Loyong I
Entrenándonos en la bodhichitta
Traleg Rimpoché
Traducción y edición: María Mercedes Márquez
Hemos venido estudiando la práctica de la meditación sentada, la cual comienza con el hinayana. Hina significa inferior y yana quiere decir vehículo, lo cual, en este caso, no necesariamente tiene que ver con que sea inferior y así poder ignorarlo, sino que lo vemos más bien como un paso en el camino.
Para aquellos de ustedes que no están familiarizados con el hinayana, se trata de la forma de budismo que se practica en Burma, Tailandia y Sri Lanka. El budismo tibetano no lo ve como algo inferior, sino, como se ha dicho anteriormente, lo vemos como un escalón o un paso para ir aún más lejos en el camino espiritual.
En la terminología del budismo tibetano, nos referimos a esta práctica como el pequeño vehículo. Estrecho, significando que sólo el individuo puede abordarlo, no es como el mahayana. Se trata de un camino individual, estrecho en el sentido del trabajo con nuestro ego. En ciertas formas es como un programa de control de peso, pues al estar hinchados de ego queremos expandirnos, volvernos gordos y enormes. En este sentido es que podríamos decir que tratamos de perder peso.
Seguidamente, comenzaremos a relacionarnos con lo que se conoce como la práctica Lojong, la cual fue introducida en Tíbet por el maestro hindú conocido como Atisha. Atisha fue un maestro de la escuela kadampa. Antes de que Atisha fuese al Tíbet, el país estaba bajo el mandato de un rey que había aniquilado el budismo tibetano. Destruyó los monasterios, asesinó a todos los monjes y también mató a todos los yoguis.
No había ni siquiera una mínima partícula de polvo que indicase que el budismo había estado allí. Posteriormente, tres hombres viajaron al Tíbet oriental, fueron ordenados como monjes y lograron revivir el budismo en el país. Eso fue conocido como el segundo resurgimiento del budismo en Tíbet. De hecho, ese fue un período muy significativo, durante el cual no hubo ningún rey, de modo que diversas personas gobernaban en las diferentes regiones del país.
Luego Atisha fue invitado al Tíbet para revivir todo el espíritu del budismo. Le habían adelantado que los tibetanos eran muy amables y generosos, que eran muy buenos –como creen muchos occidentales- de modo que se llevó consigo a un asistente bengalí quien tenía muy mal carácter y con quien resultaba muy difícil convivir.
Atisha pensó que, si todos allá eran tan amables y gentiles, el debería llevar alguien difícil con quien practicar la paciencia, pero una vez que llegó al Tíbet se dio cuenta de que no era necesario. Incluso hoy día, muchos occidentales piensan que Tíbet era una cierta fantástica Shangrilá, que la gente acostumbraba a disfrutar y vivir eternamente.
La práctica de Lojong fue introducida a los tibetanos porque ellos la necesitaban en ese momento. Aún sigue siendo una práctica muy importante. Lo significa ‘intelecto’ y yong significa ‘entrenamiento’, de modo que loyong quiere decir ‘entrenamiento el intelecto’. En este caso, obviamente, no significa acumular gran cantidad de asuntos intelectuales, sino entrenar la mente. La práctica de Lojong está relacionada con la tradición mahayana.
Para comenzar, podemos discutir sobre lo que se conoce como el estado mental o el estado de ser donde está ausente el ego. Este es un punto acerca del cual los budistas insisten mucho. Es debido al ego que nosotros creamos toda clase de problemas en nuestras vidas y distorsionamos las cosas. Sin embargo, desde la perspectiva budista, el ego no forma parte de nosotros mismos. El ego es más bien una especie de huésped conviviendo con nosotros y controlándonos, quien de hecho nos lleva a hacer esto y aquello. Pero en realidad, nosotros no somos el ego. Este es el punto básico a entender.
Es debido al ego que nosotros distorsionamos las cosas visual y auditivamente. No vemos las cosas tal cual ellas son y no escuchamos los sonidos tal cual estos son. Todo es distorsionado por las egocéntricas interpretaciones de la versión que tiene el ego de las cosas.
De hecho, ese es el problema. Siempre tenemos una cierta sensación personalizada y el resto en verdad no nos importa. Es a ‘mi’ a quien deben apreciar; soy ‘yo’ quien debe ser proclamada como la mejor persona, como el mejor poeta, el mejor filósofo, la mejor artista, lo que sea. En cualquier cosa que hagamos, incluso cuando pedimos una taza de té, allí está presente una cierta sensación de ego involucrado. El ego se relaciona a través de la pasión, de la agresión y de la ignorancia.
Estas son las tres cosas que el ego utiliza como intérprete para relacionarse con el mundo. Incluso cuando vamos a un restaurante, cuando pedimos una taza de té, ya estamos listos para cierta clase de combate, tenemos una mirada que dice “Más le vale a usted traerme el té como a mí me gusta”. Vivimos algo tensos y listos para pelear en toda clase de situaciones.
Queremos obtener lo que deseamos y estamos dispuestos a involucrarnos en cualquier cosa con tal de lograrlo. Ese es el problema del ego. Tratamos de mantener nuestro territorio y cierta sensación de privacidad, queremos nuestro propio mundito a fin de poder funcionar. No queremos ceder ante ninguna situación. Siempre pensamos que es problema de otra persona; de surgir algún problema, siempre pensamos que es de otro, no nuestro.
Desde la perspectiva budista, todas esas cosas son vistas como las interpretaciones que hace el ego de la situación. Esta es la distinción básica que podemos hacer. Cuando decimos que debemos liberarnos del ego, no estamos diciendo que debemos liberarnos de nosotros mismos. Estamos simplemente diciendo que debemos liberarnos del problema del ego. De modo que debemos reconocerlo y aprender cómo trabajar con eso. Esta es la lógica básica de la práctica de Lojong. Estamos de hecho tratando d trascender nuestra territorialidad y nuestro pequeño mundito a través de la práctica de Lojong.
La clave de la práctica de Lojong reside en lo que se conoce como tonglen. Tong significa ‘desprenderse de’ o ‘enviar’ y len significa ‘tomar’. En otras palabras, hasta ahora nosotros no nos hemos desprendido de nada. Nunca hemos tenido la disposición de desprendernos de nada hasta ahora. De modo que vamos a hacerlo por primera vez en nuestras vidas, en millones o billones de años de nuestras vidas pasadas, sea cual sea el caso, estamos tratando de hacerlo por primera vez. Esa es la práctica básica.
Antes de continuar, una corta información acerca de la tradición kadampa. Esta tradición está relacionada con la tradición gelugpa porque la gelugpa es conocida como la kadampa reformada. Pero también está relacionada con la tradición kagyu, la cual es la tradición a la que pertenecemos. Gampopa, el autor de ‘El ornamento de las joyas de la Liberación’, combinó la tradición Kadampa con la tradición yogui del mahamudra. El era un monje kadampa antes de conocer a Milarepa. Recibió la tradición kadampa antes de conocer a Milarepa, de quien recibió la transmisión del mahamudra. De modo que allí también hay dos situaciones.
Lo que sucedió fue que Gampopa interpretó la meditación de la tradición Kadampa a un nivel más práctico y en la tradición gelugpa, esta evolucionó más a nivel intelectual. Al mismo tiempo, la práctica loyong de hecho era interpretada en el sistema madhyamika de filosofía como que ‘todo es shunyata’ ‘todo es vacuidad’. Todo es analizado, cada partícula de polvo es analizada y ellos llegaron a la conclusión de que todo es vacuidad. Pero nosotros trataremos de mirar a la mente y ver cómo está operando, cómo está proyectando cosas en las diferentes situaciones de la vida.
Todos los dharmas deben ser vistos como sueños.
Existen algunas frases en la práctica lojong que nos han llegado a través de los practicantes kadampa. La primer dice que ‘Todos los dharmas deben ser vistos como sueños’. Esto no significa que debamos ver las enseñanzas del Buda o al camino espiritual como sueños, sino que, en este caso, dharmas hace referencia al mundo fenoménico. El mundo fenoménico no es visto como algo sólido e inmutable. Los fenómenos son vistos como sueños desde el punto de vista de que no son ni tan sólidos ni tan reales como nosotros pensamos que lo son.
Por lo general, nosotros no estamos interesados en ver, o no queremos ver la irrealidad del mundo fenoménico, no queremos aceptar los cambios para nada. Queremos más bien hacer de las cosas algo muy sólido, y muy real, de manera muy monótona. Esperamos que la gente se comporte de la manera que nosotros pensamos que deben hacerlo. No queremos ni siquiera fluir con los cambios de las estaciones. Cuando las hojas comienzan a caer de los árboles durante el invierno, quizás quisiéramos poder pegarlas de nuevo a las ramas. En otras palabras, no queremos de ninguna manera, aceptar los cambios que se llevan a cabo en la vida.
Cuando decimos que los dharmas deben ser vistos como sueños eso significa que todo cambia, como un sueño, nada permanece igual. Nosotros mismos cambiamos, nuestra forma de vida cambia, también cambia la manera como vemos las cosas, nuestro entorno también cambia, el mundo fenoménico cambia. Cambian las estaciones, los años, los meses, las semanas, todo cambia. Todo viene y va, viene y va, eso está sucediendo constantemente. Integración y desintegración es parte del mundo fenoménico ya que nada es tomado como real en el sentido de que si fuese real no debería cambiar. Debido a que no son reales, cambian.
Es por eso, que, toda nuestra forma de vernos a nosotros mismos y de ver el mundo fenoménico tiene que cambiar para poder ver los dharmas como sueños.
El propósito de ver los dharmas como sueños se debe a nuestro apego a las situaciones, pues nuestra tendencia es la de aferrarnos a ellas como si fuesen reales. Al mismo tiempo, de cierta manera, queremos ir en contra de los cambios que se llevan a cabo en nuestras vidas y eso crea muchos problemas para nosotros.
Tenemos toda clase de relaciones con novios, novias, con maestros, con el mundo, y no queremos que nada cambie, queremos mantenernos aferrados a esas cosas y seres y esa actitud forma un patrón básico. Pero sucede que todo cambia. De modo que ver el mundo fenoménico como un sueño nos ayuda a dejar que las cosas pasen. Ya que todo tiene que cambiar, todo es como un sueño.
Podemos darnos el lujo de aflojar nuestro apego a los seres y a lo que sucede. No tenemos que tratar de poseerlos ni nada por el estilo. Si nos quedamos sin un centavo, nos quedamos sin un centavo. Todos esos cambios tienen lugar, no hay por qué tomarlos tan en serio. El verlo todo como un sueño no significa que todo está nublado y poco definido, que estamos soñando y flotando en el aire.
Contemplando la naturaleza de la no-nacida interioridad
Podemos fascinarnos con nuestro chismorreo subconsciente y pensamientos discursivos, podemos encontrarlos muy coloridos, pero si volvemos atrás y tratamos de ir más allá de los pensamientos discursivos, entonces lo que encontramos es simplemente un cierto tipo de vacío. Decimos que estábamos completamente vacíos, que no podíamos pensar en nada. Más allá de los pensamientos discursivos existe cierta clase de vacío, pero esa clase de vacío no es visto como simplemente siendo vacío, sino que también contiene cierta clase de claridad, la cual es conocida como interioridad. Eso se conoce como interioridad no-nacida.
De hecho, esto me sucede a mí con bastante frecuencia porque el inglés es mi segunda lengua y algunas veces no sé qué pensar y simplemente me quedo en blanco. Ese vacío no es visto como algo particularmente malo o terrible, más bien, podemos verlo y darnos cuenta de que ese vacío contiene mucha energía e interioridad.
Rigpa es la palabra tibetana para describirlo. Estamos aquí sentados observando los procesos mentales, los pensamientos discursivos y el chismorreo subconsciente flotando a través de nuestra mente, vemos estas cosas y nos preguntamos de dónde vienen. Cuestionamos nuestra creación. Vemos que no podemos encontrar su origen, que no hay ningún origen.
Usted no puede encontrar el origen del chismorreo subconsciente y el pensamiento discursivo, estos simplemente emergen y se dispersan, emergen y se dispersan. Eso es interioridad no-nacida.
Desde la perspectiva budista, la mente no tiene color, forma o contorno que podamos señalar. De hecho, no podemos señalar lo que la mente es. De allí que se le llame interioridad no nacida, es decir, que tras los pensamientos discursivos hay una cierta sensación de vacuidad y al mismo tiempo de interioridad.
Permanecer en la naturaleza de Alaya
La siguiente frase es ‘Permanece en la naturaleza de Alaya’. Alaya es traducida normalmente como ‘consciencia fundamental’ o ‘depósito de consciencia’. Está relacionada con el yogacara o la filosofía idealista del budismo. Normalmente, nosotros poseemos seis consciencias: la visual, la auditiva, la olfativa, la consciencia gustativa, la táctil, el cuerpo y la sexta, a la cual nos referimos como mente.
Luego tenemos la séptima consciencia conocida como nyon yid en tibetano, la cual produce la fijación dualista: yo y los otros. Produce la situación esquizoide de ‘yo y los otros’ la cual produce ignorancia. De alguna manera es como muy nublada. También, al mismo tiempo, esta coordina a todos los seis sentidos, trabaja con los sentidos en un formato particular de modo que no nos enredemos.
Bajo todo eso está lo que conocemos como Alaya, la consciencia colectiva o el inconsciente. Es algo que todo ser posee, no es particularmente ‘mi’ consciencia o ‘tu’ consciencia, es más bien totalmente abarcante, colectiva, pública, por decirlo de alguna manera.
De modo que nosotros proyectamos cosas al mundo a través de las seis consciencias y la séptima coordina todas esas cosas, por lo que permanecer en la naturaleza de Alaya significa simplemente estar sin hacer ningún tipo de distinciones, sin evaluar ni juzgar las cosas; no involucrarse con los pensamientos discursivos y crear fracturas psicológicas de yo, mi, mío, tu, tuyo, etcétera. Esto está conectado con la meditación sentada, nosotros no tenemos que evaluar las cosas, no tenemos que juzgar las cosas, podemos simplemente reposar en la naturaleza de Alaya.
El enviar y el tomar debe ser practicado alternativamente
Hasta ahora en nuestras vidas, hemos venido tratando de poseer todo lo que es bueno y sensible. Hemos venido tratando de poseer todo lo que nos resulta atractivo, nunca hemos podido decir ‘Quiero desprenderme de esto’. Nunca hemos tenido el suficiente coraje como para decir ‘Puedo desprenderme de mi cordura’, ‘Puedo desprenderme de mi riqueza’ o de lo que sea.
En este caso, en la meditación de la que estamos hablando ahora, estaremos simplemente sentados, simplemente meditando. Cuando expiremos, simplemente expiraremos nuestra cordura y las cosas que apreciamos y nos gustan, simplemente las expiramos para beneficio de otros. Lo que estamos haciendo aquí es que estamos tratando de ir más allá de nuestro pequeño mundo al cual hemos rodeado de rejas por todas partes. De hecho, estamos tratando de tomar parte en todo el mundo.
Estamos tratando de compartir lo que tenemos con otros al mismo tiempo. Cuando inspiramos, tomamos toda la neurosis y la contaminación que existe en el mundo. Asumimos todas esas cosas y de hecho nos regocijamos en poder hacerlo. Le damos la bienvenida a esas cosas, esas cosas no son rechazadas. En resumen, todo lo que es bueno, agradable y placentero es enviado fuera y todas las negatividades, todas las cosas que normalmente pensamos que son basura, son asumidas al inspirar. Expiramos cordura y todas las cosas buenas e inspiramos neurosis y todas las cosas malas.
Tres objetos, tres venenos y tres semillas de virtud
Los tres objetos son el amor, la agresividad y la ignorancia. En cuanto al objeto del amor, los textos mahayana y los maestros dicen que el objeto de nuestro amor son nuestros padres, de modo que aquí, usted debe pensar a todos los seres sintientes como si fuesen su propia madre. Sin embargo, pienso que esto pudiese tener un efecto negativo en los Occidentales. Normalmente, tan pronto como comenzamos a gatear, los seres humanos decimos ‘Yo puedo valérmelas por mí mismo; no necesito de mis padres ¡Suéltame!
De modo que, en este caso, no tiene necesariamente que ser nuestra madre en particular, pudiese ser cualquier persona que pensamos como nuestro objeto de amor, cualquiera cuyas cualidades de hecho apreciamos.
El objeto de la agresividad lo constituyen las situaciones negativas, los seres malos y nuestros enemigos. Luego tenemos el objeto de la ignorancia como nuestra actitud ante una lata de cerveza vacía en el camino, o ante algunos extraños con los que nos cruzamos en la calle. Simplemente los ignoramos, no les prestamos atención. De modo aquí, todos esos objetos son tomados en cuenta, debemos pensar en esos objetos y ver cómo nos relacionamos con ellos.
Vemos cómo nos relacionamos con la persona que amamos tanto, vemos por qué los amamos tanto. Al mismo tiempo contemplamos la otra persona quien pensamos es terrible y monstruosa. Contemplamos por qué queremos evadirlos, atacarlos o retirarlos de nuestra vista. Luego vemos al extraño que está caminando en la calle, alguien con quien nos pudiésemos topar en cualquier esquina, alguien que no es particularmente interesante, alguien a quien podemos ignorar. De modo que contemplamos todas esas situaciones y vemos la forma en la que nos relacionamos con ellas.
Posteriormente podemos invertir las posiciones y tratar de generar cierta forma de amor hacia el enemigo, podemos ver que la persona que amamos tiene algunos defectos, ellos no son perfectos, y por qué el extraño debe ser diferente de los otros dos, por qué debemos ignorarlos. Con todas esas cosas nos relacionamos alternativamente en la meditación sentada.
El por qué de todo eso reside básicamente en que nadie es totalmente malo, nadie es completamente terrible. Nadie es tan bueno, tan fantástico, y tan digno de ser amado, ni nada de eso. Desde ese punto de vista, nadie es ignorable. Un extraño con el que se tope en una esquina, con el tiempo pudiese llegar a convertirse en su amigo, o esa persona pudiese volverse su enemigo.
Existen toda clase de posibilidades porque los que pensamos como amigos o enemigos o ignorables, son simplemente nuestras propias actitudes o nuestra forma de ver las cosas en vez de constituir expresiones de ellos mismos como siendo amigos, enemigos o extraños.
De modo que los tres venenos son pasión, agresividad e ignorancia. Las tres semillas de virtud son la ausencia de pasión, de agresividad y de ignorancia. No tenemos necesariamente que ver a las personas como amigos, enemigos o extraños a nivel emocional. Todos ellos tienen sus propias virtudes y su propia bondad intrínseca y estaría bien que podamos apreciarlo.
Que pueda yo recibir todos los daños; que todas las virtudes vayan a los demás.
Pienso que esta frase es bastante directa. Cada vez que nos sintamos felices e inspirados y comencemos a darnos palmadas de felicitación en la espalda por sentir que somos tan fantásticos, debemos dar ese crédito a otros, no debemos ser nosotros quienes asumamos el crédito sino los demás. Al mismo tiempo debemos pensar que toda la negatividad debe caer sobre nosotros. De modo que, resumiendo: ganancia y victoria van a los demás y derrota y todo el resto de eso viene hacia nosotros.
Cuando el mundo está lleno de maldad, toda la negatividad debe ser transformada en el estado búdico.
Esto significa que cuando tenemos problemas de carácter social, problemas nacionales, problemas financieros, esas cosas no son particularmente vistas como obstáculos en nuestro camino, sino más bien como combustible para nuestro propio estado despierto de mente. Búdico simplemente significa ‘estado despierto de la mente’.
Esas situaciones pueden ayudarnos. Si nos volvemos neuróticos acerca de las cosas que están pasando en el mundo, mientras más tratemos de distanciarnos de esas cosas, mientras más nos dejemos atrapar por nuestros dilemas, menos posibilidades tendremos de sacar algo de la situación. Desde este punto de vista, mientras más obstáculos tenemos, más capaces nos volvemos de lidiar con las situaciones.
En Tíbet se dice que si un rey se convierte en refugiado morirá de hambre porque nunca ha sabido cómo relacionarse con los obstáculos, de modo que cuando se encuentra desposeído, no puede trabajar, no puede hacer nada, no puede obtener un trabajo, nunca tuvo que relacionarse con esa clase de situaciones, lo más probable es que muera.
Desde este punto de vista, nos podemos relacionar con los obstáculos como situaciones que nos pueden conducir a volvernos más capaces de relacionarnos con las diferentes situaciones de la vida.
Desde este punto de vista, pueden ayudarnos a despertar, se convierten en combustible para el estado despierto de la mente.
Dirigir toda la responsabilidad hacia si mismo.
Normalmente, cuando sucede algo, siempre responsabilizamos a otros. Es su culpa, o la de ella. Es el mundo, es este país, es culpa del profesor, es culpa de los padres, etcétera, pero en este caso, ubicamos la responsabilidad en nosotros mismos.
El punto interesante aquí es que normalmente nosotros comemos la misma comida, hacemos las mismas cosas, y andamos por los mismos lugares que otras personas. Ellos pueden manejarse apropiadamente y da la impresión de que no tienen ninguna clase de problemas, mientras que, a nosotros, al mismo tiempo, se nos presentan toda clase de problemas. Cada vez que nos encontramos involucrados en alguna situación desagradable, en lugar de llegar a conclusiones precipitadamente de que alguien es responsable de eso, tenemos que observarnos a nosotros mismos, ver cómo se produjeron esas situaciones y hasta qué punto somos responsables de ellas.
Dirigir toda la responsabilidad hacia nosotros mismos significa que asumimos el crédito de la responsabilidad. Toda la carga de la responsabilidad debe estar en nosotros en lugar de estar sobre otras personas.
Estar agradecido a todos.
Hagan los que hagan los demás, ya sea que se muestren agresivos o difíciles, eso debe ser considerado como muy buenas noticias. Es debido a esas personas que nosotros podemos practicar paciencia, que podemos entender cómo reaccionamos y respondemos a esas situaciones, que podemos ver cómo surge nuestra agresividad, nuestra pasión, nuestra ignorancia.
Todas esas cosas sólo pueden suceder cuando hay alguien detrás que las incentive. Si no tenemos un espejo no podemos vernos. Ellos constituyen el espejo. Debemos estar agradecidos en lugar de mostrarnos rígidos y distantes, debemos apreciar el beneficio de que tales situaciones se nos presenten de modo que podamos trabajar en ellas en lugar de rechazarlas.
Esta actitud no es vista como algo masoquista. ‘Quiero sufrir asumiendo los problemas y regocijándome en ello’. No. Sin embargo, es cierto que en este caso estamos haciendo algo que nunca habíamos hecho en el pasado, estamos asumiendo las responsabilidades, todos los problemas y además estamos dispuestos a desprendernos de nuestra cordura, de nuestro placer, de nuestra bondad y brindárselos a otros. Nos gustaría compartir todo eso con el mundo entero.
Al hacerlo, la distinción entre nosotros y los demás se desdibuja y la sensación de poseer, de territorio propio, de lo ‘mío’, y la sensación de ‘yo’ comienzan igualmente a desdibujarse y perder significado. Podemos pedir una taza de té, podemos pedir cualquier cosa de una manera mucho más gentil y sensible. No tenemos por qué ser agresivos o apasionados en la manera en que nos relacionamos con otros. Este es el punto básico.
La mayoría de los problemas surgen de ver a los demás como amenazadores. Tan pronto como vemos extraños atravesando nuestro territorio, comenzamos a volvernos más defensivos. En este caso en particular, -metafóricamente hablando- nos estamos convirtiendo en los extraños y los extraños se están convirtiendo en nosotros.
De modo que, de cierta manera, estamos invirtiendo posiciones. Todo se reduce a cómo poder convertirnos en otros y asumir todos sus problemas y neurosis y obtener al mismo tiempo alguna ganancia de eso. Es algo que funciona pues muchos seres en el pasado ya lo han hecho. Todas esas cosas han funcionado. Ellas funcionan.
Necesitamos desarrollar una fuerte convicción en esas prácticas, de otro modo, ellas tan sólo se convertirán en problemas para nosotros, nos volvemos neuróticos acerca del tomar los problemas de los demás y terminamos pensando que estamos perdiendo algo ‘Yo estoy poniendo toda mi energía y cordura en esto y ahora me estoy quedando sin nada. Debo estar volviéndome más neurótico y empobrecido’.
Psicológicamente pudiese causar toda clase de problemas, pero si abandonamos el aferramiento a lo que sea que esté sucediendo en el momento y al mismo tiempo compartimos nuestra cordura y nuestra neurosis, entonces puede funcionar. De modo que eso es lo que haremos. Estaremos pensando de qué manera vamos a estar enviando nuestra cordura y sano juicio a alguien que no nos gusta.
Podemos enviar nuestro aprecio, nuestro amor y nuestra cordura a alguien que deseamos rechazar, a alguien a quien deseamos decirle algo como ‘Fuera de aquí. No quiero verte más, no haces otra cosa que traerme problemas’. O lo que sea, y al hacerlo, pienso que podremos obtener una perspectiva diferente de esa persona. Nadie es verdaderamente terrible, nadie es realmente fantástico, incluso una persona que no nos gusta puede tener toda clase de habilidades.
Normalmente tenemos la tendencia a mirar las negatividades a través de nuestras propias proyecciones, exageramos pensando que esa persona es un monstruo, que ella o el son seres malignos, pero es tan sólo nuestra forma de ver a esa persona en particular. Pudiésemos ver a esa misma persona desde otro ángulo desde donde quizás pudiésemos apreciar sus sensibilidades, su decencia o creatividad. Nadie es 100% malo. Este es el punto básico aquí.
Por otra parte, nadie es 100% valioso como para perder la cabeza por el (o por ella). Nadie es tan digno de ser amado(a) como para volvernos locos pensando que son un regalo de Dios o algo por el estilo. Ellos no son tal cosa. Nadie es perfecto a menos que sean Buda. Desde el punto de vista de la neurosis, incluso los amigos no son vistos como totalmente amigos, y los enemigos no son vistos como totalmente enemigos. No tenemos que volvernos neuróticos acerca de eso y ser extremistas rechazándolos como totalmente inservibles o lo que sea. Alguien más pudiese apreciarlos, y de hecho así es.
De modo que eso es lo que haremos. Expiraremos toda la cordura y la bondad que poseemos e inspiraremos toda la contaminación, toda la negatividad, toda la guerra, y todo el resto. De alguna manera nos estamos volviendo más adaptables, es en verdad una estrategia de guerrero, podemos asumir la neurosis de otras personas. Lo estamos haciendo y nadie más ha hecho eso. Pienso que es extremadamente inteligente y heroico desde ese punto de vista.
Preguntas y respuestas
Pregunta ¿Podría ampliar un poco el que dice “Ver todo como búdico”?
Rimpoché: Cuando usted tiene un proyector de cine y cosas siendo proyectadas en la pantalla, si usted mira el proyector, todo el asunto que ha sido proyectado en la pantalla se torna menos significativo. Siendo que nosotros proyectamos cosas en los demás, si miramos al que proyecta, este comienza a verse de otro modo. Este es el punto básico. De manera que lo que básicamente estamos diciendo es que quizás hay agresividad y toda clase de cosas llegándonos de otros, pero al mismo tiempo, también muchas de estas cosas salen de nosotros.
Si se trata de una situación agresiva, entonces la estamos haciendo aún más agresiva, engrandeciéndola, complicándola. En tales situaciones, si hay una proyección por parte nuestra y agresividad llegándonos de la otra persona, eso podría verse como algo con lo que podemos relacionarnos. Es sólo relacionándonos con la agresividad, la pasión y la ignorancia que nos llega de otras personas, que podemos, de hecho, trabajar en nosotros mismos. De no haber mensajes llegándonos de otros, no sabríamos cómo relacionarnos con esas situaciones. Este es el punto básico.
Pienso que es por eso que la forma de vida del bodhisattva no es algo particularmente practicado en los himalayas o en las montañas cuando estás en soledad. Es muy fácil pensar que todo está muy bien cuando se practica de ese modo. Usted pudiese pensar que está practicando paciencia y generosidad y decirle a otro: “Márchate por favor, no me molestes, yo voy a hacerlo solo”.
Pero eso no funciona. Solamente teniendo gente a nuestro alrededor es que nosotros podemos practicar. Hay muchas cosas que sólo podemos practicar cuando otras personas nos provocan. El asunto es que la gente nos provoca mientras nosotros continuemos pensando que la gente nos provoca. Si les damos cierta clase de respuesta ellos van a continuar con más provocación porque estamos respondiendo y reaccionando de una manera en particular. Van a sentir placer si nosotros nos sentimos heridos o contrariados. Por otra parte, esa misma persona pudiese comenzar a ver la futilidad, la inutilidad de provocarlo de ese modo porque usted no está reaccionando ni respondiendo a su agresión.
Pregunta: Con la mayoría de las personas, nos sucede que no las amamos en realidad, pero tampoco realmente las odiamos, es como si las amas hoy y mañana las detestas. ¿Cómo lidiar con eso?
Rimpoché: Esa es precisamente la situación con la mayoría de las personas y también es precisamente de lo que estamos hablando. Amamos a alguien cuando demuestra su honestidad, cuando expresa su genio, su creatividad y sensibilidad, y comenzamos a odiar a esa misma persona cuando expresa su monstruosidad y su agresividad.
Cuando esa persona muestra sus negatividades, entonces comenzamos a odiarla. El punto básico aquí es que podemos ver que esa persona puede tener esas dos cualidades. Ya se trate de agresividad o de algo amoroso, estos no son vistos como problemáticos. Usted está viendo todo el asunto objetivamente. Normalmente tendemos a quedarnos atrapados en la situación. Cuando alguien es amoroso, el o ella se vuelven como imanes hacia los que nos sentimos atraídos. Se necesita cierta clase de objetividad y distancia, poder ver todo el asunto de manera objetiva en lugar de seguirle el juego a la otra persona.
Pregunta: ¿Cómo trabajar con la indiferencia? Algunas veces al tratar de no sentir un sentimiento de amor o de odio muy fuertes, uno siente indiferencia, pero esto es probablemente peor.
Rimpoché: Indiferencia es también el mismo asunto. La persona hacia la que usted tiene una actitud neutral también tiene sus cualidades positivas y sus cualidades negativas. Ellos no deben ser rechazados porque simplemente los encontremos poco interesantes. Todo ser humano tiene alguna clase de buena cualidad, desde este punto de vista, nadie debe ser rechazado. Nadie es tan completamente malo que debamos darle una patada y tirarlo por la basura o rechazarlo o ignorarlo completamente.
Pregunta: Me pregunto cómo poder diferenciar de manera subjetiva entre el apego y la indiferencia.
Rimpoché: El apego consiste en tener cierta clase de aprecio básico general de lo que ellos son, no desde un punto de vista neurótico, sino simplemente apreciarlos por ser seres humanos que despliegan tales energías de modo que nosotros podamos cultivarnos y volvernos cada día más capaces. Es sólo cuando ellos presentan esos problemas que nosotros podemos trabajar, podemos volvernos más capaces y desarrollar nuestra propia habilidad para manejar diferentes situaciones.
Si los obstáculos no se nos presentaran a nosotros a través de otras personas, entonces no podríamos hacerlo porque no tendríamos la experiencia. Si alguien tiene mucha experiencia y habilidad para lidiar con tales cosas dentro de un entorno en particular, es debido a que conoce todas las curvas y rincones, conoce todos los inconvenientes y los obstáculos.
De modo que tiene una mayor habilidad para lidiar con esas cosas. Aquí tenemos una situación similar. Esa persona tiene esa inteligencia o habilidad porque ha atravesado todos esos obstáculos y debido a eso las cosas ya no le molestan, no le inquietan. Puede relacionarse inmediatamente con esas situaciones. Tan pronto como dejamos de ver los obstáculos como obstáculos, comenzamos a tener otra perspectiva.
Pregunta: Me siento algo confundido tratando de entender el concepto de Alaya o consciencia fundamental. ¿Podría explicarlo un poco más?
Rimpoché: Alaya es un equivalente de lo que se conoce como conciencia colectiva, o inconsciente colectivo. Es algo que está presente en cada uno de nosotros y también en el universo. Desde esta perspectiva, incluso todo el mundo puede ser visto como una proyección de nuestra propia mente, como producto de nuestra propia mente; el mundo existe tan sólo porque nosotros tenemos que referirnos constantemente a nuestros propios recuerdos del pasado.
Cuando miramos una mesa, la vemos como una mesa ¿Por qué? Porque en el pasado hemos tenido la experiencia de haber visto una mesa, y no nos confundimos entre una persona y una mesa porque tenemos también el recuerdo de haber visto a una persona.
Es por eso, que, desde un punto de vista idealista, el mundo es visto como una proyección de nuestra propia mente, debido a que no es otra cosa que nuestras memorias de situaciones pasadas. El mundo es visto como nuestra propia experiencia onírica.
Incluso en sueños, las cosas que usted experimenta son extremadamente reales y algunas veces usted atraviesa toda clase de estados mentales emocionales, esas cosas son muy reales. De modo que no hay garantía de que haya tal cosa como ‘el mundo real’. Puede que todo sea simplemente producto de nuestra propia mente porque nos estamos refiriendo a nuestras memorias previas en vez de ver el mundo tal cual es. Cuando hablamos acerca de la mesa, la persona o la casa, siempre estamos haciendo referencia a cierta clase de experiencia del pasado.
Consciencias diferentes también se relacionan con cosas diferentes. El trabajo de la consciencia del ojo es tan sólo el de percibir cosas visuales. Cuando vemos azul, vemos azul. Cuando vemos rojo, vemos rojo. Si estamos mirando una alfombra muy colorida vemos esos diferentes colores sucesivamente, o cronológicamente. Todas esas impresiones del pasado permanecen en la consciencia fundamental o Alaya.
Si Alaya no existiese entonces no podríamos tener ninguna clase de recuerdos del pasado porque la consciencia ordinaria es momentánea. Nos volvemos conscientes de una pared, nos volvemos conscientes de una persona, nos volvemos conscientes de tomar te, de comer la comida, etc. La memoria de imágenes está grabada en la consciencia fundamental de cada ser. Allí es donde reposan las huellas kármicas.
Pregunta: Rimpoché, tengo una pregunta relacionada con la dispersión en la meditación. Sospecho que la mayor parte de mis meditaciones consisten en o bien estar siguiendo los pensamientos o en estar ausente. Aprender a enfocarnos, a mantenernos centrados y prestar atención ¿o es acaso estar ausentes algo provechoso?
Rimpoché: De hecho, no creo que eso importe. No me parece que ese es el problema. De cierta manera pienso que eso está bien. No lo veo como problema a menos que usted se encuentre somnoliento, con la mente embotada, pesada, con poca claridad. Aparte de eso, no hay problema.
Pregunta: Pero tampoco parece conducirnos a la concentración.
Rimpoché: Es importante tener claro que cuando hablamos de estar centrados no nos estamos refiriendo a que usted tiene que concentrarse y estrechar su mente. Concentrarse, estar centrado o conscientemente atento en este caso quiere decir que usted simplemente se identifica con su respiración, usted se vuelve su respiración. Cuando el aire sale, usted sale. Cuando el aire entra, usted entra.
Simplemente identifíquese con el aire que sale y que entra un 100%. De modo que en el fondo usted no está concentrándose en el aire que sale y que entra, ¿lo ve? Mucha gente hace eso, pero pienso que eso conduce a algunos problemas porque comienzan a tener algo a que aferrarse. Allí está usted observando su respiración salir y entrar. Ese que está observando también es cierta clase de pensamiento que aún está por allí. Pienso que salir con el aire y entrar con el aire es mucho más fácil. Cuando el aire sale el ego también sale en cierta forma y también en cierto sentido.
Pregunta: ¿Es la experiencia de shámata diferente para cada persona?
Rimpoché: Pienso que sí, al principio. Personas diferentes se relacionan de manera diferente con diferentes cosas y también tienen diferentes problemas que emergen en sus meditaciones. De modo que ciertamente difieren.
Pregunta: Eso sucede a nivel de principiante. ¿Qué sucede cuando están más avanzados?
Rimpoché: Pienso que entonces hay una cierta clase de patrón general que todos siguen.
Pregunta: Pero eso no se puede explicar. Uno no puede realmente hablar acerca de eso.
Rimpoché: Ese es todo el asunto. Ese es el punto básico. Usted no está supuesto a hablar acerca de su experiencia de meditación y, por otra parte, ésta es inexplicable. Si alguien se la pasa hablando acerca de su experiencia meditativa, acerca de explosiones cósmicas, de esto y aquello, es muy probable que nada de eso haya sucedido, y de haber sucedido, estaba simplemente alucinando. Si usted lee cualquier texto de meditación o las autobiografías de lamas, usted encontrará que la experiencia de la meditación es algo inexplicable. Usted no puede explicar lo que es o lo que sucede.
Pregunta: Sin embargo, hay un cierto patrón general…
Rimpoché: Si. Definitivamente. Meditación es una experiencia holística. Si usted dice que la meditación es de esta manera o de esta otra, usted está hablando tan sólo acerca de un pequeñito rincón de lo que usted experimenta. Si trata de entretener ese pensamiento, entonces la experiencia de la meditación se vuelve un asunto del pasado. ‘Yo tuve esta fantástica experiencia meditativa el año pasado cuando estuve en India’, pero no puede hablar acerca de la meditación como algo que constituye una experiencia que marcha hacia delante. Eso se torna en un problema.
Una de las razones por las que no se habla acerca de la meditación es porque tan pronto como usted habla acerca de la experiencia meditativa, usted la ha abordado como cierta clase de asunto que le pertenece. Su ego se está ocupando de ella al decir “Bien, aquí está mi experiencia meditativa y voy a aferrarme a ella porque podría perderla”.
Tan pronto como usted comienza a aferrarse a la experiencia meditativa ya la ha perdido, allí lo que queda es tan sólo un rastro de ella.
Pregunta: ¿Qué hay del caso que tenemos aquí de un maestro y un estudiante? Personalmente, siento que necesito una guía. Ayer necesitaba una guía. Pero si no puedo hablar acerca de la experiencia en sí, ¿cómo obtener una guía o cómo saber cuando vamos en la dirección correcta? Quiero decir que puede que yo esté alucinando cosas que están pasando en mi meditación.
Rimpoché: Siento, que si no hay problemas visibles que vayan a crear cierta clase de impedimento en su práctica o apartarlo de la meditación completamente, entonces no pienso que cualquier otra experiencia pueda ser un problema. No pienso que usted deba hablar acerca de esos problemas con nadie, simplemente continúe haciendo la práctica.
Si usted tiene problemas reales, entonces usted puede hablar acerca de esas cosas. Los pensamientos y los conceptos que surgen en su mente son explicables, ellos pueden ser verbalizados, pueden operar en la esfera de la verbalización. Más allá de eso, no pienso que sea necesario hablar acerca de nada en particular.
Existen guías o instrucciones de las que ya hemos hablado. Los seis obstáculos, los ocho antídotos y las nueve etapas de Shámata. Esas enseñanzas son impartidas precisamente por esa razón. Pero si usted trata de celebrar su experiencia meditativa con alguien, entonces no sucede.
Pregunta: ¿Podría usted decir algo acerca del temor a la locura? Parece ser que el miedo es muy probable que pueda surgir.
Rimpoché: Pienso que de hecho ese es el caso. Esa es la expresión del ego. Es por eso precisamente que los budistas hablan acerca de la noción de la ausencia de ego. Si ‘ego’ existiese, no habría temor de volverse loco, miedo a la inseguridad, o miedo a perder contacto con la realidad. De hecho, esas cosas son expresiones de la no-existencia de ego. Si usted tiene un ego y este es real, entonces no hay necesidad de sentirse inseguro o temer la locura. Es debido a que nosotros no existimos realmente como individuos con un ego individual, que nos aferramos a eso, que tenemos este temor de volvernos locos.
Algunas personas experimentan ese temor mientras practican meditación. Ellos sienten que de cierta manera ellos van a perder contacto con la realidad. Ese temor es la creación del ego, tanto la esperanza como el temor son problemáticos en la meditación. Usted tiene ambos, la esperanza de ganar algo en la meditación y el temor de perder contacto con la realidad y volverse loco. Emergen toda clase de posibilidades cuando usted hace la meditación. Cualquier cosa puede pasar.
Muy bien, ahora quizás podríamos hacer algo de meditación. Si ustedes tienen problemas o si hay algo acerca de lo que le gustaría hablarme, por favor siéntanse bienvenidos. No estoy sentado aquí particularmente como un dictador de algún tipo tratando de imponer diferentes reglas y normas en ustedes. Yo voy a aprender tanto de ustedes como de cualquier otra persona.
De modo que, de hecho, el tráfico va en ambos sentidos, ustedes están aprendiendo algo de mí y yo estoy aprendiendo algo de ustedes. Así que ahora podemos hacer algo de meditación. Simplemente inspiramos toda la negatividad y la contaminación y expiramos toda la cordura y bondad, todo lo que es apreciable y amado. Simplemente manténganse haciendo eso utilizando la respiración como un vehículo o medio para la práctica.
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