Tomando decisiones

Tomando decisiones

Breve extracto de una enseñanza

Sakyong Mipham Rimpoché 

Traducción y edición: María Mercedes Márquez

La razón por la que nos resulta tan difícil tomar decisiones es porque estamos confundidos acerca de lo que realmente deseamos. Si estamos motivados por la felicidad y el bienestar de otros, no tendremos problemas en tomar claras y sabias decisiones.

Algunas veces la gente se me acerca esperando que yo tome una decisión por ellos. Lo extraño es que después de haberles dado mis recomendaciones, con frecuencia no pueden decidir si tomar o no mi dirección. El problema no está en que no saben qué hacer con sus vidas.  Es que no saben cómo tomar decisiones.

Tomar decisiones es difícil, no tanto debido a las opciones que enfrentamos sino porque tenemos que lidiar con nuestra propia mente. Estamos confundidos por la indecisión.  Esa agitación surge a partir de pensamientos opuestos.

No estamos seguros acerca de qué hacer y nos desequilibramos.  ¿Qué pensamiento debemos seguir? ¿Qué línea de pensamiento será mejor? Nosotros no hemos desarrollado una clara motivación para nuestra vida, o una forma de lidiar con las opciones.

A fin de poder tomar una decisión, debemos conocer lo que estamos buscando.  La mayoría de nosotros deseamos felicidad a largo plazo, pero no podemos decidir cómo vamos a lograrla.

Puede que sintamos como si la vida se estuviese moviendo tan rápido que no estamos realmente decidiendo  -estamos meramente reaccionando.  Constantemente somos arrastrados por el placer y el dolor a corto plazo.

Uno de los grandes textos de liderazgo y comando recomienda que el rey o la reina contemplen cuidadosamente cada decisión basada en cómo ésta va a beneficiar a los demás.  Este es un atajo al camino de la virtud.  En la tradición tibetana, “virtud” no tiene un matiz tremendamente moralista o religioso.

Esta consiste en un proceso para desarrollar la sabiduría para poder ver claramente cómo funciona el mundo, y la compasión para mantener el bienestar de los demás siempre en mente.  

El camino de la virtud no es una insignificante forma de etiqueta.  El Buda no se iluminó para ser cortés.  El vio cómo funciona la vida y respetó los principios guías del universo.  El aprendió cómo utilizar la ley del karma para beneficio de todos involucrándose en la virtud. La palabra karma significa “acción”.