EL CAMINO TÁNTRICO DE LA PURIFICACIÓN

La práctica de purificación

Lama Thubten Yeshe 

Traducción, edición y Comentario: María Mercedes Márquez

Caracas, mayo 2002

 

C. Estas enseñanzas han sido extraídas del libro titulado El camino tántrico de la purificación, el cual recoge un comentario impartido por Lama Yeshe en 1974 en el Monasterio de Kopán, Nepal. Hoy día podemos descubrir los pormenores de su extraordinaria vida en diversas publicaciones, pero quizás los relatos más elocuentes acerca de las excepcionales cualidades de Lama Yeshe, como se le conoce, son las expresadas por su más noble y apreciado discípulo, Lama Thubten Zopa Rimpoché. En la transcripción de Wisdom Publications también aparecen los artículos  The Kindness of the Guru y en sus Homenajes a Lama Yeshe después de que éste abandonara su cuerpo en 1984.

La práctica de purificación de Vajrasattva es común a todos los linajes de budismo tibetano.  Existen dos formas diferentes de visualizar al Vajrasattva pacífico: 1) solo, como monarca universal, según el tantra yoga, y 2) en abrazo sexual como el heruka Vajrasattva, de acuerdo con el anutarayoga tantra.  En el linaje kagyu se hace siguiendo al tantra yoga, es decir, visualizando al Vajrasattva pacífico sólo, como monarca universal.

En cuanto al mantra de las cien sílabas de Vajrasattva, también existe en dos formas diferentes: la primera es el “mantra de las cien sílabas” que incorpora la infinita familia de deidades pacíficas más allá del samsara, y la segunda, es el “mantra de las cien sílabas del heruka iracundo”, la cual se dice proviene del Abhidhanottara tantra.

Prólogo de Lama Zopa Rimpoché

Todo el éxito de la vida  -incluyendo los buenos resultados que obtenemos en cosas tan usuales como la familia y las amistades, los negocios, la salud, la riqueza y el poder-  depende tanto de la purificación de los obstáculos de karmas dañinos, como de no crear más karma negativo.

¿Cómo creamos karma negativo?  Al estar involucrados, por ejemplo, en las diez negatividades, a saber: 3 del cuerpo: matar, robar y tener una conducta sexual incorrecta; 4 de la palabra: mentir, criticar, dañar a otros con la palabra y charlatanear; y las 3 de la mente: codicia, mala intención y puntos de vista erróneos.

De acuerdo con la ley natural del karma, dañando a otros te dañas a ti mismo.  También funciona en sentido inverso.  Si quieres que los demás te amen ámalos tu primero. Si ayudas o beneficias a otros, ellos te ayudarán o beneficiarán de un modo natural.  La causa y el efecto del karma es tan simple como eso.  En lo que se refiere a la práctica de purificación de Vajrasattva, que es más poderosa que el karma negativo, ésta puede evitar la experiencia de conflictos, que ese karma, de otro modo acarrearía.  Así pues, la práctica de purificación es una de las soluciones más importantes a las dificultades, y extremadamente necesaria incluso para quienes creen en la existencia de una sola vida. 

La práctica de Vajrasattva es muy común en las cuatro tradiciones del budismo tibetano -nigma, kagyu, sakya y gelug- donde se emplea para purificar obstáculos, oscurecimientos, karmas negativos y enfermedades.  Existen diversas prácticas de Vajrasattva, unas enfatizan la purificación física, otras tienen como primera finalidad, purificar la mente.

El tantra raíz de Dorje Guien (Ornamento Vajra), afirma que, cuando eres regularmente inconsciente y descuidado, hasta las negatividades más pequeñas causan gran perjuicio en tu cuerpo, palabra y mente, como la picadura de una serpiente venenosa que se extiende veloz por todo tu organismo, empeorando día a día, poniendo en peligro tu vida. 

El gran ser iluminado Pabongka Dechen Ñingpo dijo que, si has matado un pequeño insecto y no has eliminado esa negatividad al finalizar el día mediante una práctica de purificación como la de Vajrasattva, el peso de ese karma se habrá duplicado al día siguiente. El tercer día se duplicará una vez más y el quinto, será un karma tan pesado como el de matar a un ser humano.  Al cabo de dieciocho días habrá aumentado 131.072 veces.

Así pues, podemos ver que, a medida que pasan las semanas, los meses y los años, un minúsculo karma negativo se multiplica una y otra vez, hasta que tarde o temprano se ha vuelto tan grande como una montaña del tamaño de este planeta.  A la hora de la muerte será un karma extremadamente pesado. 

Aquí, naturalmente, se está hablando de un pequeño karma negativo, pero cada día acumulamos muchos, muchos karmas negativos de cuerpo, palabra y mente.  Así pues, tanto en esta vida como en todas nuestras vidas anteriores sin principio, hemos acumulado muchos karmas negativos graves.  Si observamos la continua multiplicación de todos esos karmas, veremos que es inimaginablemente imaginable.

Según el tantra de Dorje Guien, recitar el mantra de cien sílabas de Vajrasattva veintiún veces al día, evita la multiplicación de los karmas negativos. 

Grandes y sublimes, seres con logros espirituales, explican también que éste es el modo de purificar cualquier caída y transgresión de los votos. 

Su Santidad Trijang Rimpoché ha explicado que el mantra corto de Vajrasattva, recitado veintiocho veces al día, tiene un grandísimo poder de purificación. No sólo es capaz de impedir que se multiplique cualquier karma negativo creado ese día, sino que también puede purificar todas las negatividades creadas en ese día, en esa vida o incluso, desde el sin principio de los renacimientos. Estas son algunas de las increíbles ventajas o beneficios de practicar la recitación y la meditación de Vajrasattva.

También se nos ha enseñado que, si recitamos el mantra largo de Vajrasattva cien mil veces, podemos purificar incluso las infracciones de los votos raíces del tantra superior.  Es pues evidente que con esta técnica purificaremos igualmente los votos raíces de pratimoksha (de liberación individual) y los del bodhisattva.  Los meditadores experimentados han aconsejado que es en general más importante centrar nuestros esfuerzos cotidianos en la práctica de purificación, éste es el modo de obtener logros espirituales.

Del mismo modo que un mandala limpio olvidado sobre el altar se cubre de polvo rápidamente, tu continuo mental acumula montones de negatividades en poco tiempo. La práctica de Vajrasattva es pues extremadamente importante, tanto para aquellos que aceptan la existencia de la reencarnación y el karma, como para los que no la aceptan.

Introducción

Toda una tradición de yoguis tibetanos ha hecho del método de yoga de Vajrasattva, una experiencia viva.  En la tradición gelug, después de tomar la iniciación, es conveniente hacer un retiro en el que recitas cien mil mantras de cien sílabas de Vajrasattva.  Esto te permite practicar de un modo más efectivo los dos estadios del tantra: sabiduría y método.

Si no has purificado los viejos hábitos engañosos de tu cuerpo, palabra y mente, por más que te esfuerces en meditar sobre el camino a la iluminación, no obtendrás logros espirituales: hay demasiados obstáculos en tu camino.  Sin purificación, incluso el intento de alcanzar a través de la práctica shámata, la concentración unidireccional, hará que te sientas frustrado y que te desesperes y desanimes ante la ausencia de progresos. Esto se debe a que no has reconocido si resuelto los obstáculos arrojados por tu mente habitual de conceptos erróneos y sus derivados: el cuerpo y la palabra engañosa.

Muchas personas muestran gran interés por la sabiduría, pero son pocos los que se interesan por el método. Siempre que te encuentres con interrupciones y obstáculos en tu práctica, no te desanimes ni deprimas.  Comprende en cambio que necesitas purificar y, durante un tiempo, concéntrate más en el mérito que en la sabiduría.  A su debido tiempo obtendrás los logros espirituales que buscas.

Por qué purificarnos

En primer lugar, Uds. ya son afortunados por comprender que existe una solución a las acciones negativas que resultan de la mente ignorante.  La mayoría de la gente desconoce el modo en que crea las acciones y no comprende la diferencia entre acciones positivas y negativas ni sus resultados de felicidad y sufrimiento.  Ustedes saben todo eso.  Tienen mucha suerte, pero incluso cuando se descubre esta evolución, resulta muy difícil vislumbrar cómo purificarse y liberarse por completo del ciclo de causa y efecto al que se está atado.  No es fácil.  Lleva tiempo.  Haber llegado a la conclusión de que pueden purificarse es realmente una gran fortuna.

A menudo comprobamos que, cuando tratamos de meditar, nos topamos con múltiples obstáculos. No podemos comprender por qué es tan difícil meditar, controlar nuestras mentes, obtener logros.  ¿Por qué me encuentro con tantísimos obstáculos cada vez que intento hacer algo positivo?  La vida mundana me resulta mucho más sencilla.  ¡Incluso una hora de meditación es difícil! 

Surgen muchos pensamientos y preguntas de este tipo, no es sólo falta de sabiduría, es que, durante incontables vidas, las fuerzas negativas de nuestro cuerpo, palabra y mente se han acumulado tanto, que ahora nos inundan como un gran océano.  Si tomaran forma física ocuparían todo el espacio.  Por otra parte, nuestra reducida e intelectual sabiduría, es, por el contrario, tan débil como la llama vacilante de una pequeña vela.  De poco serviría esa vela en una noche de viento y oscuridad.

Nuestro conocimiento-sabiduría, como la diminuta vela, no puede ni controlar ni liberarnos de las fuerzas aplastantes de nuestra mente negativa.  Es la energía de nuestros conceptos erróneos, nuestra mente negativa, la que nos impide llevar a término el camino eternamente apacible de la liberación y obtener logros trascendentales.  Necesitamos pues, una poderosa práctica de purificación como la práctica de Vajrasattva. Muchos lamas sostienen que la purificación elimina las interferencias de la energía negativa al erradicar los patrones negativos-  así como sus huellas-  en el continuo mental.

El tomar refugio y generar bochichitta anteceden la práctica de Vajrasattva.  ¿Por qué?  Porque la creación de acciones negativas está normalmente relacionada o bien con los objetos sagrados como las Tres Joyas del refugio, o bien con otros seres.  Bastará con un simple análisis para comprender cuan cierto es esto. 

La mayoría de nuestros conflictos surge con la gente que nos rodea, no con los ladrillos, las rocas o los árboles, y los problemas más comunes se dan entre personas unidas por lazos estrechos  -cuanto más próxima es la relación, mayores son las complicaciones mentales.  Por ejemplo, si nos mantenemos alejados del alquitrán, todo va bien, pero si lo tocamos, nos resultará difícil desprendernos de él y nos traerá problemas.  La proximidad con la gente puede, del mismo modo, llevarnos a situaciones pegajosas.

Nosotros -el sujeto de la acción- actuamos bajo la influencia de nuestra mente negativa, pero normalmente necesitamos un objeto sobre el cual proceder.  Por ejemplo, cuando matamos, tiene que haber otro ser a quien arrebatarle la vida; cuando robamos, tiene que haber un propietario del objeto que tomamos; cuando mentimos, tiene que haber alguien a quien mentir.  Naturalmente, nuestra mente ignorante, insatisfecha, codiciosa y egoísta está siempre presente, pero también necesitamos a otros seres.  Es así como creamos negatividades en dependencia con los demás.  Al generar bodhichitta, purificamos esa clase de karma negativo.

También producimos negatividades en relación con los objetos sagrados.  Algunas veces, nuestra mente negativa nos hace criticar a un buda, denigrar a un bodhisattva, maltratar los libros o las estatuas, o quejarnos de los monjes o las monjas. Son infinitos los modos en que creamos karma negativo; tomando refugio en el Buda, el Dharma y la Sangha, lo purificamos.

Para generar bodhichitta, es preciso sentir una inmensa e insostenible compasión por todos los seres, sin considerar su especie, raza, nacionalidad o creencias filosóficas o religiosas. También es necesaria la poderosa y entusiasta determinación de guiarles hasta la perfecta iluminación, tomando sobre nosotros toda la responsabilidad de llevarlo a cabo. Con sólo tener esta actitud, nos estamos liberando de mucha negatividad. 

Por ejemplo, tienes con tus padres una relación kármica muy fuerte pero descontrolada. Aunque ellos han sido muy buenos contigo, les causas grandes pesares.  No puedes cortar la conexión con tus padres diciendo simplemente que estás harto de ellos, que no quieres verlos más y que te vas a las montañas.  No basta con una separación física. Para agotar ese karma tienes que purificarlo sintiendo por tus padres una gran compasión y generando bodhichitta con ellos en tu corazón. 

Tampoco te es posible cortar intelectualmente tu conexión kármica con otra gente diciendo simplemente que se ha acabado y que no quieres verlos nunca más.  Estos vínculos tienen que romperse mediante la purificación.

El mejor método de purificar las negatividades es utilizar los cuatro poderes oponentes. El primero de ellos es el poder del objeto, es decir, tomar refugio y generar bodhichitta. En la práctica de Vajrasattva, el objeto de refugio es Vajrasattva, quien es total unidad con los Tres Joyas del refugio:  Buda, Dharma y Sangha.  Podemos decir también que es unidad con el gurú, el gurú absoluto.  Su sabiduría divina comprende la naturaleza de las energías positiva y negativa.  Se convierte en nuestro liberador y tomamos refugio en él. 

El segundo poder es el poder del abandono.  A veces se le llama el poder del arrepentimiento, pero este término puede llevarnos a confusión.  Este poder deriva de la sabiduría y no se trata de ningún pesar o culpabilidad emocional, sentimientos éstos, que no hacen más que perpetuar nuestros problemas al impulsarnos a acumular más negatividades y estar propensos a cometerlas.  Pensemos en quien, de repente, se da cuenta de que ha ingerido veneno.  Querrá tomarse el antídoto inmediatamente.  El poder del abandono es la sabiduría que comprende tan bien las repercusiones negativas de las acciones malsanas que, en el momento en que advertimos que hemos creado una acción negativa, queremos purificarla al instante.

El tercero es el poder del remedio.  Éste es el poder que neutraliza realmente la fuerza de las negatividades acumuladas. Con concentración unidireccional en Vajrasattva, llevamos a cabo la práctica y recitamos el mantra purificador.  Esta práctica es el remedio.

El cuarto poder viene a ser algo como el poder de la determinación indestructible, donde poseemos la gran determinación de nunca, nunca, jamás, dejarnos influenciar por los hábitos engañosos.  No es tanto como un voto, una promesa, una resolución o una decisión.  Al tiempo que efectuamos el poder del remedio, generamos la gran determinación de no crear acciones negativas nunca más.  Con eso, la purificación queda completada.  Es firme y fuerte y surge de la sabiduría. 

Dentro de nosotros existe una energía sutil que nos protege de las faltas morales.  Es muchísimo más que una decisión motivada intelectualmente; es una fuerza que neutraliza totalmente los viejos hábitos, una realización que nos protege de un modo instintivo.  Naturalmente, este poder tiene diversos grados, pero cuando se ha desarrollado al máximo, ofrece una protección perfecta.

Por ejemplo, cuando tomamos los ocho preceptos Mahayana por un día (...”Tomo el precepto de abstenerme de matar; tomo el precepto de tomar aquello que no se me ha dado; de no incurrir en una conducta sexual malsana, de no tomar licor o cualquier otro tipo de intoxicantes, de abstenerme de calumniar y charlatanear; de no tomar alimento en momentos inapropiados; de abstenerme de danzar, cantar, escuchar música, ver espectáculos, de utilizar adornos, perfumes y unguentos y cualquier otra cosa que tienda a embellecer, y de abstenerme de utilizar asientos y camas altas y lujosas”), en el momento de la ordenación, temprano por la mañana, generamos la gran determinación de guardar los votos intactos. 

A partir de ese instante hemos de practicar la alerta perfecta y mantenerla en todo momento a lo largo del día.  Tener la determinación de guardar los preceptos durante la ceremonia solamente no basta; tiene que ser mantenida minuto a minuto mientras dure el compromiso.  De otro modo, tan pronto como finalice la ceremonia de ordenación volveremos a caer en los clásicos hábitos samsáricos, casi inconscientemente, sin darnos cuenta de lo que estamos haciendo. 

Los votos no se infringen con acciones mentales instantáneas, la motivación de una acción que romperá el voto evoluciona en la mente de modo gradual.  La lista que ilustra con ejemplos similares nuestra energía descontrolada es francamente extensa. Así pues, si la determinación que tomamos al amanecer está acompañada por una alerta excepcional, continua y consciente, no hay forma de quebrantar los votos.  En nuestro interior albergamos esa acumulación de energía muy sutil que nos protege completamente de las acciones engañosas.

Karma

Con la ley del karma ocurre otro tanto. Nuestra obligación principal al tomar refugio es mantener el karma correcto, evitar las acciones negativas engañosas.  No obstante, a pesar de que intelectualmente comprendemos que, si continuamos creando y creando tales acciones permaneceremos en el ciclo de sufrimiento y conflicto eternamente, a menudo no podemos observar el karma.  Nos falta una comprensión interior profunda de la naturaleza del karma. 

Quienes cuentan con esta comprensión, nunca crean acciones negativas con un abandono temerario como el nuestro.  Cada vez que el apego o el egoísmo motivan nuestras acciones, aunque sepamos a la perfección que son completamente negativas, seguimos adelante y las hacemos de todos modos.

Conozco bien a los occidentales. Son inteligentes, pero sus mentes están fragmentadas.  Por un lado, desean tener una sabiduría perfecta y guardar el karma correctamente.  Por otro, incitados por la fuerza de sus malos hábitos no logran proteger su karma como es debido.  Esto les causa mucho pesar.  ¡Incluso llegan a llorar!  Son gente de gran sensibilidad. 

Cuando surgen circunstancias difíciles, su energía negativa puede más que la positiva, porque nunca han acumulado en ellos la fuerza de los buenos hábitos, y porque les falta también la profunda comprensión interior de la naturaleza del karma.

Hay quienes dicen “El karma sólo funciona para esos que creen en él.  Los que no creen en karma no experimentan sus efectos”. Muchos occidentales me han expuesto este argumento. Es un concepto completamente erróneo. La ley del karma se aplica tanto a los que creen en ella, como a los que la rechazan.  Si actuamos de una forma determinada, es seguro que experimentaremos los resultados apropiados, tan seguro como que caerás enfermo si ingieres veneno, aunque pienses que se trata de una medicina.  Una vez creado el karma, te diriges a experimentar cierto resultado.

Las vacas, los cerdos y los escorpiones no tienen ni idea de lo que es y lo que no es karma  -no tienen creencias de un tipo ni de otro-  y aún así, han de consumir su karma.  Cada una de sus acciones está motivada por la codicia, la ignorancia, o el odio, y cada una de ellas trae definitivamente su propio resultado.  Por lo tanto, no deben pensar que las acciones y las reacciones kármicas son algo meramente budista, cosa de los lamas.  El karma es una ley científica que gobierna todos los fenómenos físicos y no físicos del universo. Entender bien esto es extremadamente importante.

Cuando doy enseñanzas sobre karma, no suelo utilizar explicaciones técnicas como las que encontramos en los textos tibetanos.  Me limito a decir a los estudiantes que examinen el funcionamiento de sus mentes en ese mismo momento.  Entonces ven claramente cuán fluctuantes son sus mentes, sobre todo durante un curso de meditación. 

Una vez conscientes de ese problema, comprenden sin dificultad que esa mente fluctuante no es sino resultado de sus experiencias anteriores y que el karma es exactamente eso.  Lo entienden a la perfección sin que tenga que emplear nuevas terminologías técnicas. En pocas palabras, el cuerpo, la palabra y la mente descontrolados son reflejos del karma.

Así pues, todos estamos bajo el control de la ley verdadera del karma, tanto si creemos en ella como si no.  No piensen que los partidarios del cristianismo, judaísmo e islamismo están fuera del alcance del karma y que no necesitan protegerlo.  No es verdad.  Por ejemplo, los judíos y los árabes han acumulado karma entre ellos y ahora sufren toda clase de problemas en el Oriente Medio.  Los carniceros no creen que matar animales tenga ninguna clase de repercusiones negativas y, sin embargo, lo crean o no, el hecho de que causen tanto sufrimiento a otros seres recaerá definitivamente sobre ellos.

Por ejemplo, la primera vez que vas a Katmandú, te das la gran vida y vives con toda comodidad.  Después, cuando subes al Monasterio de Copan, te pones muy nervioso: te resulta un lugar muy sucio donde ni siquiera hay sanitarios adecuados. (Esto ocurre en 1974, cuando únicamente había dos servicios muy rudimentarios: Sam y Sara).  Tu agitación es el resultado de tu previo apego a las comodidades. Eso es también karma.  Si no estuvieras apegado a tus experiencias anteriores de comodidad, no te preocuparías tanto por el entorno en el que te encuentras.  Así pues, podemos adquirir una clara comprensión de las acciones y reacciones kármicas analizando simplemente nuestras experiencias cotidianas.

Pienso que este modo de aumentar la atención en las acciones es sin duda más poderoso y adecuado que obsesionarse  -como les ocurre a muchos occidentales-  con las prácticas de meditación sentada (shámata y vipáshyana).  Si eso ocurre, corremos el riesgo de pensar que la única forma de practicar el dharma es meditar sentado y que el resto de las actividades como comer, hablar y dormir, son completamente samsáricas y negativas.  Cuando crees que estas actividades son negativas, se vuelven negativas. 

Lo que quiero decir es, que son muchos los modos de meditar. Shámata-vipáshyana no es la única clase de meditación. La visión superior puede generarse meditando en cualquier fenómeno del universo, no necesitamos estar sentados con las piernas cruzadas para ello.  Proteger el karma sin faltar un día es también meditar y puede ser un poderoso modo de desarrollar la visión superior. De esta manera, nuestra vida entera puede ser empleada para aproximarnos a la sabiduría de la ausencia de ego.

Cuando comprendemos la naturaleza del karma, somos conscientes de nuestras acciones en todo momento.  Así, donde quiera que vayamos, no podemos escapar de la meditación.  Sabemos, que, si no permanecemos atentos a los movimientos de nuestro cuerpo, palabra y mente, crearemos una negatividad tras otra y tendremos que experimentar el sufrimiento resultante de la confusión y la insatisfacción. Tal comprensión, nos mantiene constantemente alertas, en nuestro trabajo, cuando nos relacionamos con los demás, cuando comemos en un restaurante o cuando hacemos las compras en el supermercado.

En general, nuestra mente dualista interpreta las actividades ordinarias de la vida cotidiana como si fueran samsáricas, poco satisfactorias, dolorosas e indeseables; imposibles de emplear para la meditación en la visión superior.  Es una grave equivocación. 

El budismo mahayana enseña que, si las sensaciones físicas pueden ser utilizadas para el desarrollo de la visión superior, también servirá cualquier otra forma de experiencia sensorial, como el sabor de la comida en la lengua.

Hay quienes dicen que las visualizaciones no pueden ser para meditar en la visión superior porque son proyecciones mentales, como si la respiración o los sentimientos fueran más reales.  Las sensaciones y los sentimientos son tan ilusorios como nuestras visualizaciones del Buda.  Las sensaciones físicas no son permanentes. Cambian a cada momento porque la mente relativa está en continuo cambio. Las sensaciones del cuerpo y la mente, en especial las causadas por la mente negativa, son proyecciones de la ignorancia.  La mente dualista proyecta automáticamente una visión dualista de todo cuanto se experimenta.

Generalmente, cuando empezamos a practicar lo que consideramos como meditación vipasana, creemos que el mundo de las sensaciones corporales es real.  Pero no importa si el objeto de nuestra meditación es interno o externo, de todos modos, sólo existe en la imaginación y en la visión de la mente relativa.  Fundamentalmente, no hay diferencia entre los fenómenos internos y los externos: o bien los dos son reales o bien los dos son alucinaciones.  Mientras no hayamos realizado la no-dualidad (shuñata) todo lo que experimentamos, física o mentalmente, no es más que una visión errónea alucinante.

De hecho, el gusto de la comida en la lengua es también una sensación física.  Pensar que no lo es, es un concepto erróneo.  La tradición mahayana ofrece prácticas de meditación para cada acción.  El yoga tántrico nos enseña que cuando comemos, antes debemos ofrecer y bendecir los alimentos, y durante la comida, permanecer relajados y conscientes de los que estamos haciendo, recordando constantemente la naturaleza dependiente que existe entre nosotros y el alimento, sin aferrarnos al placer sensorial de comer como tenemos por costumbre.  Cualquier objeto puede ser utilizado para el desarrollo de la visión superior.

Como ven, es ridículo pensar que sentarse intentando desarrollar samadhi es el único modo de practicar el dharma y que todo lo que se relaciona con vivir en el mundo es negativo.  Debemos cuidar constantemente de cada uno de los aspectos de la vida –despertarse, trabajar, comer, dormir-  con la comprensión de la sabiduría.  No importa si estamos cerca de nuestro gurú, de la sangha, de nuestros padres o solos, hemos de cuidar de nuestro karma lo mejor que podamos.  Si creemos que podemos burlar el karma encerrados en nuestra habitación pensando que en nuestra soledad podemos hacer lo que nos plazca, estamos equivocados.  ¡No hay escape posible!  Solos o en compañía de otros, las reacciones kármicas vienen automáticamente.

Si los lamas enseñaran que el único modo de meditar es sentarse sin pensar en nada, no dispondrían de tiempo para practicar.  El karma asegura que la mayoría de los occidentales tienen que dedicar sus vidas al trabajo o a otras actividades externas. Puesto que no encontrarían tiempo para sentarse, pensarían que practicar el dharma no es más que una fantasía.  Pero la meditación no consiste en mirarse el ombligo con la mente en blanco. 

Cuando tenemos una comprensión de los fundamentos del dharma, vemos todo lo que podemos hacer y todo lo que podemos crecer. Se despierta con ello un constante interés por mantener la práctica y, aunque no acertemos a concentrarnos, sabemos que de todas maneras podemos practicar el dharma.  Dondequiera que vayamos, tanto en compañía de otros practicantes como de la gente mundana, conocemos el modo de unificar nuestra vida con el dharma.  Esta habilidad surge de la sabiduría. 

Sin sabiduría ¿cómo es posible unificar con el dharma esas actividades ineludibles de comer, dormir y defecar? Cuando tenemos sabiduría, no necesitamos estar continuamente al lado de nuestro gurú para recibir enseñanzas.  Podemos ver la enseñanza en todas las cosas que nos rodean.  Podemos aprender de los movimientos de los planetas, del tiempo, del desarrollo y la descomposición de las plantas y de todos los fenómenos.  Así es cuando tenemos sabiduría, de hecho, nuestra propia sabiduría que comprende la realidad es nuestro verdadero gurú.  Esto es lo que enseña el budismo tibetano.

Integren toda su vida en la experiencia del dharma.  Eso es lo más poderoso que pueden hacer.  Es el modo de alcanzar la iluminación en una sola vida, porque no desperdiciamos de ella ni un solo instante.  Es perfectamente lógico.  Si creen en el concepto, absolutamente erróneo, de que su hora diaria de meditación es la única oportunidad que tienen de practicar el dharma y que las otras veintitrés horas del día son completamente oscuras, impuras y samsáricas ¡les llevará tres grandes eones incontables alcanzar la iluminación!  Lo que tu mente cree, se vuelve una realidad para ti, tanto si lo es, como si no.

Tomar refugio

Hasta ahora he hablado de las razones por las que necesitamos purificar y he explicado el funcionamiento de la purificación.  He insistido, también, en nuestra incapacidad para dejar de crear negatividades de cuerpo, palabra y mente, que se debe a nuestra limitada comprensión de la causa interna, la ley del karma.

Existe una gran diferencia entre la comprensión meramente intelectual del karma y la que se fundamenta en la propia experiencia de su funcionamiento.  Algunos estudiantes comprenden perfectamente las palabras de las enseñanzas sobre el karma, pero su fe es ciertamente superficial: “Debe ser verdad porque el lama lo ha dicho”.  Así, al no fundamentarse su comprensión del karma en la experiencia propia, cuando se la somete a prueba, no saben qué responder.  Frente a los grandes problemas carecen de soluciones.  Están satisfechos con saber hablar del karma, piensan que ser capaces de dar a sus padres y amigos extensas explicaciones sobre el tema es suficiente, pero no pueden hacer lo que dicen, porque no han practicado.

Sin embargo, hay otros estudiantes que no se contentan con una simple comprensión intelectual; prefieren comprender lo que les han enseñado a través de la práctica.  Quizás no sean capaces de dar extensos discursos sobre el karma, pero, puesto que siempre están atentos a sus acciones, obtienen un verdadero sabor del dharma, una experiencia tan real como el dulce sabor de la miel en el paladar.  Y cuando estos practicantes se encuentran con problemas, saben cómo aplicar soluciones. Deben tenerlo claro: es muy peligroso contentarse con una comprensión del dharma meramente intelectual y no practicar.  Eso no puede ayudarlos.

Muchos profesores y eruditos de oriente y occidente que admiten no ser practicantes son capaces de exponer con todo detalle cualquier aspecto de la filosofía budista. Uno les pregunta y ellos responden. Sin embargo, sus explicaciones son como las guías turísticas: muy superficiales.  Por otra parte, las palabras de un practicante experimentado emanan una energía bendita. Quizás esté diciendo lo mismo que los eruditos, pero el modo en que se expresa llega al corazón. Las palabras de quienes carecen de experiencia son como el viento vacío silbando en los oídos.

Si comprendes la ley de causa y efecto a través de tu propia experiencia, no habrá forma de que seas negligente en tus acciones.  Los que tienen un conocimiento meramente intelectual, si bien pueden expresar en perfecto lenguaje su comprensión conceptual del karma y dar charlas ante concurridas audiencias, no creen verdaderamente en lo que están diciendo porque no hay gustado la miel de lo que saben.  No viven en la ética que proponen. 

Personalmente, lo encuentro de lo más penoso.  Ante una cuestión práctica sobre el modo en que funciona el karma, estos eruditos no aciertan a responder sino citando de algún libro o un texto que hayan leído.  No tienen experiencia, así que no pueden explicar con precisión cómo observar el karma, qué hacer a nivel práctico y el modo en que la observación del karma dirige la mente en la dirección positiva.  Ciertas cuestiones prácticas rebasan el límite de su marco filosófico sobre el karma, por consiguiente, son incapaces de relacionarse con ellas. 

Por lo tanto, al tomar refugio y generar bodhichitta, no debe existir un espacio entre éstos y tu propia mente.  Si el refugio y la bodhichitta no son uno con tu mente, no pueden purificar las negatividades de las que antes hemos hablado.  Cuando sale el sol, se desvanece automáticamente la oscuridad de la noche.  También, cuando la luz de la sabiduría se manifiesta en la mente, la oscura sombra de la ignorancia desaparece de un modo natural. 

Cada vez que estás deprimido, ansioso o temeroso, tu visión del mundo se distorsiona más que nunca, tus conceptos erróneos se multiplican.  Cada vez que asoma tu mente confusa e insatisfecha, te vuelves sombrío, lleno de bruma.  Aún estando al sol o bajo un foco de luz, hay oscuridad en tu mente.

Es pues muy beneficioso practicar un método tántrico tan poderoso como el yoga de Vajrasattva para propiciar el desarrollo de la sabiduría en tu mente.  En sus enseñanzas Vajrayana, Buda explicó que aún siendo los votos raíces del tantra los más elevados, pueden ser restaurados cuando se han transgredido.  Tales quebrantamientos son extremadamente negativos, pero, como se trata de fenómenos psicológicos, tenemos la posibilidad de purificarlos.

En sus enseñanzas del Vinaya, que son parte del camino Sutrayana, Buda dijo que ciertas acciones negativas, como matar, no pueden ser completamente purificadas en esta misma vida.  Así pues, si han infringido uno de los cinco preceptos, podrías creer que tu falta es permanente y sentirte terriblemente perturbado. No obstante, debes recordar que Buda impartió sus distintas y numerosas enseñanzas según las diversas necesidades psicológicas de sus muchos discípulos.  Las enseñanzas del sutra fueron dadas para los practicantes de un cierto nivel de inteligencia.

Buda enseñó en el vajrayana, que no hay ninguna negatividad que no pueda ser completamente purificada con los poderosos métodos del yoga tántrico.  Así pues, jamás debes pensar que, porque hayas roto tus votos o cometido, por ejemplo, una de las llamadas cinco negatividades inexpiables, eres un pecador sin remedio a quien la redención no puede alcanzar.

Por otra parte, tampoco has de pensar que, simplemente porque cualquier negatividad puede ser purificada, eres libre de hacer lo que te plazca.  Una taza rota puede ser reparada, pero nunca será la misma de antes.  Por lo tanto, pese a que tus votos y compromisos puedan ser restaurados cuando los infringes, lo ideal es mantenerlos intactos.

Recientemente leí que un banquero se había suicidado porque le habían atrapado en un desfalco. ¿Era esa la solución? Robó, se sintió culpable, su mente enloqueció y cometió suicidio. Esto ilustra bien lo que trato de decir: la negatividad de robar ya ha sido creada, pero ¿qué le puede pasar? ¿qué lo encarcelen? Quizás. Posiblemente confiscar sus propiedades, pero no van a matarle ¿no es cierto?  Sin embargo, no pudo aceptar la pérdida de su reputación, así que acabó con su vida.  Nosotros somos iguales.  Hacemos algo negativo y después casi nos matamos con nuestra culpabilidad y preocupación.  ¿Para qué?  Es completamente autodestructivo.

Ahora, se presentan ante ti nuevas experiencias y puedes elegir entre encontrarte con ellas o evitarlas.  No estoy diciendo que tengas el poder psicológico de ver telepáticamente los detalles de tu futuro, lo que intento decir, es que mediante el análisis de tus experiencias pasadas y recurriendo a tu comprensión de la ley del karma, puedes deducir lo que debes y no debes hacer. 

Un análisis semejante es pues muy útil; preocuparse es ridículo. Además, no basta con sentirse desolado y querer purificar las cosas horribles que se hayan hecho.  Debes pensar asimismo que, si continúas haciendo esa clase de cosas, sólo experimentarás mayores sufrimientos en el futuro. Por lo tanto, aparte de purificar tu karma negativo pasado, debes evitar las acciones motivadas por la ignorancia, el apego y el enfado.  Si purificas las acciones ausentes de virtud acumuladas en el pasado y evitas crear otras nuevas, puedes impedir su resultado de sufrimiento.  El factor principal que determina el tipo de karma creado por tus acciones es tu motivación.  De ti depende que la motivación sea positiva o negativa.

La acción lo es todo 

Tenemos que actuar, no sólo filosofar. Buda enseñó que debemos evitar los extremos y seguir el camino medio porque cuando somos extremistas y evitamos todo, enfermamos.  Dijo que debemos ajustar nuestras vidas, tanto a nivel relativo como absoluto.  Pero estas afirmaciones siguen siendo visiones, ideas, opiniones, ¿no es cierto?  Nuestras vidas deben ser más activas que eso.  Cuando nos ensuciamos las manos, tocamos la tierra, plantamos semillas y les damos agua, las plantas verdes se manifiestan orgánicamente.  La práctica de Vajrasattva se parece mucho a esto.

Lejos de ser complicada, la meditación de Vajrasattva es sencilla y fácil de comprender. No es una práctica que necesite de un gran despliegue de razonamientos intelectuales.  Simplemente la haces, simplemente actúas. 

Esto es lo que necesitamos.  La transformación no se producirá si no hay acción.  No importa lo mucho que estudies y aprendas ni cuánta información acumules, es la acción la que realmente te ayuda a integrar tu vida. 

La  tradición del budismo tibetano contiene una amplia variedad de prácticas preliminares (ngön-dro). Vajrasattva es una de ellas, y aún siendo extremadamente simple y práctica, destaca como uno de los métodos más poderosos de purificaciones que tenemos.  El budismo resalta constantemente la meditación, la alerta, la atención, el método y la sabiduría.  Cada palabra de las enseñanzas nos encamina hacia la visión superior. 

El método de yoga de Vajrasattva nos muestra quiénes somos de un modo muy sencillo. Nos revela nuestros defectos y nuestros puntos fuertes y es especialmente poderoso para hacer caer la pesada manta de los conceptos erróneos que nos impiden ver nuestra propia realidad.  Aunque te resulte difícil meditar o tengas poca concentración, esta práctica puede otorgarte una satisfacción interna y un verdadero saber del dharma del Buda. 

Normalmente, nuestra motivación es de muy bajo nivel y nuestras acciones, bastante mundanas.  A veces siento que nuestras relaciones humanas no se diferencian mucho de las infernales.  Bueno, quizás estoy exagerando un poco, pero lo que quiero decir es que no utilizamos suficientemente nuestra inteligencia humana.  La meditación de Vajrasattva nos eleva por encima de esos niveles mentales inferiores estableciéndonos en un plano de conciencia superior y más humano.  Simplemente tenemos que hacerla.  Eso es todo.

Además, la práctica está estructurada de tal manera que mientras practicas y meditas en la sadhana a un nivel consciente, la energía positiva de tu mente subconsciente se activa y emerge fortaleciendo tu práctica. Ésta es una de las características psicológicas del tantra y una de las razones por las que es tan poderoso. El tantra te libera trabajando tanto a nivel consciente como subconsciente para dirigir tu mente por el camino gradual a la Iluminación. 

El mantra de Vajrasattva es especialmente poderoso porque te da acceso a niveles de conciencia que están mucho más allá de los niveles inferiores ordinarios y mundanos en los que normalmente operas. El mantra tiene el poder de llevarte a una nueva dimensión, a un nuevo espacio.  Eso es lo que el mantra y el tantra pueden hacer.

La esencia nuclear del tantra es que el ser humano es la deidad.  Tenemos las cualidades de la deidad en nuestro interior.  Existe la tendencia a pensar que la deidad es algo extraño e inaccesible, pero mediante el tantra puedes reconocerte a ti mismo como la deidad.

El budismo enseña que el problema básico de los seres humanos es nuestro ridículo sentimiento de incapacidad.  Este modo de identificarnos daña nuestra cualidad humana. Necesitamos pues descubrir la divinidad en nuestro interior, descubrir las divinas cualidades que ya existen en nosotros.  El budismo es tan realista, tan científico, tan con los pies en la tierra, tan limpio y claro: los seres humanos tienen una naturaleza pura y cualidades internas divinas, así que deben reconocerlas y unificarse con ellas. 

Como Buda ha dicho, el modo de reconocer nuestras cualidades divinas no consiste simplemente en saber que están ahí, sino en actuar, actuar.  El modo de actuar es practicar tantra.  El tantra no se reduce a palabras; la esencia del tantra es acción.

La continuidad de la práctica diaria es muy importante, por favor no la interrumpas. Ahí donde vayas, lleva contigo tu cojín de meditación. La continuidad es realmente importante. Todos hemos tenido momentos de sensibilidad, de intensa alerta donde casi podíamos oír respirar a las flores; experiencias perfectas, gozosas y satisfactorias donde no hemos deseado ni por in instante mirar a cualquier otra cosa.  Pero lo que nos ha faltado es ese estado de total satisfacción; nuestra alerta intensa ha sido interrumpida.  Nos falta continuidad y estabilidad, y ese es el problema.  De hecho, la palabra tibetana para tantra, gyüd, significa continuidad y la continuidad es crucial si quieres ser siempre feliz.  El continuo de tu consciencia es como una autopista, así que hay que mantener la energía fluyendo por ella.

Buda se manifiesta en la forma blanca y radiante de Vajrasattva.  ¿Por qué se manifiesta Buda de diferentes modos?  Porque los distintos seres conscientes tienen distintas necesidades, y el propio Buda dijo que se manifestaría en diversas formas de acuerdo con esas necesidades.  Nosotros creemos que puede aparecerse como Krishna, como Jesús, como una mujer, como el té, como un criminal; en cualquier forma que beneficie a cada uno de los seres para satisfacer cualesquiera que sean sus necesidades.

Para eliminar la oscuridad de la ignorancia, Buda manifiesta la totalidad de su energía pura en un cuerpo blanco y radiante.  Podrás ver por ti mismo que cuando estás confundido y negativo, tu mente se oscurece.  La gozosa emanación blanca y radiante de Vajrasattva purifica esa oscuridad.  Cuando practicas la meditación de Vajrasattva, no tienes que sentir desánimo: “Oh, no puedo hacerlo perfectamente”. 

¿Qué es perfecto?  Tienes que avanzar hacia la perfección desde el nivel en que te encuentras. 

Construyes la casa de tus sueños en un terreno vacío; aquí construyes una energía perfecta a partir de la vacuidad de shuñata.  Hazlo simplemente lo mejor que puedas de acuerdo con tu propia habilidad y no tengas demasiadas expectativas.  Aunque todos estemos haciendo la meditación de Vajrasattva, empleando las mismas palabras y el mismo método, cada uno de nosotros tiene su propia comprensión, su propio reino consciente.  El budismo comprende esto.  No te esfuerces por tratar de ser igual que tu vecino.  Tómatelo con calma, mantente limpio y claro, y haz lo que puedas.  Eso será suficiente.

Me parece maravilloso que deseen practicar la purificación. Hay tantísima energía impura en este planeta hoy día, tanta contaminación de tantos tipos.  Es raro que alguien sepa lo que es la purificación, sin hablar de pensar en practicarla.  Son muy valientes.  Estoy muy contento de que quieran purificar su energía negativa y llevar una vida feliz. 

El hecho de purificarse adecuadamente también beneficia a la humanidad.  Eso es todo cuanto podemos hacer.  Me siento gozoso de que sean serios y quieran purificarse, que no estemos perdiendo el tiempo, y, aún voy a ir más lejos.  Incluso si no van a actuar, me basta con que tengan el deseo de purificarse. Tocan mi corazón. 

Muchas gracias

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Que nuestra sincera motivación y esfuerzos

contribuyan a liberar a todos los seres del sufrimiento,

y puedan finalmente alcanzar la Iluminación.