
Título original: Creation and Completion
Essential Points of tantric meditation
Jamgön Kongtrul
Wisdom Publications. Boston
Creación y Compleción
Puntos esenciales de la meditación tántrica
Jamgön Kongtrul Lodrö Thaye
Comentario: Khenchen Thrangu Rimpoché
Traducción, edición y Comentarios en español: María Mercedes Márquez.
Caracas 2020
La traducción e introducción del libro original es de Sarah Harding, traductora del budismo tibetano y practicante desde 1974, también autora del Tibetan Language Correspondence Course y miembro de la facultad de la Universidad de Naropa en Boulder, Colorado.
Introducción
Sarah Harding
La profesora Harding comienza diciendo que, el texto tibetano traducido aquí es una concisa y, aun así, detallada exposición de los esenciales de la práctica de meditación budista tibetana. Su autor, Jamgön Kongtrul Lodrö Thaye (1813-1899) es reconocido como una de las mentes más brillantes de esa tradición.
El título tibetano del texto es Los Puntos Esenciales de Creación y Conclusión que beneficiarán al principiante que ha entrado en el Camino”; sin embargo, es conocido simplemente como “Los Puntos Esenciales de Creación y Conclusión”.
Creación o (desarrollo) y conclusión o (perfección), hacen referencia a las dos etapas de la meditación que tienen que ver con la práctica de visualización de deidades, una técnica por la que los tibetanos son ampliamente conocidos. El texto describe el significado y efecto de tal práctica y, con magistral claridad, explica la profunda visión y amplio método en medio de los cuales debe ocurrir la meditación.
Jamgon Köngtrul diseñó este texto como guía para la práctica de meditación. Siguiendo una tradición similar a la de la India antigua está enteramente escrito en verso, el estilo de los cánticos de realización y otra literatura espiritual de Tíbet.
Jamgon Köngtrul, un erudito extraordinario, estaba principalmente interesado en la aplicación práctica de sus enseñanzas a la meditación. Lo que tenemos aquí, es un comentario mínimo, justo lo suficiente para proveer algo de contexto.
Tantra hace referencia a una clase especial de literatura de enseñanzas esotéricas y también a esas mismas enseñanzas y su práctica. El camino del tantra es también llamado vajrayana, el “Camino Indestructible”. Otro nombre para el mismo es el de “Mantra Secreto”, el cual refleja la ampliamente difundida utilización de sonidos especiales y sílabas llamadas “mantras”.
Se dice que los tantras budistas fueron enseñados por el Buda Shakyamuni manifestándose en diversas formas en ocasiones específicas a grupos especiales de adeptos. El principal énfasis en los tantras budistas es la pureza natural o perfección intrínseca de todos los seres. El método para realizar esto consiste en cultivar una pura visión o una perspectiva sagrada en todo momento.
Las técnicas que son enseñadas en los tantras son la visualización de formas iluminadas (deidades y mandalas) y el cultivo de las energías sutiles del cuerpo psicofísico, junto con el reconocimiento de la inherente naturaleza última. Estas dos etapas de creación y conclusión constituyen el tema del texto traducido aquí.
La práctica espiritual budista tibetana está centrada alrededor de las deidades, en sus rituales devocionales, y técnicas de meditación. Estas prácticas de deidades están profundamente enraizadas en las mismas fundaciones del budismo enseñado, y representan una excepcionalmente habilidosa utilización de la técnica para evocar la realización de esas ideas a los más profundos niveles.
Los meditadores experimentan la vacuidad como una cierta clase de plenitud. La vacuidad permite la libre irradiación de la consciencia intrínseca. En cuanto a la experiencia, entonces, no se trata tan solo de la ausencia de algo, sino también de una cualidad de saber o cognición prístina, una luminosa cualidad que es de hecho, la naturaleza de la mente que puede ser experimentada una vez que los velos de los conceptos y emociones han sido clarificados y erradicados.
A esta experiencia se la conoce con frecuencia como la clara luz o luminosidad y también como “compasión”. No es otra cosa que vacuidad, ya que sin vacuidad no podría ocurrir. Es la luminosidad de la consciencia la que es la base primordialmente pura de toda manifestación y percepción, la naturaleza búdica.
Esta misma naturaleza de la mente siempre ha estado presente y nunca es corrompida o dañada sino tan solo cubierta por confusión. Siendo así, es la base de la práctica espiritual, y también el resultado. Por esta razón, tantra es llamado el “vehículo resultante”, porque el enfoque consiste en redescubrir el resultado que ya está presente internamente. Buda no es encontrado en ninguna otra parte fuera del estado intrínseco de la propia mente.
En vista de que cada aspecto de nosotros mismos es intrínsecamente puro, el camino puede emplear cualquier método para traernos de vuelta a nuestra propia naturaleza. Las deidades utilizadas en la práctica tántrica son una manifestación de esta naturaleza pura. En cierto sentido, estas existen como un método para destruir nuestra patética proyección de nosotros mismos y nuestro universo como defectuoso, una forma de conectarnos con nuestra verdadera naturaleza búdica/humana.
Debido al complejo proceso involucrado en generar y mantener la sensación de “ser substancial” por una parte y del “mundo alrededor de nosotros” por otra, hemos perdido el contacto con nuestra naturaleza básica. Es explicado con frecuencia que, la verdadera naturaleza vacía de la mente es malinterpretada como un “yo”, mientras que el aspecto radiante o claro es proyectado hacia afuera como el separado mundo externo de “otros”.
A medida que prolifera la confusión, los conceptos de dualidad, sentimientos de apego y aversión y consecuentes acciones kármicas y huellas se perpetúan a sí mismas. Esto es llamado la “existencia cíclica” y está “caracterizada por la experiencia del sufrimiento”. Pero la naturaleza esencial de la vacuidad y claridad nunca ha estado ausente ni por un momento.
En la práctica contemplativa podemos observar este proceso en nuestras mentes momento a momento y reconocer cómo es que creamos nuestro mundo. Siendo así, existe la posibilidad de crearlo conscientemente. Ahora bien, debido a las complicaciones de nuestra confusión, nosotros visualizamos al mundo y a nosotros mismos como una mezcla de bien y mal, creando una constante tensión de insatisfacción.
Pero, podríamos “elegir verlo” como manifestando continuamente la pureza básica de la consciencia y la vacuidad. Las deidades representan entonces una realidad alternativa que refleja con mayor precisión la innata pureza de nuestras mentes. En otras palabras, nosotros visualizamos y creamos un mundo con sus seres.
De modo que utilizamos esta capacidad de proyección y creación, la cual es la luminosidad de la mente que no conoce impedimentos como un camino de meditación, pero, con un giro radical. En vez de hombres y mujeres imperfectos, tenemos deidades personificando las cualidades búdicas. En lugar de casas y edificios deteriorados hay brillantes palacios en divinas configuraciones. De hecho, todo el doloroso mundo es el reino búdico de gloriosa magnificencia manifestándose como el patrón de mandala de la mente iluminada.
Son la vacuidad y la consciencia pura las que nos permiten hacerlo. Puede que la visualización de deidades suene algo artificioso, pero si se entiende el hecho de que nosotros creamos nuestra propia versión del mundo, entonces es algo muy razonable. Veamos: nosotros percibimos el agua como algo para beber, un pez la percibe como algo donde vive. Nosotros actualmente percibimos el mundo como impuro, pero podríamos también verlo como puro, lo cual está más cerca de la verdad, si consideramos su naturaleza esencial.
La práctica de meditación en deidades es una forma habilidosa de socavar nuestra ordinaria y equivocada sensación de una sólida realidad, y acercarnos a la verdadera forma de percepción. Nuestra selección natural de las sensaciones y percepciones que surgen, pueden ser vistas de manera diferente a través de la práctica de deidades. Jamgön Kongtrul plantea como último ejemplo de transformación que, cuando surge el deseo, este surge como una deidad y nos relacionamos con éste o con nosotros de ese modo.
El proceso retoma y demuestra que, tenga la forma que tenga, la naturaleza esencial del pensamiento neurótico no es otra que la naturaleza búdica. Al utilizar de manera creativa las formas que evocan la pureza innata, el error habitual de relacionarnos con los pensamientos y las emociones de otra manera que no sea pura es revertido.
Esto no significa que las deidades tántricas sean meras abstracciones, formas simbólicas representando algo más aparte de ellas mismas. Esto sería de nuevo un concepto dualista. Ellas son formas iluminadas y son intrínsecas como parte de la naturaleza búdica.
Comentario
Khenchen Thrangu Rimpoché
En este ensayo discutiré las etapas de creación [o generación] y culminación, de acuerdo con el texto La Esencia de la Creación y la Conclusión, el cual fue compuesto por Jamgön Kongtrul El Grande. En particular, entre los dos temas, la etapa de la creación y la de la conclusión, estaremos involucrados principalmente con la etapa de la creación. Aun cuando en cierto sentido nuestra práctica principal es la etapa de la conclusión, esta etapa depende enteramente de la estabilidad y las bendiciones de la etapa de la creación, del mismo modo en que, por ejemplo, la práctica de vipáshyana o introspección analítica, depende del logro de un estado de shámata estable o concentración.
Este es un tema muy apropiado para estudiar. Resulta muy fácil hablar acerca de shámata y vipáshyana y escuchar explicaciones sobre mahamudra o explicaciones relacionadas solo con la etapa de conclusión. Sin embargo, es importante no escoger el tema que suene bien, sino más bien seleccionar el que va a ser de mayor beneficio práctico, el que realmente ayudará a los estudiantes a progresar en su práctica de meditación.
Por lo tanto, es apropiado tocar temas que son más difíciles de entender, porque son estos, especialmente, los que necesitan una explicación más completa. Cuando usted examina su mente, algunas de las impurezas que pudiese descubrir en su motivación para estudiar y practicar son la competitividad, la arrogancia y el egocentrismo.
En cierto sentido, una motivación impura no constituye un problema serio, pero al mismo tiempo, es necesario dejar ir todo esto y reemplazarlo con una motivación pura.
Una motivación pura es la de querer estudiar y practicar a fin de poder beneficiarse usted mismo y beneficiar a otros. Siendo así, normalmente estamos principalmente pendientes de beneficiarnos a nosotros mismos, pero es especialmente importante enfatizar el deseo de beneficiar a otros. Incluso cuando queremos que otros se beneficien, tendemos a restringir ese deseo a unos pocos, tales como nuestros familiares y amigos.
El deseo de beneficiar a algunos otros no es una motivación impura, es pura, pero, entre las motivaciones puras, es verdaderamente una mínima. Aquí estamos tratando de desarrollar la motivación de practicar y estudiar a fin de beneficiar a todos los seres que llenan el espacio, ya que todos los seres, sin excepción, desean de igual modo ser felices y estar libres de sufrimientos, pero carecen del conocimiento necesario para lograr ese objetivo. De modo que, si en lo que está haciendo usted tiene la motivación para ambos, tanto el estudio como la práctica fin de establecer a todos los seres sin excepción en un estado de felicidad, esta motivación no solo es pura sino también vasta en su alcance.
Puntos esenciales para abordar el camino
Nuestro texto comienza explicando ocho puntos esenciales para abordar el camino: adquirir certeza en el dharma; renunciación; entendimiento de lo que es el dharma [la visión, la meditación, la conducta y la fruición]; definir creación y conclusión; fe y devoción; visión pura; las dos verdades y entender las cualidades del camino.
-Adquirir certeza
El primer punto es que, a fin de practicar el dharma, usted necesita estar seguro de su validez. Cultivar esa certeza tiene que llevarse a cabo en tres etapas: cultivar la sabiduría o el conocimiento de escuchar, cultivar el conocimiento o la sabiduría de pensar acerca de lo que se ha escuchado, y luego, finalmente, cultivar la sabiduría que proviene de la meditación.
Es señalado que, personas altamente calificadas, no necesitan necesariamente ir a través de las etapas preliminares de escuchar y pensar acerca del dharma. Un ejemplo de esta clase de personas es el rey Indrabhuti de Uddiyana, quien recibió instrucciones del Buda y fue liberado allí en ese mismo momento. Sin embargo, la mayoría de nosotros necesita primero escuchar instrucciones, luego, pensar acerca de eso cuidadosamente, y solo después implementarlo en la práctica de la meditación.