Textos breves
Autores: Judith Hanson y Joseph Goldstein
Traducción y edición: María Mercedes Márquez
Caracas, abril, 2007
La acumulación de mérito
Judith Hanson
El concepto de la acumulación de mérito nos ayuda a entender cómo hemos llegado hasta aquí. Muchas personas llaman o envían correos electrónicos mostrando sincero interés en la práctica de la meditación. Sin embargo, son tan sólo unos cuantos los que finalmente llegan a sentarse en el cojín y a emprender la práctica de manera sistemática, con constancia y perseverancia.
La acumulación de mérito es un concepto fundamental y es considerado esencial para obtener resultados en meditación. Se basa en la idea de que nuestras acciones (karma) crean una huella en el continuo mental o flujo existencial de cada uno de nosotros y si estas acciones han sido positivas (si hemos sido gentiles, generosos, pacientes, etc.) entonces se acumula mérito en este continuo mental.
Estas acumulaciones se llevan de vida en vida y cuando se llega a acumular suficiente mérito, se hace posible el encuentro con el camino espiritual. Si no hemos acumulado suficiente mérito, no nos sentiremos atraídos hacia el camino espiritual, o nos encontraremos muy distraídos y el progreso será dificultoso. Los maestros tibetanos con frecuencia comienzan sus enseñanzas recalcando este hecho a la audiencia.
El precioso nacimiento humano
Judith Hanson
Sólo es cuerpo humano tiene la capacidad de alcanzar la iluminación aún cuando todos los seres tienen naturaleza búdica. Lo que es requerido es un precioso nacimiento humano con ciertas cualidades que constituyen la base operativa para el logro de la perfecta budeidad.
Prajna Paramita
Judith Hanson
Con frecuencia la prajna paramita es descrita como una espada o una antorcha que redescubre o corta con la ilusión, para revelar o iluminar el estado primordial siempre perfecto.
Este se encuentra obscurecido, opacado por las impurezas y los puntos de vista equivocados, de la misma manera en que el sol está escondido tras las nubes. Pero, una vez más, el estado primordial iluminado, siempre está presente. De modo que prajna es una herramienta para descubrir la sabiduría, no es la sabiduría en sí.
Temor a la iluminación
Joseph Goldstein
Algunas veces los meditadores reportan que el temor a la liberación los impide progresar en sus prácticas. A medida que proceden a adentrarse en territorio sin señalizaciones, el temor a lo desconocido se convierte en un obstáculo para la rendición incondicional.
Pero en realidad no es temor a la iluminación, es más bien temor a las ideas acerca de la iluminación. Todos tenemos nociones acerca de la liberación: disolvernos en una gran irrupción de luz, o en un gran destello cósmico. La mente inventa diferentes imágenes de la experiencia de la iluminación. Algunas veces nuestro ego crea imágenes de su propia muerte que nos atemorizan.
Liberación significa abandonar el sufrimiento. ¿Le teme usted al prospecto de liberarse de la mezquindad? ¿Le teme usted a liberarse de la rabia y la desilusión? Probablemente no. Liberación significa liberarnos a nosotros de esas cualidades mentales que nos limitan y atormentan. La liberación no es algo mágico o misterioso. No nos vuelve raros. Iluminación significa purificar nuestra mente y abandonar esas cosas que causan tanto sufrimiento en nuestras vidas. Se trata de algo totalmente con los pies en la tierra.
Imagínese aferrándose a un trozo de carbón encendido. Usted no tendría miedo de aflojarlo. De hecho, una vez que se da cuenta de que estaba sujetándolo, probablemente lo suelte inmediatamente. Pero con frecuencia nosotros no nos damos cuenta de que nos estamos aferrando al sufrimiento. Más bien, nos da la impresión de que éste se está aferrando a nosotros.
En esto consiste nuestra práctica: en estar atentos para darnos cuenta de cómo surge el sufrimiento en nuestra mente, identificarnos con el mismo y finalmente aflojar el aferramiento. Aprendemos a través de la simple y directa observación, viendo el proceso una y otra vez hasta que llegamos a entenderlo.
Cuando el Buda describió sus enseñanzas de la manera más concisa, el dijo que sólo enseñaba tan sólo una cosa, una cosa solamente: el sufrimiento y el fin del sufrimiento. Entender esta realidad por nosotros mismos libera nuestra mente y abre aún más las posibilidades de una acción compasiva en el mundo.
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