Hacia la suprema iluminación

Hacia la suprema iluminación

S.S.  XVI  Karmapa, Ranjung Rigpe Dorje

Este breve, pero profundo texto sobre la meditación fue elaborado por Su Santidad el XVI Gyalwa Karmapa la noche antes de partir de la India en su primer viaje a occidente. Publicado en la revista DENSAL, Volumen 12, números 1 & 2 

Traducción y edición: María Mercedes Márquez

Que todos los seres tengan felicidad y causas de felicidad.

Que todos los seres se alejen del sufrimiento y de las causas de sufrimiento.

Que nunca se aparten de la sagrada felicidad que está más allá del sufrimiento.

Que puedan abandonar el apego a los seres queridos y la aversión hacia otros, y vivan creyendo en la igualdad de todo lo que vive.

La práctica del dharma es imprescindible para poder alcanzar el supremo estado iluminado de los budas.  Como decimos, todos los seres están ahogándose en el océano de sufrimiento del mundo, exteriormente manchado por la codicia, el deseo y el veneno del odio y la malicia hacia otros. 

Si nosotros pudiésemos explicar el dharma en su forma más esencial diríamos que es la enseñanza del Buda, la que proporciona liberación de la ignorancia, y erradica los venenos del cuerpo, del habla y de la mente.  Ese es el verdadero significado de esta profunda y simple palabra: dharma.

A fin de lograr algún entendimiento del dharma, el aspirante debe contribuir con algo de energía física y espiritual.  Así como estamos dispuestos a asumir infinitos dolores para poder armar alguna complicada pieza de maquinaria, o para acumular riquezas, posición o influencias, también deberíamos estarlo para trabajar por el dharma. 

Las enseñanzas del dharma no sólo son recibidas a través de charlas o leyendo libros, sino también meditando y observando la mente. Analizando la mente obtenemos una cierta madurez espiritual, sin embargo, el dharmakaya más profundo, requiere de las enseñanzas orales de un lama.  Recibir las enseñanzas de un lama es como recibir las enseñanzas de todos los iluminados. El (ella) no es diferente a ellos.

En las más profundas enseñanzas del Anutara Tantra, encontramos tres factores:

1. La energía y la aspiración del discípulo.

2. El escuchar pacientemente lo que el guru-lama dice –en particular escuchar las instrucciones interiores secretas.

3. La práctica silenciosa de meditación observando la mente.

Es la combinación de estos tres factores lo que nos lleva a la Mahasuka, o la inexpresable gran felicidad de los budas.

Etapas preliminares

En la etapa preliminar de las enseñanzas tenemos que trabajar con el cuerpo, el habla y la mente. A fin de limpiar la negatividad y las impurezas del cuerpo, utilizamos la práctica yoga de la postración. Para limpiar las negatividades de la palabra y sus impurezas, tomamos refugio en la triple joya –el Buda, el Dharma y la Sangha- y recitamos el mantra de las 100 sílabas de Vajrasattva. 

Para purificar las negatividades e impurezas de la mente y todas las tendencias que han sido acumuladas a través de incontable número de vidas e infinitos kalpas de tiempo, tenemos que decir mantras y reverenciar a los Budas, lamentando profundamente todo el sufrimiento que nosotros -sabiéndolo o no- hemos infringido a otros.  Estos esfuerzos son los pasos que conducen a prácticas más avanzadas.     

A fin de ayudar a todos los seres vivientes en su aparentemente inevitable sufrimiento, nos colocamos la consigna de la compasión, no sólo por los seres humanos, sino por todas las entidades vivientes -podamos verlas o no.  Basamos nuestra vida en la práctica y la realización de las diez perfecciones de los Budas y Bodhisattvas: la generosidad, la ética o moralidad, la paciencia, la energía o diligencia, la meditación y la visión o sabiduría, la cual es el ojo guía de las seis. 

Más allá de estas, tenemos las perfecciones de los hábiles métodos, de los poderes, del arte de la perfecta súplica y el conocimiento trascendente. Son sólo la misericordia infinita y el amoroso corazón del gurú-lama, los que revelan en profundidad la semilla de la iluminación que está dentro de todos nosotros: la bodhichitta.

De nuestro gurú-lama tomamos el voto del bodhisattva y comenzamos a entender los niveles de la práctica.  Para comenzar, un intenso interés por todo lo que vive es el mismísimo corazón de la práctica de los budas y bodhisattvas, quienes toman para sí, la carga de los sufrimientos del mundo y a cambio comparten con todos, su ilimitada felicidad, no dejando fuera ni a un solo ser viviente. Otro profundo significado de la bodhichitta es la inexpresable, clara y luminosa realización de todos los Budas. 

Esta iluminación, en la que ellos residen, está más allá de las palabras humanas.  De igual manera, practican la excelente “upaya” o hábiles medios, o hábiles métodos del camino, cuyo verdadero significado no puede ser expresado en palabras, puede tan sólo ser mostrado o entendido a través de los hábiles medios.

 

La meditación esencial

Se consciente de ti mismo tal cual verdaderamente eres.

Imagina una letra OM blanca brillando sobre tu frente.

Una letra AH roja destellando en la base de tu garganta.

Una letra HUNG azul brillando en el centro de tu cuerpo bajo el corazón

 

Una vez que esta meditación se vuelva estable, visualice un sol en el espacio infinito del claro cielo azul frente a usted. Sobre el sol, reposa cual alfombra, una luna llena acostada y finalmente sobre ésta, el gurú-lama sentado sobre un loto de mil pétalos. 

Él es el Maha Vajradhara, “El Grandioso que sostiene el Vajra”, “El Indestructible”, “El Inconquistable”.  En la misma forma, visualice que la luminosa y blanquecina sílaba OM, la luminosa y rojiza sílaba AH y la luminosa y azulada sílaba HUNG están impresas sobre las tres puertas secretas de esta figura de luz en el espacio frente a usted. 

La sílaba OM simboliza el cuerpo vajra del gurú-lama.

La sílaba AH simboliza la palabra vajra del gurú-lama.

La sílaba HUNG simboliza la mente vajra del gurú-lama.

Al mirar hacia él, la devoción del discípulo irradia en esa dirección como en ondas de amor, y tal cual eco, múltiples luces irradian de vuelta de la frente del gurú-lama y son absorbidas por el OM en la frente del discípulo.  Este es el empoderamiento o la iniciación del más elevado cuerpo vajra.  Gracias a esto, todos los fenómenos aparentes y la vacuidad –nirvana- se vuelven inseparables y se funden en la mente.  El mundo y nirvana son implícitamente “uno”.  Todas las formas surgen como gurú-lama. 

Seguidamente, de la sílaba AH en la base de la garganta del gurú-lama, una gloriosa luz rojiza irradia hacia la sílaba AH sobre la propia garganta del discípulo y es absorbida dentro de ella.  Gracias a esto, la palabra del discípulo recibe la más elevada iniciación del verbo.  Todos los sonidos aparentes y shunyata –la vacuidad en el corazón del sonido- se unen de manera  inseparable.  Sonido y nirvana son implícitamente “uno”.  Todos los sonidos surgen como mantra.

Del corazón del gurú-lama, “el que sostiene el vajra”, ilimitada luminosidad de color azul emana como humo de incienso y entra en el HUNG del corazón del discípulo.  La mente del discípulo recibe así el más elevado empoderamiento o iniciación vajra, la iniciación del radiante HUNG azul de la mente del lama. 

Todos los pensamientos y shunyata -la vacuidad en el corazón de todo pensamiento- se unen inseparablemente.  Mente es lo no-dual, más allá de todo pensamiento.  Mente es lo que surge simultáneamente, la vacuidad luminosa.

La mente ya no vaga más.  Yendo y viniendo, cesa el surgir y el desaparecer de las cosas externas y los pensamientos.  Todo, es calma. ¿Cómo podemos describir lo indescriptible?  ¿podemos decir que es como esto o aquello?  Las cosas son o no son.  Hay una irrealidad, una espaciosidad, una vacuidad, un maya –ilusión- de todo lo que simplemente es.  

Como el mismo cielo que lo cubre todo, el pasado, el presente y el futuro son lo mismo más allá de todo pensamiento.  ¿Cómo podemos explicar que la esencia es pura como el espacio?  Es o no es.  Como esto, no.  Como alguna otra cosa, no. Lejos aún de la trascendencia, la vacuidad y la naturaleza del dharma no son diferentes.

Más allá de todos los signos, sean los que sean.  Más allá de la comunicación.  Diferente. Sin nombre.  Repentina como un rayo.  Con un significado más allá de todo pensamiento, por lo tanto, es no-pensamiento. 

Ahora todo ha terminado.  Las palabras son mentirosas.  La naturaleza de todas las cosas es mente, y siendo mente, allí no hay nada, ni siquiera la cosita más pequeña como un átomo, o una mota de polvo que no es de la misma naturaleza de la mente.  Todo es puramente desnudo, no hecho por la mente más baja.  Esta realización es el estado iluminado de todos los Budas de los tres tiempos. Su simbólico “Palacio de Luz del Buda”.  En su profundidad o logro es El Ser Buda, El Fruto, El Verdadero.

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Hacia la suprema iluminación

Rangjung Rigpe Dorje, el XVI Gyalwa Karmapa

Oración elaborada por Su Santidad el XVI Gyalwa Karmapa la noche antes de partir de la India en su primer viaje a occidente.

Publicado en la revista DENSAL, Volumen 12, números 1 & 2 

Traducción y edición: María Mercedes Márquez

 

Permanece en esta profundidad, sin distraerte.

No es necesario disciplinar mente ni palabra. 

Todo surgirá espontáneamente.

 

En “Esto” no hay nada que realizar. 

Entiende que cualquier cosa que es aparente, carece de esencia propia.

Todos los fenómenos son carentes de ego y dharmadhatu, el reino de la mente es completamente libre de todo pensamiento. 

El gran conocimiento trascendente más allá de toda dualidad es el Santo Espíritu en el cual todo es indistinto.

A medida que fluye el gran río, en cualquier meditación sentada que usted haga silenciosamente, ahí hay virtud en ella.

Entonces ESTO es siempre la naturaleza de Buda: iluminación.  El mundo simplemente no está allí y todo es la gran Bienaventuranza.

Todos los dharmas, cada una de las cosas, en esencia es vacuidad, y siendo vacuidad, no pueden ser aprehendidos por la mente. Así que automáticamente somos liberados de apego.

Más allá del intelecto, dentro de la mente, nada surge.  ESTE es el camino de todos los Budas, los iluminados.