Camino a la fruición

Shámata y vipáshyana

Khenchen Thrangu Rimpoché

Traducción y edición: María Mercedes Márquez

Caracas, 2010

En la instrucción en los cuatro preliminares especiales están, primero, la instrucción en shámata y luego la instrucción en vipáshyana. De estos dos aspectos de la meditación, es vipáshyana la que conduce al último resultado o fruición, sin embargo, para que la vipáshyana pueda ser tanto estable como lúcida, debe estar profundamente basada en shámata.

La razón para esto es que nuestras mentes están actualmente muy agitadas, se mueven mucho de un lado para otro. Así pues, para que la vipáshyana sea estable, es necesario que inicialmente calmemos nuestras mentes a través de la práctica shámata. 

Si usted ha recibido las instrucciones de vipáshyana, entonces la siguiente práctica de shámata incrementará y estabilizará la lucidez de su reconocimiento.  Si usted no ha recibido aún esas instrucciones, entonces la práctica de shámata es esencial para poder recibirlas en el futuro.

Con respecto a la técnica de la práctica shámata, la mayoría de los maestros hacen énfasis en utilizar la respiración.  Esta es una muy buena forma de practicar shámata porque, como dijo el Buda, “Si usted está afligido por muchos pensamientos, o por mucha conceptualización, entonces siga la respiración.” 

Por lo tanto, la mayoría de los maestros de las tradiciones theravada, mahayana y vajrayana enfatizan el seguir la respiración como la técnica fundamental de la meditación shámata.  Sin embargo, en el contexto específico del mahamudra, tal y como es presentado en el texto llamado “Señalando el Dharmakaya”, son proporcionados varios métodos de shámata y haré el intento de revisarlos brevemente.

El primer grupo de técnicas utiliza la conciencia de los sentidos como base para establecer shámata.  Uno puede utilizar la conciencia visual, la conciencia auditiva, la conciencia táctil, etc. 

Primero es presentado cómo utilizar la conciencia visual.  La conciencia visual, por supuesto, es el medio a través del cual vemos las formas. Usualmente, cuando observamos las formas generamos un pensamiento o concepto sobre la base de lo que hemos observado y nos distraemos.  Aquí, la técnica o disciplina consiste en permitir que nuestra mirada se pose sobre una forma específica y permanecer allí sin distraernos. Existen muchas formas en las que uno puede utilizar los ojos como base para la meditación shámata.  Debido a que algunos de ellos pudiesen producir más entusiasmo y por lo tanto más beneficios que otros en el practicante, son presentadas seis técnicas.

La primera de estas utiliza para la práctica una pequeña piedra colocada sobre una superficie. Colocamos la piedra sobre una superficie frente a nosotros y simplemente la miramos, la vemos. Esto no involucra análisis de las características de la piedra; uno no piensa acerca de la forma, del tamaño, o el color de la piedra. 

Uno simplemente permite que la mirada repose sobre la piedra y permanecemos en ese estado en el cual uno está físicamente mirando la piedra y no pierde rastro de su presencia, pero no se involucra en conceptualizaciones acerca de ella.

La segunda técnica utiliza una estatua o imagen del Buda como soporte para la práctica.  Esto es llamado un soporte puro o sagrado.  En general, utilizamos estatuas del Buda a fin de inculcar fe y devoción, y aquí eso está bien, pero la fe y la devoción no son los puntos más esenciales de la práctica.  Uno simplemente utiliza la imagen del Buda como soporte para la atención desnuda, así como hizo con la piedra. 

La superioridad de esta técnica, yace en el hecho de que las bendiciones de la forma del Buda de alguna manera brindan poder o mejoran la shámata que está siendo desarrollada. De la misma manera que en la técnica anterior, uno simplemente ubica la imagen en la línea de la mirada y la observa sin perder la pista de su presencia, pero sin analizarla. 

Mientras uno está practicando, si la mente se torna agitada o embotada, existen remedios en conexión con esta técnica que pueden ser aplicados.

Si su mente se torna letárgica entonces usted debe elevar su mirada de modo que, en vez de estar mirando al centro del cuerpo de la imagen, usted esté mirando a la cabeza, y en particular, a la protuberancia craneana o ushnishna.

Si, por otra parte, su mente se torna muy agitada o exitada, entonces usted deberá bajar su mirada a los pies o al asiento de loto y luna sobre el que está sentado el Buda. Si su mente no está ni agitada ni embotada, y tiene una claridad natural que no es conceptual, entonces usted puede dirigir su atención de una vez a la forma completa de la imagen o al corazón en particular.

Una vez que usted ha adquirido la facilidad de reposar su mente en la imagen del Buda, entonces pasa a la tercera técnica. 

La diferencia entre las dos primeras técnicas y la tercera es que, mientras que los dos primeros soportes –el soporte mundano de la piedra y el soporte sagrado de la imagen del Buda- fueron ambos muy sólidos, objetos duros, ahora, en la tercera técnica -a fin de refinar gradualmente la atención basada en ir refinando el objeto- usted utiliza la llama de una vela. 

Por supuesto, una llama también sigue siendo una forma, pero es menos sólida y por lo tanto se está acercando, en cierto sentido, a reposar su mente en la vacuidad.  Sin embargo, en otros aspectos, la calidad de la atención que usted trae al reposar su mente sobre la llama es la misma que en las dos primeras técnicas. 

La cuarta técnica, la cual es asumida cuando se logra la maestría de la tercera, es incluso más sutil porque aquí usted mira al espacio.  El tipo particular de espacio que usted mira es en un hueco o una apertura, algo así como un hueco en la pared, o en un trozo de papel, o algo así. 

El hueco no debe ser más grande que la palma de su mano y puede ser tan conveniente como sea más pequeño que eso.  En todo caso, usted dirige su atención al espacio en la apertura, no al material que lo rodea.

Una vez que usted ha practicado la cuarta técnica, entonces pasa a la quinta, la cual utiliza las tres sílabas OM AH HUM, que representan el cuerpo, la palabra y la mente respectivamente de todos los budas y bodhisattvas.  Usted comienza teniendo frente a usted una sílaba OM blanca escrita o pintada, la cual representa el cuerpo de todos los budas y bodhisattvas; una sílaba AH roja que representa su palabra y una sílaba HUM azul que representa su mente. 

Habiendo adquirido facilidad en reposar su mente en esta imagen evidentemente presente, entonces prescinde del soporte físico de las sílabas y simplemente las visualiza, y permite que su mente repose en esa visualización.

Cuando ha logrado la maestría de ésta, entonces pasa a la sexta técnica en la cual, en lugar de visualizar las tres sílabas, usted simplemente visualiza tres esferas de luz de los colores correspondientes: una esfera blanca de luz que representa al cuerpo de todos los budas y bodhisattvas; una esfera roja, que representa su palabra y una esfera azul que representa la mente de todos los budas y bodhisattvas.

Una vez más, usted puede comenzar pintando una descripción de las sílabas y una vez que su mente puede reposar en eso, entonces usted simplemente las visualiza.  Todas estas seis técnicas consisten básicamente en trabajar con la forma visualmente percibida, por lo tanto, trabajar con el ojo de la conciencia.

En todas las seis técnicas, usted mantiene una atención desnuda dirigida al objeto. Usted permanece con una conciencia desnuda del mismo, de la cual usted nunca se aparta.

En cuanto al uso de estas seis técnicas, mientras que se va dando un refinamiento gradual observable en su  secuencia, el practicante no necesita practicarlas todas. Usted puede utilizar cualquiera de estas técnicas, o cualquier cantidad de ellas, como quiera.  En todo caso, cuando utilice el soporte, sea el que sea, no debe conceptualizarlo o evaluarlo. Usted no debe especular sobre su substancialidad o insubstancialidad, etc.

Como principiantes, por supuesto, todavía somos víctimas de la ansiedad y la esperanza en relación a la calidad y los resultados de la meditación. De modo que no debe permitirse a sí mismo involucrarse en pensamientos tales como: “Necesito una buena meditación, debo tener una buena meditación”, o “Temo que tales o cuales defectos puedan surgir en la meditación.”  

Simplemente relájese en una conciencia desnuda sin distracciones, la cual va de la mano con un estado de alerta  basado en la utilización de un soporte en particular, sea cual sea.

Aun cuando en estas seis técnicas está utilizando la conciencia visual, y por lo tanto, los ojos, usted no debe tratar de enfocar demasiado sus ojos sobre el soporte. 

Si lo hace, puede que comience a tener alucinaciones visuales tales como que parece que se moviera el soporte visual, y sus ojos comenzarán a dolerle. Si estas cosas comienzan a suceder, usted debe parar y aprender a utilizar sus ojos en una forma mucho más relajada. 

De hecho, no sólo los ojos, sino también la mente, deben poder reposar tranquilamente y de manera muy relajada sobre el objeto.

El defecto que surge con más frecuencia cuando utilizada esta clase de técnica es el embotamiento o la oscuridad mental.  Uno no debe permitir que esto continúe sin corregirlo. Tan pronto usted reconozca su presencia, debe esforzarse en introducir más claridad al estado meditativo.  Esto concluye la presentación de la primera técnica, la cual utiliza la conciencia visual.

A continuación de esta presentación encontramos cuatro técnicas similares, las cuales hacen uso de las cuatro conciencias sensoriales restantes.  Usted puede utilizar la conciencia auditiva, la conciencia olfativa, la conciencia gustativa -o conciencia de la lengua-, y la táctil, o conciencia física. Por ejemplo, utilizando la conciencia auditiva, usted simplemente dirige su atención, no a lo que usted ve, sino a lo que usted oye. 

Usted puede o no, estar oyendo algo en particular, pero al dirigir su atención a lo que está oyendo, usted toma conciencia del sonido en general, y reposa su mente en eso.  De la misma manera, puede utilizar la conciencia olfativa y simplemente dirigir su atención hacia lo que está oliendo. 

Puede que esté oliendo algo que le resulta agradable o desagradable, o un poco de ambos, o puede que no esté conciente de estar oliendo algo en particular, pero de igual modo, al dirigir su atención hacia eso, usted se vuelve conciente del olor en general. 

Luego usted puede dirigir su atención hacia la lengua y de la misma manera volverse conciente de los sabores, y finalmente hacia el cuerpo en general y volverse conciente de las sensaciones táctiles. En todas estas cuatro técnicas usted reposa su mente en estas sensaciones en particular de la misma manera en que lo hizo con las formas visuales en la primera técnica.

Sucede con frecuencia que cuando usted reposa su mente utilizando una técnica específica de shámata, surge un pensamiento que arrastra su atención lejos de la técnica, o lo distrae de ella.

Cuando surjan pensamientos no se involucre en el contenido de los mismos. No intente evaluar el pensamiento como valioso o poco valioso, sino que, estando conciente del surgimiento del pensamiento, simplemente vuelva a dejar que su mente repose utilizando la técnica particular.  

Lo que hemos discutido hasta ahora tiene que ver con la propia práctica de meditación Shámata.

La práctica post-meditación 

El principal problema que se aborda en la discusión sobre la etapa post-meditativa es que pudiésemos desarrollar la tendencia a ver la meditación como un período de tiempo de trabajo duro y la post-meditación como uno de relajación o vacación. 

El problema con esa actitud es que entonces tratamos de relajarnos tanto durante el período post-meditación que nuestra mente se torna descuidada, se dispersa y, por lo tanto, perdemos el beneficio de la sesión de meditación.  El remedio para esto está en incorporar la actitud meditativa a este período posterior a la meditación sentada, manteniendo un estado de permanente atención conciente, apropiado a las actividades posteriores a la sesión.

Específicamente, cuando uno está practicando shámata, debemos ser cuidadosos en nuestra conducta de cuerpo, palabra y mente a fin de no perder el estado meditativo de shámata.  Por ejemplo, en relación al cuerpo, usted debe tener cuidado con el uso de sus ojos y no andar mirando distraído, sino mirar con precisión, mirar cerca de usted, incluso, de ser necesario, ver la punta de su nariz y de esa manera permanecer concientemente atento.

Ande despacio y con determinación, sea cuidadoso con todos sus movimientos y también con sus palabras, tenga cuidado con lo que dice y no se apresure a hablar descuidadamente, o hablar muy rápido o demasiado.  También con su mente, en el período post-meditación usted necesita tener cuidado con los pensamientos que surgen. 

No debe permitir que pensamientos toscos tomen control de la mente, de modo que, no debe rendirse ante pensamientos salvajes y toscos sino tratar de mantener un estado mental relajado en el cual, al menos hasta cierto grado, el proceso de pensar ha disminuido, o se ha aquietado.

Todas estas técnicas, llamadas la ubicación externa de la mente, utilizan algún soporte o percepción externa como base para que la mente pueda reposar. 

A continuación tenemos la ubicación interna de la mente, la cual tiene que ver principalmente con formas específicas de remediar los dos defectos del embotamiento y la excitación.

Primero que todo, la base a ser aplicada para cualquier solución al embotamiento y la excitación, es el mantenimiento de cierto grado de atención consciente y alerta, que le permita detectar la presencia de cualquiera de estos defectos. Un practicante de shámata necesita mantener constantemente un cierto tipo de fuerte claridad de conciencia y alerta, de modo que, sin importar lo que surja en la mente, pueda ser reconocido.  Entonces, sobre la base de eso, uno puede remediarlo de manera apropiada.

En cuanto a la excitación, hay dos tipos, pero en cualquiera de los casos, excitación consiste en la presencia de pensamientos, que son muy toscos, que perturban o incomodan su meditación y por lo tanto lo distraen de la técnica. 

La excitación puede ser excitación per se –lo cual consiste en un pensamiento que es básicamente agradable o placentero- o puede ser agitación, lo cual consiste en un pensamiento que es básicamente desagradable y perturbador.  Embotamiento, es la ausencia de claridad en la mente. La ubicación interior de la mente consiste en utilizar los remedios apropiados para estos dos defectos  de la excitación y el embotamiento.

Otro aspecto de la meditación, más allá de la ubicación externa o interna de la mente, es llamado la ubicación de la mente sin ningún tipo de soporte.  Esto hace referencia a la utilización de elementos y la disolución de los elementos, uno en el otro, como base para que la mente llegue a reposar. 

Esta técnica involucra visualizar los elementos en su forma esencial.  De modo que tierra, es visualizada como un cuadrado –no enteramente como un cuadrado plano, pero tampoco como un cubo, un cuadrado, pero con cierto espesor- de color amarillo. Luego, detrás de eso usted visualiza agua en la forma de un disco -de nuevo, con cierto espesor- de color blanco. 

Detrás de eso, fuego, en la forma de un triángulo de luz roja, apuntando hacia abajo. Detrás de eso, viento o aire, en la forma de un semi-círculo de luz verde con la parte plana hacia arriba, y detrás de eso, espacio, como un tetraedro de color azul.

Este es como una pirámide de tres lados boca abajo. Después de eso, entonces usted visualiza que se disuelven uno en el otro. 

Habiendo visualizado esto claramente, usted piensa que luego la tierra se disuelve en agua, el agua se disuelve en el fuego, el fuego se disuelve en el aire, el aire se disuelve en el espacio, y el espacio se hunde en la vacuidad.

Cuando usted utiliza esta técnica, entonces eventualmente su mente llegará a reposar en un estado sin pensamiento, y luego usted mantiene ese estado, utilizando un grado apropiado alerta y conciencia.  Algunas veces su conciencia necesitará estar bastante relajada  y otras tendrá que esforzarse bastante.

Cuando está relajada, la conciencia necesita ser simplemente atención desnuda de modo que usted no se distraiga para que no se olvide.  Cuando su mente está afligida bien sea por la tendencia hacia el embotamiento o hacia la excitación, entonces usted necesita incrementar el esfuerzo o el poder de su atención consciente. 

Necesita esforzarse en la cantidad de fuerza o energía de la atención conciente necesaria para evitar que se distraiga por el embotamiento o la excitación. Se enseña que, de hecho, ningún pensamiento surgirá en su mente llegado este punto hasta que usted se distraiga.  De modo que, cuando surjan los pensamientos, ese es el comienzo de la distracción. 

Sin embargo, si cuando surge un pensamiento usted no se involucra en el contenido del mismo –lo que significa que no lo sigue, no lo examina, no lo evalúa como bueno o malo, etc.- sino que simplemente reconoce el surgimiento del pensamiento, entonces el pensamiento mismo se convierte en el siguiente objeto de su atención en esta técnica. De esa manera, usted practica la técnica que es llamada reposando la mente en la vacuidad.

La siguiente técnica de shámata proporcionada aquí es reposar la mente en la respiración, pero esta es diferente de la técnica común de reposar la mente en la respiración, porque aquí se utiliza el enfoque específico a la respiración llamado la respiración del vaso.

Aquí, sin embargo, la respiración del vaso es algo diferente de la forma en la que es practicada cuando usted está haciendo la práctica del tummo (chandali).  Aquí esta comienza con la dispersión del aire viciado, lo cual se hace en una secuencia de nueve pasos.

Primero que todo, usted bloquea una de sus fosas nasales con la mano de ese mismo lado. De modo que usted podría por ejemplo, bloquear su fosa nasal izquierda con su mano izquierda, o su fosa nasal derecha con su mano derecha; no importa cuál sea. 

Luego, a través de la otra fosa nasal que permanece abierta, usted exhala el aire viciado tres veces.  La primera vez usted lo hace muy muy muy gentilmente; la segunda vez algo más vigorosamente, y la tercera vez con bastante fuerza. 

Luego usted repite el mismo proceso de las tres exhalaciones en la otra fosa nasal, de modo que si usted comenzó bloqueando la fosa nasal izquierda cuando expiraba a través de la derecha, entonces durante el segundo grupo de respiraciones, usted bloquea la fosa nasal derecha y nuevamente expira tres veces primero muy gentilmente, luego con un poquito más de fuerza y finalmente con bastante fuerza a través de la fosa nasal izquierda. 

Habiendo realizado seis exhalaciones, entonces usted coloca sus manos sobre sus rodillas y expira esta vez a través de ambas fosas nasales, de nuevo gentilmente la primera vez, vigorosamente la segunda y con más fuerza aún la tercera. La diferencia entre este proceso de nueve exhalaciones y la forma en la que es practicada como práctica preliminar para chandali o tummo, es que en este caso a medida que lo va haciendo usted simplemente bloquea las fosas nasales de cualquier manera que le resulte cómodo o conveniente. 

Mientras que si usted lo está haciendo como parte de la práctica de chandali o tummo, entonces allí hay gestos elaborados tales como ruedas de lotos, etc., que acompañan todo esto.

Siguiendo esas nueve exhalaciones, cuando usted inspira la próxima vez, lo hace particularmente suave y gentilmente, y a medida que va inspirando piensa  que está llevando el aire hasta más abajo del ombligo.

Luego usted lo presiona gentilmente de modo que el aire que ha inspirado esté contenido tan abajo en su cuerpo como sea posible, pensando que está más abajo del ombligo, y usted reposa su mente en esa parte del cuerpo más abajo del ombligo donde se siente que se ha retenido el aire.  Usted concibe esto como un espacio vacío que ahora está lleno de este aire o viento que usted ha inspirado.  Usted mantiene la respiración durante un corto tiempo y cuando se torna incómodo, entonces expira. 

Usted no debe intentar mantener la respiración de esta manera cuando esté particularmente full, o su estómago esté particularmente vacío. 

Esta técnica está especialmente recomendada para temprano en la mañana; está supuesta a ser muy beneficiosa. Lo más importante acerca de esta técnica es que el viento no sea mantenido o retenido en la parte superior del pecho. 

Cuando usted ha inspirado y está reteniendo el aire empujándolo hacia abajo hacia la parte inferior de su cuerpo, entonces eso se convierte en una base, no solo para que la mente llegue naturalmente a reposar, sino también el retener el aire no causará ninguna clase de efectos negativos físicamente. *

*Esta técnica no debe ser practicada sin la guía de un instructor(a) cualificado(a) que haya practicado esta técnica exitosamente.

Cuando uno está practicando shámata en estas formas, para algunas personas sucede relativamente rápido que sus mentes llegan a reposar, a otras les toma más tiempo y parece ser muy difícil.  Si lo último es su caso, no se desanime respecto a cuánto tiempo le toma desarrollar estabilidad en shámata.

En la mayoría de los casos, la experiencia inicial que uno tiene con su mente comenzando a reposar, es lo que se conoce como la experiencia de la cascada, donde de hecho al practicante le da la impresión de que hay muchos más pensamientos que antes. Parece como si los pensamientos fluyeran a través de la mente con la rapidez y la agitación de agua cayendo de una cascada. 

Pero no es cierto que ahora tenga más pensamientos que antes.  Lo que sucede es que por primera vez usted está comenzando a reconocer cuántos pensamientos están surgiendo en su mente todo el tiempo. Previamente, cuando no practicaba meditación, usted no estaba consciente de esto, de modo que parecía que hubiese menos pensamientos corriendo de un lado a otro a través de su mente. 

Como este es el comienzo del reconocimiento y la estabilidad, es considerada como una buena experiencia y no debe ser causa de descorazonamiento o desánimo, aun cuando, por supuesto, se trata de la experiencia de un principiante.

Si usted continúa, entonces gradualmente esta experiencia que es como una cascada se tornará en la experiencia de la presencia o movimiento de pensamientos en su mente que es como un río que corre poco a poco.  Al final, uno experimenta tranquilidad estable la cual es como un tranquilo océano sin olas. **

** Algunas veces estas etapas son enumeradas como cuatro: cascada, río que corre rápidamente por un estrecho cauce, un río que corre poco a poco y un tranquilo océano sin olas.

A medida que uno atraviesa gradualmente estas diversas experiencias de Shámata, hay tres técnicas que uno necesita integrar o utilizar como apropiados a fin de progresar.  Estos son: tensión, relajación y lo contrario.  El primero de estos es tensión, y aquí, esto significa tensar ambos, tanto el cuerpo como la mente de modo de producir una sensibilidad en la atención o atención consciente que va a impedir la distracción.  Esta técnica de tensar el cuerpo y la mente debe ser practicada durante intervalos muy cortos.

La segunda técnica, la cual es utilizada algunas veces alternándola con la primera, es relajación. En esta técnica usted relaja ambos, su cuerpo y su mente y permite que su mente llegue a reposar naturalmente en el objeto de la meditación. 

Sin embargo, aquí también usted todavía necesita la facultad de la atención, necesita estar alerta, de modo que, como se dijo, usted siembra el observador de la atención consciente; usted establece la facultad de la conciencia de tal manera que aun estando relajado y está relajando la mente, usted no se distrae.  Esta segunda técnica, la relajación, debe ser practicada por sesiones o intervalos algo más largos que la primera.

La tercera técnica es lo contrario.  Aquí esto quiere decir tomar un enfoque que es lo opuesto a lo que comúnmente hacemos.  En el contexto de la práctica del  Mahamudra de trabajar con los pensamientos, normalmente, por supuesto, de alguna manera queremos evitar que surjan pensamientos y por lo tanto estamos constantemente tratando de pacificarlos, y siempre buscando un estado en el que no hayan pensamientos.  Esta técnica consiste en llevar a cabo el proceso contrario. 

En vez de intentar detener los pensamientos, usted casi que quiere instigarlos.  Usted gustosamente permite el surgimiento de pensamientos y se permite sentirse muy decepcionado o desanimado cuando no surgen. 

Por supuesto, usted mantiene el grado de alerta y atención consciente necesarios para reconocer el surgimiento de los pensamientos, pero cuando estos surgen usted se deleita en ello.  Usted piensa, mientras más, mejor, y cuando no surgen usted experimenta cierta decepción.  Irónicamente, esto causará que no surjan pensamientos y le permitirá mantener su mente en una forma muy natural y relajada.

Seguidamente en el texto, se hace la distinción entre la experiencia cercana de tranquilidad en la mente y el verdadero desarrollo del estado de shámata.  Es posible de tiempo en tiempo, por supuesto, que la mente simplemente, por cualquier razón o bajo cualquier circunstancia, esté calmada. Esto es similar al estado de shámata, pero no es en sí mismo el logro de la estabilidad de shámata. 

El estado de shámata que uno está tratando de alcanzar a través de la práctica es uno en el cual no hay pensamientos surgiendo en la mente, pero, sin embargo, está presente una lucidez ininterrumpida o claridad de la capacidad cognitiva de la mente. En ese estado, la mente está tan relajada que la ubicación de la mente en cualquier objeto seleccionado resulta fácil y muy, muy trabajable.  Esa clase de estado, el cual puede definitivamente ser alcanzado pero no tiene que ser cultivado, y el que específicamente tiene la característica de claridad, es realmente lo que se conoce como shámata.   

Preguntas y respuestas

Pregunta: En la práctica de contemplar las tres sílabas, o después, las tres esferas, ¿tenemos que visualizarlas simultáneamente, o consecutivamente?

Rimpoché: Con relación a la primera pregunta, si usted no puede visualizarlas todas a la vez, entonces -al principio- usted puede visualizar una a la vez.  La idea básica de la técnica consiste en que usted visualiza la blanca OM, y bajo esa a la roja AH, y bajo esa a la azul HUM. En el caso de las esferas, la blanca, y bajo esa, la roja, y bajo esa, la azul –todas al mismo tiempo.

Nota del traductor del tibetano al inglés: tierra es un cuadrado amarillo, agua es un círculo blanco, fuego es un triángulo rojo, viento es un semi-círculo verde y espacio es un tetraedro azul. Lo siento, no conozco otra palabra para tetraedro. 

Es una pirámide de tres lados, boca abajo, con la punta hacia abajo.  Las formas se vuelven más grandes, de modo que espacio es la más grande de todas y viento, es ligeramente más pequeña, fuego más pequeño que eso, etc., la más pequeña de todas será la tierra. 

En este contexto, no son visualizadas una sobre la otra; son visualizadas una detrás de la otra, de modo que usted está mirando la tierra y luego eso se disuelve en agua, etc.  Tierra es la más pequeña y espacio la más grande. Aparte de su incremento proporcional en tamaño, de tierra a espacio, a ellas no les están dadas dimensiones específicas.

De modo que usted puede visualizarlas del tamaño que desee.  Comienza con todas las cinco y luego cuando tierra se disuelve en agua, usted tiene cuatro, etc. etc.

Pregunta: Rimpoché,  cultivamos shámata en nuestra práctica formal, pero ¿es esta también consistente con la actividad cotidiana? No estoy seguro de si usted está hablando acerca de mahamudra como algo que podemos trabajar en nuestra vida diaria.  ¿Es eso algo que podemos hacer en el caos, en todas las cosas con las que tenemos que lidiar en el trabajo diario?

Rimpoché: Usted puede hacerlo en el sentido de no perder enteramente el momentum de la conciencia despierta, del estado de alerta, de atención consciente, que ha sido establecido en las sesiones de meditación, el cual consiste en simplemente no dejar que su mente esté completamente tomada por cualquier cosa que esté sucediendo; no dejar que su mente se desboque salvajemente.

La post-meditación por supuesto no es verdadera meditación shámata, como lo puede ser una sesión de meditación, pero ahí hay una continuidad o momentum del estado de alerta y atención consciente que es cultivado en la meditación shámata.

Pregunta: Rimpoché, mi pregunta tiene que ver con todas estas técnicas de shámata.  ¿Debemos dominarlas todas? ¿Debemos encontrar una que nos funciona muy bien y centrarnos en esa? ¿En qué momento seguimos adelante?  ¿Es conveniente conocerlas todas?

Rimpoché: No hay un requerimiento estricto de incluirlas todas ni tampoco respecto a la secuencia en la utilización de estas técnicas.  De hecho, esto queda claro en el comentario mismo. 

La idea de proporcionar una variedad de técnicas es que a través del uso regular de una técnica shámata es posible que su mente se torne viciada, en cuyo caso podría ser apropiado introducir otra técnica a fin de refrescar la mente, pero no hay una secuencia estricta respecto al orden en el que usted debe utilizar las técnicas, ni cuánto de una técnica en especial debe utilizar antes de seguir con otra, etc.  

El factor decisivo es cómo afecta esa técnica a su mente.  Es posible que una o más de estas técnicas sean más beneficiosas para usted en su propia experiencia que otras, en cuyo caso usted debe concentrarse en las que le funcionan mejor.

Pregunta: Rimpoché,  ¿podría hablar un poco más acerca del primero de los tres enfoques, al que se ha referido como tensión?  ¿Qué significa tensar el cuerpo y la atención?

Rimpoché: Tensión en este contexto significa, en cuanto al cuerpo, que usted tensa sus músculos, que usted pone algo de esfuerzo de modo que su cuerpo se tensa y mientras está haciendo eso, usted refuerza su actitud. *

*Es muy útil, por ejemplo, tensar sus músculos utilizando fuerza para enderezar su postura.

Usted fortalece la resolución de no distraerse pase lo que pase y después, alternativamente, relajación consiste en la correspondiente relajación de los músculos, y por lo tanto del cuerpo y permitir que la mente repose naturalmente en la técnica, en vez de hacerlo a través de la fuerza de su intención.

Ahora podemos dedicar el mérito.

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