Tara, la energía femenina que libera
Introducción de Jonathan Landaw
El Buda mostró muchos caminos hacia la liberación e iluminación. Si queremos dividir estas enseñanzas en dos secciones, tendremos el hinayana y el mahayana, el pequeño y el gran vehículo. El hinayana comprende aquellas enseñanzas que conducen a la auto-liberación. Se denomina ‘pequeño vehículo’ porque el beneficio obtenido es sólo para una sola persona. El mahayana nos muestra el camino a la completa iluminación. Se le llama ‘gran vehículo’ porque beneficia a un sinnúmero de seres.
Hay dos niveles de obscurecimientos que están cubriendo nuestra mente. Las enseñanzas del vehículo hinayana eliminan completamente el primero de estos niveles: la contaminación de las actitudes mentales negativas. Una vez eliminada por completo de la mente esta primera envoltura, deja de haber sufrimiento y se acaba con el karma. Así se alcanza la total liberación del samsara.
Las enseñanzas mahayana nos muestran la manera de terminar con los dos niveles de contaminación de nuestra mente. La contaminación de las actitudes mentales negativas desaparece por completo, ya no hay más sufrimiento y se acaba con el karma. Además, y debido a los poderosos medios que se utilizan y de la bodhichitta, se consigue eliminar incluso la segunda contaminación que contiene las distintas impresiones o huellas depositadas en la conciencia por las actitudes mentales negativas.
Para comprenderlo, podemos utilizar la siguiente analogía: pensemos que tenemos una caja que contiene cierto producto químico de olor muy penetrante, por ejemplo, unas bolitas de naftalina. Quitar la primera contaminación de nuestra mente equivaldría a sacar de la caja las bolitas de naftalina.
Eliminar la segunda contaminación de la conciencia sería como suprimir incluso el olor que hubiese quedado en la caja después de haber sacado las bolitas.
Cuando eliminamos el primer nivel de obscurecimiento alcanzamos el estado de arhat –destructor de obstáculos- y al quitar el segundo nivel alcanzamos el estado de un Buda, el completo despertar. A pesar de que tanto un arhat como un Buda están libres de sufrimiento, el estado de un Buda es mucho más elevado. Hay enseñanzas que señalan dieciocho diferencias entre un Buda que ha eliminado los dos niveles de obscurecimientos y un arhat, que sólo ha eliminado una contaminación de su mente.
Ahora no es necesario hablar de esas diferencias; sin embargo, la más esencial es que la mente de un Buda comprende sin esfuerzo alguno, la naturaleza de la vacuidad, de toda la realidad. Tiene una comprensión de todo fenómeno; es por eso, que un Buda tiene mucha más capacidad para beneficiar a otros que un arhat.
Desde luego, comparado con un ser ordinario, la capacidad que tiene un arhat para ayudar a los demás es extraordinaria. La diferencia esencial estriba en que cuando un bodhisattva se está adiestrando para ser un Buda, lo hace con la motivación de la bodhichitta, es decir, en todas sus actividades, su intención abarca a los demás. Aunque haga una práctica interior, para sí mismo, siempre dedica los beneficios de dicha práctica a los demás.
Cualquier ser que haya eliminado todo el sufrimiento, tiene la extraordinaria habilidad de beneficiar a los demás, pero el estado búdico es algo supremo. Un Buda no tiene ningún obstáculo para ver cualquier cosa, como, por ejemplo, el karma pasado de uno de sus discípulos. Sabe con exactitud cuáles son los métodos y los caminos necesarios para que este ser en concreto recorra el camino de la Iluminación.
El vehículo mahayana también está dividido en dos. El primero es el vehículo de los sutras o sutrayana; aunque otro término que se emplea y que significa lo mismo es paramitayana: el vehículo de las perfecciones. Siguiendo este camino, el bodhisattva se adiestra en Las Seis Perfecciones y por el poder que adquiere de este adiestramiento, van siendo eliminados de forma progresiva, los dos niveles de obscurecimientos que cubren la mente. Otro nombre que se puede dar a este vehiculo es el de “vehículo causal”. Se le llama causal porque practicar estas perfecciones es la causa para alcanzar el estado de Completa Iluminación.
El Buda enseñó según las capacidades de la audiencia a quien iban dirigidas sus palabras.
Debido a que el mayor interés de la gente era aliviarse de su sufrimiento y alcanzar su propia liberación, las enseñanzas que han sido más difundidas son las del hinayana. Pero también había algunos discípulos con una inteligencia más desarrollada, una motivación superior, y a éstos, el Buda les dio las enseñanzas mahayana de los sutras.
Éstas no se extendieron tanto como las del Hinayana porque no había tantos discípulos cualificados. Si una persona se adiestra en el vehículo de los sutras, es posible que alcance la Iluminación. Como hemos empleado innumerables vidas bajo los hábitos de la ignorancia, del apego y de la aversión, aun practicando las perfecciones se necesita mucho tiempo hasta alcanzar la Iluminación. El tiempo que esto supone es increíblemente largo.
Había algunos discípulos, muy pocos, que tenían aún una motivación más profunda que la normal de los mahayanistas. Estos seres estaban, desde luego, interesados en alcanzar la Iluminación, y no soportaban la idea de que les iba a tomar tanto tiempo. No porque estuviesen preocupados de sí mismos; de hecho, estaban dispuestos a emplear muchísimos años para ayudar, aunque fuese a un solo ser consciente.
Esta no era la razón por la que estaban impacientes, más bien era, que cuanto más tiempo tardasen en alcanzar la Iluminación, más tiempo deberían los seres continuar sufriendo. Por esa razón, querían llegar a ser budas lo más deprisa posible. En otras palabras, la motivación de su bodhichitta era suprema. A estos poquísimos discípulos, el Buda mostró el camino mahayana del tantra.
Así pues, existe el sutra mahayana y el tantra mahayana. Hay muchos nombres para designar el tantra mahayana; se puede hablar de tantrayana, vajrayana (vajra quiere decir indestructible), se le puede llamar también el Mantra Secreto y mantrayana. Todos estos nombres significan lo mismo, todos ellos dan a entender un camino rapidísimo a la Iluminación.
Entonces, ¿cuál es la diferencia esencial entre el camino sutrayana y el camino tantrayana? No es la meta, puesto que el objetivo de ambos es el estado de Buda; tampoco es la sabiduría, porque ambos caminos desarrollan la sabiduría de la vacuidad, reconocen la verdadera naturaleza de la realidad. Más bien son las técnicas que se emplean para conseguirlo. Estas son diferentes.
Dijimos que el sutrayana era un camino causal, practicamos las causas que en este caso son Las Perfecciones, para obtener el resultado de la Budeidad. El tantrayana es conocido como “el camino resultante”.
Cuando practicamos el tantra, recibimos cierto permiso especial del maestro; podemos ver que no es diferente del Buda. El Guru-Buda nos da permiso para practicar como si ya estuviéramos iluminados, o sea que practicamos el resultado antes de haberlo alcanzado. Es por eso, que se llama “el camino resultante”. Recibimos este permiso en la forma de iniciación o transmisión de poder.
Durante la iniciación es como si recibiésemos una semilla, una semilla del Guru-Buda, y en base a haberla recibido, tenemos el permiso de vernos a nosotros mismos como si ya estuviésemos iluminados. Entonces, nos adiestramos en hablar, en actuar y en pensar como si ya fuésemos budas. En otras palabras, nos adiestramos en el concepto de Iluminación. Es por esto, que se trata de un adiestramiento poderosísimo para liberarnos.
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