“El rosario de joyas de un guerrero despierto”

“El rosario de joyas de un guerrero despierto”

Atisha

Traducción y edición: María Mercedes Márquez

Caracas, 2000

Homenaje a la gran compasión.

Homenaje a todos los maestros espirituales.

Homenaje a las deidades de devoción.

Abandona toda duda y cuida el esfuerzo para llevar a término la práctica. Rechaza somnolencia, torpeza y pereza y persevera siempre en el esfuerzo entusiasta.

Con memoria, atención y vigilancia, guarda siempre las puertas de tus sentidos. Tres veces al día y tres por la noche, una y otra vez, analiza tu continuo mental.

Proclama tus propias faltas y no busques los defectos de los demás. Oculta tus buenas cualidades, pero proclama las de los demás.

Rechaza adquisiciones y honores y  el deseo de fama.

Modera tu deseo, permanece satisfecho y agradece los actos de bondad.

Medita en el amor y la compasión y afianza la mente despierta.

Evita las diez acciones dañinas y fortalece siempre tu fe.

Domina la ira y la arrogancia  y cultiva la humildad.

Evita modos de vida incorrectos y vive en la verdad.

Abandona toda pertenencia mundana y adórnate con las gemas de los superiores. Abandona toda frivolidad y vive en soledad.

Deja el habla sin sentido y controla siempre tus palabras.

Cuando encuentres a tu maestro o profesor, sírvele con respeto. Reconoce como maestros tanto a las personas con la visión del dharma, como aquellos que aún son principiantes.

Cuando te encuentres con cualquier ser viviente, reconócelo como a un padre o como a un hijo.

Sepárate de amigos extraviados y confía en virtuosos compañeros espirituales.

Deja el enfado y la infelicidad y dondequiera que vayas, sé feliz.

Cuando des  consejo a alguien, piensa con compasión en su beneficio.

No desprecies ninguna doctrina religiosa y persevera en la que admires.

En la puerta de las diez prácticas del dharma, esfuérzate día y noche. Cualquier virtud acumulada en los tres tiempos, dedícala para el gran despertar insuperable.

Distribuye tu mérito entre todos los seres. Ofrece siempre la oración de las siete ramas y grandes plegarias por la realización del camino. Si lo haces así, las dos acumulaciones de mérito y sabiduría serán logradas.

Rechaza todo apego por las cosas y permanece libre de él. El apego nunca te proporcionará un renacimiento feliz  pues mata la vida de liberación.

Siempre que recibas prácticas que lleven a ser feliz, aplícate a ellas con perseverancia. Cualquier cosa que empieces, termínala, antes que nada.

Hazlo todo bien hecho, de esta manera, pues de otro modo, nada conseguirás. Apártate siempre de las malas inclinaciones. Cuando te surja una mente vanidosa, allana tal arrogancia. Recuerda las palabras de tu maestro.

Cuando el descorazonamiento aparezca en tu mente, alaba lo sublime de la mente. Con cualquier objeto de atracción o aversión que te surja, medita en su vacuidad. Considéralos como ilusiones y emanaciones.

Cuando escuches palabras ofensivas, considéralas como un eco. Cuando tu cuerpo esté afligido de males, siéntelo como el resultado de tus previas acciones.

Habita en total soledad, más allá de la ciudad, como los cadáveres de las presas salvajes. Vive por ti mismo, ocúltate y permanece libre de apego.

Fortalece siempre la atención en tu yidam y cuando se manifieste la pereza o la apatía, recuerda tales faltas y siente remordimiento sincero.

Si te encuentras con otros, habla calmada y sinceramente. Evita una expresión airada o arisca y permanece siempre alegre.

Cuando te relaciones con otros, complácete en dar sin avaricia. Aparta de ti toda envidia. Protege la mente de los demás evitando cualquier conflicto y se paciente siempre. No seas adulador o hipócrita, más trata siempre de ser fiel. Evita menospreciar a otros y trátales con respeto.

Además, con la erradicación de los dos velos que cumple el propósito de una forma humana, conseguirás el insuperable supremo despertar.

La gema de la fe, la gema de la moralidad, la gema de la generosidad.

La gema de escuchar el dharma, la gema de la consideración.

La gema de la vergüenza y la de la inteligencia.

Estas son las siete gemas supremas. Las siete gemas que nunca se agotan. No digas esto a los no humanos. Examina tus palabras cuando te encuentres  entre la gente. Examina tu mente cuando te encuentres solo.

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