Losar
Losar
Ven. Khempo Karthar Rimpoché
Enseñanzas impartidas en el Monasterio Karma Triyana
Dharmachakra
el 2 de febrero de 1981.
Traducidas del tibetano al inglés por Ngödup Burkhar
Publicadas en la revista Densal, Volumen 6, nº2.
Traducción al español y edición: María Mercedes Márquez
1º. de enero de 2014
En todas
partes de mundo, la gente celebra el Año Nuevo con festividades y alegrías, y
los tibetanos celebran de la misma manera. Sin embargo, debido a que el Año
Nuevo está muy relacionado con el dharma, es el dharma lo que celebramos en este
momento en particular. La celebración se volvió tradicional entre los tibetanos
debido a la conexión de todo el país con el dharma, y algo similar ha sucedido
también entre los practicantes budistas de todos países a donde han llegado las
enseñanzas del Buda.
El
momento del Año Nuevo tibetano está basado en el calendario lunar, de modo que
la fecha en el calendario occidental varía de año en año, siendo usualmente en febrero.
El momento está determinado astrológicamente de acuerdo con la posición de los
planetas y las estrellas, y la condición de los elementos. Es posterior al Año
Nuevo occidental y más cercano al final del invierno y el comienzo de la
primavera.
La
razón dhármica para esta fecha es la victoria del Buda al momento de su
iluminación, cuando ocurrieron gran cantidad de eventos milagrosos. Hubo
cambios drásticos en el movimiento y la condición de los elementos. También se
dieron cambios en la gente y en las cualidades de las cosas y los seres.
Personalmente,
el Buda llevó a cabo muchos milagros cuando alcanzó la iluminación, y estos
eventos confundieron a muchas personas que llevaban vidas comunes y corrientes.
Algunos estaban convencidos de que el Buda era un mago llevando a cabo toda
clase de trucos. Otros pensaron que había venido de otro planeta o de un reino
celestial. Estaban aquellos que temían sus habilidades y poderes únicos, temían
lo que pudiese hacer, de modo que se volvieron contra él y se convirtieron en
sus oponentes.
Había
personas que a su propia manera eran bastante realizados. Había experimentado ciertos
siddhis y tenían ideas acerca de cómo hacer predicciones y poder llevar a cabo
cosas extraordinarias. Esta gente retó al Buda a una competencia de portentos
milagrosos.
Sin embargo,
cuando esta competencia tuvo lugar, ninguno de los oponentes pudo superar al
iluminado. Uno por uno, los contrincantes terminaron rendidos ante el
despierto. El Buda fue reconocido como inconquistable entre los hombres, y
adicionalmente, se reconoció que las cualidades y habilidades que manifestó no
eran las de un mago o las de aquellos con siddhis relativos, sino la
manifestación de la sabiduría ulterior o sabiduría trascendental.
La
competencia comenzó el día que celebramos como el primer día del Año Nuevo tibetano,
y se prolongó durante quince días. El último día, cuando finalizó la
competencia, la victoria del Buda como el despierto incomparable, fue
reconocida.
De modo
que la celebración del Año Nuevo tibetano se debe más a la victoria del Buda
que a otra razón. Este momento en particular juega un papel más importante para
el(la) practicante del dharma que, para cualquier otra persona, pues ofrece la
oportunidad de tomar la resolución de que, comenzando este mismo año, con la
inspiración del Buda y sus actividades, va a dar un paso muy sensible hacia su
propio futuro.
Desde
el momento de su iluminación, a través de medios sabios y compasivos, el Buda
dedicó su tiempo a ayudar a cada persona a reconocer los profundos y preciosos
aspectos del dharma. Desde ese entonces, el sol del dharma ha continuado
brillando. Hasta este mismo día, un ininterrumpido linaje de maestros del dharma
ha sido preservado y se ha llevado a cabo su continua propagación.
El Año
Nuevo era celebrado en todo el Tíbet. En todas partes y con una profunda
gratitud, la gente se regocijaba en la victoria del despierto –en la victoria
de la cordura sobre la confusión. Había muchas diferentes formas de celebrarlo
porque incluso dentro del Tíbet, existían diferencias culturales.
El
predominio de las escuelas monásticas proporcionaba a un gran número de
personas la oportunidad de concurrir a las ceremonias. Había súplicas a las
Tres Joyas, a los maestros realizados, a los yidams que constituyen la esencia
de las enseñanzas, y a los protectores del dharma por su preservación y
propagación. Estas súplicas diferían en detalles y duración, dependiendo de
las facilidades, el tiempo y la disponibilidad de personas.
Cuando
el dharma prevalecía más en Tíbet, las ceremonias y los rituales tomaban siete
días, y durante el octavo, se llevaban a cabo rituales o danzas de lamas.
Afortunadamente, aún hoy día se observa esta tradición en unos cuantos
monasterios en India. En el monasterio Rumtek, sede de Su Santidad el Karmapa,
estas danzas son ejecutadas cada año. El propósito de las danzas de los lamas
consiste principalmente en mostrar gratitud al Buda, a los bodhisattvas, gurus,
yidams y protectores del dharma por su guía y protección y también por las
bendiciones e inspiraciones que hemos recibido de ellos. Suplicamos que hasta
tanto alcancemos la iluminación, tal guía e inspiración pueda continuar –no
solo para nosotros, o para nuestra escuela budista o linaje, sino para
beneficio, protección y liberación de todos los seres sin excepción.
En el linaje
kagyu en particular, se elevan súplicas a los gurús del linaje desde el Buda
primordial, Vajradhara, hasta nuestro presente gurú raíz o el presente líder del
linaje. Oramos a este linaje ininterrumpido de realizados gurús, para que
proporcionen continuas bendiciones.
Luego, elevándonos
desde el estado mundano ordinario, nos visualizamos como la deidad predominante
o la más elevada. En esta forma nos convertimos en vehículos apropiados para la
esencia de las enseñanzas.
Posteriormente
oramos a Mahakala y a todos los protectores del dharma solicitándoles que
protejan a todos los seres de influencias negativas, especialmente aquellas
acumuladas a través de la agresión, suplicando que la protección iluminada de
Mahakala pueda estar presente en todas partes. Rogamos que mientras estén en el
ciclo del samsara, todos los seres, sin excepción, puedan experimentar larga
vida, salud, y felicidad y alcanzar la perfecta iluminación. De modo que este
ritual se lleva a cabo por el beneficio de cada ser viviente.
Una
puya o sadhana generalmente está relacionada con la invocación de las tres
raíces: el gurú, el yidam y el protector. El protector Mahakala también puede
ser entendido como la representación de las tres raíces. En lo que
principalmente nos estamos enfocando en una puya es en la actividad iluminada
presente en todo tiempo y espacio. Cuando se lleva a cabo la puya de Mahakala,
este aparece como deidad iracunda.
Esto no
se debe a que exista algo feroz respecto a Mahakala o que sea agresivo.
Mahakala no es otro que la inseparabilidad de la bondad amorosa y la
compasión. Mahakala es una manifestación de la mente iluminada. Desde la
perspectiva de la sabiduría ulterior, no existe separación alguna entre la
mente iluminada del Buda y la de Mahakala.
Apareciendo
de manera majestuosa, espléndida y, sin embargo, sobrecogedora, Mahakala está
de pie entre una montaña de llamas que simbolizan que ningún enemigo puede
tolerar el aspecto de esta apariencia. El afilado cuchillo que sostiene hacia
arriba en uno de sus manos simboliza que corta con los patrones negativos –la
agresión, la codicia, la ignorancia- con todos los cinco venenos. Ninguna
neurosis o emoción negativa puede tolerar esta forma tan majestuosa.
La
forma aterradora también simboliza que Mahakala está totalmente libre de temor
o duda en su espontáneo y consistente trabajo hacia el beneficio y la
liberación de todos los seres.
Mahakala
es visto de pie sobre dos cuerpos humanos, lo que simboliza la muerte de
patrones negativos, la completa erradicación de los patrones negativos hasta el
punto de que, al igual que un cadáver, no volverán a tener vida. Es muy
importante entender estos símbolos de Mahakala, porque con frecuencia la gente
tiene la idea equivocada de que pudiese tratarse de un espíritu maligno,
dañino, incluso diabólico, quizás del mismo Señor de la Muerte, listo para
atacarnos y devorarnos. Es muy difícil relacionarse con los diversos símbolos
en la descripción de Mahakala sin el entendimiento que la cualidad esencial de
Mahakala es la compasión iluminada.
Nunca
se ha sabido de que Mahakala le haya hecho daño a alguien, ni siquiera de la
más leve manera porque él está constantemente beneficiando a los seres a través
del continuo despliegue de la mente iluminada.
Cuando
participamos en los rituales, es necesario tener la actitud apropiada y la
sincera motivación. Debemos suplicar, que, a través de esta participación,
nuestros patrones negativos puedan ser transformados completamente y que
podamos permanecer inseparables de la protección y la guía de los seres
iluminados hasta que el perfecto despertar sea experimentado.
Pedimos
que nuestra presencia aquí y la invocación de las deidades sea capaz de contribuir
a una continua paz mundial, armonía, camaradería, felicidad, entendimiento y
buena voluntad, y que todos los seres puedan alejarse de los patrones negativos
que causan daño. Pedimos que las bendiciones y presencia iluminada de estas
deidades iluminadas estén presentes en todas las direcciones. Con esta
actitud, participar en la puya es de gran beneficio y de lo más gratificante.