Dharma viviente
Ven. Lama Yeshe Losal
Traducción y edición: María Mercedes Márquez
Acerca del autor
El Venerable Lama Yeshe Losal es el carismático y colorido Abad del Monasterio y Centro de Meditación, Kagyu Samye Ling, director del proyecto, Holy Island, aclamado internacionalmente, y el muy amado y respetado Maestro de Retiro y Meditación para numerosos estudiantes del mundo entero.
Este libro, basado en transcripciones de algunas de las enseñanzas recientes de Lama Yeshe Losal, fue compilado por un dedicado equipo de esos estudiantes, quienes trabajaron juntos con el propósito común de compartir la sabiduría y el ingenio de su maestro con una audiencia más amplia.
El cuerpo principal del libro tiene que ver con la aplicación práctica del budismo en nuestra vida diaria. En su estilo directo y aterrizado, Lama Yeshe Losal demistifica e ilumina estas profundas enseñanzas en forma tal como para hacerlas fáciles de entender y accesibles inclusive a la mente más obstinada.
Con su profundidad, humor y conocimiento de un amplio espectro de gente de ambos oriente y occidente, Lama Yeshe enseña desde la perspectiva budista de la vida y aporta prácticas recomendaciones con detalladas instrucciones de meditación en una forma simple pero inspiradora. Antes de emprender las enseñanzas que siguen, los lectores podrían encontrar de interés saber algunos de sus detalles biográficos a fin de obtener algo del sabor de este notable hombre y su fascinante vida.
Nacido en 1943 a una familia de campesinos en Kham, Tíbet oriental y llamado Jamphel Drakpa, o Jamdrak para hacerlo más corto, tuvo una infancia idílica cerca de la naturaleza, ayudando a su familia con los yaks y las ovejas y jugando en las exuberantes praderas con otros niños del pueblo. Esta existencia despreocupada llegó a un abrupto final cuando el joven Jamdrak fue escogido para acompañar a su hermano, Choje Akong Tulku Rimpoché en su monasterio de Dolma Lhakang.
El nacimiento de Akong Tulku Rimpoché había estado acompañado de muchos signos auspiciosos, y aún cuando él era tan sólo tres años mayor que Jamdrak, había sido reconocido como un tulku, o Lama Reencarnado, por Su Santidad el XVI Karmapa, para ese entonces líder del Linaje kagyu.
Fue entronizado a la edad de seis años como Abad del monasterio Dolma Lhakang donde comenzó un riguroso entrenamiento en las enseñanzas de budismo tibetano.
Es tradición tibetana, que, si un tulku es líder de un monasterio, entonces uno de sus hermanos es entrenado para asistirlo. Siendo que muchos signos auspiciosos también habían ocurrido cuando Jamdrak nació y él también había sido reconocido como un tulku, pero esto no había sido oficialmente confirmado debido a la situación política del país, el constituía la selección apropiada. Jamdrak abandonó el hogar de su familia a la edad de diez años para unirse a Akong Tulku Rimpoché y comenzar su educación formal en el remoto y desolado monasterio de Dolma Lhakang.
Como sabes, el cielo es muy muy azul
Y muy muy transparente.
No tiene centro o límite.
¿Sabes qué? Tu mente es como el cielo.
Pero algunas veces muchas nubes surgen en el espacio
Desde ninguna parte,
Sin aviso.
Pero ellas también desaparecen de la misma manera en que vinieron.
Tus pensamientos y emociones son como las nubes.
Surgen de ninguna parte.
Pero mientras les des solidez,
Te darán problemas.
Algunas veces, si hay muchas nubes, ellas crean la lluvia.
Así mismo,
Cuando te aferras a tus emociones y las solidificas,
Eso te hace llorar.
Pero si puedes siempre recordar tu propia naturaleza búdica,
La cual es ilimitada como el espacio,
Y dejar que se vayan las emociones que son como nubes,
Serás una persona muy muy feliz.
Lama Yeshe Losal
Samye Ling
1o. de junio, 2001
El tema de este libro es el budismo y cómo aplicar los principios budistas para hacer su vida significativa y feliz. Hoy día, algunas personas se desaniman por el simple hecho de escuchar la palabra ‘religión’, pero el budismo no es tanto una religión como una filosofía o una forma de vida. El budismo es eterno, muy progresivo y cuadra perfectamente con las ideas de este siglo XXI.
Cuando investigan valores espirituales, muchas personas buscan algo fresco y nuevo, y piensan que el budismo, que ha estado presente desde hace más ó menos 2500 años, es muy viejo. ¡Pero eso no es cierto! El budismo es lo más fresco con lo que usted se pueda topar porque nuestra mente es constantemente fresca y el Buda está hablando acerca de ninguna otra cosa que su estado mental. El enseña que todo, cualquier cosa que experimentemos, buena o mala, feliz o desdichada, todo sucede a través de nuestros estados mentales. El está hablando acerca de nuestra mente, así que ¿cómo podríamos encontrar algo más fresco que eso?
El budismo enseña acerca de la igualdad: que las diferencias en raza, cultura, tradición y creencias realmente no importan. La enseñanza fundamental del budismo es que cada ser tiene la oportunidad y la posibilidad de convertirse en un Buda. Cada ser humano tiene ese potencial. La única diferencia entre Buda y los seres corrientes es que Buda lo ha logrado, mientras que nosotros continuamos buscando.
El Buda no se guardó su descubrimiento para sí mismo, sino que, gracias a su amor y compasión, deseó que todos los seres sintientes pudiesen descubrir este inherente potencial dentro de sí mismos. Esta realización, este reconocimiento de la naturaleza búdica, es muy importante para todos nosotros. Reconocerla es liberarnos completamente, y para lograr esto, debemos concentrarnos en aquello que verdaderamente va a liberarnos en lugar de ir corriendo tras ilusiones que nunca nos va a aportar completa y permanente felicidad.
En cuanto a lo que a mí concierne, el budismo es la religión más simple, y más práctica en el mundo porque nuestro cuerpo es nuestro, nuestra palabra es nuestra y nuestra mente es nuestra -y nuestro tiempo es también nuestro. Todo lo que necesitamos aprender es cómo utilizarlos apropiadamente a fin de cambiar nuestros hábitos y desarrollarnos.
Cuando la gente llega a darse cuenta de que esta forma de vida moderna materialista no tiene sentido, pienso que gradualmente aceptarán las enseñanzas budistas, pero definitivamente no estoy tratando de hacer un budista de cada persona. El budismo es muy abierto y enseña respeto por todas las demás creencias. La gente que tiene otras creencias pudiese pensar que el budismo no tiene nada que ver con ellos, nada que ofrecerles, pero, de hecho, el budismo pudiese significar todo para ellos. Pudiese ser la pieza que falta y que ellos han estado buscando durante todas sus vidas.
El budismo nos habla acerca de nuestro potencial. Este potencial no sólo pertenece a los budistas, o a los cristianos solamente: pertenece a cada uno y a todos los seres humanos sin distinción de fe, raza o cultura. Debemos aprender cómo buscarlo, no ‘allá fuera’ sino dentro de nosotros mismos. No necesitamos acudir a otra persona o creer en cualquier otra cosa, el único paso importante es creer en nosotros mismos, en el potencial que tenemos en nosotros mismos. Cuando hablamos acerca del budismo, de hecho, estamos hablando acerca de la mente. Si ustedes no quieren oír hablar acerca de ‘budismo’, el ‘Buda’ o la ‘iluminación’, podemos dejar a un lado esas palabras y hablar solamente acerca de la mente.
La cosa más importante es aprender a apreciar lo que tenemos. En verdad pareciera que olvidamos lo afortunados que somos. Poder apreciar nuestras vidas, quiénes y como somos, nos permite confiar en otras personas y también tener fe y devoción. Esto hace de nosotros seres humanos beneficiosos. Si nosotros no apreciamos lo que tenemos, entonces inclusive si lo tenemos todo, aún así continuamos siendo infelices.
No tenemos paz mental y es imposible para nosotros confiar en alguien, sin mencionar el tener fe y devoción. Algunas personas se vuelven muy paranoicas y pierden confianza en sí mismos hasta el punto de que no pueden ni confiar en sí mismos. Es por esto, que, todas las religiones en el mundo primero nos enseñan a ser humildes, decentes y honestos. ¡Una vez que tenemos esas cualidades, entonces todo lo demás se vuelve tan simple, tan fácil!
Pienso que no debemos dejarnos llevar por palabras como nirvana y realización. Todo esto significa nada para personas como nosotros. ¿Qué es el nirvana? ¿Qué es la iluminación? Si hemos encontrado paz interior, entonces surge la satisfacción, la felicidad, la alegría, la generosidad, la habilidad para confiar. ¡Todo surge! Todo forma parte de esta paz interior. Tiendo a recordar a las personas que la religión que ellos siguen no hace ninguna diferencia. Si su práctica les ayuda a ser más humildes, mejores seres humanos que pueden apreciarse a sí mismos y a otros, entonces pienso que ellos han alcanzado su meta.
Claro que estamos tratando de encontrar felicidad. El problema es que nos dejamos engañar con demasiada facilidad por las apariencias. Este siglo XXI es tan ‘visual’. Todo lo que tiene forma física tiene tanto impacto sobre cada uno de nosotros. La gente quiere ver y disfrutar de cosas hermosas, sin embargo, fallan en ver que estas cosas son vacías interiormente.
Quieren un buen trabajo, dinero y relaciones, y pueden cambiarlas como quien cambia una servilleta, sin embargo, no son felices. De hecho, están buscando una dirección que les pudiese proporcionar sentido a sus vidas, pero fallan en reconocer que están utilizando veneno en su búsqueda de felicidad. Es imposible lograr felicidad a través de la envidia, de los celos, del orgullo, de la rabia o el egocentrismo. Si sembramos semillas venenosas, el resultado será frutos que no se pueden comer.
Es por esto, que pienso que es tan importante aprender a domar nuestra mente. En cierta forma, nosotros hemos sido totalmente domados y entrenados por nuestra propia cultura, por nuestras tradiciones y valores familiares, pero estos valores son valores mundanos acerca de cómo sobrevivir en este mundo. Hoy día, en general, la gente está mejor educada que en el pasado, pero si miramos la situación del mundo, tenemos que admitir que de nada sirve toda esta educación y conocimiento si no está presente la sabiduría interior como guía.
Vivimos en una civilización donde las personas son criadas como ovejas y en lugar de domar sus propias mentes, ellos o bien siguen a otros o fuerzan a otros a seguir sus ideas. Esto lo vemos a diario. Hay muchos jóvenes decentes, inclusive gente mayor, luchando por que sus voces sean escuchadas a fin de mejorar la situación mundial, pero les falta el entrenamiento apropiado y el conocimiento y así en cierta forma utilizan los métodos equivocados para tratar de obtener los resultados correctos.
Con terquedad tratan de forzar sus propias soluciones sobre otras personas. Al igual que estos jóvenes con buen corazón y motivación, quienes atraviesan tantas dificultades simplemente para acabar en la cárcel, mientras las compañías transnacionales contra las que ellos luchan usualmente parecen ganar, gracias al dinero y a los sagaces abogados que tienen.
El Buda, quien era sabio e iluminado vio que es imposible cambiar las cosas de esta manera. El dijo que nosotros necesitamos más sabiduría que eso, no sirve de nada tratar de cambiar a todos los demás, necesitamos cambiar nosotros mismos.
Una alocada forma de vida
En el mundo hay mucha gente que aparentemente lo tiene todo -un trabajo, dinero, una pareja, comodidades materiales., pero quienes son muy pobres mentalmente. Ellos no pueden compartir su riqueza con otros y también son incapaces de apreciar lo que tienen. Alguien quien olvida completamente lo que ya tiene y está siempre enfocándose en lo que aún necesita tener para poder ser feliz, no es un ser humano afortunado. De hecho, estos seres son muy pobres mentalmente.
Por otra parte, hay muchos seres que parecen ser pobres pero que viven contentos y felices. Esas personas son mentalmente más ricas porque saben cómo valorar sus preciadas vidas con las pocas cosas que poseen. Tienen la habilidad de dejar de pensar acerca de lo que ellos no tienen y darle valor a lo que sí tienen. Una mente buena, estable y en paz es la mayor riqueza que uno puede tener jamás porque es algo que uno no puede perder nunca. Si vemos hacia atrás y observamos cómo vivían nuestros antepasados, vemos que vivían vidas muy simples, contentos, sin mayores complicaciones, y eran bastante estables y honestos.
La forma en la que el sistema capitalista está construido es muy lista porque la gente llega a tener la sensación de que mientras más duro trabajen y más compromisos asuman, recibirán mayores recompensas, bien sea dinero, un carro más grande o una mejor vivienda. Pero en mi opinión ese es precisamente el momento en que se venden a sí mismos, el momento en que pierden su propia dignidad. Ya no pueden seguir siendo ellos mismos, se han esclavizado por lo que ellos quieren tener.
Mucha gente dice ‘Yo soy muy exitoso, soy director de tal y tal’ y viven en una casa grande y manejan un automóvil lujoso. Parecen tener mucho dinero, pero de hecho deben la casa y el carro y en el momento en que pierdan su trabajo, también perderán la casa, el carro y probablemente también sus relaciones. Así es como funciona el mundo actualmente.
La codicia sin límites que conduce a mucha gente demuestra su falta de sabiduría, su falta de habilidad para apreciar lo que tienen. Mucha gente ya tiene mucho más de lo que ellos pudiesen llegar a necesitar, pero aún cuando lo tienen todo materialmente hablando, no poseen paz interior, no son felices. Algunas personas adineradas ni siquiera tienen tiempo para hacer una comida apropiada o estar con sus hijos y su pareja y compartir algo de gentileza, de calor y de alegría con ellos.
Tienen grandes y hermosas viviendas, pero cuando regresan a casa, sólo encuentran soledad. La calidez que ellos realmente necesitan no puede provenir de la electricidad o de la calefacción central, sólo puede venir del amor de la compasión. Son ricos pero su dinero está invertido en acciones de bolsa y en estos días las bolsas están teniendo altas y bajas constantemente. Estas personas adineradas se preocupan todo el día y cuando pierden dinero, no pueden comer, no pueden dormir, no pueden dar nada de sí mismos.
Lo que el ser humano realmente necesita es amorosa gentileza. ¿Es que acaso esta vida tiene el propósito de ser vivida sólo en nombre del éxito y de la riqueza material? ¿Es que acaso tenemos que torturarnos a nosotros veinticuatro horas al día para lograrlo? De ser así, entonces algo anda mal en este mundo.
He tenido la oportunidad de visitar países del Tercer Mundo y todos ustedes lo han visto en la televisión, gente viviendo en medio de la pobreza con tan sólo unas cuantas posesiones, algunas veces ni siquiera con un techo sobre sus cabezas. Su principal inquietud es de dónde va a venir la próxima comida. Aquí la gente simpatiza mucho con ellos y siente lástima por ellos. Donan dinero y envían comida, ropa y medicinas cosa que está muy bien pero no aporta una solución duradera.
Como un lama que ha vivido mucho tiempo en Europa, me siento diferente. Siento pena por esos europeos que tienen tantos bienes materiales y por la ansiedad que surge de tener demasiadas opciones. Cuando los veo corriendo como hormigas cada mañana durante la hora pico, sin ni siquiera mirar a su alrededor, la mayoría estando todavía medio dormidos, llegando a su trabajo sin ni siquiera haber tenido tiempo para desayunar algo y luego tener que pasar todo el día corriendo tras las cosas, con frecuencia me pregunto cómo es que pueden sobrevivir a tal forma de vida. ¿Por qué hacen esto?
Por supuesto que toda persona que está capacitada física y mentalmente debe trabajar para ganar su sustento. La flojera y la dependencia de otros para que provean por nuestras necesidades no es aceptable, pero ¿es que acaso su civilización no les enseña que la codicia y la ambición desmedidas constituyen un gran veneno y la fuente de todas sus dificultades?
Mentalmente, ustedes se están perdiendo a sí mismos. Puede que estén bien alimentados, pero su naturaleza búdica está muriendo de hambre porque usted no se toma el tiempo y no posee la sabiduría para lograr paz en su mente.
Por lo tanto, siento que la mayoría de ustedes necesitan más ayuda que esos pobres seres que ven en la televisión y por los que sienten lástima porque ¿dónde está su felicidad? En New York, en Londres, en todas las grandes ciudades, los vecinos ni siquiera se conocen unos a otros. ¡La gente está tan paranoica y emocional! Desconfían de otros seres humanos y ni siquiera tienen confianza en sí mismos.
No estoy hablando acerca de todas estas cosas negativamente, sino que es así como funciona ¿no es cierto? Para llevar una vida decente, sentirse feliz y positivo, a mí me parece que en verdad debemos ser más gentiles y bondadosos con nosotros mismos, lo que va a resultar en que seremos más gentiles y bondadosos con los demás. Debemos saber cuándo levantarnos, debemos disponer de suficiente tiempo para desayunar, bastante tiempo para hablar con nuestra familia y luego ir a nuestro sitio de trabajo tranquila y alegremente.
Si los occidentales fuesen más sabios, ya sabrían que el dinero no aporta felicidad duradera. Toda la libertad que ellos piensan que tienen no les ha brindado ningún beneficio, o al menos me parece que más bien les da más problemas que beneficios.
Pienso que el mundo occidental con sus altos niveles, altos salarios, buena educación y servicios de salud está en la mejor posición como para decir ¡Alto, suficiente es suficiente! Tenemos suficiente riqueza para compartir en forma tal que cada ser humano en occidente pueda tener un estilo de vida simple pero decente, puro, con suficiente alimento que comer, un techo sobre sus cabezas, ropas decentes que vestir.
Eso es todo lo que cuenta. No hay necesidad de matarse para tener más que eso porque ¿qué va a hacer usted si muere de repente? Usted no podrá llevarse consigo ninguna de estas cosas maravillosas por las que ha trabajado tan duro durante toda su vida. Usted no se puede llevar nada consigo, ni siquiera su amado cuerpo, entonces ¿de que sirve toda esta mentalidad de carrera de ratas?
Es hora de que la gente vaya tras valores espirituales en vez de valores materialistas porque la forma en la que las cosas están ahora es como una gran autopista que va en picada en la que los carros sin choferes corren a toda velocidad. Ahora usted puede escoger entre dos alternativas. Usted puede dejar que las cosas rueden cuesta abajo hasta el gran desastre –algunos le llaman bendición- que lo deja sin alternativa, o usted puede aplicar sabiduría y colocar un freno. De otra manera esta inseguridad interior va a crecer minuto a minuto.
Cuando vine a Europa por primera vez treinta años atrás, era muy importante obtener una buena educación y un trabajo que fuese a durar toda la vida. Hoy día, ¿dónde está ese trabajo seguro para toda la vida? La tecnología moderna cambia tan rápido que la mente humana no puede andar a su paso. Treinta años atrás tomaba muchos meses para un arquitecto diseñar los planos para un edificio y el confiaba en mantener su trabajo y sentirse seguro. Ahora, ese trabajo puede hacerse en unas pocas horas gracias a la computadora. Nuestras mentes no pueden ir a la par de las nuevas tecnologías.
En el pasado, se les pedía a los seres humanos que compitieran con otros seres humanos.
Podía ser estresante, porque algunos no eran buenos en competencias o no lo suficientemente capaces, pero ahora se nos pide competir, no con otros seres humanos sino con máquinas. ¿Cómo podemos llegar a esperar tener una mente en paz y contenta cuando nuestra productividad a través de nuestras manos es tan pequeña y las máquinas pueden hacer de todo? ¿Cómo podemos competir con las máquinas y pensar que podemos mantener nuestro anterior estilo de vida? Cuando contemplo esto veo que más y más personas van a estar mentalmente incapacitadas, lo que va a resultar en más y más personas que van a estar muy enfermas físicamente. La humanidad no puede competir con las máquinas. No somos máquinas, somos seres humanos. Esta forma de vida no tiene sentido. No nos hace más felices.
Cuando pequeño, sus padres les dicen cómo comportarse, y reciben una buena educación en el colegio donde se les enseña qué buscar en la vida. Sin embargo, usted nunca obtiene la base que usted realmente necesita. Usted puede perseguir cosas para toda su vida, atravesar momentos difíciles y sufrimientos por obtenerlas, envejecer y arrugarse y continuar siendo infeliz.
Toda esta civilización es como un castillo de arena. Mientras usted tiene trabajo, relaciones sociales, pertenencias, usted se siente bien. En el momento en que las pierde, comienza a quejarse y a sufrir. El Buda dijo que esta vida está basada en sufrimiento porque nosotros constantemente perseguimos y vamos tras aquellos que pensamos debemos tener para poder ser felices. Por ejemplo -y quizás sea el punto de vista de un monje y no todos estén de acuerdo con ello- ya que no deseo tener una pareja, cuando estoy solo, no me siento solo. Mientras que, si toda su vida está orientada hacia sus relaciones con otros, cuando usted se encuentra solo, se siente solitario e infeliz.
El deseo y el apego constituyen la fuente de todos nuestros sufrimientos. De no haber apego el perder las cosas no sería tan doloroso, pero ¿cómo podemos esperar tener el mundo entero y mantenerlo para nosotros cuando no podemos ni mantener nuestro propio y querido cuerpo? La vida es muy corta como para ir tras las cosas y el sufrimiento.
Debemos saber que todos los aspectos de nuestra vida son manifestaciones mentales y que todo es cuestión de actitud mental. La felicidad y el sufrimiento todos surgen de la mente. Si sabemos esto, ¿por qué vamos a dejar que nuestra sabiduría quede atrapada por el deseo y la codicia?
Debemos aprender a meditar para incrementar nuestro discernimiento y nuestra sabiduría con respecto a qué es necesario y que es innecesario. Debemos analizar nuestra situación, comenzar a apreciar lo que somos y dejar de perseguir las cosas que los demás están persiguiendo. Si podemos tener una buena relación con nuestra familia y amigos, si tenemos una mente pacífica, eso es riqueza. La riqueza material ni siquiera puede llamarse riqueza porque podemos tener de todo y perderlo de un momento a otro. Por lo tanto, debemos realmente concentrarnos en descubrir nuestro maravillo potencial interior -la naturaleza búdica de la que he hablado al comienzo- y en llegar a ser verdadera y completamente felices.
Domando el cuerpo
Domar el cuerpo es relativamente fácil porque las acciones físicas resultan fáciles de ver y reconocer. Nuestro cuerpo es la primera cosa que nos involucra en el mundo porque tiene una forma, tiene cierta forma de solidez. Hacemos muchas cosas con nuestros cuerpos y tenemos muchos hábitos extraños. Alguien pudiese atravesar diferentes niveles de erupción emocional, pero el primer signo de la neurosis será, por ejemplo, tirar las puertas o romper los platos en la cocina. Tales acciones son muy fáciles de notar. Debemos tratar de no reaccionar tan fuerte y rápidamente al primer impulso emocional. Nuestra mente es el jefe, el cuerpo sigue sus instrucciones, por lo tanto, debemos estar atentos y concientes, chequear nuestras acciones y tratar de superar tales hábitos.
Caminar pesadamente y ser ruidoso puede molestar a otros. Herirlos no es lo que realmente deseamos. Aprender a movernos lenta y suavemente puede que tome algún tiempo, pero es posible y debemos tratar de lograrlo por respeto hacia los demás. Gente común pudiese argumentar que esto es como quitarles su libertad porque ellos deben poder ‘expresar sus sentimientos’ libremente. Esto es lo que llamo un mundo superficial. Expresar cada sentimiento nuestro de forma inapropiada no le hace bien a nadie. Usted debe estar atento a que en el momento en que usted expresa algo, eso afecta a otros. Recuerde: ¡causas y efectos!
Domarnos a nosotros mismos es la única forma de cambiar y mejorar el mundo. Esto significa que debemos siempre recordar nunca hacerle daño a ningún ser a través de nuestra forma física, no hacer nunca ninguna acción física equivocada. Domar las actividades del cuerpo es muy fácil. Algunas veces la gente piensa que es difícil, pero no lo es. ¡Los seres humanos entrenan animales enseñándoles, pegándoles, dándoles o negándoles alimento o inclusive dándole choques eléctricos! Los leones no están llamados a brincar como lo hacen en el circo. Si podemos domar animales, entonces ¿cómo es que no podemos entrenar nuestro cuerpo? Es más crucial entrenarnos a nosotros mismos que entrenar animales porque los seres humanos son la causa de los problemas del mundo, no los animales.
Domando la palabra
Necesitamos domar la simple forma física, pero el arma más letal que he visto utilizar por la gente ¡es la palabra! De hecho, esto es peor que las armas de fuego. La gente utiliza su palabra para enredarlo todo. Es utilizado casi a diario por todos para separar amigos, para comunicar información equivocada, para herir a otros. Tratar de construir una buena amistad puede tardar tantos años y tan sólo unas cuantas palabras puede arruinarlo todo en segundos.
Las palabras pueden herir tanto, algunas veces pueden ser muy dañinas. Ser seres humanos significa que tenemos suficiente inteligencia como para saber que proporcionar dolor y sufrimiento innecesarios a otros no es lo apropiado. Así como no nos gusta que abusen de nosotros, otras personas tampoco quieren ser abusadas.
Con frecuencia miro el mundo y me pregunto por qué las cosas se están poniendo tan malas. De acuerdo con las enseñanzas del Buda, nosotros hemos perdido respeto por personas honestas y verdaderas. Ignoramos a aquellos que son honestos y sinceros, mientras que personas que mienten, que roban y personas que tienen una bocota, están en posiciones elevadas en todas partes.
Así que el mundo ha cambiado de forma equivocada, y en parte nosotros también somos responsables de lo que está sucediendo porque no tenemos la sabiduría para apreciar y valorar a la gente sabia, estudiada, honesta y sincera. En las culturas tradicionales, una persona sincera y honesta tiene valor. Una persona sincera y honesta no necesita hablar mucho, pero la gente respetará sus palabras. Ellos saben que es mejor poner atención a lo que dice tal persona porque el o ella dicen la verdad.
Por otra parte, personas deshonestas pueden hablar todo el día y la noche, pero la gente no dará valor a sus palabras porque saben que está mintiendo todo el tiempo y que sus palabras han perdido su significado y su valor.
En este mundo moderno, nosotros simplemente tumbamos todo boca abajo a través de nuestra falta de sabiduría. Sabemos que los políticos hacen muchas promesas que no van a poder cumplir, pero aún así votamos por ellos porque tenemos una buena sensación respecto a ellos, o porque hablan muy bien.
Para mí, entrenar nuestra palabra significa hablar la verdad, siendo siempre cuidadoso de no utilizar nuestra palabra para crear caos o causar mas sufrimiento para el mundo. Si nosotros podemos siempre recordar esto, entonces el don de la palabra es realmente significativo.
Domar la mente es más difícil que domar el cuerpo o la palabra. La mente tiene un potencial tan grande. Es la mente la que le proporciona placer, felicidad y alegría, así como también dolor, pena e infelicidad ¡todo!
Si usted realmente trata de ver dónde comienzan, de dónde surgen sus emociones, usted podrá darse cuenta de que todas ellas tienen que ver con su estado mental. Por ejemplo, cuando usted se siente mentalmente muy estable, físicamente muy bien, si la gente abusa de usted o le dan un mal rato, en ese momento específico, usted sentirá que no es gran problema, usted puede aceptarlo, no le hace daño, no es gran cosa.
Pero si usted se encuentra no tan bien física y mentalmente, entonces usted se vuelve tan negativo que la gente ni siquiera necesita decir algo equivocado, usted se molestará inclusive si ellos le dicen la verdad. Esto muestra que lo que vale no es lo que hacemos o decimos sino nuestro estado mental.
Domar la mente es la cosa más difícil, pero también la más esencial. Nunca podremos ser realmente felices o estar en paz si no domamos la mente. Por lo tanto, no debemos sentirnos temerosos o impresionados por la tarea, sino simplemente resolver comenzar a hacerlo y continuar haciéndolo. Por esto, es que meditamos.
Si la gente realmente desea beneficiarse de las enseñanzas budistas, meditar es la vía correcta para alcanzar esa meta. Para descubrir nuestro potencial de convertirnos en Budas, todo lo que realmente necesitamos es permitirnos a nosotros mismos algo de tiempo y espacio para sentarnos y relajarnos física y mentalmente. Debemos al menos encontrar tiempo para sentarnos cada mañana durante quince minutos en un sitio tranquilo, pensar acerca de lo que vamos a hacer durante el día y siempre recordar tener mucho cuidado con nuestro cuerpo, nuestras palabras y nuestra mente.
Algunas veces la gente dice que tienen que trabajar, que tienen una familia y así tantas cosas que hacer que nunca pueden encontrar tiempo para practicar, pero eso no es verdaderamente inteligente. Quizás usted sepa en lo profundo de su mente que aprender a practicar es la única cosa que puede ayudarlo a estabilizar su mente y proporcionarle una dirección, cierta clase de propósito en su vida. Si todos los demás están locos ¿de qué sirve que usted también se vuelva loco en este mundo trastornado?
Usted ve a todo corriendo y entonces usted comienza a correr sin pensarlo apropiadamente, sin un propósito excepto que el de obtener algún dinero y un trabajo. ¡Ese es un mundo alocado! Nosotros los seres humanos estamos supuestos a tener mejores posibilidades que los animales. Nosotros podemos decidir lo que queremos hacer, nosotros podemos planificar nuestras vidas, pero eso necesita tiempo y compromiso.
Existe un beneficio real en tratar de encontrar inclusive quince minutos cada día para sentarse y meditar. Eso lo va a transformar en un ser humano muy positivo. Si usted toma algo de tiempo para meditar en la mañana y ver cómo puede hacer usted para domar su mente y transformar sus hábitos, al final usted verá un cambio real. En el minuto en que comienza el viejo hábito, su mente le enviará un mensaje: ‘Oh, se supone que tu no debes hacer esto’ así que usted puede detenerlo.
Por ejemplo, si usted decide utilizar su palabra en una forma más significativa para aportar alegría y felicidad, cada vez que la tendencia al chismorreo y a utilizar palabras que hacen daño comience a surgir, usted se dará cuenta de ello y podrá detenerla, evitando así, hacer daño a otros y causar más caos.
Es algo tan afortunado poder realmente cambiarse a sí mismo. De hecho, eso es lo que debemos hacer antes de tratar de cambiar a todo el mundo. Mientras no podamos cambiarnos a nosotros mismos, el hablar acerca de que cambien otros no tendrá resultado. Nosotros no podremos influenciar a nadie. Pero si logramos cambiarnos a nosotros mismos, no vamos a necesitar andar predicando nada, todos notarán el cambio. Todos verán que ahora podemos lidiar con nuestra vida mucho mejor que otras personas, que tenemos control de nuestras acciones y de nuestras palabras. Ahí es cuando las personas se verán naturalmente influenciadas y tratarán de cambiar sus propias formas de vida.
Por lo tanto, es esencial que encontremos la motivación y desarrollemos la disposición de aprender a domar nuestras actividades mentales. Si estamos realmente convencidos de que es importante encontrar esta paz interior que nadie va a poder arrebatarnos, nosotros encontraremos el tiempo.
Siempre se puede encontrar tiempo porque cuando nos gusta algo el tiempo nunca es un problema, nunca hay falta de tiempo cuando queremos chismear o entretenernos. ¿No sería mejor para nosotros estar en paz interiormente sin necesidad de depender de otra persona u organización, en vez de tener que depender constantemente de alguien, de alguna persona o de algún lugar?
Aprender a meditar no es fácil porque hoy día las personas están tan bravas e infelices.
En el momento en que nos sentamos y tratamos de meditar, nuestras neurosis y emociones asumen el mando. Es por esto, que, en lugar de tratar de encontrar paz interior, con frecuencia nos permitimos a nosotros mismos destruir la felicidad de otras personas porque nos resulta mucho más fácil. Destruir a otro, echarle la culpa a otro, es mucho más fácil que responsabilizarnos a nosotros mismos. Sin embargo, sabemos que cuando estamos en paz, calmados y estables, somos más gentiles, somos personas más amables. Cualquiera de nosotros podría ser esa persona maravillosa si tan sólo tuviéramos la sabiduría para desarrollar paz interior.
La meditación es la clave de la realización
Dondequiera que voy trato de ayudar a los principiantes a aprender la forma correcta de empezar a meditar, y de mostrar a aquellos que piensan que son realmente avanzados y lo saben todo acerca de la meditación, que aún hay mucho espacio para el mejoramiento. Según el linaje de la práctica, si uno puede practicar el budismo de todo corazón, apropiadamente, la meditación es nuestro alimento, la meditación es nuestra pareja, la meditación es nuestra riqueza, la meditación llena cada aspecto de nuestras necesidades y deseos.
Milarepa fue un muy famoso yogui tibetano que vivió en el siglo XI –espero que muchos de ustedes hayan leído la historia de su vida y sus cánticos. Cuando estaba meditando en las montañas, su cuerpo se tornó verde porque no tenía otra cosa que comer que ortigas. El rey de Nepal una vez invitó a Milarepa ofreciéndole muchas riquezas que el no aceptó. Milarepa le dijo que era mucho más rico que él porque no necesitaba de nada.
Somos ricos mentalmente cuando no necesitamos de nada. De acuerdo con mi propia experiencia, es muy bueno llevar al corazón la noción de que la meditación puede llenar completamente todas nuestras necesidades, sin importar cuan difícil de adoptar pueda ser esta idea al principio. Comparado con una persona que tiene mucho éxito, que tiene un trabajo, una esposa, dinero e hijos, entonces yo que soy un monje, no tengo nada de eso, pero si usted compara nuestros respectivos estados mentales, soy mucho más rico que esa persona porque yo no tengo nada que perder. Siendo que no tengo nada que perder, no tengo miedo.
Cuando usted tiene cosas, usted teme perderlas. Cuando usted desea una cosa maravillosa, usted siente celos de aquellos que ya la tienen y una vez que usted la ha obtenido, debe protegerla. No tengo nada de estas cosas entonces soy un ser humano muy satisfecho. ¿Qué necesito yo? Simplemente algo de comida para mantenerme y un techo sobre mi cabeza. Soy feliz dondequiera que me encuentre. Puedo ir a cualquier parte del mundo, no hace ninguna diferencia para mí.
Estoy en paz conmigo mismo todo el tiempo. Esto se debe a esta mente que concede todos los deseos: lo concede todo. He encontrado todo lo que necesito. No necesito perseguir lo que quiero allá fuera. Lo he encontrado aquí, en mi propia mente. Por eso soy libre.
Para mí, la meditación es la mejor enseñanza que un maestro puede impartir. Algunas personas en los centros budistas me dicen: ‘No enseñe meditación porque a la gente no le gusta y se van a ir’, pero si solamente hablamos, hablamos y hablamos y ninguno de nosotros medita, entonces ¿qué cambio se va a llegar a dar alguna vez?
Desde mi perspectiva –tal y como lo he entendido de mi propio maestro- la simplicidad, la dedicación, la fe y nunca renunciar a la práctica de la meditación ni siquiera por un día, eso es lo que realmente importa. La meditación es como el alimento: uno tiene que tomarlo a diario. Así que muchas personas están practicando como si tuvieran fiebre repentina. Cuando se sienten muy bien, pueden meditar durante una, dos ó tres horas, pero cuando se sienten un poco decaídos, entonces renuncian por completo a la práctica y es precisamente cuando más la necesitan. Es imprescindible que desarrollemos constancia a través de una práctica regular diaria.
La simplicidad
Para los que están apenas comenzando, la primera sesión de meditación es de hecho la primera vez que comienzan a conocerse mejor a si mismos. Inicialmente, uno no debe tener grandes expectativas. Algunas personas pueden esperar aprender cómo abandonar todo su dolor y sufrimiento, cómo dejar de un lado todas sus preocupaciones mundanas. O pudiesen desear tener experiencias bellísimas o extraordinarias. Sin embargo, no meditamos para tener experiencias. De hecho, nosotros no necesitamos experiencias, estas pueden ser una distracción.
Algunos pueden tener mucha curiosidad y sentirse muy excitados con el prospecto de aprender acerca del ‘mahamudra’ porque han escuchado que es lo mejor, la más elevada práctica meditativa. Sin embargo, estoy bastante seguro de que muchos de ustedes se sentirán decepcionados al descubrir que, de cierta manera, la esencia del mahamudra es simplemente aprender a aceptar cualquier cosa tal cual es. Esto suena muy sencillo, pero de hecho es la más esencial, inequívoca y fundamental de todas las prácticas. La perspectiva mahamudra hace nuestra práctica tan simple que no hay nada por lo que tengamos que inquietarnos. Todo puede incluirse en la práctica de modo que, todo lo que hacemos, participa en nuestro camino espiritual.
Por lo tanto, esta enseñanza es acerca de cómo podemos volvernos sabios utilizando cada momento de nuestra vida.
Para comenzar, la gente en occidente tiene estilos de vida muy complicados. Tienen trabajos muy complicados, muy movidos y también mentes que se mueven mucho. Por lo tanto, con frecuencia la gente piensa que sólo enseñanzas muy complicadas podrán beneficiarlos. Preferiría decir que sus mentes ya están lo suficientemente complicadas y que el dharma no tiene por qué ser complicado. Debe ser simple y fácil de comprender a fin de poder aportar beneficios reales.
Algunas veces cuando instrucciones simples no funcionan, los lamas muy sabiamente le dan a usted complicadas visualizaciones para canalizar su fuerte energía mental. Ellos le permiten a usted estar ocupado, pero no es su forma confusa cotidiana. La mayoría del tiempo la gente simplemente sueña despierto, no se dan cuenta de cuánto sueñan despiertos. Pero si usted sabe como soñar despierto en la forma correcta, utilizando prácticas de visualización, eso es mucho más significativo.
Eso le permite ganar estabilidad, claridad y sabiduría. Esta es la ocupación guiada, transformando su ocupación mundana en ocupación espiritual. Luego, después de tan arduo trabajo, puede que usted llegue a apreciar dejar que su mente repose durante unos pocos minutos en pura simplicidad. Estos son métodos sabios diseñados para ayudarlo a alcanzar su esencia interior.
Puede que algunos de ustedes se lamenten cuando, luego de veinte años de práctica, usted adquiere cierta realización y comprende que después de todo no necesitaba buscar tantas cosas diferentes. Usted leyó cientos de libros, acudió a muchas enseñanzas y clases y llenó sus armarios con todo lo que consideró una enseñanza de todas las diferentes escuelas. Usted puede que entienda que perdió mucho tiempo con todas estas complicaciones y ha debido más bien aceptar la simplicidad de la forma como son las cosas.
Básicamente, las enseñanzas y la meditación están supuestas a cambiar nuestra mente. Están supuestas a ayudarnos cuando morimos. No creo que podamos decirle al señor de la muerte: ‘Un momentico por favor, primero tengo que buscar las instrucciones en mis libros’. Todo el propósito de practicar es para que el dharma se vuelva parte de nuestra vida y entonces nosotros realmente nos beneficiamos del dharma.
De otra forma, nos desilusionaremos y lamentaremos que fuimos a cada escuela, conocimos a todas sus santidades y eminencias y no nos mejoramos ni nos volvimos más felices.
Es como si fuésemos a ver muchos médicos, pero nunca tomáramos las medicinas que nos dieron. Las ponemos en nuestro armario. ¿Cómo puede alguien llegar a curarse en esa forma?
Uno de los grandes textos de la tradición mahamudra dice que debemos vernos a nosotros mismos como el paciente, la meditación como la medicina y al Lama como el médico. Con esto no quiero decir que ustedes están enfermos, sino que necesitan tomar su dosis diaria de medicina, su meditación, de otra manera ustedes simplemente estarán viendo hacia fuera al mundo exterior, sin poder ser capaces de lidiar con su propio caos interior.
Debemos comenzar por sentarnos en la posición que nos resulte más cómoda. Sentirse físicamente cómodo nos ayudará a relajarnos mentalmente y esto es exactamente lo que debemos hacer: simplemente sentarnos completamente relajados física y mentalmente. Nuestro cuerpo está aquí y nuestra mente también está aquí. Si ambos están desconectados, ¿de qué servirá sentarse aquí mientras nuestra mente está brincando por todas partes?
Todo el propósito de sentarse es hacer que la mente regrese. Esto en sí nos muestra que mente y cuerpo no son la misma cosa. Si cuerpo y mente fuesen uno y lo mismo, ¿cómo podría el cuerpo sentarse aquí mientras la mente está brincando por todas partes? La idea no es complicar la práctica. Nosotros simplemente estamos sentándonos aquí, tranquilamente, calmadamente, pacíficamente, y nuestra mente no tiene causa para quejarse porque no estamos pidiéndole nada.
Las instrucciones de meditación siempre hacen hincapié en que debemos tratar de encontrar el entorno apropiado donde practicar. Cuando aprendemos a meditar, pudiese resultar más fácil trabajar sobre nuestro marco referencial mental, si tener menos de qué quejarnos a nivel físico. Cuando estamos sentados en un hermoso salón de meditación tenemos que admitir que estamos en el lugar apropiado y que no tenemos de qué quejarnos. Sin embargo, todos nosotros atravesaremos diferentes experiencias.
Esto nos muestra claramente, que lo que nosotros experimentamos, tiene mucho menos que hacer con lo que nos rodea, que con nuestro estado mental. Los principiantes puede que descubran que sus mentes están tremendamente ocupadas. Pudiesen pensar que meditar es volverla inclusive peor que antes y preguntarse si la meditación es apropiada para ellos. De hecho, ellos simplemente descubren toda la “ocupación” que se ha venido llevando a cabo en sus mentes todo el tiempo y que no habían notado antes. Tradicionalmente, la mente del principiante es comparada con una gran cascada. Lo que sucede es que cuando comenzamos a sentarnos, vemos algo de ella. La meditación no se trata de volver caótica nuestra mente sino más bien nos hace ver cuan caótica ya es. Así es como somos y no debemos temer tener tales experiencias.
Para principiantes, siempre resulta muy bueno abordar la meditación con una mente muy abierta. No debemos comenzar a meditar con el deseo de tener una mente en paz, experiencias muy buenas, etc. Si tenemos la expectativa de ciertas experiencias, simplemente vamos a estar en guardia esperando que sucedan, y cuando las cosas no suceden como queremos, entonces nos sentimos insatisfechos.
Para tener una ‘actitud de principiante’ debemos tener una mente abierta y sin expectativas. Debemos sentarnos en un lugar tranquilo sin distracciones y darnos tiempo para meditar, permitiendo que nuestro cuerpo y nuestra mente se relajen y aquieten. Nuestro cuerpo se sienta aquí y nuestra mente permanece con nuestro cuerpo. En esta forma, cada vez que vemos a nuestra mente brincar fuera del salón, simplemente con mucha gentileza la traemos de vuelta. No importa cuántas veces tengamos que repetir esto. Si hoy tenemos que traer de vuelta la mente cada segundo durante media hora de meditación, aún así vale la pena.
Las cosas pueden ir mal cuando nuestra impaciencia mundana comienza a manifestarse. Pero el molestarnos lo destruye todo. Debemos ser pacientes y paciencia significa nunca molestarse, nunca ponerse bravo por algo. Sintámonos bien y felices de que podamos simplemente darnos cuenta de que nuestra mente está brincando de un lado a otro y recordemos de traerla de vuelta. Si pensamos que nuestra mente es muy mala y nos molestamos y sentimos miserables, no podemos hacer ningún progreso.
Los pensamientos, emociones y sentimientos que surgen, no deben ser reprimidos ni rechazados: simplemente debemos dejarlos tranquilos. Si nuestra mente insiste en rebelarse y luchar, podríamos preguntarnos si somos seres humanos o monos. Los monos tienen que estar entretenidos todo el tiempo. Se la pasan buscando entretenimiento constantemente y tratando de experimentar con todo. Estamos supuestos a ser seres humanos, capaces de pensar y también de dejar de pensar a voluntad. Entonces descubrimos que, contrario a lo que usualmente creemos, nosotros no controlamos nuestra mente. Tenemos que aprender este control.
Lo que mahamudra requiere es simplemente que nuestra mente esté donde esté nuestro cuerpo. Si la mente está aquí, el primer punto es que no debe seguir el pasado. Para todos nosotros, el dolor y el placer, experiencias buenas y malas, todas comienzan en el pasado. Cuando la gente está meditando sus mentes siempre se están involucrando en pensamientos, y, cuando dejamos que sucedan todos estos pensamientos ¡nunca terminan! No hay límite para su cantidad ni variedad, y nos mantienen tan ocupados que nunca encontraremos ninguna calma.
Sin embargo, si simplemente los dejamos tranquilos, sin negarlos, pero tampoco seguirlos -estos pensamientos, emociones y sentimientos de bueno o malo- entonces los sufrimientos pasados, el dolor, y las malas experiencias no nos volverán a atormentar durante nuestra meditación porque hemos decidido que no vamos a dejar que nos molesten mas. Puede que actualmente estemos teniendo problemas domésticos o profesionales y cuando meditamos, estos problemas se presentan ante nosotros. Cada vez que esto suceda, debemos recordar la idea de ‘no aferramiento’. Nos estamos proporcionando algo de tiempo para meditar y no debemos permitir que los problemas interfieran con nuestra meditación.
Hemos sido criados para creer que debemos utilizar cada momento de nuestras vidas para resolver nuestros problemas, pero con mucha frecuencia, pensar acerca de los problemas, no los resuelve, sino que genera más ansiedad. Durante el tiempo que le dediquemos a la meditación, debemos -con gentileza- poner un alto a nuestra tendencia de ‘resolver problemas’ y dejar nuestras preocupaciones tranquilas. Por supuesto que todo tipo de pensamientos van a comenzar a surgir. Si nuestros pensamientos están conectados con el pasado, no debemos seguirlos. No debemos permitir ser torturados por nuestros viejos hábitos. Si dejamos que nuestra mente regrese al pasado, eso significa sufrimiento interminable.
Ahora que de alguna manera hemos logrado no involucrarnos en el pasado, nuestra mente no sabe qué hacer. Se aburre porque está acostumbrada a estar muy ocupada, y quizás luego de unos segundos o unos cuantos minutos, comenzamos a pensar acerca del futuro. Los pensamientos y las emociones relacionados con el futuro también son ilimitados. Siempre se les ha dicho que deben planificarlo todo, pensar por adelantado, pero no estoy diciéndoles que no piensen, que no planifiquen. De nuevo, esto es completamente lo opuesto de aquello que probablemente les han enseñado.
Así es. De acuerdo con el budismo, no es nuestro planificar o nuestro pensar lo que hace que las cosas sucedan y funcionen para nosotros sino nuestro propio karma. El futuro es como un enorme huracán que simplemente nos arrastra consigo. Lo que ha de suceder es lo que sucede. ¿Cuántos planes hemos hecho en nuestra vida y cuántos de ellos han resultado? Si lo examinamos cuidadosamente veremos que casi ninguno de ellos resultó como lo planificamos. ¿Qué beneficio nos trajo nuestra planificación? Fue una total pérdida de tiempo.
Si planificar fuese la única forma para que nosotros lográramos los resultados deseados, toda esta moderna civilización debería ser un sitio perfecto, pero ese no parece ser el caso. Nuestras familias tenían un plan para nosotros. Tan pronto como nacimos, ellos quisieron que llegásemos a ser doctores o abogados. Los padres siempre tienen grandes planes para sus hijos.
Nosotros teníamos nuestras propias aspiraciones, las cuales tratamos de que se dieran, pero algunas veces nuestros planes nunca siquiera arrancaron. Algunas personas pasan cuatro o cinco años de su vida estudiando algo para obtener un buen título y posteriormente descubren que eso no era lo que ellos querían hacer, o no obtienen el trabajo y su título se vuelve inútil. Si me tomo a mí mismo como ejemplo, nunca pensé que me convertiría en un lama y que enseñaría.
Simplemente sucedió. Quería meditar y hacer retiro –durante el resto de mi vida. Me sentía tan afortunado de no echar de menos la comida, pareja ni cualquier otra cosa, pero no tuve alternativa. No planifiqué volverme un maestro y sin embargo sucedió. Otras personas pudiesen querer realmente enseñar y sin embargo no sucede en sus vidas. Por lo tanto, no debemos pasar demasiado tiempo planificando nuestras vidas, especialmente no hacerlo cuando estamos supuestos a estar meditando. El punto principal en la meditación es el de lograr cierta claridad. Luego, automáticamente haremos lo correcto en nuestras vidas.
Agitación y adormecimiento
Consideremos ahora los dos principales obstáculos para la meditación. El primero es la agitación. Cuando usted trata de meditar, usted tiene tanta energía que su mente se vuelve muy caótica y no puede sentarse apropiadamente y meditar. Su mente está muy ocupada y anda por todas partes.
Si eso le sucede a usted, en lugar de molestarse, usted debe relajarse física y mentalmente.
No se inquiete demasiado respecto a posición apropiada, sino más bien relájese profundamente en su interior como hace la gente cuando quieren quedarse dormidos; trate de sentirse pesado, mire hacia abajo en el piso como si estuviese tratando de empujar la energía hacia abajo. Eso le va a proporcionar una base.
El segundo obstáculo ocurre cuando usted se siente tranquilo y en paz, pero con mucho sueño. Según el budismo, el sueño es un estado mental ignorante porque cuando se duerme no se produce ningún resultado positivo. Aún más, es un gran obstáculo para la meditación. Cuando se sienta con sueño, revise su postura y corríjala, siéntese derecho y mire un poco hacia arriba. Esto lo va a espabilar. Algunas veces también puede suceder que cuando experimentamos algo de paz en la mente, preferimos no despertar y de cierta manera creamos sueño.
Con frecuencia nos satisfacemos demasiado fácilmente y preferimos disfrutar del sueño en lugar de experimentar nuestro continuo caos mental. Definitivamente, no debemos temer nuestra mente caótica. Debemos mantener nuestra mente en paz, pero despierta. Si afilamos nuestra motivación, eso nos ayudará. No hemos venido aquí para dormir. ¡Ya pasamos la mitad de nuestra vida durmiendo!
En el vajrayana, el embotamiento es considerado una energía negativa y utilizamos técnicas de purificación para liberarnos de demasiado adormecimiento. Cuando hacemos mucha purificación, es menos necesario el sueño. Milarepa no necesitaba dormir. Había alcanzado un estado mental en el cual dormir ya no era necesario.
Cualquier meditador encontrará alguna vez agitación y embotamiento, pero si uno puede recordar aplicar el antídoto correcto, uno va a poder superar estos dos mayores obstáculos, llamados una mente demasiado ocupada como para aquietarse o demasiado somnolienta como para meditar.
La impermanencia
Todo es tan impermanente. Un buen practicante ni siquiera piensa respecto a qué hacer mañana, sabiendo que uno pudiese ni siquiera estar vivo. En esta moderna civilización, a la gente no le gusta pensar acerca de la impermanencia y la muerte porque es demasiado doloroso, pero todos estamos confrontando la impermanencia constantemente.
La impermanencia es experimentada por todos cada momento de cada día. Un minuto usted ve un tiempo estupendo, el sol brillando, el cielo azul, y al minuto siguiente el sol se ha ido, hace frío y hay viento. Todo en este mundo cambia. Nuestras relaciones se mantienen cambiando.
Nuestros mismos sentimientos interiores y nuestra mente también se mantienen cambiando todo el tiempo. No hay nada en toda nuestra experiencia que pueda ser etiquetado como ‘para siempre’.
Si nuestro estado mental se mantiene cambiando, si nada dura para siempre, una persona sabia se preguntaría por qué perseguimos cosas que sabemos que eventualmente vamos a perder. Es sólo cosa de tiempo, en cierta forma vamos a perder cualquier cosa que tengamos.
Mi propia vida ilustra la naturaleza de la impermanencia. En Tibet éramos monjes, lo teníamos todo, éramos importantes, y al día siguiente no éramos nadie, ni siquiera teníamos una taza para tomar agua y ahora una vez más, somos ‘alguien’. Mañana, de alguna manera, podemos ser nadie de nuevo. La gente que tiene de todo puede que un día no tenga nada y gente que no tiene nada, puede que un día tenga de todo. Eso es llamado la naturaleza de la impermanencia. Todo puede cambiar. Todo se mantiene cambiando. La gente sabia no tiene ninguna duda respecto a esto.
Algunas personas sienten que pensar acerca de la impermanencia es doloroso. Sin embargo, si enfrentamos la impermanencia será mucho más fácil de lidiar con ella cuando de hecho la experimentemos. Hay escuelas de pensamiento que dicen que toda nuestra vida debe ser entusiasmo, disfrute y felicidad - y por supuesto ¿a quién no le gustaría tener una vida así?
El Buda no está negando esto. Algunas veces la gente dice ‘No nos gusta el budismo porque ese constante pensar acerca de la impermanencia, la muerte, el sufrimiento y todo lo demás es muy doloroso. Nos hace sufrir aún más’ Esto es tan poco sabio. ¿Cómo podría ser la intención del Buda la de incrementar nuestro sufrimiento? El Buda sólo deseaba liberarnos del sufrimiento.
Algunas veces somos demasiado ingenuos. No queremos aceptar la impermanencia. Escondemos y negamos completamente nuestra edad, pero eso es muy tonto. Aún cuando no queramos envejecer, las arrugas continúan apareciendo. Vamos a ponernos más viejos cada día. Vean mi cabeza, la juventud se ha ido. Ustedes realmente necesitan tomarlo con calma y disfrutarlo. Debemos sentirnos alegres de estar envejeciendo. El envejecimiento es algo que comienza tan pronto como nacemos. ¿Qué filosofía podría negarlo esto?
Algunas personas también podrían pensar que ahora son jóvenes, que tienen que disfrutar de la vida y que no tienen tiempo para practicar. Ellos piensan que tendrán la oportunidad para practicar cuando sean mayores. De acuerdo con las enseñanzas del Buda, impermanencia significa que la muerte no espera que alguien crezca, puede suceder en cualquier momento a cualquier persona. Un niño nacido ayer puede morir hoy. Mucha gente joven muere en el mejor momento de sus vidas.
La muerte puede venir de tantas maneras. Vamos conduciendo un automóvil y tenemos un accidente. Pensamos que el alimento es una sustancia que nos está dando vida, manteniendo nuestra forma de vida. Pero algunas veces el alimento que comemos nos envenena y nos mata. Hay tantas formas de morir. Eso también es un signo de impermanencia. Por lo tanto, realmente no podemos esperar a ser mayores para comenzar a practicar.
La impermanencia se encuentra en todas partes en todos los niveles. Si somos sabios, no tendremos ninguna duda al respecto. Por lo tanto, si todo es impermanente, vemos claramente que no hay necesidad de planificar con anticipación y pasar tanto tiempo pensando acerca de lo que vamos a hacer en el futuro. Los días, los meses y los años de nuestras vidas están pasando rápidamente.
Para el momento en que pensemos que hemos alcanzado algo, es demasiado tarde porque estamos demasiado viejos para disfrutarlo. Debemos entender la naturaleza de la impermanencia y ver que mañana puede ser demasiado tarde para comenzar a practicar. ¡Podemos estar muertos! Todos tenemos karmas diferentes, así que es mejor hacer algo mientras podamos.
Negarnos a pensar acerca de la impermanencia significa negar las realidades de la vida. Negar la realidad es inútil. Usted sabe en lo más profundo de su mente que va a envejecer. Usted sabe en lo más profundo de su mente que un día va a morir. Nadie puede garantizar que mañana usted va a estar vivo. Se supone que los buenos practicantes no piensan acerca de mañana.
Todo lo que ellos quieren es hacer de este mismo minuto tan significativo como sea posible porque están concientes de que sea lo que sea que suceda mañana eso será mañana y que puede que ellos ya no estén vivos. Podemos planificar todo lo que queramos, pero no podemos negar la realidad cuya naturaleza es impermanencia.
¿Qué dice el budismo acerca de la naturaleza de la impermanencia? Mire una casa, por ejemplo. A usted le parece sólida, usted puede verla, pero acaso ¿no es también como una visión en la mente de alguien? Cientos de años atrás la casa no estaba allí y tampoco durará para siempre. Es como las películas que usted ve en la televisión: suceden muchas cosas, pero todo es ficción, estas personas están actuando y usted sabe que en verdad nada está sucediendo.
¿Cuál es la diferencia con nuestras vidas? De hecho, es exactamente lo mismo. Usted está viendo las vidas de las personas, usted está viendo todas estas formas aparentemente sólidas, pero están constantemente cambiando y son impermanentes. La mejor forma para entender lo que el Buda dijo acerca de la ‘vacuidad’ es reflexionar acerca de ello y averiguar acerca de la impermanencia.
La palabra ‘vacuidad’ es utilizada en español porque no tuvimos otra alternativa que utilizarla. Desafortunadamente, en el momento en que decimos ‘vacuidad’ la gente se siente muy muy perdida. Piensan que se trata como de algo vacío, hueco, como tirar una piedra al océano, esta se pierde, uno no tiene ninguna clave respecto a dónde ha ido a parar la piedra. Así que se niegan a escuchar lo que el Buda está diciendo porque ellos piensan que, si la vida es así, eso solamente contribuirá a duplicar sus sufrimientos. Este es un error.
Cuando el Buda habla acerca de la vacuidad, está diciendo que nada permanece siempre igual. Dondequiera que miremos, encontramos impermanencia. Inclusive aquello que parece más grande, y más sólido, no siempre estuvo allí y no va a estar allí para siempre en el futuro.
Cuando nos damos cuenta de que todo es impermanente, entendemos que no tenemos tiempo que perder y que lo que necesitamos es suficiente sabiduría para invertir nuestro tiempo y energía en la dirección correcta con el correcto propósito.
Por ejemplo, algunas veces la gente piensa que su relación de pareja va a durar para siempre -o al menos durante el resto de sus vidas. Si algo como una relación de pareja pudiese funcionar en este mundo, Occidente debería ser el mejor lugar para que se dieran tales relaciones duraderas porque ustedes tienen todo el tiempo disponible para buscar y escoger su pareja, para realmente llegar a conocerse mutuamente.
Pero, si miramos a nuestro alrededor y vemos lo que está sucediendo, sólo puedo llegar a la conclusión de que o ustedes hacen malas escogencias o no hay nada como permanencia. Muy pocos parecen permanecer juntos. ¿Por qué, con la escogencia que usted ha hecho y con todo el esfuerzo que pone en el proceso, cuando finalmente ha encontrado una pareja, su relación no dura para siempre?
Eso se debe a que su mente sigue cambiando. Cuando usted quiere algo, nada puede detenerlo. ¡Usted se vuelve tan positivo, tan tolerante! Si hay alguien a quien usted desea profundamente, inclusive si el o ella son la peor persona que uno pudiese pensar, inclusive así, usted continúa viéndolo a él o a ella como una clase de dios o de diosa.
¡Usted es tan efectivo en construir ese tipo de imagen! Esta persona no puede hacer nada malo. Todo es positivo. Usted lo admira todo. No importa si el o ella están pateando a alguien, aún así usted piensa que es estupendo(a).
Pero una vez que obtiene la persona, usted comienza a descubrir faltas. Primero usted había hecho una larga lista de las maravillosas cualidades de esta persona: nada estaba mal, todo era 100% perfecto. Pero ahora que usted puede decir ‘el –o ella- es mío(a)’ usted comienza a notar un defecto tras otro y toma nota de lo que hay de malo con esa persona y con esto, su maravillosa vida se esfuma. Si su mente no cambiase nunca, cosas como estas nunca sucederían.
El poquito tiempo que usted pueda encontrar para meditar puede ayudarlo a volverse más sabio. Usted realmente puede tomarse el tiempo para pensarlo todo de nuevo. Puede tratar de engañar a otros diciéndoles que la está pasando muy bien, pero, de hecho, usted la está pasando muy mal, usted no puede engañarse a sí mismo. En la meditación, es necesario que usted atraviese por todo esto y en el proceso se vuelve más sabio. Si es realmente estable, una persona sabia, antes de involucrarse en nada, usted va a investigar si eso es verdaderamente útil.
¿Es algo que vale la pena? ¿Va a ser de beneficio para mi por mucho tiempo? ¿O es algo en lo que puedo invertir muchos años para luego en un minuto darme cuenta de que lo he perdido?
Cuando está practicando, usted puede realmente entender la naturaleza cambiante de todo. Si es sabio, entonces debe valorar menos todas estas cosas porque sabe que no importa cuanta energía ponga en tratar de conseguirlas, no importa cuánto las valore, en cierta forma, no van a durar.
Pero entonces, pensando acerca de esto, algunas personas en lugar de hacer el movimiento correcto en sus vidas para que estas se vuelvan mas significativas caen en la tristeza preguntándose qué están haciendo en la tierra y pensando que su vida no tiene razón de ser, que ya no tiene ningún valor. ¡Eso no es cierto! Llegamos aquí por muy buenas razones.
Somos seres humanos, somos inteligentes. Vinimos a este mundo a liberarnos para siempre. Nuestro caso no es un caso perdido. Debemos ver que toda esta reflexión acerca de la impermanencia es acerca de llegar a ser verdaderamente libres. Esa es la verdad. Todos deseamos ser libres.
Debemos pensar ¿Cómo puedo liberarme? Porque mientras más libre y estable, podré estar en mayor capacidad de ayudar a otros. Mientras más inestables somos, nos volvemos más negativos. Mientras más inseguros somos, más distorsionamos la realidad y proyectamos nuestra propia inseguridad interior sobre las personas y las situaciones que nos rodean. Si nos falta la visión apropiada, contribuimos a los sufrimientos del mundo porque sin la visión apropiada no podemos llevar a cabo la acción apropiada.
Por lo tanto, la meditación no sólo nos ayuda genuinamente a desarrollarnos como mejores seres humanos, sino que también, a través de este logro, beneficiamos a todos. Seríamos más generosos si no tuviésemos una mente con la tendencia tan fuerte al aferramiento, si no sintiésemos tanto deseo y apego. Entonces todo lo que haríamos sería más puro y beneficioso.
........................