Shempa

Shempa

Pema Chodron

Traducción y edición: María Mercedes Márquez 

Caracas, mayo 2007

Esta enseñanza es sobre la palabra tibetana shempa.  La traducción común de shempa es apego.  Sin embargo, la palabra “apego” de ninguna manera define lo que es. Dzigar Kongtrul Rimpoché recomendó no utilizar esta traducción porque es incompleta y no toca la magnitud de shempa y el efecto que tiene en nosotros.

He aquí un ejemplo cotidiano de shempa.  Alguien le dice unas duras palabras y algo dentro de usted se tensa.  Eso es shempa.  Posteriormente, esta sensación comienza a desarrollarse o bien como baja estima personal culpando o sintiendo rabia hacia esa persona, o denigrándose a usted mismo, y si tiene fuertes adicciones, usted va inmediatamente tras su adicción buscando borrar esa mala sensación que surgió cuando le dijeron esas duras palabras. 

Estas son unas duras palabras que lo enganchan. Puede que otras duras palabras no le afecten como estas, pero estamos hablando precisamente del momento en que toca ese vulnerable lugar en usted.  Eso es shempa.  Alguien le critica su trabajo, su apariencia, critican a su hijo y shempa surge casi al mismo tiempo.

Gampo Abbey es una pequeña comunidad. Somos treinta monjes y monjas.  Allí, viviendo en comunidad, tenemos una relación bastante íntima.  En un momento dado, la gente estaba encontrando que, en el comedor, de pronto alguien venía y se sentaba a su lado y podían sentir el shempa simplemente porque esta persona se había sentado junto a ellos. Así pudieron darse cuenta de ese cerramiento interior y lo que es quedar enganchados.

Si usted puede atajar la sensación de shempa a ese nivel, entonces es muy trabajable y se despierta esta enorme curiosidad respecto a sentarse tranquilo allí en la mesa, lidiando con esa necesidad de hacer lo habitual, de fortalecer el comportamiento al que está acostumbrado, usted puede sentirlo y nunca es nada nuevo, siempre tiene un gusto familiar en la boca.  Tiene un olor familiar.  Cuando comienza a palpar su enganche, tiene la impresión de que esto ha venido sucediendo desde siempre.  

Sin embargo, generalmente hablando, nosotros no percibimos que es simple espacio que comienza a cerrarse. Usted es alguien de mente abierta, de corazón abierto y de pronto…erkkk.  Junto a la cualidad de estar enganchado, o el cerrarse, o lo que sea, a un nivel más sutil lo experimentamos como cierto grado de tensión. 

Después usted puede sentirse como retractándose y de hecho no queriendo estar en ese lugar.  Esto lo lleva a palpar esa inseguridad fundamental que subyace bajo la experiencia humana que seguirá siendo inherente a un mundo cambiante, impermanente, ilusorio y variable, mientras continuemos habituados a tener piso bajo los pies.  De modo que alguien habla acerca de esto en particular y se dispara nuestro condicionamiento, etcétera, etcétera.

No tenemos necesariamente que entrar en la historia de por qué sucede. Esto no es un autoanálisis de por qué, o cuál trauma fue, o ninguna otra cosa.  Es tan sólo “Oh” y usted siente como se está poniendo tenso.

Generalmente hablando, es común que, al momento de darse cuenta de ello, usted ya se encuentre bien involucrado.  En términos de shempa, allí está el ponerse tenso que sucede involuntariamente, luego la urgencia de alejarse de eso de una manera habitual, lo cual sucede inicialmente en la mente y es algo que usted se dice a si mismo acerca de esa persona.

Por lo general está acompañado de esta desagradable sensación. En Occidente es muy común que, llegado ese punto, usted se vuelva en contra de usted mismo “Algo está mal conmigo”.  Quizás en este punto continúe siendo algo no verbal, pero ya está preñado de cierta clase de gestalt, de pequeño drama.

No nos damos cuenta, no atrapamos la mayoría de estos instantes. Primero que todo, no atrapamos shempa para nada hasta que comenzamos a escuchar enseñanzas acerca del mismo y trabajamos con eso, aún cuando algunos hayan venido haciéndolo a través de distintas disciplinas. 

Quizás usted ya ha pronunciado la palabra hiriente, o usted ha dicho “No, no puedes tener ese trozo de pan”, las cuales son sólo palabras, pero están cargadas con toda una idea de pánico, realmente, la urgencia de alejarse de ese lugar, eso es todo lo que puedo decir, alejarse de esa insegura… llamémosla simplemente, esa incómoda sensación. Todo es parte de la cadena de reacción que comienza por ponernos tensos cuando ellos pronuncian esa palabra, o dicen tal cosa.  

Lo que es muy interesante es que usted comienza a notarlo realmente rápido en otros.  Por ejemplo, usted se encuentra teniendo una conversación con otras personas en la oficina. Sus expresiones son… digamos abiertas, están escuchando y de pronto usted dice algo –no está muy segura qué fue lo que dijo, o quizás si lo sabe, no tiene necesariamente que ser algo malicioso, cualquier cosa-  pero ve que sus ojos se ensombrecen, o que sus mandíbulas se tensan, o puede sentirlos…usted tocó algo en ellos. 

Usted está viendo el shempa en ellos y es probable que no tengan conciencia de eso para nada.  En cuanto a usted, llegado ese punto puede continuar e involucrarse, pero con cierta clase de prajna, es decir, con la clara visión de lo que realmente está pasando, sin necesariamente aportar su propia historia personal tratando de colocar piso bajo sus pies, cosa que sí les está pasando a ellos y usted lo puede ver.

Todos tenemos una cierta clase de inteligencia fundamental o básica.  Si usted es realmente listo y no está demasiado enganchado en su shempa, de alguna manera le puede proporcionar espacio a la situación porque sabe lo que se ha disparado en ellos, sabe que se han enganchado. De hecho, puede verlo en sus ojos o en su lenguaje corporal, quizás nada verbal todavía, y sabe que si usted está tratando de insistir en un punto acerca de algo que necesita darse en la oficina, o tratando de establecer un asunto con uno de sus hijos o su pareja, usted sabe que llegado este punto nada va a funcionar porque se están cerrando. 

Se están cerrando debido a shempa: se han enganchado. Puede que su parte en todo esto sea completamente inocente. En realidad, usted no hizo nada incorrecto, pero reconoce lo que está sucediendo allí.

Este es un momento en la meditación budista, donde usted puede en efecto aprender cómo abrir el espacio.  Un método consiste en simplemente quedarse quieto y comenzar a meditar en el mismo sitio, céntrese en su respiración y permanezca allí abierto con cierta clase de curiosidad y apertura hacia ellos. Quizás usted tenga que cambiar su forma de hablar y decir ¿Cómo se sienten respecto a eso?

Y puede que ellos respondan: “Está bien…, no hay problema.” Pero usted sabe lo suficiente como para quedarse callado o quizás decir algo como “Hablemos de esto en otra ocasión, quizás esta tarde o mañana, -o cualquier otra cosa- porque ahora no es el momento.”  

Si son practicantes y están trabajando en si mimos -como sucede en el monasterio- entonces aquí tenemos una situación estupenda porque todos están trabajando con eso.

Usted no tiene que decir “¡Yo veo tu shempa!”  En cuyo caso probablemente ellos reaccionen contra usted.  A nadie le gusta que se lo hagan ver, aún cuando puede que algunos comiencen a decir: “Cuando lo veas en mí, tócate la oreja, o algo, y si yo lo veo en ti, haré lo mismo.”  -Con frecuencia las parejas hacen eso entre ellos - o también, “Si lo puedes palpar en ti mismo y no estás trabajando por atraparlo, utiliza cierto gesto de modo que sepamos que quizás este no sea el mejor momento para continuar la discusión.” 

No siempre se tiene este lujo de no continuar la discusión, pero al menos hay cierta clara visión, cierta prajna donde no está involucrado el ego, respecto a lo que va a sanar la relación y abrir el espacio.   

Tener la costumbre de, o estar habituado a actuar de determinada manera, está basado en el ego y es justamente lo opuesto. Empeora las cosas. Esta es una de las definiciones de ego: lo que empeora las cosas. Porque usted siente una compulsión a su particular manera de llenar el espacio.  Usted trata de dejar claro su punto, o quizás su estilo sea que tratará de suavizar las aguas y por lo general, llegado este punto, todo lo empeora. De modo que es importante aprender a abrir espacio sin agregar un estilo particular a la ecuación.

Por eso, es que creo que shempa es realmente una enseñanza de gran ayuda.  Es el cerramiento, la compulsión, la urgencia, es también esa imperativa dirección. Realmente le muestra que usted tiene muchas adicciones, que todos tenemos muchas adicciones.

Puede que lo que haya de fondo sea una estática de leve incomodidad, o quizás inquietud, o aburrimiento, o quizás agitación y entonces comenzamos a utilizar cosas para tratar de obtener cierta clase de alivio ante esa incomodidad.  Recurrimos a la comida, o el alcohol, las drogas, el sexo, el trabajo, las compras, o cualquier cosa que hagamos –que con moderación sería muy agradable, como por ejemplo comer disfrutando de su comida. 

De hecho, en la moderación se hace posible esta profunda apreciación del sabor, de la buena fortuna de tener esto en su vida.  Pero estas cosas vienen acompañadas de una cualidad adictiva porque nosotros les damos poder con la idea de que ellas nos brindan comodidad, de que van a eliminar la incomodidad.  Pero nunca llegamos a la raíz. 

La raíz en este caso es que nosotros tenemos realmente que experimentar la incomodidad a fondo.  Tenemos que experimentar la picazón. Tenemos que experimentar shempa y luego no actuar a partir de eso.

Este asunto de no actuar a partir de la experiencia de shempa lo llamaré “refrenarse”.  También es llamado “renunciación” en las enseñanzas espirituales.  Es interesante, porque la palabra tibetana para renunciación es shenluk y eso significa algo como shempa volteado boca abajo.  Renunciación no tiene que ver con renunciar a la comida, al sexo, el trabajo, las relaciones o lo que sea.

Existe este término: no estar apegado a la vida, no estar apegado a las cosas mundanas.  No está hablando acerca de las cosas en sí mismas, está hablando acerca de shempa.  A lo que renunciamos o nos refrenamos es de shempa. Renunciación, shenluk, quiere decir darle la vuelta a shempa o sacudirlo.

Lo interesante es que no hay manera de realmente renunciar a shempa.  Alguien lo mira de determinada manera o, seamos honestos, o usted escucha determinada canción, percibe cierto aroma, entra en una habitación y ¡Bum!  Usted sabe que no tiene nada que ver con el presente, sin embargo, allí está.  Es involuntario.

En las enseñanzas budistas no se trata realmente de deshacerse de algo sino de ver el shempa con la mayor claridad posible y experimentarlo totalmente.  Si está presente la disposición de ver con claridad y el querer experimentarlo, entonces prajna comienza a operar.  Es algo innato en nosotros.  Esta sabia mente es nuestro derecho por nacimiento. 

Está presente en cada ser viviente hasta en la más pequeña hormiga, pero los seres humanos tenemos la mayor oportunidad de acceder a ella.  Está prajna, de modo que usted no tiene que deshacerse de shempa.  Comienza a verse toda la reacción en cadena. 

Utilizando un lenguaje actual, existe cierta sabiduría que está basada en un deseo fundamental de armonía y sanación –lo cual no tiene nada que ver con el aferramiento del ego.  Tiene que ver más bien con querer conectarse y vivir desde su bienestar fundamental, desde su bondad fundamental, su apertura básica, su básica ausencia de prejuicio, su básica ausencia de preferencias, su básica calidez humana. Querer vivir desde eso comienza a volverse una fuerza cada vez más fuerte que el shempa y ella misma hace posible que se detenga la reacción en cadena. 

Aquellos de ustedes que han tenido, o tienen aún fuertes adicciones y están trabajando todo el tiempo con esa urgencia, con esa incitación, con ese deseo, con ese impulso de hacer algo autodestructivo, una vez más, ustedes saben que debe estar presente la disposición de reconocer totalmente lo que está sucediendo y también la disposición de refrenarse de tomar tan sólo un trago, o refrenarse de una comida chatarra o lo que sea. 

Debe hacerse de manera que usted lo asocie con una bondadosa gentileza hacia usted mismo, amigabilidad y calidez hacia usted, en vez de asociarlo con cierta clase de chaqueta de fuerza que se está imponiendo a sí mismo porque entonces entrará en una lucha.  Usted bien sabe que, si es alcohólico, o lo ha sido o es un alcohólico en recuperación, usted sabe que debe parar de beber.  En su caso, un pequeño sorbo no ayuda en términos de acabar con el círculo vicioso. 

Existen diferentes grados respecto a cuánto se debe refrenar.  Tiene que haber algo, algún patrón habitual de fortalecimiento de la ignorancia alrededor de shempa, de la ignorancia que se está regando por todo su cuerpo, de la ignorancia de que usted está sangrando a morir.

Usted sabe cuando la adicción se vuelve realmente fuerte.  A mi nuera… a la edad de treinta y cinco años, le dieron dos meses de vida por envenenamiento alcohólico, cirrosis hepática.  Estuvo aquí anoche.  Vivió.  Está limpia.  Han pasado cinco años, pero ella simplemente tenía que tocar fondo.  Tenía este color amarillento-verdoso y sus ojos anaranjado brillante y aún así no dejaba de tomar. Le llevaba al hospital, le drenaban los fluidos –botellas y botellas de fluido-  y tan pronto como la daban de alta, se iba a su casa a continuar bebiendo. 

Algunas veces la persona nunca se libera.  ¿Por qué hacemos estas cosas? Todos llevamos las cosas hasta ese extremo o menos.  ¿Por qué?  Es tonto, pero la razón por la que lo hacemos es porque asociamos el tomar o el rascarnos o cualquier otra cosa que hagamos, con el sentirnos a gusto. 

A fin de poder alejarnos de la incomodidad básica que estamos sintiendo, encontramos comodidad en ciertas cosas, las cuales, en moderación, podrían contribuir a mejorar nuestra vida, pero se asocian con una cualidad adictiva.  Entonces lo que pudiese aportar encanto a nuestra vida-  como un sabor, un olor, una actividad, o cualquier cosa –comienza a convertir nuestra vida en una pesadilla.  Todo lo que estamos obteniendo es un breve alivio de este síntoma.

Algunas veces estamos dispuestos a morir por continuar obteniendo breves alivios de los síntomas.  Allí es a donde fue a parar mi nuera cada vez que tomaba esos sorbitos de alcohol, aún cuando su vida estuviese cada día más fuera de control y estuviese muriendo.  Pero cuando quedó paralizada, cuando no podía moverse y llevaron a su hijo lejos de ella, entonces cambió.  Adicionalmente, tenía algunos amigos que estuvieron allí para ella durante todo el proceso, cosa que fue también de gran ayuda.  Para ella, AA ha sido la salvación.  No sucede así con todos, pero para ella ha sido su salvación.

Esa es la historia de cómo es que usted está tan habituado y el patrón de asociar veneno con comodidad.  Es lo mismo. No tiene que ser necesariamente una sustancia abusiva.  Pudiese tratarse de decir cosas desagradables.  Quizás nunca lo haga, pero usted piensa en ellas todo el tiempo.   

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