista o de manera erudita.
Cuando hacemos eso hay un problema porque nuestro ego comienza a involucrarse en esa interpretación. Tan pronto como abrimos la boca y tratamos de presentar algo acerca de nuestra experiencia o algún entendimiento teórico del dharma, sin que nos demos cuenta el ego se cuela rápidamente.
Debemos hacer una distinción entre nuestra comprensión individual del dharma, nuestra capacidad para entender ciertas enseñanzas y prácticas del dharma en particular, y nuestra propia interpretación del dharma. Nuestro camino individual del dharma es diferente de la interpretación egocéntrica del dharma donde interpretamos el dharma a nuestro modo.
Si alguien nos dice una dolorosa verdad acerca del camino, no queremos escucharlo; cerramos los oídos y los ojos. Si alguien nos dice algo acerca del camino que contribuye a alimentar nuestro ego, entonces nos abrimos, eso si nos gusta mucho. Incluso cuando escuchamos el dharma de boca de nuestro propio maestro sólo podemos oír las cosas que nos gusta escuchar, las cosas que nos gusta escuchar, cosas que de hecho estamos esperando escuchar.
Escuchamos enseñanzas y adoptamos enseñanzas de manera selectiva.
Nosotros no escuchamos y adoptamos todas las enseñanzas; tan sólo aquellas que llamamos “buenas”, las cuales, de hecho, son las enseñanzas que hacen que nuestro ego se sienta cómodo. De manera selectiva estamos de acuerdo y aceptamos todo y cualquier cosa que le preste a nuestro ego, a nuestro egocéntrico punto de vista. Sin embargo, con la presencia y la transmisión del linaje, allí hay muy poco espacio para esta clase de interpretación individual del dharma.
Llegado cierto momento pudiésemos darnos cuenta de que estamos protegiendo nuestro punto de vista, protegiendo nuestra experiencia, protegiendo a nuestro maestro, protegiendo a nuestro dharma, protegiendo nuestro territorio. El dharma se ha convertido en una egocéntrica interpretación del dharma. Necesitamos de un amigo espiritual porque el o ella pueden ayudarnos a balancear nuestro camino individual; nuestra comprensión individual del dharma con nuestro entendimiento egocéntrico del dharma. El amigo espiritual juega un papel muy importante en esto.
El mayor, el maestro y el guru
Llegado este momento, necesitamos saber las diferentes clases de amigos espirituales y nuestras relaciones con ellos.
El mayor
En el camino general de las enseñanzas del Buda, el amigo espiritual es visto como a un mayor, como alguien que es más viejo, y más sabio en comprensión y realización, alguien con una experiencia más madura en la espiritualidad. El mayor es nuestro buen amigo, un amigo cien por ciento confiable. Podemos tener confianza en esa persona.
Este amigo espiritual es la persona de quien aprendemos el dharma básico justamente lo que es el dharma, quién es el Buda, lo que significa el refugio. En un sentido mundano, un buen amigo es alguien con quien podemos conversar y obtener ideas positivas, una buena comprensión, una guía, y es lo mismo con el amigo espiritual, quien nos ayuda en el camino espiritual.
La única diferencia estriba en que el amigo espiritual puede que no sea un experto en asuntos mundanos. Por ejemplo, puede que no sea una buena persona para preguntarle acerca de problemas con su carro. Para lo que sí es bueno es para ofrecernos ayuda en el camino espiritual -que es la razón por la cual es llamado amigo “espiritual”.
El maestro espiritual
El maestro espiritual quien es nuestra guía en general en el camino, en el mahayana se convierte en el maestro espiritual.
Este maestro es alguien que sostiene un linaje particular de dharma, y, por lo tanto, tiene una cierta autoridad. Del maestro espiritual aprendemos prácticas, técnicas y pragmáticas prácticas de gran ayuda.
En la primera etapa nos estamos relacionando principalmente a nivel de las ideas; sin embargo, en la segunda etapa, nos estamos beneficiando de consejos que son algo más pragmáticos. Es como la diferencia de hablar con un profesor de leyes y un abogado. Del profesor de leyes, por ejemplo, puede que obtengamos una buena información acerca de la ley, él tiene un conocimiento teórico, puede proporcionarnos buenas recomendaciones y cierta comprensión de la ley básica, del dharma básico del samsara.
Pero si usted requiere de un consejo más práctico acerca de este sucio dharma samsárico, usted querrá ir donde un abogado. Este conocerá cada truco y escapatoria y también todas las áreas grises. El abogado tiene buena experiencia y consejos bien claros y terrenales que pueden ser de mayor beneficio para nosotros. De igual modo, el maestro espiritual tiene más experiencia trabajando con la desgracia y el infortunio kármico que el mayor. Cuando tenemos una desgracia kármica mundanamente hablando, los abogados pueden ayudarnos.
Cuando tenemos una desgracia kármica en un sentido espiritual, dhármico, nuestro maestro espiritual puede ayudarnos a trabajar con eso. Para el maestro espiritual, el trabajar con los demás no es tan sólo ideas y teoría. Él mismo ha atravesado el proceso, de modo que posee recomendaciones o consejos prácticos y realistas que darnos. Eso es lo que significa el maestro espiritual en el sentido mahayana.
El maestro Vajra
Llegado este punto nosotros tenemos dos clases de amigos espirituales; el primero es como el profesor de leyes y el segundo es como un buen abogado. El tercer tipo de amigo espiritual es “el gurú”, “el maestro vajrayana” o “el maestro vajra” y el maestro vajra es como “El Juez Dredd.” ¿Han visto la película titulada “El Juez Dredd”? El maestro vajra posee genuinas cualidades que manifiesta vívidamente, muy fuertemente, con un afilado poder, como una daga de dos filos. Esa clase de instrumento posee muchas buenas cualidades. Podemos cortar fácilmente cualquier cosa que queramos cortar. Al mismo tiempo, si no somos cuidadosos con esta daga también podemos cortarnos con mucha facilidad. El filo de la daga no solo corta exteriormente –también corta interiormente.
Lidiar con un maestro vajra es un juego muy peligroso. Todas las cualidades del maestro son explicadas por Patrul Rimpoché; sin embargo, esencialmente, este extraordinario maestro es aquel que le da las instrucciones fundamentales, instrucciones directas, las cuales son conocidas como las instrucciones que destacan o el empoderamiento. Ese mismo maestro debe haber recibido todos los empoderamientos que está dando; para poder hacerlo debe también debe haber recibido empoderamiento de su propio maestro vajra. Por lo tanto, el maestro vajra o gurú es aquel de quien usted recibe el empoderamiento vajrayana y las instrucciones detalladas en su camino.
Examinando al amigo espiritual
“A la sombra de un árbol…” Según Patrul Rimpoché, antes de escoger nuestro amigo espiritual, incluso antes de acercarnos al amigo espiritual con el pensamiento de tomar tan grande decisión, es sumamente importante que primero examinemos a este maestro.
Al no examinar al maestro con gran cuidado
Aquellos llenos de fe desperdician su acumulación de mérito.
Como tomar por la sombra de un árbol a una viciosa serpiente,
Seducidos pierden la libertad que finalmente habían encontrado.
En este verso, Patrul Rimpoché compara el calor del samsara con un desierto. Es como si usted está andando en este infinito espacio del Desierto del Sahara. Está sudando con grandes sufrimientos en el calor del samsara cuando ve un árbol en medio de este desierto. Usted ve su hermosa sombra. Fantasea acerca de cuan agradable sería estar bajo la fresca sombra de esta palmera en medio del desierto.
No hay nubes en el cielo, así que usted no tiene ninguna protección del sol. Hace tanto calor que incluso la arena está ardiendo. Usted está atrapado como un sándwich entre estos dos calores –completamente, en el calor del samsara. Por lo tanto, cuando usted ve la sombra de un árbol, usted se enamora de ella. No hay mucha esperanza de que primero usted vaya a investigar la sombra –usted simplemente se siente atraído hacia ella.
Puede imaginar todas las buenas cualidades de la sombra: es refrescante, usted puede descansar allí, y estará totalmente protegido del sol y de la ardiente arena. Sin embargo, el hecho es que debajo del árbol hay una serpiente venenosa. Si usted corre hacia la sombra sin mirar cuidadosamente y se recuesta contra el árbol, entonces, dice Patrul Rimpoché, puede ser peligroso.
Usted pudiese ser mordido por la serpiente venenosa. El ataque puede ser inadvertido, puede ser en defensa propia, o con la intensión de hacerle daño. Puede que usted esté apretando a la serpiente sin darse cuenta; si la hiere esta se asusta y luego lo morderá y liberará el veneno.
Si, sin pensar mucho acerca de ello, renunciamos a continuar andando en este desierto del samsara y sencillamente nos dejamos caer bajo un árbol a la sombra, pudiésemos ser mordidos por una serpiente venenosa y morir. Consecuentemente, todo el mérito y la virtud que hemos acumulado con nuestro precioso nacimiento humano, así como también las raras oportunidades que hemos tenido de incluso ver tal árbol en el desierto, se perderán.
Por lo tanto, es importante para nosotros ser más pacientes, más calmados, y más valientes –caminar un poquito más en este desierto para encontrar la apropiada palmera, una que no tenga una serpiente, donde podamos recostarnos sin peligro.
Examinar al maestro es algo muy importante en el budismo. Al mismo tiempo, es igualmente importante para el maestro examinar al estudiante. Parece ser, que, en nuestra sociedad, este proceso de examen está desapareciendo, incluso en nuestra situación actual; por lo tanto, es importante para nosotros hacer énfasis en esta primera etapa de examinar al maestro y examinar al estudiante.
El límite del examen
Hay una historia en Tíbet de un gran maestro tibetano vajrayana quien fue a la China en los viejos tiempos. El emperador quería tomar a este gran maestro como su gurú, de modo que lo invitó al palacio. El maestro no se postró ante el emperador pensando: “Yo soy un amigo espiritual, yo soy el gurú ante quien el emperador debe postrarse.” Mientras tanto, el emperador estaba pensando: “Este amigo espiritual no se está postrando ante mi, el emperador, quien manda en el continente.”
Consecuentemente, tomado por el orgullo el emperador dijo: “Yo no lo voy a aceptar a usted ahora mismo como amigo espiritual, sino que lo examinaré durante varios años.” Cuando le llegó el momento al emperador de darse cuenta de que este maestro era el mejor maestro para él y decidió pedirle que fuese su maestro espiritual, el maestro había estado muerto por dos o tres años. Por lo tanto, se dice que debemos examinar al maestro y que el examen debe tener ciertos límites. La vida del estudiante es preciosa. La vida del maestro es preciosa.
La Fragancia del Sándalo
Así como el tronco de un árbol ordinario
Que yace en el bosque de las montañas Malaya
Absorbe el perfume del sándalo de las húmedas hojas y ramas,
De la misma manera usted llega a parecerse a quien sea que usted siga.
Examinamos al amigo espiritual a fin de encontrar el sándalo. No queremos encontrar un tronco ponzoñoso o un árbol con una serpiente venenosa; queremos el precioso y fragante árbol de sándalo.
El tronco de un árbol corriente que yace en el bosque de sándalos de las montañas Malaya, comenzará a oler como el sándalo. De la misma forma, si estamos muy cerca a este ser iluminado, al amigo espiritual, nos volveremos más y más como un ser iluminado. Puede que no seamos del todo iluminados, pero pareceremos un ser iluminado, sonaremos como un ser iluminado, estaremos más cerca de tener las cualidades de un ser iluminado.
En efecto, lo que estamos investigando son las cualidades del árbol. ¿Es un sándalo o un árbol venenoso? Necesitamos reconocer y aproximarnos al sándalo; necesitamos reconocer y evitar el árbol venenoso. Ese es todo el asunto de examinar al amigo espiritual.
Encontrando lo que es difícil de encontrar
Patrul Rimpoché proporciona recomendaciones muy buenas y pragmáticas acerca de las cualidades que debemos tener presentes cuando buscamos un maestro.
Todas las cualidades completas, según el más puro dharma
Son difíciles de hallar en estos decadentes tiempos.
Pero confíe en el maestro, quien, basado en la pura observancia de los tres votos,
Tiene mucho conocimiento y una gran compasión,
Habilidoso en los ritos de los infinitos tantras y pitakas,
Y rico en el fruto, la inmaculada sabiduría que surge a través
de la preservación y realización.
Atraídos por la brillante flor de estas cuatro atractivas cualidades
Discípulos afortunados se congregarán como abejas para seguirlo.
Esencialmente, Patrul Rimpoché está diciendo que, en nuestros tiempos, es difícil encontrar un maestro con todas estas cualidades. Siendo ese el caso, no debemos buscar un maestro con la idea de encontrar cualidades específicas; debemos buscar ciertas cualidades fundamentales.
Un maestro debe mantener sus votos. Existen tres votos que deben ser observados. El primero de ellos es el voto del pratimoksha, el voto monástico de salvación individual. El segundo es el voto del bodhisattva, el precepto mahayana de beneficiar a todos los seres sintientes. El tercer voto es el voto vajrayana, el voto o compromiso tántrico del samaya. El Buda dijo que el voto monástico es como un recipiente de cerámica.
Un recipiente de cerámica es hermoso, pero si se deja caer se romperá en mil pedazos. Es casi imposible recuperar todas las piezas. Es casi imposible recuperar el recipiente. Si usted rompe los votos monásticos no podrá volver a tomarlos; usted no podrá enmendarlos en esta vida.
En cuanto al voto del bodhisattva, el Buda dijo que es como un recipiente de pura plata. Si se deja caer puede que se aboye. Una buena pieza de plata puede ser recuperada. Puede que no luzca exactamente como antes si el platero no es un experto, pero puede ser reparado.
Por lo tanto, en el camino del bodhisattva, usted puede incurrir en errores; usted puede romper sus votos, pero como un buen platero, puede volver a tomarlos una y otra vez para purificarlos. Con respecto al voto vajrayana, este es como recipiente de oro sólido. El oro puro es muy suave, muy sensitivo. El más mínimo toque de un dedo puede dejar una marca.
El Buda dijo que el voto vajrayana, el voto samaya es muy fácil de romper, es muy fácil cometer errores, pero al mismo tiempo es muy fácil de enmendar. Con sus propias manos usted puede enmendar el voto vajrayana. Por lo tanto, dice Patrul Rimpoche, si usted ve a un maestro que está manteniendo sus votos apropiadamente, ya sea un monje, un bodhisattva o un maestro vajrayana, esa es una de las cualidades principales que muestran que el está trabajando en su camino de liberación, de iluminación.
Aún más, el maestro debe ser letrado y compasivo. No podemos aprender mucho de un maestro que no sabe mucho. El maestro debe ser alguien que pueda responder nuestras preguntas con certeza diciendo “Sí, eso es correcto” o “No, eso es incorrecto” porque el Buda dijo tal y tal cosa en este sutra y tal y cual cosa en ese tantra. De esta manera, la cualidad de erudito del maestro nos ayuda a clarificar nuestra confusión y responde nuestras dudas, lo que es muy importante.
Algunas veces la gente cree que no importa que el maestro no sea un erudito, sino que sea un yogui. Esta romántica idea no es muy pragmática. Si usted está realmente confundido un yogui no lo va a ayudar mucho.
Patrul Rimpoché indica que el maestro debe ser erudito en las tripitakas, lo que significa en “las tres canastas” o los tres temas del dharma enseñados por el Buda. La primera de ellas es el vinaya, el camino monástico. Es un error decir que el vinaya no es para nosotros, que es tan solo para aquellas personas con cabezas rapadas, vistiendo hábitos rojos amarillos y viviendo en un monasterio o en un convento de monjas.
En el vinaya el Buda no solo enseñó los “qué hacer y qué no hacer” de las reglas monásticas, sino que también enseñó acerca de la interacción social fundamental, de la filosofía budista social básica. Siendo que vivimos en una sociedad y estamos organizando una sociedad budista llamada “la sangha”, debemos contemplar las enseñanzas del Buda del vinaya. Por lo tanto, un maestro debe haber alcanzado la maestría del vinaya.
El segundo tema es el sutra-pitaka, en el cual el Buda enseñó el camino mahayana y la vía del bodhisattva, el camino de la gentileza amorosa y la compasión. Aquí, el enseñó no solo sobre la salvación individual sino también acerca de la liberación de todos los seres sintientes, por lo tanto, es importante para el maestro ser erudito en la segunda pitaka.
El tercer tema es el abhidharma-pitaka, la visión detallada en la cual el Buda enseñó todos los diferentes elementos de la naturaleza de los fenómenos externos y la ciencia interior de la mente. Siendo así, el maestro debe ser erudito en estas tres pitakas, así como también en otros temas que tienen que ver con el camino vajrayana.
Si usted encuentra tal maestro, a alguien que observa los votos y es erudito, entonces usted debe estar satisfecho y seguir a ese maestro. No sea demasiado mañoso como para tomar las cualidades de manera literal sino más bien, cuando observe presentes las mayores cualidades, usted debe aceptar a esa persona como su gurú, como su maestro espiritual.
Señales engañosas
Patrul Rimpoché nos instruye respecto a que, en este camino de encontrar un amigo espiritual, existen algunos maestros que deben ser evitados. Este punto es importante para nosotros y debemos examinarlo.
La piedra de madera del molino
El primer tipo de maestro que debe ser evitado es aquel que es como una piedra de molino hecha de madera, la cual luce como una auténtica pero que de hecho no tiene ni fuerza ni poder alguno. Cuando un maestro no tiene la fuerza del conocimiento ni poder de realización, entonces ese maestro es como una piedra de molino hecha de madera.
Estos maestros no tienen rastro de las cualidades que surgen del estudio, de la reflexión y la meditación. Pensando que como el sublime hijo o sobrino de tal o cual lama, ellos y sus descendientes deben ser superiores a cualquier otro, ellos defienden su casta como brahmines.
Incluso si han estudiado, reflexionado y meditado un poquito, lo hicieron no con ninguna intención pura de trabajar por vidas futuras sino por razones más mundanas.
Patrul Rimpoché está atacando la jerarquía natural, basando su razonamiento en el vinaya, donde el Buda dijo que el Abad del monasterio debe ser el más letrado, el que tiene la mayor experiencia y realización. Además, debe ser alguien que tiene compasión, un buen corazón para ayudar a otros seres. El Buda dijo que los maestros no deben ser seleccionados por su casta como los brahmines; ellos deben ser escogidos sobre la base de su conocimiento y realización.
El sapo que vive en el pozo
El segundo tipo de maestro que debe ser evitado es como un sapo que vive en un pozo; esto es, alguien que tiene un entendimiento muy limitado del dharma, alguien con una visión muy limitada, con limitada experiencia y realización.
Los maestros de esta clase carecen de cualquier cualidad especial que pudiese distinguirlos de los seres ordinarios, pero otras personas, sin examinarlos para nada, los colocan sobre un pedestal como producto de su fe ciega. Hinchados con la vanidad por los beneficios y honores que reciben, ellos mismos no están conscientes de las verdaderas cualidades de los grandes maestros. Ellos son como el sapo que vive en el pozo.
Patrul Rimpoché cuenta la historia de esta manera. El sapo que vive en el pozo encuentra a otro sapo que viene del océano y le pregunta qué tan grande es el océano. El otro sapo le responde que es muy grande. ¿Es acaso como un tercio de mi pozo aquí? No, le dice el otro sapo. Es mucho más grande.
¿Es tan grande como mi pozo? No, mucho más grande que eso. ¿Es del mismo tamaño que mi pozo? No. No hay comparación posible, es muchísimo más grande. Así que ambos sapos deciden ir juntos al océano. Cuando el sapo del pozo contempla el océano tiene un ataque cardíaco y muere. Maestros con poco entrenamiento y una estrecha visión no pueden soportar la inmensidad de la visión de los grandes maestros.
El guía trastornado
El tercer tipo de maestro a ser evitado es el guía trastornado. Estos son maestros que tienen muy poco conocimiento, nunca habiendo hecho el esfuerzo de seguir a un maestro erudito ni entrenado en los sutras y tantras.
Sus fuertes emociones negativas junto con su débil consciencia y vigilancia hacen que fallen en sus votos y samayas. Aun siendo de mentalidad más baja que seres comunes y corrientes, ellos imitan a los sidhas y se comportan como si sus acciones fuesen más elevadas que el cielo.
Estos son maestros que actúan como los mahasidhas de la India, pero carecen de la realización como los sidhas. Estas personas son guías trastornadas, pues sin los sidhas o realizaciones, sus acciones son simplemente las de personas perturbadas. Los sidhas del pasado parecían estar totalmente locos; su comportamiento así lo parecía, parecían lunáticos, pero su realización transformaba sus acciones.
Tilopa empujó a su discípulo Naropa por un risco de cien metros de altura. Después bajó a donde yacía Naropa y le preguntó ¿Cómo está mi hijo Naropa? Y Naropa le contestó: “Me estoy muriendo”. Tilopa también tenía el poder de curar. Colocó su mano en la espalda de Naropa y le dio tres palmadas sanando así el cuerpo maltrecho de Naropa, sus fracturas y dolor.
En estos días tenemos guías que imitan las acciones de los mahasidhas, pero ellos no tienen el poder de la realización. Saben como empujarlo a usted por el risco, pero no poseen la compasión para bajar hasta usted ni mucho menos el poder para curar su dolor. Eviten esos guías trastornados.
El guía ciego
El cuarto tipo de maestro que debe ser evitado es el guía ciego. En particular, un maestro cuyas cualidades no son de ninguna manera superiores a las suyas propias y carece del amor y la compasión de la bodhichitta, nunca podrá abrirle los ojos a lo que debe y no debe hacerse.
Maestros como estos son llamados guías ciegos porque ellos no saben qué es lo que debe hacerse y qué es lo que debe evitarse. Si usted los sigue entonces se volverá como uno de ellos.
Por lo tanto, examine a su maestro. Sepa cuáles maestros deben ser evitados y cuáles cualidades adoptadas. Si vemos a algún maestro poseyendo esas cualidades, debemos seguir su guía y definitivamente alcanzaremos liberación y realización rápidamente. Tal y como Padmasambhava advierte en un poema que Patrul Rimpoché cita:
No examinar al maestro es como beber veneno.
No examinar al discípulo es como dar un salto al precipicio.
Siguiendo al amigo espiritual. La correcta actitud, la correcta relación.
El seguir a un amigo espiritual comienza teniendo la correcta actitud hacia nuestro maestro. Nuestra relación comienza con la correcta percepción del amigo espiritual. La correcta percepción es descrita por Patrul Rimpoché:
Así como el hombre enfermo depende de su médico,
El viajero de su guía,
El hombre temeroso de su compañero,
Los mercaderes de su capitán,
Y los pasajeros, del capitán del ferry,
Si el nacimiento, la muerte y las emociones negativas
son los enemigos que usted teme,
Entréguese con confianza a un maestro.
Cultivar la correcta relación comienza con desarrollar la correcta actitud. La actitud equivocada de acuerdo con Patrul Rimpoché consiste en ver a nuestros maestros con ojos de cazador mirando a venado por sus cachos, al elefante por sus colmillos y al rinoceronte por su cuerno. Esa agresiva actitud es tan solo la idea de adquirir algo muy precioso. A usted no le importa cómo lo obtiene, usted no tiene ninguna compasión; no hay corazón en eso, es tan solo una mentalidad de negocios. Usted ve algo muy valioso y simplemente quiere tenerlo. Esa clase de motivación dice Patrul Rimpoché, es un comienzo equivocado para nuestro viaje espiritual porque es egocéntrica, comienza a partir de un aferramiento personal. De la relación que está desarrollando, usted desea obtener cierto beneficio mundano. Quiere ser rico y famoso. De acuerdo con el dharma puro, hay un problema en esa forma de abordar la relación.
Como un hombre enfermo que confía en su médico
Por el contrario, abordar al maestro como el enfermo que confía en su médico requiere de ciertos reconocimientos. Tenemos que reconocer que estamos enfermos, lo que no es necesariamente una etapa fácil. Cuando comenzamos a enfermarnos no queremos admitirlo: “No, no es una virosis, es tan sólo un dolor de cabeza.”
No queremos tener una virosis, así que no reconocemos ni admitimos que tenemos una virosis. Sabemos que tendremos que quedarnos en cama probablemente durante la próxima semana o dos. Eso es doloroso e irritante. De manera similar, debemos reconocernos como una persona enferma que ha sido infectada por la samsárica enfermedad del aferramiento egoísta, quien ha venido sufriendo de los síntomas de la pasión, la agresión y la ignorancia.
Teragrip dhármico: Tratamiento de los síntomas samsáricos
Requiere esfuerzo por parte de una persona enferma, llegar a confiar en el médico. Tenemos que trabajar con nuestro aferramiento egoísta, con nuestro dolor samsárico y sufrimiento. Tenemos que tratar a nuestros síntomas de la pasión, la agresividad, los celos, el orgullo y la ignorancia. Existen remedios en el dharma, como la Aspirina y el Teragrip que pueden proporcionarnos alivio temporal.
Cuando nos sentamos en shámata, la meditación de la tranquilidad, podemos liberarnos de nuestros síntomas durante cuatro a seis horas, y cada vez que volvemos a experimentar los síntomas, eso significa que es hora de sentarnos de nuevo. Tales medicinas nos ayudan a librarnos de los síntomas, pero ellos no llegan a la raíz del problema. Por esa razón, reconocer y admitir la raíz de los síntomas y admitir que estamos enfermos es el primer paso en relacionarnos con nuestro amigo espiritual.
El orgullo
El gesto del reconocimiento está trabajando naturalmente con nuestro orgullo. Este constituye nuestro mayor problema al abordar al amigo espiritual. Cuando estamos trabajando con nuestro orgullo y podemos admitir que estamos enfermos, entonces podemos ver al amigo espiritual como a un médico profesional, como a uno que conoce todas nuestras enfermedades, todas las causas de nuestros síntomas y la clase de medicamento que aliviará nuestro dolor, tanto temporal como definitivamente.
La fe
Una persona enferma debe confiar en un médico con completa fe. Esto significa que usted está listo para seguir cualquier clase de instrucciones y tomar cualquier medicamento que el doctor le prescriba. El tratamiento no va a funcionar sin esa clase de compromiso, confianza y fe en el médico.
Por ejemplo, el médico le dice de tomar ciertas drogas, pero a usted no le gustan los ingredientes que tienen, de modo que no las toma. Usted se va donde otro médico buscando una segunda opinión, pero realmente no confía en la medicina alternativa. Este médico le prescribe cierta clase de hierbas raras que debe hervir y tomar, pero usted no se siente satisfecho con esta lógica. Brincando de un médico a otro sin llegar a confiar plenamente en ninguno de ellos, usted no está ocupándose de su enfermedad.
Usted está perdiendo su tiempo y también haciendo que el doctor pierda el suyo. Si usted no confía en su médico entonces no le haga perder tiempo porque existen otros muchos pacientes esperando por una cita. Shantideva, el gran maestro hindú del budismo mahayana dijo: “Para el paciente que no sigue las instrucciones del médico, no hay esperanzas de poder curar su enfermedad.” Es como tener a su lado al mejor médico que existe leyéndole los nombres de las últimas drogas. Si el paciente no llega a tomar los medicamentos o seguir el tratamiento, entonces este paciente no se va a curar.
La devoción
Por lo tanto, ser una persona enferma que confía en un médico requiere de mucha fe. En el budismo esa fe y confianza es conocida como “devoción”. También puede ser llamada como “fe” en el sentido de que usted confía plenamente en los conocimientos del médico y la sabiduría de su experiencia. Aquí la confianza y la devoción implican la presencia de una apertura fundamental. Usted necesita abrirse a su médico. Patrul Rimpoché también nos proporciona los ejemplos “del hombre asustado que confía en su compañero” y “los pasajeros que confían en el capitán del ferry.” Podríamos agregar “los pasajeros que confían en su piloto.” Estamos poniendo toda nuestra fe en el piloto cuando abordamos un avión.
Eso es lo que estamos haciendo en el camino espiritual; cuando abordamos el avión que tiene como destino la iluminación, estamos poniendo nuestra vida en manos del gurú que está sentado en la cabina. Esa devoción es la misma que la de la relación entre una persona enferma y el médico, la relación entre los pasajeros y el capitán del ferry, la relación entre el hombre asustado y su compañero.
Todas estas analogías nos muestran que necesitamos una gran confianza y fe, eso es llamado “devoción.” La fe y la confianza no surgen espontáneamente. Inicialmente, examinamos al maestro; el maestro también examina al estudiante. Nuestros maestros espirituales nos examinan y nosotros los examinamos a ellos. Luego, podemos movernos hacia ese nivel de confianza llamado devoción, llamado amor. Amor por parte de su amigo espiritual; compasión por parte de su amigo espiritual. Amor por su amigo espiritual y compasión hacia su amigo espiritual. Esta comprensión es muy importante para nosotros a medida que comenzamos nuestra relación y nuestro camino con el amigo espiritual.
Escepticismo positivo
Patrul Rimpoché señala que las apariencias pueden ser engañosas; por lo tanto, no debemos confiar solamente en las apariencias. Las más simples manifestaciones de la realidad están contaminadas por nuestras conceptualizaciones respecto a cómo deben ser o no deben ser. La apariencia de un maestro y amigo espiritual es tan engañosa como todas las demás apariencias.
El profundo maestro dice
No malinterpretes la manera como actúa.
La mayoría de los sidas de la India vivían
Como corrientes malvados, bestias, intocables
Más degenerados que los más bajos de lo más bajo.
Por ejemplo, veamos al mahasiddha hindú Tilopa, quien, como un maestro humano fue el fundador de la tradición Kagyu. El pasó su vida como pescador a orillas del río Ganges. Aún hoy día podemos ver la misma apariencia externa de Tilopa a orillas del Ganges. Allí había cientos de pescadores y Tilopa era uno de ellos allí, a orillas del río, atrapando y matando peces cada día. El aparece como un malvado común cometiendo incontables acciones negativas. Sin embargo, Tilopa probó su realización en acción cuando enseñó a su discípulo Naropa. Patrul Rimpoché continúa diciendo:
Tilopa no estaba matando a esos peces simplemente porque tenía hambre y no encontraba otra cosa que comer. Los peces son completamente ignorantes de qué hacer y qué no hacer, criaturas con muchas acciones negativas y Tilopa tenía el poder de liberarlos. Comiendo su carne estaba estableciendo una conexión con sus consciencias, las cuales podía luego transferir a un reino búdico puro.
De igual forma, Sraha vivió como un fabricante de flechas; Shavaripa como un cazador, y la mayoría de los otros excelsos siddhas de la India también adoptaron formas de vida muy bajas, con frecuencia la de intocables. Es por lo tanto muy importante no tomar ninguna de las acciones de nuestro maestro de manera equivocada; entrénese en tener sólo una pura percepción.
Yo no estoy sugiriendo que debemos seguir ciegamente a cualquier amigo espiritual. Al mismo tiempo, debemos considerar estos asuntos muy detenidamente. Algunas veces nos volvemos tan sensibles respecto a la fe ciega que nos vamos al otro extremo. Nos volvemos demasiado negativos; nuestro escepticismo, nuestra mente cínica y nuestra duda opacan toda posibilidad de cualidades virtuosas.
Cada vez que observemos a nuestra mente ir hacia ese extremo, debemos leer este verso de Patrul Rimpoche y tener cierto escepticismo hacia nuestro propio escepticismo. Puede que su mente escéptica diga “Este maestro es como aquellos mahasiddhas de la India haciendo cosas estrafalarias.” Eso es escepticismo positivo y duda.
Cada vez que usted sienta que su mente está siendo demasiado escéptica del extremo de la fe ciega, piense también acerca del extremo del excesivo escepticismo.
Encontrando faltas en el Buda
Patrul Rimpoché cuenta la historia de Sunakshatra, un estudiante del Buda y uno de sus más cercanos asistentes. Esto fue lo que el estudiante dijo:
Aparte de esa luz de seis pies de ancho alrededor de su cuerpo,
Nunca he visto, en veinticuatro años como su sirviente,
Ni siquiera una semilla de ajonjolí de cualidades espirituales en usted.
En cuanto al dharma, yo se tanto como usted y no seguiré siendo su sirviente.
Sunakshatra sirvió al Buda durante veinticuatro años, y luego de ese período, la única cualidad espiritual que vio en el Buda fue la luz. Lo que Patrul Rimpoché está destacando es que, si nuestra mente no está domada, si nosotros no trabajamos con nuestra mente de manera apropiada, podemos ver faltas incluso en el mismo Buda.
Incluso si tuviésemos al Señor Buda frente a nosotros en este mismo momento, incluso entonces, podríamos encontrar algunas faltas en él. Quizás el tendría un acento hindú, de modo que sería muy difícil de entender. Si nosotros encontramos faltas en el Buda, ¿Cómo vamos a ver a nuestros maestros ordinarios, a nuestros ordinarios amigos espirituales? Vamos a encontrar muchas faltas en ellos si no trabajamos con nuestra mente.
Patrul Rimpoché nos instruye diciéndonos que nuestra relación con el maestro debe ser llevada con mucho cuidado; esta debe ser mantenida con una gran atención y consciencia porque un error pudiese ser bastante peligroso. Un ejemplo mundano que utilizamos es el fuego. Cuando hace frío, es muy agradable tener un fuego ardiendo para mantenernos calientes, pero si no tenemos cuidado con el fuego y nos acercamos demasiado, podríamos quemarnos. Por otra parte, si estamos demasiado lejos del fuego no nos vamos a beneficiar de su calor. Por lo tanto, el camino medio es una forma muy profunda y habilidosa de mantener la relación con el maestro.
Cuando estamos cerca del maestro debemos tener cuidado, y necesitamos estar conscientes de nuestras excepcionales oportunidades. Cuando Sunakshatra estaba con el Señor Buda, el no apreciaba su excepcional oportunidad. Cuando estamos cerca del amigo espiritual y siguiendo el camino, puede que no veamos las cualidades del profesor.
Pudiésemos estar cegados por el ego o la ignorancia. Algunas veces nosotros no vemos la preciosa oportunidad. Algunas veces no vemos la preciosidad de ese maestro y la preciosidad de nuestra relación. Como una persona ordinaria en este momento, es muy posible que no apreciemos a nuestro amigo espiritual. Por lo tanto, debemos ser muy cuidadosos y entrenar nuestra mente a fin de poder apreciar nuestra oportunidad y apreciar al amigo espiritual.
Conectándonos con el corazón del Buda
Patrul Rimpoché nos dice cómo podemos obtener el mayor beneficio de nuestra relación con el maestro.
Como un cisne nadando en un perfecto lago
O una abeja probando el néctar de las flores,
Sin nunca quejarte, sino siempre receptivo a él,
Espera siempre a tu maestro con una conducta ejemplar.
A través de tal devoción podrás experimentar todas sus cualidades.
Si nosotros queremos alcanzar iluminación, este es el camino, la forma en la que podemos realmente beneficiarnos del amigo espiritual. El cisne nada sobre el perfecto lago; la abeja prueba el néctar que surge del maestro. Si nunca nos cansamos de estar con nuestros maestros, si nunca desarrollamos el odio y la rabia que el monje Sunakshatra sintió, entonces vamos a beneficiarnos de esta relación. Ese beneficio es la experiencia de todas las cualidades del Buda, todas las cualidades del amigo espiritual.
El maestro Patrul Rimpoché nos dice cómo proceder con el amigo espiritual:
Al comienzo, examina cuidadosamente al profesor,
A mitad de camino, síguelo cuidadosamente,
Al final, imita su realización y acción.
Un discípulo que hace eso está en el auténtico camino.
¿Por qué debemos hacer esto? El Buda Sakyamuni vivió hace 2.500 años. En el siglo XXI nosotros no tenemos la buena fortuna de ver vivo a un buda como el Buda Sakyamuni. Estamos sin poder para entender sus enseñanzas a cabalidad por nuestros propios medios.
Estamos sin poder para realizar completamente por nuestros propios medios, la verdadera naturaleza de nuestra mente.
La única forma en la que nos podemos conectar con el corazón del Buda, la única forma en la que podemos obtener la sabiduría del dharma del Buda, la única forma en la que podemos alcanzar la realización de la sangha en nuestra experiencia de vida es través del amigo espiritual. Gracias a él, estamos conectados al corazón del Buda. Gracias a él, estamos actualizando el camino del dharma. Gracias a él, estamos viviendo la experiencia de la realización en este momento.
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