S.S. El XVI Karmapa
Durante su vida, el Buda Sakyamuni predijo que se formaría un linaje de maestros totalmente realizados quienes serían conocidos como los Karmapa. El nombre Karmapa significa “aquel que ejecuta la actividad de un Buda”. Los Karmapa encarnan la suprema cabeza del linaje kagyu de budismo tibetano conocido como “El linaje de la palabra secreta” donde las más profundas enseñanzas budistas son transmitidas directamente de maestro a discípulo a través de generaciones.
Desde el siglo XII hasta el presente, y a través de sucesivas reencarnaciones, los Karmapa han llevado a cabo una desinteresada e incansable actividad de maestros iluminados o bodhisattvas, ejemplificando la sabiduría y la bondad amorosa que yace en el corazón de la práctica budista.
En forma única, antes de morir cada Karmapa deja una carta anticipando información relacionada con su próximo renacimiento. En el Tíbet, el linaje kagyu tenía miles de monjes y monjas, millones de seguidores laicos y cientos de monasterios.
Para los tibetanos, los Karmapa, al igual que los Dalai Lama, son la esencia de su propio corazón, infinitamente más preciados que cualquier otra cosa en este mundo. Su Santidad el XVI Gyalwa Karmapa, Ranjung Rigpe Dorje, nació en la región de Kham, Tíbet oriental, en el año 1.923, la noche de luna llena del sexto mes del año del Ratón de Madera.
Poco tiempo después, Su Eminencia Thai Situ Rimpoché abrió la carta de predicción del anterior Karmapa y siguiendo las instrucciones en detalle, comenzó la búsqueda de la nueva encarnación. El niño fue finalmente reconocido como la reencarnación del Karmpa Lama.
Cuando contaba siete años de edad, recibió de Thai Situ Rimpoché y de Jamgong Kongtrul de Palpung la ordenación de novicio. Un año más tarde, la Corona Vajra y los ropajes del Karmapa le fueron traidos desde el Monasterio de Tsurphu a Kham.
Más adelante, Rangjung Rigpe Dorje visitó a Su Santidad el XIII Dalai Lama en Lhasa, de quien recibió “el corte de cabello”. Durante la ceremonia, el Dalai Lama percibió la Corona Vajra sobre la cabeza del Karmapa.
El XVI Karmapa pasó su vida en intensos estudios y prácticas meditativas, enseñando a través de los diferentes monasterios en Tíbet y, como producto de sus realizaciones de sabiduría y compasión infinitas entre muchos otros siddhis, logró, al igual que sus precedentes encarnaciones, emanar muchos cuerpos o multiplicar su forma física y así poder transmitir las enseñanzas en varios sitios simultáneamente.
De igual modo, pudo ver en detalle las circunstancias de su próxima encarnación y suministrar los nombres de sus futuros padres, detalles acerca del lugar de su renacimiento, la fecha y otros muchos datos para que, llegado el momento, pudieran encontrarlo de nuevo.
Este fenómeno del “Tulku” (reencarnación reconocida) ha permitido que el linaje Kagyu continúe ininterrumpidamente a través de sucesivas reencarnaciones de Karmapa.
Conectados con este fenómeno están una serie de habilidades extraordinarias como el recordar sus vidas anteriores, mostrar a muy temprana edad conocimientos muy sofisticados de teoría y práctica budista, identificar objetos que le pertenecieron, personas con las que estuvo relacionado anteriormente, describir lugares donde estuvo en su reencarnación anterior, etc.
En 1.959, el XVI Karmapa junto con un numeroso grupo de acompañantes, escapó de la ocupación chino-comunista hacia la India. El Maharajá de Sikkim -pequeño reino ubicado al norte de la India- invitó a Su Santidad a residir allí, y tiempo después comenzaba la construcción del KTD, principal monasterio del Karmapa en el exilio.
Como consecuencia de su compasión y sabiduría, a través de sus viajes a occidente, el Karmapa inspiró a muchos seres a emprender la práctica del dharma y bendijo la apertura de múltiples centros de enseñanza y meditación en Europa, Asia, Estados Unidos, Canadá y Venezuela.
Su Santidad el XVI Karmapa falleció en Chicago en 1981.
Su Santidad el XVII Gyalwa Karmapa nació el 26 de junio de 1985 en el seno de la comunidad nómada de Bakor, en Tíbet oriental. Poco antes de que el Karmapa hubiese nacido, un hermoso pájaro nunca antes visto se posó sobre el techo de la carpa de la familia y entonó un precioso canto. En otro momento, un arcoiris apareció sobre la carpa. Justo antes de que saliera el sol, el niño nació sin dificultad.
En la tarde del tercer día después de nacido, un profundo sonido de concha de caracol resonó durante una hora. Durante otra media hora, los sonidos de diversos instrumentos musicales fueron claramente escuchados por todos los miembros de la comunidad. Esta resonancia de concha de caracol en el cielo y en la tierra, fue un evento maravilloso. De igual forma aparecieron muchos otros signos auspiciosos, los cuales fueron directamente percibidos y llevaron a todas las personas del área a pensar que se trataba de un niño muy especial.
Cuando contaba cuatro años de edad, fue invitado por el Lama Amdo Palden a trasladarse al monasterio Kalek para comenzar sus estudios. En mayo de 1992, siguiendo su propia iniciativa, el futuro Karmapa, abandonó el monasterio para dirigirse a casa de sus padres, colocó algunas de sus ropas sobre su cabra negra y dijo: “Ahora ya estoy listo para irme a mi monasterio pero sería bueno si pudiese llevarme unos presentes del monasterio Kalek.” Más tarde, cuando emprendía el camino a buscarlos, tres soles aparecieron en el cielo y fueron vistos por todos en las áreas vecinas.
Su Santidad el Dalai Lama había sido constantemente informado por los Regentes del monasterio del Karmapa, acerca del desarrollo del proceso de descubrimiento de la reencarnación. El 9 de junio de 1992, Tai Situ Rimpoché y Gyaltsap Rimpoché comunicaron al Dalai Lama los detalles de la búsqueda y el encuentro del XVII Karmapa.
La comitiva oficial pudo encontrar al Karmapa en la zona de Bakor ( tal como fue descrito en la carta de predicción), gracias a la insistencia del niño en anticipar la mudanza de la residencia de invierno a la de verano. En forma única, antes de morir, cada Karmapa deja una carta anticipando información relacionada con su próxima reencarnación.
En el Tíbet, el linaje kagyu tenía miles de monjes y monjas, millones de seguidores laicos y cientos de monasterios. Para los tibetanos, los Karmapa, al igual que los Dalai Lama, son la esencia de su propio corazón, infinitamente más preciados que cualquier otra cosa en el mundo.
Sobre la base de su completa sabiduría y realización, Su Santidad el Dalai Lama reconoció formalmente al niño encontrado, como Su Santidad el XVII Karmapa.
El 13 de julio de 1992 se llevó a cabo la ceremonia oficial de reconocimiento en el Monasterio Tsurphu en Tíbet, sede oficial del Gyalwa Karmapa, quien recibió el nombre (abreviado) de Ugyen Trinley Dorje.
El 28 de diciembre de 1999, decide escapar del Tíbet hacia la India, donde se encuentra desde el 5 de enero del 2000, poniendo fin a catorce años de cautiverio bajo el régimen comunista chino. Celebramos su libertad, deseándole una larga y saludable vida.
Que pueda recorrer muchos de los caminos del mundo y así despertar a los seres -como viene haciéndolo desde hace tantos siglos- a la posibilidad de vivir la experiencia de la vida desde la alegría, la paz, la sabiduría, el amor y la compasión.