Enseñanzas sobre la sadhana de Amitaba
y
La Tierra Pura de Dewachen o Sukavati
Yangthang Rimpoché
Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez
C. Como sabemos, las enseñanzas del Buda incluyen tanto los llamados sutras como los tantras. Los sutras, de acuerdo a Alexander Berzin, presentan los temas básicos de la práctica para obtener la liberación de problemas incontrolablemente recurrentes, es decir, para lograr trascender las tendencias habituales que nos llevan al sufrimiento al reforzarlas una y otra vez, la clase de existencia en la que estamos y conocemos como samsara, y más allá, para alcanzar el estado iluminado de un Buda, con la habilidad de ayudar a los demás tanto como sea posible.
Los temas incluyen métodos para desarrollar auto disciplina ética, concentración, amor, compasión y un correcto entendimiento de cómo existen las cosas realmente. Los tantras, presentan prácticas avanzadas basadas en los sutras. Tal y como los hilos de un telar, las prácticas tántricas sirven como estructura para entrelazar los temas de los sutras y tejer la alfombra de la iluminación. El camino tántrico combina expresiones físicas, verbales y mentales y crea un sendero holístico y expedito de desarrollo.
Como practicantes budistas utilizamos la existencia samsárica para evolucionar como seres humanos y tratamos de ir de la oscuridad de una mente condicionada, a la perfecta claridad y transparencia de realización de la mente búdica, libre de todo condicionamiento. De esa forma, estaremos en posibilidad de contribuir de manera significativa a la felicidad y la liberación de sufrimiento de todos los seres.
Para poder lograrlo, practicamos shámata-vipáshyana y, buscando un camino más rápido, nos involucramos en prácticas tántricas como lo es, para comenzar, la sadhana de Chenrezig. Gracias a una pura motivación, al sincero arrepentimiento y posterior purificación, el practicante se involucra activamente en un proceso de visualización que le permite identificarse con las cualidades iluminadas de la deidad y visualizarse como la deidad misma. Ser, la deidad. Ser Chenrezig.
A lo largo de la práctica de Chenrezig, desarrollamos este extraordinario potencial latente en cada uno de los seres sintientes y todo se transforma. El entorno se convierte en el reino de la bienaventuranza; el cuerpo, las palabras y la mente de los seres allí se convierten en cuerpo, palabra y mente de Chenrezig, es decir, con todas sus cualidades iluminadas; todo conocimiento, sonidos y apariencias se tornan inseparables del vacío, de la vacuidad, del espacio infinito, pura luminosidad y transparencia.
Una vez que hemos recitado el mantra de Chenrezig manteniendo esta realidad, sus sílabas purifican las emociones destructivas y karma negativo. Al final de la recitación, debido a su gran poder y a nuestra confianza y determinación, todos los seres aparecen en la forma de Chenrezig, todo sonido es el sonido de su mantra, todo lo que surge en la mente es el gran despliegue de la sabiduría.
Anhelamos profundamente que todo el mérito de esta práctica logre que nosotros y todos los seres, una vez que dejemos atrás estas imperfectas formas, podamos renacer milagrosamente en el reino puro de la gran bienaventuranza, Dewachen o Sukavati, que luego del renacimiento podamos ver el rostro de Amitaba para beneficio de todos.
La sadhana de Amitaba comienza diciendo… “Sobre una flor de loto nacida en el agua…, aparecemos como el blanco bodhisattva Chenrezig (leer el párrafo), y a partir de allí se desarrolla la práctica. (Leer la descripción de Dewachen o Sukavati de Shamar Rimpoché).
Una breve biografía de Yangthang Rimpoché
Yangthang Rimpoché nació en Sikkim, al norte de la India. Fue reconocido por Reting Rimpoché, tutor principal de Su Santidad el Dalai Lama, como reencarnación del famoso Tertón Dorje Dechen Lingpa. Además de haber logrado la maestría en el entrenamiento de las prácticas de su linaje, Yangthang Rimpoché recibió completo entrenamiento en el Kangyur y el Tangyur, y en los trabajos de Longchenpa.
En Tíbet, Rimpoché era ampliamente reconocido por la calidad y profundidad de su realización, por el poder de sus logros y la pureza de sus transmisiones. Rimpoché, es un compasivo, humilde y directo maestro Dzogchen de la escuela Nyingma, la tradición de La Vieja Escuela.
En 1959, cuando los comunistas invadieron Tíbet, Yangthang Rimpoché fue capturado por los chinos y permaneció en prisión durante 22 años. Allí ayudó a innumerables compañeros a quienes les resultaba insoportable el sufrimiento, a morir pacíficamente llevando a cabo el Powa, transfiriendo sus consciencias a las Tierras Puras. Aun cuando fue testigo y experimentó muchas torturas, no guardó resentimiento hacia sus captores, sólo compasión.
De hecho, se convirtió en consejero espiritual de algunos de los guardias. Cuando las personas lamentan por su tiempo en prisión, Rimpoché dice que debido al dharma, su mente estaba mucho más libre en prisión de lo que la mente de la gente mundana, libre en el mundo dentro de las mejores circunstancias, logra experimentar.
Luego de la muerte de Mao Tse Tung fue liberado y regresó a su monasterio para encontrarlo totalmente desmantelado. Obtuvo permiso para trasladarse a Sikkim y como un simple yogui, viajó ida y vuelta de Nepal a Bután –Sikkim- recibiendo transmisiones y empoderamientos de Su Santidad Dilgo Khyentse Rimpoché y otros realizados lamas. Ha viajado en diversas oportunidades a los Estados Unidos de Norteamérica, y también a Taiwán donde tiene muchos seguidores. Ahora tiene más de 80 años y continúa enseñando incansablemente.
La escalera que conduce a la Tierra Pura
Comparada con otras tierras puras, dice Yangthang Rimpoché, es relativamente más fácil renacer en la tierra pura de “La Gran Bienaventuranza” al oeste, debido a que no es tan complicado como llevar a cabo las prácticas que comprenden las etapas de generación y compleción. Si después de haberse esforzado practicando usted ha desarrollado bodhichitta, tiene una fe pura en el Buda Amitaba, y ha dedicado sus méritos a renacer en Dewachen o Sukavati, al oeste, usted renacerá ahí, en la tierra pura de “La Gran Bienaventuranza”, al oeste. Por lo tanto, en general, es más fácil llevar a cabo la práctica de la tierra pura de Amitaba.
C. En las prácticas de Chenrezig y Tara que conocemos, se encuentran presentes estas dos etapas de las que habla Yangthang Rimpoché.
La etapa de generación comprende la elaboración mental de la visualización conjuntamente con los estados emocionales asociados y la compleción está representada por la disolución de lo que hemos visualizado y el posterior reposo de la mente en su propia naturaleza.
Como dice Rimpoché, esta práctica de Amitaba es mucho más sencilla, porque no están presentes ningunas de esas dos etapas que son más exigentes y que, por lo general, el practicante tarda más en lograrlas. En esta sencilla práctica de la tierra pura, como dice Rimpoché, si nos hemos esforzado en practicar a fin de desarrollar bodhichitta; si tenemos una pura fe en el Buda Amitaba, y hemos dedicado los méritos que hemos acumulado a renacer en la tierra pura de Amitaba al oeste, una vez que hayamos fallecido, ciertamente lo lograremos.
Si queremos renacer en la tierra pura de Amitaba, debemos continuar acumulando virtudes, nos dice Rimpoché. Sin importar cuántas virtudes hayamos podido acumular, debemos recordar hacer la dedicación. Por ejemplo, si han recitado el mantra de Gurú Rimpoché o el mani mantra de Chenrezig, pueden dedicar de este modo: “Que todos los seres sintientes y yo mismo(a) podamos renacer en la tierra pura de La Gran Bienaventuranza al oeste”.
Cualquier mantra que ustedes reciten, sin importar de cuál deidad se trate, pueden dedicar el mérito de su recitación a renacer en la tierra pura de Amitaba al oeste, en la tierra pura de “La Gran Bienaventuranza”. Ustedes tienen que dedicar el mérito si quieren renacer ahí. Debido al poder de las aspiraciones del Buda Amitaba, la tierra pura al oeste se torna en la tierra pura más fácil de renacer.
Uno también puede renacer en la tierra de la Gran Bienaventuranza del Buda Amitaba practicando el retiro de “Nyun-ney”. Este es un método enseñado por el compasivo Buda Sakyamuni para practicantes laicos. Siendo que es fácil mantener esos votos, entonces es apropiada para que los practicantes laicos la lleven a cabo.
En los sutras se enseña que si usted practica “nyun-ney” ocho veces en su vida y dedica el mérito a renacer en la tierra pura del Buda Amitaba, usted podrá renacer ahí. El mismo Buda Sakyamuni enseñó esto, así que podemos tratar de hacer lo mejor para lograrlo.
C. El retiro de nyun-ney es una poderosa práctica de purificación que comprende el cántico de la liturgia de la práctica de Chenrezig de mil brazos, el silencio, postraciones a Chenrezig y el ayuno durante dos días. Se lleva a cabo principalmente durante el mes de Saka Dawa, en la cuarta luna del calendario, mes en el que se celebra el nacimiento y la iluminación del Buda. La deidad central de la práctica es el Chenrezig de los mil brazos y para poder hacer esta práctica es necesario recibir la iniciación de Chenrezig de 1000 brazos e instrucciones de un maestro calificado.
Rimpoché continúa diciendo que, luego de haber practicado durante 20, 30 o incluso 40 años, usted debe haber acumulado algunas virtudes, y en el proceso, dedicado estas virtudes de la siguiente manera: “¡Que todos los seres sintientes y yo mismo(a) podamos renacer en la tierra pura de la Gran Bienaventuranza del Buda Amitaba!”
Si usted puede hacer aspiraciones como ésta a lo largo de toda su vida y si puede orar de esta manera cuando esté muriendo, definitivamente renacerá en la tierra pura del Buda Amitaba. Esto se los puedo garantizar dice Rimpoché. Si ustedes pueden orar de este modo durante el proceso de la muerte, entonces con toda seguridad podrán renacer en la tierra pura.
Hoy día, si están motivados por un corazón puro, oriéntense hacia el oeste, junten sus manos, ofrenden una flor al Buda Amitaba, lancen la flor al cielo y eleven una aspiración como “Que yo pueda renacer en la tierra pura de Amitaba después de morir.” Entonces, definitivamente, usted renacerá ahí inmediatamente después de morir.
Esto también fue enseñado por el mismo Buda. Cuando el Buda estaba vivo, en una oportunidad le dijo a su asistente Ananda, “Ananda, orienta tu cuerpo hacia el oeste, ofrenda una flor al Buda Amitaba y eleva la oración de aspiración, entonces renacerás en la tierra pura de Amitaba.” Ananda hizo tal y como el Buda le había indicado y después el Buda enseñó el Sutra de Amitaba. Por lo tanto, si podemos orientarnos hacia el oeste con una pura intención, ofrendar una flor al Buda Amitaba y juntar nuestras palmas y elevar la oración: “Que yo pueda renacer en la tierra pura del Buda Amitaba al oeste después de morir.”
Si podemos practicar de tal modo, definitivamente renaceremos en la tierra pura de Amitaba al oeste… y si usted está en una calle, en un automercado, en una tienda, donde sea y ve una flor o cualquier cosa hermosa o escucha cualquier clase de sonido placentero, o percibe un olor que encuentre agradable, cualquier clase de cosas hermosas y placenteras que perciba, usted puede visualizarse ofrendándolas al Buda Amitaba. Esta es la mejor forma de completar las acumulaciones para renacer en la tierra pura del Buda Amitaba. Aún más, este método no le cuesta tiempo ni dinero y le ayuda a completar las acumulaciones para poder renacer en la tierra pura. Entonces ¿por qué no intentarlo?
Rimpoché nos dice que cuando estamos practicando en el camino del dharma, no necesitamos recitar muchos sutras o mantras; que, por lo general, si recitamos demasiados sutras o mantras, pudiésemos acabar no habiéndonos familiarizado con ninguno de ellos. Por lo tanto, debemos más bien recitar un sutra –como por ejemplo el Sutra de la Gran Liberación, El Rey de las Aspiraciones, u otros, y familiarizarnos con ellos durante toda nuestra vida.
En cuanto a los mantras, podemos escoger un mantra entre tantos mantras, el de Chenrezig, el de Guru Rimpoché, u otro mantra y recitarlo durante toda la vida. Resulta más fácil practicar de este modo para lograr cierto logro espiritual que recitar muchos de ellos. Si recitamos un poquito de esto y un poquito de esto otro, recitaremos muchos tipos de mantras, sin embargo, no nos estaremos familiarizando a fondo con ninguno de ellos y estaremos lejos de cualquier genuino logro espiritual.
Por lo tanto, yo sugiero, dice Rimpoché, que no reciten demasiadas clases de sutras ni mantras desde ahora hasta su muerte. Deben enfocarse en uno de ellos. La simplicidad es buena. Más aún, ustedes no necesitan orar por renacer en muchas diferentes tierras puras, renacer en la tierra pura de Amitaba será suficiente. ¿Por qué les sugiero renacer en esa tierra pura? Esto se debe a que es más fácil renacer allí.
Espero que puedan recordar esto. Esta es la razón por la que sigo recomendándolo, dice. Resumiendo, será suficiente con recitar uno o dos mantras y sutras, y orar por renacer en una sola tierra pura. Esto es muy importante. (Regresemos unos momentos a la descripción de la tierra pura de Amitaba).
Rimpoché continúa diciendo que debemos saber el hecho de que los 84 mahasidhas indios, así como también muchos maestros tibetanos, renacieron en la tierra pura del Buda Amitaba, por lo tanto, es una tierra pura muy sublime. Una vez que usted ha nacido allí, habrá alcanzado otro nivel de perfección en el cual no necesitará cambiar de cuerpo nuevamente durante todo el camino hasta alcanzar la iluminación. Además, usted puede ir a cualquier tierra pura que desee. No habrá enseñanzas del dharma que usted necesite aprender.
Esto se debe a que luego de haber renacido de una flor de loto en la tierra pura del Buda Amitaba, usted entenderá de manera natural cualquier dharma que usted quiera saber, o cualquier práctica en la que desee involucrarse. No va a necesitar preguntarle a nadie porque lo realizará naturalmente. Luego de haber renacido en la tierra pura del Buda Amitaba, llevará naturalmente las vestimentas del dharma y el Buda Amitaba personalmente le impartirá enseñanzas hasta que usted logre el perfecto estado iluminado. Por lo tanto esta es la más sublime e importante práctica. Espero que puedan tenerlo presente en sus mentes.
Ustedes y yo, todos, necesitamos darnos cuenta y reflexionar acerca de cuatro hechos: una vida humana con libertad y bien dotada es algo difícil de obtener, la impermanencia de la vida y la muerte, los defectos del samsara, y la infalible verdad del principio de causa y efecto. Estos son los llamados “cuatro pensamientos”.
Todos los aquí presentes estamos dotados con un cuerpo humano de ocho libertades y diez dotes. Debemos estimar este precioso cuerpo humano. ¿Cómo? Primero, debemos reflexionar en los “cuatro pensamientos” diariamente. Esta es la fuente de poder para nuestra práctica del dharma.
Si usted ha reflexionado acerca de los “cuatro pensamientos” en la mañana, su marco mental será diferente durante todo el día. Usted será tolerante respecto a cosas sin mayor importancia y sabrá que no hay forma de no ser diligente. Por lo tanto, su práctica se tornará poderosa. De modo que usted debe hacer el esfuerzo de meditar sobre los “cuatro pensamientos”. Esto es muy importante.
Debemos darnos cuenta de que hay nacimiento, de modo que también debe haber muerte. Nuestra vida es impermanente. En el pasado, probablemente no era tan retadora porque no se daban tantos desastres naturales y enfermedades, pero ahora las cosas son diferentes. Tenemos gran cantidad de enfermedades de las cuales no se había escuchado nunca antes. Una variedad de desastres surgidos por causas naturales y causados por el hombre suceden uno tras otro. Nuestra vida es tan frágil como el fuego de una vela que lucha en la inclemencia del viento.
Puede llegar a su fin en cualquier momento. Hoy estamos vivos, pero eso no quiere decir que no moriremos mañana. Permanecimos vivos este año, pero eso no significa que no vayamos a morir el año que viene. Nuestra vida es frágil e indefensa. La muerte puede ocurrir en cualquier momento. Por lo tanto, debemos reflexionar sobre esto y estimar nuestra limitada vida humana.
La vida es corta. Incluso si usted no encuentra ningún obstáculo, probablemente morirá a los 80 o 90 años. Usted luce como si está en sus 40’s, pero eso sólo significa que le queda la mitad de la vida. Después de muertos, es probable que vayamos a renacer en un reino inferior como un ser infernal, como un espíritu hambriento, o como un animal, por lo tanto, debemos hacer buen uso de esta limitada vida humana. Particularmente, ya tengo 84 años de edad. No queda mucho tiempo antes de que muera. Por lo tanto, tengo este anhelo para mí y también tengo una expectativa respecto a ustedes, esta es: ¡que debemos involucrarnos en significativas prácticas del dharma antes de morir!
Casi todo el mundo tiene miedo de morir. He conocido algunas personas que dicen, “¡Yo no tengo miedo de morir! ¿Cuál es la gran cosa de morir? Cuando decían esto parecían como si fuesen muy valientes, pero cuando de hecho la muerte tuvo lugar, tenían más miedo que otros. Algunos Occidentales dicen, “¡No hay ningún samsara. No hay ningún karma, causa ni efecto, de modo que la muerte no es gran cosa!” Pero una vez que enfrentan la muerte, entran en pánico. Por lo tanto, no hay quien no lo tema a la muerte. La muerte es muy cruel. Cuando llega, tendremos de dejar atrás nuestro cuerpo, familiares, amigos, y toda clase de propiedades y disfrutes.
En caso de tratarse de un maestro, cuando esté muriendo no podrá llevarse consigo a su asistente, tendrá que andar hacia la muerte por sí solo. Si usted fue un ministro de gobierno con una alta posición y mucho poder, tampoco podrá llevarse consigo a su equipo de trabajo. Si usted fue el comerciante más exitoso del mundo, no podrá llevarse consigo a ningún sirviente.
Cuando usted está muriendo, no hay nada que pueda llevarse consigo excepto el karma virtuoso y el karma no-virtuoso. ¡Esta es la verdad acerca de la muerte!
Por lo tanto, necesitamos estar preparados para la llegada de la muerte. Cuando estamos muriendo, necesitamos algún “alimento” que comer cuando transitamos el camino hacia la muerte, y el mejor “alimento” que podemos tener para hacerlo es un karma virtuoso.
En el camino hacia la muerte, el karma virtuoso nos hará un gran favor. Por lo tanto, debemos practicar apropiadamente y acumular virtudes. Por ejemplo, si ha recitado el mantra de Guru Rimpoché, el mantra de Chenrezig o ha practicado el retiro de “nyun-ney” (ayunos y prácticas), etc., podrá llevarse este karma virtuoso con usted. Estas virtudes le ayudarán mucho.
El karma virtuoso nunca madurará sobre rocas, agua o fuego. El Buda Sakyamuni nos enseñó esto, “el karma virtuoso sólo madurará en aquel que lo acumuló”. Por el contrario, si usted ha incurrido en muchas acciones graves no virtuosas en esta vida, estos karmas no pueden ser purificados ni siquiera por las manos del mismo Buda Sakyamuni. Usted tendrá que llevar consigo estos karmas cuando esté muriendo.
Al menos usted debe practicar de este modo: debemos recordar las tres joyas cuando nos levantamos al despertar cada mañana y antes de ir a dormir en la noche. Por supuesto que sería lo mejor poder recordar a las tres joyas todo el tiempo. Si no podemos hacerlo, al menos debemos recordarlas en las mañanas y en las noches, suplicar a las tres joyas por sus bendiciones.
Si usted puede practicar continuamente, cuando se enfrente a desastres naturales o accidentes tales como terremotos, etc., inmediatamente haga surgir una súplica por refugio en las tres joyas. Usted rezará de manera natural a su guru, a las tres joyas, a Guru Rimpoché, a Chenrezig o al Buda Amitaba por bendiciones y refugio para remover obstáculos y peligros.
Si usted se ha habituado a súplicas como esas, cuando esté enfrentándose a escenas muy difíciles en sus sueños, usted podrá suplicarle a su guru, a las tres joyas, a Guru Rimpoché o al Buda Amitaba y por ende, no experimentará ningún temor.
Más aún, si ha practicado de ese modo, cuando esté muriendo, particularmente cuando vea escenas aterradoras en la etapa del bardo, usted podrá recordar fácilmente a su maestro, a las tres joyas, a Guru Rimpoché o al Buda Amitaba. Es más fácil recordarlos en esos momentos porque usted no tendrá un cuerpo sino solo consciencia.
Si puede recordar al Buda Amitaba en esos momentos, será liberado inmediatamente. Esto se encuentra claramente explicado en los sutras. Por lo tanto, debe tratar de familiarizarse con las prácticas mencionadas anteriormente de ahora en adelante. Esto es muy importante.
Cada noche, antes de dormirse, usted debe imaginar que está muriendo y hacer un compromiso como “Después de morir, voy a renacer en la tierra pura de Amitaba”. También debe visualizar la tierra pura del Buda Amitaba, y mantenerse suplicándole y orándole a él. Si puede mantenerse practicando de este modo, cuando en verdad esté muriendo, por el poder de su práctica constante, usted recordará de manera natural “Debo suplicarle al Buda Amitaba inmediatamente, quiero tomar refugio en él, de modo que pueda renacer en su tierra pura”. Si usted puede orar de esta manera, renacerá en su tierra pura fácilmente.
Por lo tanto, mantengámonos practicando esto desde ahora en adelante. Esta práctica no es muy difícil. No es tan complicada como las prácticas que involucran generación (la visualización) y la compleción (la disolución) o las prácticas de La Gran Perfección. Si usted puede practicar, usted lo logrará.
Recitación del mantra de Amitaba habiendo previamente generado la aspiración de que luego de morir, podamos renacer en su tierra pura.
Repetimos OM AMI DEWA HRI tantas veces como querramos, finalizando con la repetición de la sílaba HRI.
Luego de haber acumulado algo de karma positivo –karma físico, verbal y mental-, por favor asegúrese de que dedica estas acumulaciones de manera apropiada. A la mayoría de nosotros nos resulta difícil no incluirnos cuando hacemos una dedicación o aspiraciones.
Por lo tanto, podemos incluirnos a nosotros en nuestra dedicación y aspiración, y dedicar todos nuestros karmas físicos, verbales y mentales virtuosos, de la siguiente manera: “¡Que todos los seres sintientes y yo mismo podamos renacer en la tierra pura del Buda Amitaba!” Es muy importante mantenernos haciendo tal dedicación y aspiración.
Los llamados karmas virtuosos son como los karmas de recitar el mantra de Avalokitéshvara, el de Guru Rimpoché, o practicar Nyun-Ney (práctica que incluye ayunos) y otras.
Debemos dedicar estos karmas virtuosos de ninguna otra manera que nos sea: “Que todos los seres sintientes y yo mismo podamos renacer en la tierra pura del Buda Amitaba.”
Es verdaderamente sublime si usted dedica y ora de esta manera, porque el Buda Amitaba hizo una aspiración especial, de modo que es más fácil renacer en su tierra pura. Por lo tanto, sin importar cuáles karmas virtuosos usted haya acumulado, por favor dedíquelos y haga aspiraciones así: “Que yo pueda renacer en la tierra pura del Buda Amitaba.” Esto es realmente importante. Es más, será beneficioso si practicamos la pura visión del vehículo Sutra.