IR CONTRA EL NÚCLEO

Ir contra el núcleo

Pema Chodron

Traducción y edición: María Mercedes Márquez

Caracas, mayo, 2000

 

Para sentir compasión por los demás, tenemos que sentirla por nosotros mismos. En concreto, tener compasión y cuidar de gente temerosa, iracunda, celosa, adicta a todo tipo de cosas, arrogante, orgullosa, avara, egoísta, mezquina o lo que usted quiera, significa no huir del dolor que supone encontrar esos rasgos en nosotros mismos.  De hecho, nuestra actitud hacia el dolor puede cambiar radicalmente y, en lugar de mantenerlo apartado y ocultarnos de él podemos abrir el corazón y permitirnos sentir ese dolor, sentirlo como algo que nos suaviza y purifica, que nos hace más amorosos y permite el desarrollo de lo mejor de nosotros.

La práctica de tonglen nos conecta con el sufrimiento, con el nuestro propio y el que nos rodea allí donde vayamos.  Es un método para superar el miedo al sufrimiento y disolver la tensión de nuestros corazones.  En primer lugar, es un método para despertar la compasión innata en todos nosotros, por muy crueles o fríos que parezcamos.

Empezamos a practicar asumiendo sobre nosotros el dolor de una persona que sabemos que sufre y a la que queremos ayudar.  Por ejemplo, si sabemos de un niño que está sufriendo, inspiramos con el deseo de apartar de él todo el miedo y el dolor.  A continuación, en la expiración, le enviamos felicidad, alegría o cualquier cosa que le alivie.  Este es el núcleo de la práctica:  inspirar el dolor del otro para que pueda sertirse bien, y tener más espacio para relajarse y abrirse; expirar enviándole relajación y lo que sintamos que le aporta alivio y felicidad.

Sin embargo, a menudo somos incapaces de realizar la práctica porque nos encontramos cara a cara con nuestro propio miedo, con nuestra propia resistencia e ira, o cualquier otro dolor personal del momento.  En ese mismo instante podemos cambiar de objetivo y empezar a hacer tonglen por lo que nosotros mismos sentimos y por los millones de personas que en ese momento están sintiendo el mismo atascamiento  y dolor que nosotros. Quizás seamos capaces de nombrar nuestro dolor, de reconocerlo como terror, repulsión, ira o deseo de venganza.

Entonces inspiramos por todas las personas atrapadas en esa misma emoción y enviamos alivio o cualquier otra cosa que abra nuestro propio espacio y el de los demás.  Quizás no podamos nombrar lo que estamos sintiendo, pero en cualquier caso podemos sentirlo, es una tensión en el estómago, una oscuridad pesada, lo que sea.  Entonces, simplemente conectamos con ello y lo inspiramos, lo llevamos dentro por todos nosotros, después expiramos enviándonos alivio a nosotros mismos y a los demás.

La gente suele decir que esta práctica va directamente en contra de nuestra forma de mantenernos en una pieza. Verdaderamente esta práctica va directamente contra nuestro deseo de hacer las cosas en nuestros términos, de querer que todo funcione para nosotros pase lo que pase a los demás.  Esta práctica disuelve las paredes  que hemos construido alrededor de nuestro corazón, disuelve las capas de autoprotección que con tanto trabajo hemos creado.  En términos budistas podemos decir que disuelve la fijación y el apego del ego.

El tonglen invierte la lógica de evitar el sufrimiento y buscar el placer y a lo largo del proceso nos vamos liberando de nuestros antiguos hábitos egoístas. 

Empezamos a sentir amor tanto por nosotros mismos como por los demás; empezamos a cuidar de nosotros mismos como de los demás.  Tonglen despierta nuestra compasión y nos presenta una visión de la realidad mucho más amplia.  Nos introduce a la amplitud ilimitada de shunyata.  Al realizar la práctica, empezamos a conectar con la dimensión abierta de nuestro ser, y esto nos permite experimentar que las cosas no son tan sólidas ni importantes como antes nos parecían.

Podemos hacer tonglen por los enfermos, por los moribundos o los muertos, por lo que sienten cualquier tipo de dolor.  Puede hacerse como una práctica meditativa formal y también en cualquier momento que surja la ocasión.  Vamos caminando y vemos a alguien que sufre; en ese mismo momento podemos inspirar su dolor y enviarle alivio.

Por otra parte, es igualmente probable que, si vemos a alguien sufriendo, miremos para otro lado.  El dolor nos produce miedo o enfado; hace que surja nuestra resistencia y confusión.  Entonces, en ese mismo momento y lugar, podemos hacer tonglen por toda la gente como nosotros, por todos los que quieren ser compasivos y tienen miedo; por lo que quieren ser valientes, pero son cobardes. 

En lugar de castigarnos, podemos utilizar nuestro atascamiento personal como piedra de toque para entender las cosas que tiene que enfrentar toda la gente del mundo.  Inspiramos por todos nosotros y expiramos por todos nosotros.  Utilizamos lo que parece un veneno como medicina.  Podemos utilizar nuestro sufrimiento personal como vía de acceso a la compasión por todos los seres. Cuando usted haga tonglen en el lugar mismo, simplemente inspire y expire tomando el dolor y enviando alivio y amplitud.

Cuando se practica tonglen como práctica meditativa formal, tiene cuatro estadios:

1.   En primer lugar, descansar la mente brevemente durante unos segundos en un estado de apertura y quietud. A este estadio se le llama tradicionalmente vislumbrar la bodhichitta absoluta o abrirse repentinamente a la amplitud y claridad básicas.

2.   Segundo, trabajar con la textura.  Inspirar una sensación caliente, oscura y pesada  -una sensación claustrofóbica-  y expirar una sensación fresca, brillante y ligera, una sensación de frescura.  Inspirar completamente a través de todos los poros de nuestro cuerpo y al expirar irradiar completamente a través de todos los poros de nuestro cuerpo. Lo repetimos hasta que sentimos  el movimiento sincronizado de la inspiración y la expiración.

3.   Tercero, trabajar con una situación personal, cualquier situación dolorosa que sea real para nosotros.  Tradicionalmente se empieza haciendo tonglen por alguien que nos importa y a quien queremos ayudar.  Pero si nos sentimos atascados como se ha descrito antes, podemos hacer la práctica por el propio dolor que estamos sintiendo y simultáneamente por todos los que sienten algún tipo de sufrimiento parecido. Por ejemplo, si nos sentimos inadecuados, inspiramos esa sensación por nosotros mismos y por los demás que están en el mismo barco, y enviamos una sensación de confianza y adecuación, o el tipo de alivio que deseemos.

4.   Finalmente, ampliamos el tomar  y el  enviar.  Si  estamos  haciendo  tonglen por  alguien  a quien  queremos,  entonces  lo  extendemos  a  todos  los  que  están  en  la misma situación que  nuestro amigo. Si  practicamos  tonglen por alguien que vemos en la televisión o por la calle, lo hacemos por todos los demás que comparten el mismo barco.  Lo hacemos por más de una persona.  Si lo estamos haciendo por los que sienten el mismo miedo, enfado o cualquier emoción nos tenga atrapado, quizás  eso  sea  suficiente, pero  siempre  podemos  ir más lejos, podemos hacer tonglen por personas a las que consideramos nuestros enemigos, por lo que nos hacen daño o dañan  a  los  demás.  Hacemos  tonglen  por  ellos  pensando  que  sienten el mismo atascamiento y confusión que nuestros amigos y que nosotros mismos.  Inspiramos su dolor y enviamos alivio.

El tonglen puede extenderse indefinidamente.  A medida que realizamos la práctica, nuestra compasión se va expandiendo de manera natural y también lo hace nuestra comprensión de que las cosas no son tan sólidas como pensábamos.  Según vamos practicando, gradualmente y cada persona a su propio paso, nos sorprenderá comprobar que somos capaces de estar ahí por los demás, incluso en situaciones que antes nos parecían imposibles.