La meditación de Chenrezig

Khempo Karthar Rimpoché

Traducción del tibetano al inglés: Ngodrup Burkhar

Traducción al español y edición: María Mercedes Márquez

Octubre, 2000

En general, dentro de la práctica budista mahayana, ya sea que uno haga una simple práctica básica  de  meditación, la práctica de la recitación de mantras, de visualización de deidades, o la práctica de hacer ofrendas o súplicas, la aspiración de hacerlas por el beneficio de todos los seres es común a todas ellas.  Así pues, en todas las prácticas, desde las más elementales hasta las más avanzadas, está presente el desarrollo de la compasión por el beneficio de todos.

En este momento podríamos preguntarnos cómo vamos a poder tener este interés compasivo si no estamos en posibilidad de ayudar a otros seres a través de nuestro cuerpo y de nuestras palabras.  Sin embargo, puede ser posible, ya que, a través de la práctica de la bondad amorosa, de la compasión y de su desarrollo, podemos llegar a experimentar la perfecta liberación y habiendo experimentado la perfecta liberación, continuaremos beneficiando a todos los seres y estaremos equipados con la destreza necesaria para ello.  De modo que inclusive en este momento, estamos indirectamente capacitados para beneficiar a otros seres.

La práctica

El primer verso se repite tres veces.

El significado de la primera parte es ir por refugio en el Buda como ser completamente despierto o sabiduría despierta, fuente de toda inspiración. Seguidamente, ir por refugio en el Dharma como el camino que recorremos a través de las enseñanzas del Buda, y finalmente, ir por refugio en la Sangha, la comunidad de lamas y otros practicantes.

La segunda parte es lo que conocemos como la aspiración.  Dicha aspiración, la cual constituye la médula del budismo mahayana, es la de ir por refugio en Las Tres Joyas (Buda, Dharma y Sangha) desde el momento mismo en que se hace esta práctica hasta el momento de la completa iluminación, y hacerlo por el beneficio de todos los seres sintientes sin excepción alguna. 

Se continúa con la dedicación del mérito: “Que toda acumulación meritoria proveniente de esta práctica, de la generosidad y de otras, sirva para el beneficio de todos”.

En este contexto, la generosidad y otras acumulaciones de mérito hacen referencia a otras prácticas de la perfección tales como las recitaciones de mantras, la generación de la mente iluminada o las aspiraciones, y que tales acumulaciones de mérito tengan como resultado el que todos los seres, sin excepción alguna, puedan lograr el estado de perfecta iluminación.

Visualización

Chenrezig es, en esencia, la forma en que es representada la manifestación de la compasión de todos los budas y bodhisattvas. La forma de Chenrezig es, como se puede observar, de color blanco y con muchos otros atributos.

Es como si la personificación, la acumulación de toda la compasión de los Budas y Bodhisattvas se hiciera manifiesta a través de Chenrezig tal y como experimentamos los rayos provenientes del sol.

Antes de continuar con la visualización es importante entender que en la misma forma en que es ilimitado el espacio, también es ilimitado el número de seres sintientes.  Pues bien, sobre nuestra propia cabeza y también sobre la cabeza de cada uno de estos seres, sin excepción, visualizamos un loto plenamente abierto con miles de pétalos.  Sobre el loto hay un disco (acostado) en forma de luna llena.  Tenemos entonces el loto, luego el disco de la luna  llena y en el centro de éste, la blanca sílaba HRI.

El loto abierto simboliza la bondad amorosa pura presente en el deseo de querer beneficiar a todos los seres sin excepción alguna. El disco de la luna llena completamente circular simboliza la ilimitada compasión hacia todos los seres sintientes.  Ilimitada compasión hacia todos, sin discriminación, en el sentido de que alcanza tanto a aquellos que podríamos llamar en un nivel relativo “amigos”, como a los que podemos llamar “enemigos”.

Hacer el voto de generar la bondad amorosa y la compasión por todos los seres sin discriminación alguna es la actitud de la mente iluminada o bodhichitta. 

La bodhichitta está simbolizada por la sílaba semilla HRI.  A medida que se va desarrollando la bodhichitta, el practicante experimenta las diferentes etapas del bodhisattva en su camino hacia la mente plenamente iluminada.

Habiendo visualizado la letra blanca HRI, proseguimos visualizando que de la misma irradian rayos de cinco colores, predominando el blanco. 

Irradian hacia arriba haciendo ofrendas a todos los budas y bodhisattvas en todas las direcciones y luego irradian hacia abajo, hacia la totalidad de los seres sintientes.

Habiendo irradiado en esta forma sobre todos los seres sintientes brindándoles la liberación y realización de Chenrezig, los rayos se disuelven nuevamente en la HRI, la cual se convierte instantáneamente en Chenrezig. Así, en un instante, la letra HRI se ha convertido en la forma brillantemente blanca de Chenrezig, majestuoso y dignificado. El rostro está adornado con una resplandeciente sonrisa, generosa y compasiva. Los ojos observan permanentemente a todos los seres con mirada compasiva.

Cuatro brazos; las manos de dos de ellos juntas al frente del corazón, sostienen la joya  que todo lo hace posible, de color azul cielo.  Esto simboliza que, en esencia, Chenrezig es un ser completamente iluminado, un Buda en esencia, inseparable de esta esencia búdica. 

Tal y como el sol y sus rayos son inseparables, cuando varía la posición del sol igualmente varía la dirección e intensidad de sus rayos.  En cuanto al segundo par de brazos, la mano del derecho sostiene un mala de cristal simbolizando que Chenrezig, el bodhisattva compasivo, está constantemente liberando a los seres, uno a uno, sin parar, y la mano del izquierdo sostiene un loto blanco abierto simbolizando que Chenrezig, como el bodhisattva de la compasión ilimitada, se manifiesta en muy diversas formas según las necesidades de los seres.

Sin embargo, sea cual fuere la forma en que se manifestase, ya fuere como ser humano o como animal o como cualquier otra forma, Chenrezig nunca se contamina con las negatividades o la confusión del samsara, tal como el loto inmaculado que crece en el lodo y permanece siempre sin mancha.

Sus formas adornadas con sedas y ornamentos simbolizan la riqueza de los métodos de las diversas actividades que realiza para beneficiar a los seres, y sobre su hombro izquierdo vemos la piel de una gacela, simbolizando que todas sus actividades son realizadas a través de una vía pacífica.

Sobre la cabeza de Chenrezig está el Buda Amitaba, el Buda de la luz infinita, la fuente de donde emana Chenrezig, adornado en la forma tradicional con el manto de tres piezas.  El estar entado en posición de loto completo o posición vajra simboliza que su acción de beneficiar a los seres es igualmente completa, ilimitada e indestructible. 

Como espaldar tiene una luna llena simbolizando que, en su actividad compasiva, no se conoce que haya cometido alguna vez una equivocación.

El Chenrezig que hemos visualizado sobre la corona de la cabeza de cada ser, no es tan sólo Chenrezig sino realmente la manifestación de todos los iluminados objetos del Refugio (Buda, Dharma y Sangha).  Sin embargo, esta visualización de Chenrezig no debemos hacerla como si lo visualizáramos sobre una tela o un papel como si fuese una pintura en forma unidimensional. Tampoco lo visualizaremos como una estatua en forma sólida y substancial. 

Lo visualizaremos como forma luminosa, luminosa en esencia y que, en un momento dado, la forma en sí pudiese desvanecerse quedando la luminosidad.  Este tipo de visualización.

Se continúa ahora con la plegaria que comienza diciendo: “Oh Señor de blancas formas...”, la cual se repite tres veces.  Habiendo orado en esta forma, sinceramente y con toda concentración, innumerables rayos de luz irradian de la forma que hemos visualizado.

Gracias a estos rayos provenientes de la forma de Chenrezig, todo mundo externo se convierte en un paraíso de joyas como el paraíso de Amitaba o el perfecto campo de Buda.  Todos los seres del mundo fenoménico se convierten en la forma de Chenrezig; todo sonido se convierte en el perfecto sonido de su mantra (OM MANI PADME HUM), todo pensamiento se transforma en el constante juego de la mente perfectamente iluminada.

Entonces, en este estado elevado y en medio de este ambiente y aspecto especiales, emprendemos la recitación del mantra.

Según las enseñanzas del Buda, “acción” es cualquier cosa que uno piense, diga o haga. “Causa” es la emoción o intención que motiva una acción. “Resultado” es la experiencia que surge de una acción y su intención.

Los resultados se experimentan a veces antes de la próxima vida y pueden ser experimentados también mucho más tarde. 

Las acciones se consideran acumulativas y cada una de ellas lleva su particular acumulación de vida en vida.  Esta acumulación constituye la base para la existencia cíclica, lo que conocemos como “Samsara”, el cual persiste hasta que terminamos de experimentar todas las consecuencias de nuestras acciones y dejamos de generar otras nuevas consecuencias.”

Los seis reinos de existencia

Los seis patrones habituales que determinan nuestro nacimiento en uno de los seis reinos de existencia son:

1)LA IRA

2)LA AVARICIA: cierta forma de aferramiento donde deseamos acumular cada vez más, dejando por lo tanto de extender la generosidad hacia otros y utilizando todo para beneficio personal.  Aferrarse, apegarse con codicia.

3)LA ESTUPIDEZ

4)EL DESEO

5)LOS CELOS

6)EL ORGULLO

Cuando uno nace en alguno de los seis reinos, es sólo cuestión de los propios patrones kármicos o del tipo de patrones habituales.  Al nacer, uno tiene todos los seis patrones, pero el reino particular en el que uno nace está determinado por el patrón que entre los seis tiene el mayor grado de influencia, el más pesado, el más intensamente acumulado, el más fuerte.  Así, si el patrón de la agresividad, de la cólera, es el más fuerte, uno nace en el correspondiente reino y además con los otros patrones habituales.

Liberarse de la existencia cíclica es estar libre de estos patrones de pensamiento.  Para ello, la práctica es la práctica del dharma.  Sólo la práctica del dharma realiza la purificación de estos patrones.  Lo mejor que podemos hacer es desarraigar todos estos patrones de nuestro sistema por así decirlo, o por lo menos, que se lleve a cabo una disminución de estos patrones por medio de nuestra práctica.  Ese es el propósito de la práctica y la razón de su necesidad.

Contemplemos lo siguiente:  como resultado de decir mentiras, hoy escuchamos palabras abusivas y con frecuencia somos engañados por los demás, por lo tanto, cuando ahora somos acusados equivocadamente o abusan de nosotros, sabiendo que esto es el resultado de haber dicho mentiras anteriormente, sin sentimientos de odio hacia la persona que habla y sin represalias rencorosas, debemos pensar que, con esto, mucho de nuestro mal karma desaparece y alegrarnos de que esté sucediendo.

Como dijo el maestro Rigzin Jigme Glimpa: “El ser acusado erróneamente es una exhortación para hacer el bien.  Siendo esto un maestro en el liberarse del apego o del rencor y la rabia, debes verlo en forma tal, que sólo puedas sentirte agradecido”.

Como resultado del calumniar y del andar con chismes, obtenemos sirvientes desobedientes y nos topamos con personas agresivas.  Se trate de los discípulos de un Lama, de los asistentes personales de un superior o de los obreros asalariados en una casa, estos están comúnmente en desacuerdo con su superior. Sin poner atención a nada de lo que les decimos, ya de por sí se oponen.  Aún si se les pide hacer algo sencillo, se vuelven sordos hasta que lo repetimos dos o tres veces y luego, habiéndose puesto bravos, contestan de vuelta en una forma dura y trabajan con mucha pereza y de mala gana.  Una vez que han terminado, no lo dirán, sino que siempre mostrarán muy mal carácter.

Siendo esto el resultado del haber sido muy apegado al hablar de los demás por parte del superior, debemos sentirnos avergonzados de cualquier trabajo que nos hagan mal, y empeñarnos en resolver todo malentendido entre nosotros y los demás.  A través de puntos de vista errados, nuestra mente se endurece por la fraudulencia.

Un ser que dice palabras que duelen, siempre escuchará cosas muy desagradables acerca de sí mismo, y sea lo que fuere que dijere, será siempre motivo de pleitos.  Más aún, palabras que duelen son peores que actos malignos tal y como dice el proverbio: “aun cuando las palabras no tienen flechas ni espadas, rompen el corazón del ser en mil pedazos”.

Por lo tanto, es conveniente entrenarnos en decir gentiles palabras y en particular, no sabiendo nosotros si la persona con quien hablamos es una persona espiritual o un bodhisattva, debemos utilizar una forma de hablar pura hacia todos y decir palabras virtuosas. 

El resultado de hablar por hablar es que, si un sincero y apacible hombre habla con vehemencia, los demás no le creerán y se asustarán como si éste tuviera muchas enfermedades.  A través de puntos de vista errados, permanecemos implicados en opiniones malignas.  Por otra parte, como resultado de la ambición, nuestros deseos no serán realizados y obtendremos justo lo que no deseamos.  A través de la maldad, de la perversidad, de la falta de piedad, nos sentimos llenos de miedo y de terror e incurrimos en muchos peligros.

En el budismo tibetano hay muchas prácticas diferentes, más de las que podamos llegar a realizar.  Entre ellas, la más simple y efectiva es la práctica del Bodhisattva de la Compasión Infinita:  Chenrezig, específicamente, la práctica del mantra de las seis sílabas: OM MANI PADME HUM, el mantra de Chenrezig, conocido también como “el rey de los mantras”.

El mantra de las seis sílabas es el antídoto contra los seis patrones neuróticos y por eso las seis sílabas son tanto “causa” como “resultado” en términos de liberación de esos patrones.

“Causa” en el sentido de que construye los “resultados” para librarnos de esos patrones.  Cuando lo hacemos, experimentamos lo opuesto, lo cual es la esencia del mantra, de este mantra en particular.

Si alguien que ha escuchado las enseñanzas del Buda tiene algún elemento de cordura en su mente, teniendo todo ello en cuenta, debería hacer un alto en su vida y decirse algo como “veamos cómo son las cosas” y empezar en cierto sentido a reorganizar el curso de su vida.

Es conveniente que asumamos responsabilidad por nosotros mismos.  No podemos estar esperando que la gente nos de su reconocimiento y nos alabe por las maravillosas cosas que estamos haciendo, no podemos estar siempre queriendo asegurarnos de que las otras personas adviertan que nosotros hacemos grandes cosas.  Es nuestra propia responsabilidad lo que debemos asumir, tanto interna como externamente, tanto en público como en privado.

Es importante mantener regularmente la práctica formal a nivel personal, pero más importante aún es la práctica en grupo.

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Que nuestra sincera motivación y esfuerzos

contribuyan a liberar del sufrimiento a todos los seres sin excepción alguna.