La meditación
Thartang Tulku
Extracto de su libro titulado Abra su mente
Traducción y edición: María Mercedes Márquez
Caracas, febrero, 2003
Para librarnos de la interminable serie de problemas y luchas que enfrentamos en la vida, para vivir una vida equilibrada, pacífica y útil, contamos con un camino, un medio que nos abre a la experiencia del despertar: la meditación. Aún cuando la meditación es realmente muy sencilla, es fácil confundirse porque hay muchas descripciones de diferentes prácticas de meditación.
Olvídese de todas y simplemente siéntese tranquilo. Quédese muy quieto y relajado y no trate de hacer nada. Deje que todo –pensamientos, sentimientos, conceptos, emociones, imágenes- pasen por su mente sin prestarles atención, sin comentarios. No trate de impedir esas ideas o pensamientos ni de estimularlos. Cuando uno siente que debe hacer algo con lo que surge en la mente durante la meditación, lo único que logra es complicar las cosas. No interfiera la actitud meditativa.
Una vez que usted aprenda a dejar que los pensamientos pasen inadvertidos, éstos se aquietan y desaparecen. Entonces, tras el flujo de pensamientos, experimentará una sensación que es la base de la meditación. Cuando se ponga en contacto con este espacio mental silencioso más allá de diálogos internos, tome cada vez más conciencia de él, simplemente descanse en silencio pues en este silencio no hay nada que hacer.
No hay razón para producir nada o para detener nada. Deje todo como está. Cuando usted medita de esta manera simple, aceptando lo que pasa, la calidad de la meditación se hace más pronunciada y su experiencia más inmediata. Después de cada meditación, la claridad de esta experiencia permanece con usted y se fortalece con la práctica.
La conciencia interior, una vez tocada, irradia naturalmente, sin embargo, para encontrar esta conciencia interior se requiere práctica, así que es necesario reservar tiempo para ello. A medida que usted persevere en la práctica, un examen de su vida le indicará si está en la vía correcta y si su meditación es eficaz.
Cuando en su mente crecen el amor y la paz, cuando sus emociones son estables y apacibles y su vida discurre suavemente, entonces usted sabe que está progresando. El sosiego interior que surge de la meditación mitiga el estrés de estos tiempos de rápido cambio, en los cuales es tan fácil perder el sentido de la estabilidad y el equilibrio. Tratando de hacer demasiado en muy poco tiempo, nos agitamos y nos alteramos.
Sin embargo, cuando nuestra mente está relajada y tranquila, la vida se vuelve sencilla y equilibrada, libre de extremos que nos trastornan. Cuando en nosotros reina el equilibrio, gozamos de salud, el cuerpo se relaja y la mente se halla en paz. Nos liberamos de las confusiones, las ilusiones y las desilusiones.
Aprendemos a guiarnos por la experiencia de nuestra meditación. La mesura es fundamental aún en relación con las enseñanzas espirituales. Al principio es importante centrarse en aquellas enseñanzas que tienen una relación más inmediata con nosotros, enseñanzas para las cuales estamos preparados, de lo contrario perdemos el tiempo y lo único que logramos es frustrarnos. Conténtese con proceder gradualmente, paso a paso, manteniéndose motivado y perseverando en la práctica de la meditación.
Para desarrollar la meditación, el camino más lento es el camino más rápido. Cuando cultivamos la meditación cuidadosamente, sin forzarla, los resultados siempre serán claros: aunque no nos demos cuenta del progreso diario, el progreso es estable. Esta vía no se asemeja al aguacero fuerte que nos lleva a buscar refugio, sino más bien a la nieve que suavemente cubre la tierra.
Permita que su meditación sea natural, abierta, no algo cohibido o forzado, así, de ella derivarán experiencias. Las experiencias en sí mismas no tienen tanto valor, pero pueden ser una extensión de la meditación. Algunas experiencias pueden tocar las sutilezas de la mente y ayudar a clarificar la naturaleza de la existencia.
Cuando nuestra meditación es algo pesado, es posible que no progresemos. Esa pesadez que sentimos quiere decir que queremos que nuestra meditación sea de determinada manera. Estamos imponiendo una condición, deseamos lograr algo y ese deseo tiene una pesadez, es algo restringido, estrecho, específico, está limitado por identidades, lo que quiere decir que el ego también está involucrado.
La levedad es transparente como un cristal. No tiene un sitio especial, no pertenece a ninguna parte. La levedad es libre como el sol.
En la meditación no hay conciencia de sujeto y objeto, no hay tal cosa como ‘yo estoy haciendo esto o aquello’. Todo lo que hay es experiencia. Todo lo que hay es meditación. Cuando la vida de uno está libre de problemas y uno está siempre en estado meditativo, la meditación formal no es tan importante. Uno se halla libre de pensamientos conflictivos, libre de la emoción, libre de la identidad, de la imagen de nosotros mismos que hemos construido y, sin embargo, uno puede actuar con eficacia. Esa es la actitud meditativa, el conocimiento meditativo, diferente del conocimiento común y corriente.
Para adquirir el conocimiento común, siempre necesitamos hacer un esfuerzo. Cuando tratamos aprendemos y después experimentamos, pero en la meditación, aunque al principio tengamos que hacer algún esfuerzo, una vez que entremos en ella no necesitamos hacer más esfuerzos. Por eso utilizamos la palabra ‘ser’, porque ‘ser’ quiere decir que nosotros somos la meditación. ‘Ser’ el aire que entra por la nariz. ‘Ser’ el aire que sale por la nariz.
Una vez que estemos en meditación, el tiempo mismo se trasciende. No hay pasado, no hay futuro, ni siquiera presente. Meditar es vivir el tiempo de la vida. Cuando uno vive en este mundo hay que seguir adelante con las cosas del diario vivir, por ello debemos aprender a desarrollar ese estado de conciencia durante el tiempo en que se trabaja, mantener la calma y estar presente, sin apremiarnos ni presionarnos a nosotros mismos. Así disfrutaremos más nuestro trabajo y lo aceptaremos como parte de nuestra meditación. Esta actitud nos facilitará las cosas.
Cuando nos parece como si el tiempo transcurriera más lentamente durante la meditación, esto indica que nuestra meditación está progresando, que estamos comenzando a experimentarla. Nuestra mente generalmente salta de una cosa a otra, así que cuando uno encuentra que el tiempo se está volviendo más lento, eso quiere decir que la meditación está mejorando. El tiempo lineal es la relación entre dos puntos, pero en la experiencia de la conciencia interior, el tiempo se torna multi-direccional: hacia atrás, hacia delante, hacia arriba y hacia abajo.
El tiempo, como normalmente lo conocemos, implica los aspectos relativos del pasado, el presente y el futuro. Creemos que mientras experimentamos el presente, el futuro no puede llegar y que apenas el presente cambie, el futuro llega a reemplazarlo, pero en la meditación, realmente nos convertimos en la experiencia y estos aspectos relativos del tiempo dejan de existir. Lo mismo nos ocurre con la memoria.
Creemos que la memoria es lineal. Pensamos que los recuerdos sólo los podemos experimentar de uno en uno. Sin embargo, una vez que nuestra experiencia se ha ampliado, nos damos cuenta de que sólo hemos estado viendo en una dimensión. Desde una perspectiva más sensible, más amplia, las dimensiones de la experiencia se multiplican.
Ocasionalmente experimentamos gran alegría, pero rara vez. Como generalmente nos sentimos insatisfechos, tendemos a caer en el hábito de soñar despiertos acerca del futuro, o a remontarnos al pasado. Atrapados en este patrón tan limitado, vemos muy poco de lo que realmente nos rodea. Nuestra experiencia pasa frente a nosotros como un relámpago, y nuevos apegos nos llevan continuamente a la decepción.
Nuestra energía salta de estímulo en estímulo arrastrando nuestro conocimiento y nuestra conciencia. Por último, nuestra vida cumple su ciclo y todas las oportunidades de llevar una vida verdaderamente satisfactoria desaparecen de un modo u otro.
Aunque en nuestra vida parece que hubiera movimiento, en realidad nuestra experiencia está congelada en una dimensión. Nuestra mente funciona muy rápido, pero circularmente. Aunque tratemos de romper el círculo, cada nuevo camino parece terminar donde comenzamos.
Al tratar de escapar, permanecemos aprisionados en el ciclo, ciegos a las oportunidades que tenemos alrededor. Cuando despertamos y aprendemos a desprendernos, a romper estos patrones de entusiasmo y ansia, se da una gran apertura, experimentamos la libertad del espacio donde nos esperan todas las posibilidades.
La práctica de la meditación nos ayuda a entender cómo nuestra manera habitual de percibir la experiencia distorsiona y limita nuestra vida y nos impide el contacto directo con lo que nos rodea y con nuestras posibilidades. Nuestra percepción cambia gracias a la meditación. Desarrollamos una nueva manera de ver y mayor amplitud y profundidad de sentimiento.
En cuanto cambian nuestras ideas fijas sobre la experiencia, nos damos cuenta de que hasta ahora escasamente hemos apreciado nuestra experiencia inmediata. Esta falta de atención ha reforzado nuestra tendencia a vivir en el pasado o buscar nuevas experiencias en el futuro, sin embargo, esto puede cambia. En lugar de escaparnos a cada momento como normalmente lo hacemos, podemos tratar de estar presentes y centrados en toda experiencia y vivirla concientemente.
A medida que la conciencia de nuestra experiencia se hace más profunda, ya no tenemos necesidad de estar a la defensiva. Al vencer nuestros temores, nos abrimos naturalmente a los demás. Todos los desequilibrios disminuyen y cualquier satisfacción o cura que necesitemos se nos proporciona naturalmente. Esta protección, este equilibrio, esta independencia real nos permite abrirnos a la infinita posibilidad de cada momento y descubrir la riqueza y la profundidad de toda experiencia.
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