Meditación Shámata

Meditación shámata

Algunos de los beneficios de las posiciones corporales 

Khempo Karthar Rimpoché

Traducción y edición: María Mercedes Márquez

El cuerpo físico es básicamente una combinación de elementos. Cuando sufrimos dolor físico y enfermedades, esto es causado por un desequilibrio en los elementos del cuerpo, y, al hablar de elementos dentro de este contexto, no nos estamos refiriendo a la carne, a la sangre, a los fluidos y otros, sino más bien a “las cinco energías de viento”. 

Las siete posiciones del cuerpo son importantes porque ayudan a retener estas energías.  En un intento por dar a entender con mayor facilidad lo que estas implican, se han traducido como “energías” porque tienen que ver con movimiento y  se habla de “viento” porque hay una cierta actividad o poder que tiene efectos beneficiosos o perjudiciales.   Hay cuatro vientos periféricos o energías secundarias y uno central o viento de la energía central. 

Llevar a cabo la práctica de la meditación de manera apropiada nos ayuda a retener estas cuatro energías periféricas y acercarlas a la energía central.  Cuando esto sucede experimentamos buena salud y una sensación de comodidad y bienestar en nuestras vidas tanto física como mentalmente. 

La energía central de la que estamos hablando aquí no es algo material, no corresponde a ninguna parte de nuestro cuerpo físico. Es algo que desarrollamos a través de nuestra práctica de meditación. Si las cuatro energías de viento periférico pueden ser dirigidas a voluntad hacia la energía de viento central, comenzamos a tener grandes realizaciones.  Cuando estas energías de viento no están correctamente balanceadas y retenidas somos susceptibles a muchos tipos de enfermedades, distracciones y conflictos y esto resulta en caos y confusión.

Simplemente con asumir correctamente estas posiciones, aun sin focalizar la mente en la respiración o cualquier otro objeto particular de concentración, proporciona un aire de tranquilidad, de armonía y apertura.  De las posiciones del cuerpo, tres de ellas contribuyen a retener la llamada “energía de viento omnipresente”, estas son:

1 -Mantener los ojos abiertos levemente entornados,

2- Sentarse colocando un pie frente al otro reposando las rodillas sobre el piso; sentarse en posición de loto completo, esto es, colocando un pie sobre el muslo opuesto, o simplemente sentándose sobre la parte delantera de una silla manteniendo la planta de los pies sobre el piso y la columna recta,

3- Colocar las manos sobre las rodillas

Esta energía presente en todo el cuerpo corresponde al elemento agua. La habilidad del cuerpo para producir calor y el funcionamiento de la circulación se deben a esta energía de viento omnipresente.

La posición de cerrar y apretar los orificios inferiores y empujar nuestros órganos abdominales hacia arriba contribuye a retener la “energía de viento que se mueve hacia abajo”.  Retener esta energía ayuda a domar la mente y desarrollar tranquilidad, apertura y bienestar. Es debido a la interdependencia del cuerpo y la mente que esto contribuye a la tranquilidad mental.  Esta energía corresponde al elemento tierra y su actividad es responsable de causar que tengamos movimientos intestinales.

Corregir la posición de la parte baja de la espalda y enderezarla ayuda a retener y balancear apropiadamente la “energía de viento del metabolismo”.  Retener esta energía de viento contribuye a la tranquilidad de la mente, así como también a la salud física y bienestar general. Ella corresponde al elemento fuego y su actividad afecta la digestión de los alimentos.

Al mantener la espalda recta y las posiciones correctas se regulariza la respiración y esto tiende a estabilizar la mente y evitar que se disperse.  La mente se adapta a la respiración cuando lo hacemos suavemente a un ritmo normal y regular.

Colocar la lengua contra el paladar superior y empujar la barbilla hacia atrás ayudan a retener la “energía de viento que se mueve hacia arriba”. También disminuye la salivación y la tos. Esta corresponde al elemento aire y también contribuye a la tranquilidad de la mente. Estas son las cuatro energías secundarias. Cuando son retenidas y dirigidas correctamente es posible tener salud física, bienestar, armonía, tranquilidad mental y apertura.

El desarrollo de las diferentes etapas del progreso meditativo y realización está relacionado con la energía de viento central.  Mientras más podamos retener las cuatro energías periféricas de viento y dirigirlas hacia la energía central, mayor será la tranquilidad de la mente, realización e interiorización.  Esta energía corresponde al elemento espacio. 

Las presentes instrucciones son para la meditación shámata o meditación de la tranquilidad.  Esta es la práctica básica de meditación sentada diseñada para desarrollar atención, tranquilidad y apertura mental sin los cuales no es posible alcanzar verdadera interiorización, la se logra cuando llegamos a ver más allá de las apariencias. 

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