2. Atención, conciencia y discernimiento

Sobre la meditación

Curso presencial inspirado en extractos de enseñanzas de la Upasika Kee Nanayon

Sábado 27 de enero, 2024

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez

¡Tashi Delek para todos!

Las Cuatro Contemplaciones que orientan la mente hacia la liberación

Acompañemos nuestras palabras de una profunda consciencia de su significado

y de la importancia de aplicarlas a nuestras vidas.

La preciada existencia humana

Esta preciada existencia humana, tan favorable para la práctica del dharma, es difícil de obtener y se pierde fácilmente. En este momento, debo hacer de esto algo significativo.

Impermanencia

El mundo y todos sus habitantes son impermanentes, en particular, la vida de cada ser es como una burbuja de agua. Es incierto cuándo moriré y me convertiré en cadáver. Como es solo el dharma lo que me asistirá en ese momento, debo practicar ahora con diligencia.

Karma. Causa y efecto

Al morir no hay liberación y el karma asume su rumbo. Como soy yo quien crea su propio karma, debo por lo tanto abandonar toda acción perjudicial y dedicar siempre mi tiempo a las acciones beneficiosas. Con esto en mente, debo observar a diario el flujo de mi mente.

Los defectos del samsara

Tal y como un festín antes de que el verdugo me conduzca a mi muerte, las propiedades, los placeres y las posesiones del samsara me causan continuos tormentos a través de los tres sufrimientos. Debo eliminar todo apego y esforzarme por lograr la iluminación.

 

 

1.

Palabras iniciales

C. Brindémonos ahora unos minutos de silencio, para ayudarnos a ubicarnos aún más, física y mentalmente aquí donde estamos ahora.

En cuanto al cuerpo, tratemos de sentarnos cómodamente con las piernas cruzadas, la espalda derecha y el torso ligeramente hacia atrás. Las palmas de las manos pueden reposar sobre los muslos, empujamos la barbilla un poquito hacia adentro, pegamos la lengua suavemente contra el paladar y mantenemos los ojos entonados.

Cuando estamos sentados sobre una silla, no es recomendable recostarnos sino, por el contrario, sentarnos hacia el borde delantero del asiento y colocar las plantas de los pies sobre el piso. Esto nos ayuda a mantener la espalda recta. 

Con respecto a la mente, ubiquémonos en el momento presente.

Para hacerlo es necesario que dejemos todo pasado atrás; lo que estuvimos haciendo antes de venir, lo que vimos anoche en la televisión, las relaciones familiares, los problemas laborales, etc.

El futuro tampoco tiene por qué estar aquí. Descartamos todo entretenimiento con planes futuros, sean diligencias pendientes o el gran negocio que estamos por hacer, o la película que queremos ir a ver. Ni pasado ni futuro tiene nada que hacer aquí.

25 minutos de práctica centrando la atención en la respiración

2.

Vamos cambiando

A medida que tu investigación interior penetra hasta niveles cada vez más sutiles de la mente, te vas volviendo más y más calmado y reservado en la misma forma en que las personas se tornan más circunspectas a medida que van creciendo, comienza diciendo la Upasika el día de hoy.

C. Es importante tener esto en cuenta porque constituye un signo de que estamos haciendo la práctica de la meditación de manera apropiada. Se va dando todo un proceso de transformación interior que modifica en cierta forma nuestros patrones más burdos de conducta.

Continúa diciendo, tus niveles de atención y consciencia y tu capacidad de discernimiento tienen que mantenerse madurando a fin de entender lo que está bien y lo que no, lo que es verdadero y lo que es falso en cualquier cosa que surja. Eso será lo que te permitirá aflojar, dejar que las cosas sean, dejarlas ir y lograr liberación, y eso será lo que va a hacer que tu vida en la verdadera práctica del dharma fluya naturalmente.

De otro modo, te engañarás alardeando de cuántos años llevas practicando meditación y eventualmente te encontrarás a ti mismo peor que antes, con las oscuraciones llameando.

Si esta es la forma en la que vas, terminarás dando tumbos sobre tus talones hacia el fuego, porque, cuando alzas tu cabeza lleno de orgullo, corres hacia las llamas que ya están ardiendo dentro de ti mismo.

C. Todo esto que ha expuesto la Upasika en estos últimos párrafos es sumamente importante porque muchas veces podemos llegar a pensar, que hacer o decir algo es inofensivo, pero no vemos, como lo ha señalado ella, que estamos siendo engañados por nuestras propias oscuraciones que siempre están tratando de hacernos hablar y alardear.

Debemos ser muy cuidadosos al hablar, y no sólo al hablar, sino, también, más importante aún, me parece, al hablarnos a nosotros mismos, es decir, al pensar, porque podemos alardear simplemente pensando y regocijándonos en haber logrado esto o aquello en lugar de cultivar la humildad para contrarrestar la arrogancia.  

Practicar significa: utilizar el fuego de un estado mental alerta, atento y consciente y el discernimiento, para contrarrestar y apagar los azotes de las llamaradas de las aflicciones mentales, dice la maestra Upasika Kee Nanayon, porque el corazón y la mente están ardiendo con oscuraciones y cuando utilizamos el fuego de mindfulness y el discernimiento para apagar el fuego de las aflicciones, la mente puede enfriarse.

Haz esto, nos pide la Upasika, siendo cada vez más honesto contigo mismo, sin dejar una apertura para que el oscurecimiento y las ansias se insinúen para asumir control. Tienes que estar alerta. Ser circunspecto. Tienes que ser inteligente con ellos.

¡No te permitas ceder ante ellos! Si caes debido a cualquier argumento con el que puedan surgir, eso quiere decir que tu estado de atención, consciencia y discernimiento son débiles todavía.

Ellos te llevarán por la nariz quemándote con su fuego justo allí frente a tus propios ojos y aún así ¡sigues abriendo la boca para alardear!

C. Me gustaría que nos brindásemos unos minutos para explorar y contemplar nuestro propio comportamiento bajo la luz de las enseñanzas que acabamos de escuchar.

¿Qué tan honestos somos con nosotros mismos? ¿Estamos realmente dedicando los niveles de atención, consciencia y discernimiento a cada momento?

¿Están las emociones negativas, esos estados emocionales alterados, -que bien pueden manifestarse a través de una excitación, de un exceso de actividad, de una latente intranquilidad que identificamos como eficiencia- presentes a diario en nuestras vidas?

¿Podemos honestamente identificar en nosotros mismos lo opuesto a todo esto, a la ausencia de paz, de recogimiento interior, de compostura, de quietud?

¿Podemos acaso identificar una tendencia negativa específica que siga alardeando de su presencia en nuestra mente, aunque no lleguemos necesariamente a exteriorizarlo?

De modo que, mira a ver que reservas tienes dentro de ti, dice ahora la Upasika. Toma nota de cada aspecto, porque todo, correcto o no, verdadero o falso, yace dentro de ti. No los puedes encontrar fuera. Las cosas dañinas que la gente pueda decir acerca de ti son nada comparadas con el daño causado dentro de ti cuando los oscurecimientos arden y te devoran con sus llamas, cuando tu sensación de “mi” y “mío” levantan la cabeza.  

Participación

3.

Toma nota de lo que hay dentro de ti.

C. El siguiente, es un párrafo muy contundente; debemos prestar toda nuestra atención y asumir sus palabras como algo que nos está diciendo a cada uno de nosotros individualmente, porque así es.

Es tan sólo cuando abordamos las enseñanzas de este modo que obtenemos los beneficios de una mayor comprensión y las podemos aplicar a nuestra vida diaria. 

La Upasika dice lo siguiente: Si no llegas realmente a tomar esto en serio, no hay forma de que tu práctica del dharma pueda liberarte de la gran masa de sufrimiento y estrés.

Puede que logres adquirir un poquito de conocimiento y dejar atrás algunas cosas, pero la raíz del problema seguirá estando enterrada en las profundidades. De modo que tienes que sacarlas.

No puedes relajarte después de breves episodios de ecuanimidad y vacuidad. Eso no logrará nada porque los oscurecimientos y las fermentaciones mentales yacen en el fondo de la personalidad, así que tienes que utilizar la atención consciente y el discernimiento para penetrar a fondo y llevar a cabo un profundo y exhaustivo examen.

Sólo entonces obtendrás resultados. De otro modo, si permaneces sólo en la superficie, podrás practicar hasta que tu cuerpo se pudra en el ataúd, pero no habrás cambiado nada de tus hábitos básicos.

Aquellos de ustedes, dice, que son escrupulosos por naturaleza, que saben cómo contemplar sus propias faltas, se mantendrán alertas de cualquier signo de orgullo dentro de sí mismos. Tratarán de controlar y destruir la vanidad y presunción en todos lados y no permitirán que estos se hinchen.

C. Personalmente, siempre he querido ser humilde, desde siempre, porque estaba consciente de mi arrogancia, de mi orgullo. Son tan poco atractivos, nos alejan tanto de la gente, y, lo que es peor y que yo ignoraba hasta encontrar el dharma, es cuánto nos alejan de nosotros mismos. La humildad contrarresta el orgullo y la arrogancia, y, contrario a lo que pudiesen pensar algunos, no es signo de debilidad sino todo lo contrario, de fortaleza interior. Practiquen la humildad.

Participación

Los métodos que necesitamos utilizar en la práctica para examinar y destruir los gérmenes dentro de la mente no son fáciles de dominar. Para aquellos que no contemplan cuidadosamente, la práctica, de hecho, puede llegar a incrementar su orgullo, su presunción, su deseo de enseñar a otros.

Pero, si nos orientamos hacia dentro y discernimos los engaños y la falsedad de lo que experimentamos como “yo”, surge un profundo sentimiento de disgusto y desilusión haciendo que sintamos lástima por nosotros mismos por toda la estupidez que llevamos a cuestas, por cuánto nos hemos engañado desde siempre, y por cuánto esfuerzo necesitamos aun aplicar a la práctica.

C. Como practicante del mahayana diría más bien que eso haría que sintamos lástima y también compasión por nosotros mismos por toda la estupidez que llevamos a cuestas, por cuánto nos hemos engañado desde siempre y, por cuánto esfuerzo necesitamos aplicar aun a la práctica. Agregaría la compasión hacia nosotros mismos tan necesaria en esos momentos de contemplación y reflexión. 

De modo que, sea cual sea la angustia y el dolor, cuántas lágrimas corran por sus mejillas, ¡perseveren!, nos dice la Upasika. La práctica no es tan sólo un asunto de buscar placer mental y físico. “¡Que las lágrimas bañen mis mejillas, pero seguiré esforzándome con una vida santa mientras viva!” ¡Esa es la forma en a que debe ser!

No se rindan ante la primera pequeña dificultad pensando, “Es una pérdida de tiempo; lo haré mejor si sigo mis apetitos y oscuraciones”.

¡No pueden pensar de ese modo! Tienen que asumir la posición opuesta: “Cuando me tienten para aferrarme a esto, toma un puñado de esto otro---¡No lo haré! Por muy fantástico que pueda ser el objeto, no caeré en esa trampa.” ¡Haz una firme declaración!

Esta es la única forma de obtener resultados, de otro modo, nunca lograrás trabajar por liberarte porque los oscurecimientos tienen toda clase de trucos bajo sus mangas. Si eres inteligente con un truco, entonces ellos simplemente cambian a otro y después a otro.

Si no somos lo suficientemente observadores como para ver la forma en la que las oscuraciones nos engañan de mil maneras, no llegaremos a saber la verdad en nosotros mismos.

Puede que otras personas nos engañen, que se rían de nosotros, pero los oscurecimientos lo hacen siempre; caemos en su trampa y seguimos enganchados. Nuestra confianza en el Señor Buda es nada comparado con nuestra confianza en ellos. Somos discípulos de los demonios de los deseos permitiendo que nos dirijan y nos lleven cada vez más a fondo en su jungla.

Si no vemos esto por nosotros mismos estamos perdidos en esa jungla mortuoria donde los demonios se mantienen asándonos para hacer que nos retorzamos con deseos y toda clase de angustias. Incluso si permaneces en un lugar con pocas perturbaciones, como por ejemplo un centro del dharma, aun así, estos demonios se las arreglarán para tentarte.

Sólo toma nota de cómo la saliva fluye cuando te topas con algo delicioso, para que tengas que decidir si ser un guerrero o un perdedor.

La práctica requiere que luches contra los oscurecimientos y las apetencias. Permanece siempre en guardia sea cual sea la forma en la que te aborden para seducirte y engañarte. Otras personas no pueden inducirte a seguirlas, pero los demonios de tus propios oscurecimientos y aflicciones pueden hacerlo porque tu tienes confianza en ellos y has consentido en ser su esclavo. Tienes que contemplar cuidadosamente de modo que no vayas a seguir esclavizado y puedas alcanzar total liberación. Desarrolla tu mindfulness y discernimiento, adquiere una clara interiorización, y luego déjalo ir hasta que el sufrimiento y el estrés se disuelvan en todo sentido.

Participación

4.

Alto, mira y déjalo ir

Hemos discutido acerca de la práctica buscando recordarnos a nosotros mismos que debemos mantenernos obteniendo cada vez mejores y mejores resultados. Si no discutimos estos asuntos, dado que estamos tan acostumbrados ser y actuar de ese modo, tenderemos a debilitarnos frente a las fabricaciones mentales.

Entrenar la mente a estar tranquila requiere de mucha circunspección porque la mente es básicamente ingobernable y contraria. No va a estar bajo la supervisión de mindfulness y del discernimiento con facilidad, así que debemos “desarrollar el conocimiento” que la va a mantener bajo control de manera apropiada.

Para lograr que la mente permanezca bajo el control de mindfulness y el discernimiento, debemos “hacer un alto y mirarla”, “hacer un alto y conocerla”. La forma en la que la mente está estructurada y cómo puede ser palpada son cosas difíciles de entender para nosotros porque a la mente le gusta andar por ahí según sus propias fabricaciones mentales. Si queremos sentirla, en y por ella misma, tenemos que someterla a mucho entrenamiento.

Aprender a supervisarla, a lograr tenerla bajo el control de mindfulness y el discernimiento, toma tiempo, y tienes que utilizar tus poderes de observación y evaluación. Si no te mantienes observando y evaluando como parte de tu práctica, pronto la mente se desviará y comenzará a vagar dondequiera que sus preocupaciones la lleven.

¡Pero cuidado, que sus viajes no te proporcionarán nada más que sufrimiento y estrés! No obtendrás nada de eso. La mente simplemente sale a buscar problemas, e, independientemente de si te gustan las cosas o te desagradan, te aferras a ellas y las conviertes en sufrimiento. Los ojos, los oídos, y las otras puertas de los sentidos son puentes que cruza la mente en el momento en que vez cosas, escuchas sonidos o te das cuenta de otros contactos sensoriales.

C. Personalmente, creo, y es producto de mi propia experiencia, que la mejor forma de comenzar el día es haciendo una buena sesión de shámata. Puede que tengamos la disciplina de hacer el ngondro u otra práctica a primera hora de la mañana, pero, incluso antes de iniciar esa práctica, ese compromiso que hemos adquirido con nosotros mismos, recomiendo sinceramente dedicarle unos 45 minutos a la práctica shámata. Shámata, no otra, shámata. ¡Shámata es la reina de las disciplinas! ¡Shámata, nada supera las posibilidades que se abren frente a una mente tranquila y clara.

Pero sucede algo muy sutil y es que eso lo vemos como que estamos regresando al comienzo y la descartamos porque consideramos que nosotros estamos más adelantados, que esa práctica es para principiantes. ¡Precisamente ese pensamiento es el oscurecimiento, el engaño que nos tiene esclavizados y nos impide ver las cosas como son!

Salimos de la práctica e inmediatamente nuestro paso se acelera porque estamos convencidos de que debemos vivir nuestra vida a un ritmo más rápido; también se acelera el ritmo cardíaco y nuestra respiración y terminamos sumergiéndonos en un torbellino de cosas “permitiendo y consintiendo que estas condicionen nuestra forma de vivirlas” cuando debe ser todo lo contrario.

¡Pero no!  ¡Eso no tiene por qué ser así! Debemos decirnos a nosotros mismos ¡eso no va a seguir siendo así porque lo he decidido en este mismo momento! ¡Esa no es la vida que yo quiero seguir viviendo! ¡De ahora en adelante yo voy a fijar el ritmo de mis propios pasos desde la atención consciente y el discernimiento! ¡Nada ni nadie va a imponerme una forma de vida que no quiero seguir viviendo! ¡Ni yo misma!

Participación

5.

Moderación sobre las puertas de los sentidos

C. A continuación, la Upasika Kee hace “la pregunta” que nos hacemos todos:  

¿Cómo puedo ocuparme y ejercer moderación sobre las puertas de los sentidos de modo que permanezcan bajo el poder de mi atención consciente?

C. Seguidamente, y de manera detallada, explica punto por punto, todo el procedimiento. Así que debemos prestar mucha atención y seguir sus palabras entendiéndolas en profundidad. Comienza diciendo que...

1-Tienes que observar los resultados que provienen de mirar y escuchar de manera atenta y consciente.

C. Es decir que, para poder llevar a cabo una apropiada investigación de cómo es que se da o llega a ocurrir lo que llamamos o conocemos comúnmente como una “experiencia”, es necesario e imprescindible, comenzar por estar atentos y despiertos a la vida, tener interés en lo que sucede en nuestra propia mente, interiormente, y a nuestro alrededor; mirar y también escuchar de manera atenta y consciente.

2-Si no usas tus poderes de observación y evaluación, tenderás a prenderte de las sensaciones de aquello que has visto, pensado, o escuchado.

C. ¿De qué nos serviría sólo mirar y escuchar con atención consciente? ¿Qué podríamos lograr si nos quedamos tan sólo ahí? No lograríamos gran cosa salvo hacerlo, pero a nivel de desarrollo de conocimiento y sabiduría, no habría ningún progreso. Seguiríamos sumidos en sufrimientos y estrés, como la Upasika lo recalca una y otra vez. Así que, una vez que miramos y escuchamos atenta y conscientemente, utilizamos nuestros poderes de observación y evaluación para analizar los hechos, porque de otro modo, y aquí viene el tercer punto,

3-Les asignamos etiquetas, fabricamos cosas a partir de ellas y nos enganchamos en esas cosas con amor y odio hasta que nuestra mente se convierte en un tormento.

C. ¿Pueden ver que esto es lo que hacemos todo el tiempo, que vivimos nuestra vida asignándoles cualidades y características a las cosas, a los seres, a los sucesos, a los pensamientos, a todo lo que pasa? Pero lo realmente importante es que, en verdad, nada de eso está sucediendo. Esto es lo que debemos llegar a realizar por nosotros mismos, que nada de esto es cierto, que es tan sólo producto de nuestra intervención en el flujo natural de la existencia. La meditación sentada nos brinda inmensas posibilidades de ver este fenómeno con mucha claridad, por eso, es que debemos insistir en sentarnos y sentarnos cuantas veces diarias nos sea posible.

C. Seguidamente, la Upasika Kee nos recomienda hacer lo siguiente: 

-Observa las sensaciones que surgen en cada una de las puertas de los sentidos, para ver que ellas son tan sólo sensaciones que suceden, sólo eso, puro y simple. No se trata de que nosotros sentimos estas cosas. Por ejemplo, los ojos ven formas, no somos nosotros quienes las están viendo. Simplemente se da la posibilidad de ver formas a través de la conciencia visual, puro y simple.

C. Esto es fundamental; el poder llegar a darnos cuenta de que no somos nosotros los que sentimos todas estas cosas. Si se trata de un dolor físico, por ejemplo, comencemos por identificar el área, la zona donde se está desarrollando el dolor. Ubiquemos la sensación de dolor. Limitémosla a esa zona.

Entonces podremos decir, por ejemplo:  algo está sucediendo en el estómago, porque duele, porque hay una sensación de dolor. Al hacerlo, limitamos el dolor y ese simple hecho da la impresión de volverlo más pequeño que cuando decimos me duele el estómago porque aquí estamos comprometiendo a la totalidad del ser aun cuando no está involucrado como pensamos. 

Regresando al primer punto expuesto por la Upasika, no se trata de que nosotros sentimos estas cosas. Por ejemplo, dice, los ojos ven formas, no somos nosotros quienes las están viendo. Simplemente se da la posibilidad de ver formas a través de la conciencia visual. Puro y simple.

-En ese momento, sigue diciendo, todavía no hay ningún etiquetamiento de lo que se ve como bueno o malo.

-Todavía no hay ninguna clase de fabricaciones mentales siguiendo la sensación del contacto.

-Solo observamos la simple sensación y luego paramos justo ahí para ver las características de la sensación a medida que pasa o es reemplazada por una nueva sensación.

-Nos mantenemos observando el pasar de las sensaciones, observando hasta que vemos que esto es simplemente la naturaleza de los ojos y los oídos: el registrar sensaciones.

-De esa forma no nos aferramos a ellas hasta el punto de hacer surgir sufrimiento y estrés en la forma en que solíamos hacerlo.

C. Propongo que nos brindemos unos minutos para llevar a cabo este ejercicio de observación, donde, luego de la observación de una forma o un sonido, como queramos, paramos justo ahí para ver las características de la sensación a medida que pasa o es reemplazada por una nueva sensación y posteriormente compartimos nuestras experiencias.    

20 minutos para el ejercicio

Participación

Si no miramos cuidadosamente y vemos este surgimiento, paso y disolución natural, tendemos a mezclarlo todo, sigue diciéndonos la maestra Kee Nanayón. Por ejemplo, cuando el ojo ve, tendemos a asumir que somos nosotros los que vemos.

A partir de ahí, las cosas que vemos nos gustan o no, nos proporcionan placer o dolor, y nos aferramos a ellas hasta el punto en que contaminan la mente.

Si no eres verdaderamente cuidadoso y observador, nos recuerda, todo lo que surge a través de las puertas de los sentidos se desarrolla o convierte en fabricaciones mentales y afecta la mente.

Esto trae como consecuencia sufrimiento, porque cada vez que el ojo ve cosas y el oído escucha sonidos, el poder de tus apegos te deja inconsciente de cómo estas cosas simplemente surgen, suceden y se disuelven.

C. Ahora nos plantea la siguiente pregunta: ¿cómo podemos comenzar a separarnos de estas cosas de modo de no seguir apegados a ellas? ¿Cómo debemos ser atentos y conscientes en nuestra forma de mirar y escuchar?

La Upasika Kee dice, que debemos seguir observando la mente para ver que, cuando está presente un estado de atención realmente consciente, en el momento de ver algo la mente puede permanecer neutral; no tiene que estar complacida o disgustada. Si somos conscientes cuando escuchamos sonidos, podemos estar seguros de que la mente no está complacida ni disgustada con los sonidos. Lo mismo es válido con los olores, los sabores, con las sensaciones táctiles, y las ideas.

C. Si llevamos esta consciencia a nuestra vida diaria podremos darnos cuenta de que disminuye nuestra tendencia a ver las cosas de un modo o de otro, simplemente dejamos de hacerlo; también disminuyen los juicios de otras personas y situaciones. Deja de interesarnos. Más bien, lo que nos interesa es poder mantener una mente neutral, y esa mente neutral nos devuelve una imagen más clara de la realidad porque no está condicionada por nuestros pensamientos. 

Ejercicio de 10 minutos

Participación

Tenemos que enfocarnos en la mente, que es el factor a cargo, el punto de partida.

Si ejercemos restricción sobre la mente, entonces eso, de por sí y en sí mismo, mantiene controladas todas las puertas de los sentidos.

Al ver cosas, el ojo estará controlado; el involucramiento al momento de ver se tornará más breve. Cuando los oídos escuchen sonidos, la mente podrá permanecer neutral al enfocarse en estar alerta al surgimiento y la disolución de los sonidos o, en la sensación de sonido a medida que esta va y viene. De otro modo, si no desarrollas esta forma de abordar las cosas, todo se convierte en confusión porque la mente no tiene otra cosa que apegos a las sensaciones y sentimientos hacia sí misma -sobre mi, mío, yo-, haciendo que surjan toda clase de sufrimientos, simplemente por su falta de contención. Esto es algo que todos hemos experimentado.

Ejercicio de 10 minutos centrando la atención en observar que, si ejercemos restricción sobre la mente, eso mantendrá controladas las puertas de los sentidos y, el involucramiento al momento de ver o de escuchar, en este caso, será muy breve. Nos interesa ver la brevedad del involucramiento de la mente al momento del contacto. ¿Entendido?

Participación

6.

La virtud de refrenar los sentidos

La virtud de refrenar los sentidos es un nivel muy refinado de virtud, y también, uno muy útil. Si desarrollas este nivel de virtud, los otros niveles se purifican, pero si no ejerces restricción sobre los ojos, los oídos, la nariz, etc., entonces tus cinco, ocho o diez preceptos no podrán mantenerse firmes y serán mancillados fácilmente.

Si el ojo, que es el puente, no es refrenado, entonces este enfoca su atención afuera y cuando esto sucede, pasar por encima de tus preceptos resulta lo más fácil de hacer.

Si permites que la mente se acostumbre a ir detrás de las preocupaciones externas, todo se convierte en una perturbación. Esta comienza allí en la mente y luego se riega hacia afuera a tus palabras y acciones, de modo que hablas y actúas en formas equivocadas.

Si tratamos de observar los preceptos sin refrenar los sentidos, nuestros preceptos no podrán volverse puros. Esto se debe a que no somos cautelosos acerca de cómo es que miramos y escuchamos y, en consecuencia, no podemos ver cómo el deseo, las ansias, y los oscurecimientos en general, surgen al momento en que el ojo ve cosas o el oído escucha sonidos.

Es esta falta de restricción la que abre huecos en tus preceptos, dice la Upasika. Nosotros creamos problemas afuera y esto es abono para nuestras palabras y acciones. Refrenar los sentidos es entonces un nivel de virtud que sella las goteras de la mente.

Si desarrollas este nivel de virtud tus palabras y acciones serán hermosas y admirables -justo como las de los monjes que son estrictos en su restricción sensorial, quienes no miran lejos, que no miran cosas que son enemigos de la mente, que no son adictos a los sabores de los contactos a través de los ojos, oídos, nariz, lengua, cuerpo y mente, y, quienes observan la disolución de los fenómenos físicos y mentales, de modo que sus mentes no sean arrojadas a las perturbaciones debido a lo que les gusta o lo que les disgusta.

Por lo general, no estamos interesados en la restricción sensorial, de modo que caemos víctimas de los placeres sensuales, nos permitimos ser complacidos y disgustados con las vistas, los sonidos, olores, los sabores y las sensaciones táctiles, así que la mente se corrompe cuando, en su autoengaño, busca el sabor de estas cosas.

Sin importar cuán confundidos estemos, no nos damos cuenta de lo que está sucediendo porque el sabor de estos placeres nos conduce a querer más. Nuestro discernimiento todavía no ha visto los defectos de estas cosas.

Para abandonar cualquier cosa primero tienes que ver sus defectos, dice la Upasika. Si simplemente te dices a ti mismo que debes abandonarlos, déjalo, déjalo, apártate de eso, no puedes hacerlo realmente.

Tienes que ver las consecuencias negativas, los defectos de las cosas a las que te estás aferrando y después déjalas automáticamente, como cuando tocas fuego y sientes cuán caliente está, automáticamente lo aflojas y nunca te atreves a tocarlo de nuevo.

Nosotros aún no hemos realizado la intensidad del calor de las pasiones sensuales, razón por la cual siguen gustándonos tanto. Aun cuando cada apego es estresante por su propia naturaleza, los vemos como algo bueno. Sin importar lo que surja en nuestro camino, continuamos aferrándonos a eso.

Esto se ha convertido en nuestra segunda naturaleza. No nos damos cuenta de que estamos aferrados al fuego, por lo que nos mantenemos queriendo más y más de eso. Por esta razón es que la mente nunca se cansa del aferramiento de los apegos.

Cuando no podemos ver las desventajas y los defectos de las pasiones sensuales, no hay forma de que veamos los defectos de cosas más sutiles que yacen aun más a fondo, como por ejemplo la sensación de ser “yo, comenta la Upasika Kee.

Seguimos atraídos por señuelos externos a través de los ojos y los oídos y, sin embargo, no nos damos cuenta de lo que está sucediendo. Estas cosas son como el revestimiento de azúcar sobre una pastilla de veneno; la encontramos dulce y tragamos el veneno el cual nutre las ansias y las oscuraciones que son tan dolorosas y punzantes y, sin embargo, no las vemos como dolorosas. Todavía disfrutamos del azúcar.

Queremos más. Esto se debe a que la mente nunca se ha fatigado de la sensualidad, no ha desarrollado ningún sentido de renuncia, ningún deseo de liberarse. Sigue gustándole sumergirse en la sensualidad. Si logra placer sensual está satisfecha. Si no lo hace, se pone brava y se llena de resentimiento.

Incluso estos señuelos externos aún nos engañan. Si logramos lo que queremos, estamos felices, si no lo hacemos, somos arrojados a un torbellino de agitaciones y confusión. Si no obtenemos suficiente de estos anzuelos, andamos por ahí quejándonos de que otras personas no simpatizan con nosotros, que no les importa lo que nos suceda.

Seguimos queriendo obtener estas cosas sin ninguna sensación de lo que es suficiente, como lombrices que sienten tanto entusiasmo por cosas asquerosas y malolientes sin ningún sentido de disgusto. El saborear las pasiones sensuales excita los corazones de todos los seres, así que ellos quieren más.

Los Nobles sienten disgusto y no quieren acercarse a eso, pero los seres ordinarios, van directo y devoran lo que comen. El Buda comparó a las personas como estas con lombrices que disfrutan de la suciedad, o con una serpiente que ha caído en una cloaca tan cubierta de excrementos que no puede encontrar nada a qué aferrarse para salir sin ensuciarse. Al Buda le gustaba hacer comparaciones como esta para hacernos recobrar la sensatez.

Participación

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Table

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Dedicación del mérito

Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad

Que todos puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento

Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento

Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros

Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive.