Las prácticas del Ngondro
Jamgon Kongtrul Rimpoché y Chogyam Trungpa Rimpoché
Extraído del libro titulado The Torch of Certainty
Traducción y edición: María Mercedes Márquez
Junio, 2010
Lo que se conoce como Ngondro es un manual de meditación escrito por Jamgon Kongtrul, “El Grande” (1813-1899). Este contiene instrucciones prácticas y explicaciones teóricas de “Las Cuatro Fundaciones”, las prácticas más elementales del linaje kagyu de budismo tibetano.
Antes de comenzar la sesión de meditación el practicante excluye toda clase de distracciones. La práctica de Las Cuatro Fundaciones Especiales involucra al practicante en un intenso drama que combina acciones físicas, verbales y mentales. A medida que canta cada sección de la liturgia, visualiza la escena descrita en la misma, considera el significado de las oraciones y lleva a cabo las acciones rituales indicadas.
Durante todo esto, trata de enfocar su atención exclusivamente en el ritual. Para completar la práctica, debe completar cada una de Las Cuatro Fundaciones Especiales 111,111 veces. Siendo que Tomar Refugio también incluye 111,111 postraciones completas, el total es de 555,555, por lo que comúnmente la práctica es llamada “Las Quinientas Mil”.
Acerca de la práctica del Ngondro
Chogyam Trungpa Rimpoché.
Debido a las diferencias culturales, la práctica de Las Cuatro Fundaciones será algo diferente para los estudiantes occidentales. Como no están completamente familiarizados con el trasfondo cultural del budismo, cuando traten de practicar las Fundaciones se encontrarán con ciertos vacíos culturales a los que tendrán que sobreponerse. Un problema en occidente es que la gente está acostumbrada a enfocarse mucho en sus cuerpos. Toda la sociedad está basada en la comodidad, en el confort. Los practicantes occidentales que practican las Fundaciones hacen una gran cosa de sus malestares y dolores, tienden a aferrarse a ellos y a exagerarlos.
Una diferencia importante entre practicantes tibetanos y occidentales está en el hecho de que antes de practicar Las Fundaciones, los occidentales necesitan pasar mucho más tiempo en el hinayana y el mahayana de modo que sepan lo que están haciendo cuando lleguen a hacerlas. Como no tienen los antecendentes culturales de los tibetanos, cuando sean introducidos a las Fundaciones, no estarán listos para lanzarse a las prácticas inmediatamente y puede que estas les parezcan ajenas, como que tengan fe. Para ayudarlos a sobreponerse a estas dudas, debemos entrenarlos en la meditación de la tranquilidad, shámata, y la meditación de la sabiduría intuitiva, vipáshyana, mucho más a fondo de lo que solía hacerse en Tíbet. Aparte de esto, no veo ninguna otra diferencia.
Cada tipo de disciplina espiritual, oficio o sistema educacional tiene sus niveles inicial, intermedio y final. Las Cuatro Fundaciones, “ngondro”, literalmente “preludio”, constituyen el inicio de la disciplina vajrayana. El vajrayana no es el primero sino el tercer nivel de práctica budista, precedido por el hinayana y el mahayana, pero aquellos que comienzan la disciplina Vajrayana lo hacen con Las Cuatro Fundaciones.
De acuerdo a la tradición, las prácticas Fundamentales requieren de mucha preparación. En los primero días en Tibet, se requería que la gente tuviese un extenso entrenamiento antes de practicar las Fundaciones. Esto incluía entrenamiento básico en meditación shámata y vipáshyana, así como algo de entrenamiento en el mahayana, el cual incluía recibir formalmente el voto del bodhisattva, y otros.
Las Cuatro Fundaciones Especiales consisten en un proceso evolutivo en el cual cada evento tiene un lugar específico. Para comenzar la práctica primero debes “entregarte” al dharma completamente. Esto es llevado a cabo haciendo postraciones, un proceso de completa sumisión, de compromiso definitivo. Dudo que alguien pueda comenzar la práctica Vajrayana sin eso.
Cuando usted toma el voto del bodhisattva, habiendo decidido ir y habiendo comprado su ticket, usted de hecho comienza el trayecto –bodhichitta y el camino del bodhisttva.
Cuando usted lleva a cabo la práctica vajrayana, habiéndose ya entregado, usted tiene que purificar y posteriormente reconocer que se ha entregado. Todas las impurezas deben ser purificadas. Después de la purificación, algo queda todavía –la persona pura, que pudiese tener alguna mancha de arrogancia, alguna mancha de existencia.
En la práctica del mandala uno de hecho lo da todo, incluyendo a la persona pura. Usted ofrenda esto –al que da- así como todas las ofrendas, las cuales llegado este punto, en cierto sentido, usted ya no existe. Para el momento en el que usted llega a la práctica del Guru Yoga, está psicológicamente listo para identificarse con su guru y una inmensa devoción nace en su mente. Recibir abhishekas y practicar diversas sadhanas constituye la parte principal de la disciplina del Vajrayana, lo cual viene mucho después.
En cuanto a qué tipo de persona debe practicar Las Fundaciones, cualquier clase de persona puede hacer estas prácticas. Si el individuo se ha involucrado profundamente en las meditaciones shámata y vipáshyana, en cierta forma su personalidad ha comenzado a disolverse. Para el momento en que comienza a involucrarse en el vajrayana a través de Las Fundaciones, ya no es un “tipo de persona” en particular. ¡Ya está allí!
Una persona que está practicando la disciplina Vajrayana debe tener cierta noción de lo que es conocido como “un maestro vajra” o “guru raiz” quien nos instruye en el Vajrayana. En cada una de estas yanas, el maestro tiene diferentes roles. En el Hinayana el es el más viejo o el hombre sabio. En el mahayana es el buen amigo espiritual. En el vajrayana, el es el maestro –casi un dictador- quien nos dice qué hacer. La relación debe ser muy fuerte, definitiva y directa. Una de gran devoción. Cuando practicas las Fundaciones, tus postraciones están dirigidas hacia tu guru raíz como Vajradhara en persona. Si tu relación con tu guru no es muy fuerte, esta práctica será muy débil, muy pobre.
En estas prácticas, Vajradhara tiene dos aspectos. El primero, el Dharmakaya o el aspecto primordial de Buda –el estado despierto de mente o la existencia general de completa iluminación sin ninguna clase de obstáculos, obscuraciones o definiciones- el el Vajradhara en el tope del linaje [ejemplo: en el tope del árbol del refugio]. El segundo aspecto de Vajradhara es ese mismo concepto, transplantado a tu guru raíz personal.
De modo que tu guru raíz es el Buda en persona, no solo en el sentido de un Nirmanakaya como el Buda Gautama, sino Vajradhara mismo –el Buda completo. De modo que la referencia a Vajradhara está ligada a la noción de confianza y fe en tu guru raíz. Se ha dicho que el cuerpo del guru es la Sangha, que su palabra es el Dharma y su mente el Buda. En este caso, Buda tiene tres aspectos: Nirmanakaya, Sambhogakaya y Dharmakaya. De modo que Buda incluye todo.
De gran importancia en la relación guru-discípulo es el nexo del samaya, el compromiso establecido entre usted y su guru una vez que ha emprendido la disciplina vajrayana.
Aún cuando puede que usted no haya recibido todavía ningún empoderamiento o iniciación de parte de él, una vez que lo ha asumido como su maestro Vajrayana, el compromiso ya está hecho y el nexo establecido de manera absoluta. No existe tal cosa como un mediocre compromiso samaya.
El compromiso con su guru y sus enseñanzas es muy necesario; esto le proporciona ciertas directrices para su vida. Sin ese compromiso usted pudiese comenzar a elaborar su propia versión del dharma, su propia edición de las enseñanzas, y tarde o temprano lo que obtendrá a cambio será su propia versión egocéntrica de las enseñanzas. De modo que aquí la idea del compromiso es una entrega total, completa. Usted ya no edita su propia versión del dharma.
El compromiso le permite recibir las enseñanzas puras sin el tinte de la influencia del ego. El compromiso mantiene limpias a las enseñanzas, puras y trabajables, de modo que la enseñanza en sí, la enseñanza en su forma pura, trabaja para usted. Puede que el maestro sea puro y puede que las enseñanzas sean puras, pero si usted no se compromete de manera apropiada, entonces terminará poniendo una parte de usted en las enseñanzas y no recibe la pureza. Es como beber agua de un vaso sucio. Si un estudiante trata de practicar las Fundaciones sin la guía de un guru, probablemente nada sucederá excepto que aumentará su confusión. Será una pérdida de tiempo.
Por otra parte, el linaje es muy importante para el practicante. Cada maestro en el linaje tuvo su hábil método de enseñanza. Cada uno ha contribuido mucho a la riqueza de la tradición kagyu. La vida de cada uno de ellos es un perfecto ejemplo para nosotros estudiar. Cada uno ha dejado tras ellos y transmitido sus experiencias a nosotros. El linaje nos muestra que “puede lograrse” – ¡incluso nosotros podemos lograrlo! Esto nos hace tomar consciencia de que las enseñanzas representan no una, sino muchas vidas de trabajo.
Cada maestro sacrificó mucho, tuvo que pasar por muchas dificultades personales y finalmente alcanzó iluminación. El pertenecer a este linaje nos enriquece y nos llena de riqueza iluminada. Formar parte de esta familia nos brinda una inmensa inspiración y también una sensación de validez, con respecto a lo que estamos tratando de practicar. Nos damos cuenta de que las enseñanzas que ahora recibimos han llegado a través de todos ellos.
En cuanto a las postraciones, estas vinieron originalmente de la tradición india donde se hace el gesto de reverencia a alguien más elevado que uno. La idea de la postración es que has encontrado alguien que merece infinitamente que te abras completamente, de modo que caes en el suelo y tocas tu frente a sus pies.
Luego encuentras algo más que hacer, lo cual es llamado las postraciones de los nueve puntos, donde nueve coyunturas de tu cuerpo están completamente sobre el piso. Esa es la idea final de las postraciones, la cual es mucho más elaborada y definida. Físicamente usted está realmente haciendo algo.
En la práctica del mandala usted está ofrendando su riqueza y a usted al mismo tiempo. Se siente feliz de poder caminar sobre la tierra, de cierta manera usted siente que la tierra es suya, y usted ofrenda todo eso en la forma de montículos de arroz. El monte Meru, los cuatro continentes, etc., representados por los montículos de arroz, resumen el universo tradicional derivado de la mitología hindú. Esto es un fenómeno estrictamente cultural: en aquellos días el universo consistía en eso. En tiempos modernos nosotros podríamos ofrendar el sistema solar, etc. La idea básica es que usted está ofrendando el mundo en el que vive y también los símbolos de trabajo, percepciones sensoriales, básicamente de todo lo que es valioso.
Los mantras que cantamos en estas prácticas no son tenidos como los mismos mantras utilizados en prácticas de sadhanas más avanzadas. Aquí, continúa siendo solo un proceso en vez de los verdaderos mantras en formas más elevadas del Vajrayana. En cuanto a la visualización, la técnica mental utilizada en todas las Cuatro Fundaciones, esto es algo que la mayoría de las personas, encuentran muy difícil de hacer.
En el vajrayana la visualización es llamada La Etapa del Desarrollo de la meditación, lo cual es ligeramente diferente de la forma como normalmente pensamos acerca de una visualización. Por lo general pensamos acerca de la visualización como simplemente un soñar despiertos. En este caso, consiste en asumir la completa actitud de la deidad, de hecho verla mentalmente en lugar de soñar despiertos con ella.
Esto requiere de entrenamiento previo, básicamente, de la práctica de la meditación sentada, la cual consiste en las prácticas de meditación de la tranquilidad y de la interiorización. Incluso personas que han tenido este entrenamiento pudiesen tener dificultad con la visualización. Pero usted tiene que comenzar con las enseñanzas del Nirmanakaya en lugar de relacionarse primero con el Dharmakaya. Usted tiene que comenzar con el cuerpo y luego trabajar con la mente.
De otro modo será muy difícil. Finalmente, tenemos la Etapa de la Culminación o meditación sin forma, la cual es tradicionalmente transmitida de maestro a discípulo.
En cuanto a cómo practicar, las personas tienen problemas tratando de decidir si hacer la práctica en grupo o solos. Generalmente, la práctica Vajrayana se hace en grupos. En el vajrayana hay más idea de sangha que en el Hinayana o que en la hermandad espiritual del mahayana.
En el vajrayana, el concepto de la sangha vajra es muy importante y necesario. De hecho, la gente pudiese practicar Las Cuatro Fundaciones juntos en grupos o solos. Esto no hace mucha diferencia. El punto principal es, que usted no puede esperar encontrar el entorno ideal. No existe tal cosa como “el entorno ideal”. La gente no puede darse el lujo de tomarse todo un año y dejar su trabajo, y por otra parte tienen familia, etc.
En Tíbet por supuesto teníamos centros de retiro en los monasterios y practicábamos mucho juntos. Para trabajar con esta situación aquí en occidente, algunos de mis estudiantes practican Las Fundaciones en grupos. En lo que respecta a perder interés en la práctica es un síntoma de no tener suficiente entrenamiento en la práctica de la tranquilidad y la interiorización.
Este entrenamiento te hace estar muy consciente de tu dolor y tu neurosis. Incrementa la atención y la consciencia y permite que el practicante comience a hacerse amigo de si mismo. Aprende cómo estar consigo mismo. Sin este entrenamiento, usted pudiese fácilmente sentirse abrumado y abandonar los esfuerzos físicos y los aspectos mecánicos de estas prácticas. Si una persona se encuentra a si misma descorazonada y no puede continuar con Las Fundaciones, entonces debe regresar a las prácticas shámata y vipásahyna y retomar la disciplina vajrayana posteriormente.
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