VAJRASATTVA / DORJE SEM PA

La práctica de purificación de Vajrasattva 

Curso estructurado en base a enseñanzas de Chogyam Trungpa Rimpoché, Kalu Rimpoché y Khempo Karthar Rimpoché 

Traducción y edición: María Mercedes Márquez

Caracas, 2001

 

Chogyam Trungpa Rimpoché

Parece ser que el Vajrayana ha sido ampliamente malentendido en occidente. La gente ha proyectado sobre éste gran cantidad de ideas creyendo que se trata de una expresión de salvajismo y libertad.  Sin embargo, el cultivo del vajrayana debe estar fundamentado sobre una base muy sutil, definitiva, ordinaria y verdadera, de otra manera, estaremos perdidos. No solo estaremos perdidos, sino que estaremos destruyéndonos a nosotros mismos.

Al hablar acerca de la tradición tántrica, no estamos hablando acerca de jugar con el sexo o la agresión o con colores o con el mundo fenoménico.  En este punto, nosotros simplemente estamos desarrollando una comprensión básica de cómo es que funciona el tantra. Debemos ser muy conservadores.  Debemos interesarnos mucho, mucho, por las bases.  Yo podría decir: “No se inquieten.  Si se inquietan, ese es su problema. Si no se inquietan, todo va a salir bien.  Bailemos juntos. Escuchemos música juntos. Tomemos leche y miel”.  Pero eso no funciona, no funciona para nada.  Hablar acerca del tantra no es un asunto tan sencillo.

Trabajar con la energía del vajrayana es como lidiar con un cable eléctrico.  Nosotros podemos utilizar switches, guantes y todo tipo de implementos para lidiar con este cable vivo, pero también tenemos la alternativa de utilizar nuestras manos desnudas y tocar el cable directamente  -en cuyo caso, estaremos en problemas. 

La institución del tantra, no solo el tantra budista sino también el tantra hindú, ha sido generosamente presentada a los estudiantes americanos por muchos grandes y competentes maestros.  Sin embargo, muchos estudiantes se meten en problemas. No pueden con ello. Simplemente no pueden, terminan destruyéndose a sí mismos. Terminan jugando con la energía hasta que esta se convierte en una bomba atómica espiritual.

Nosotros pudiésemos sentir que trabajar con el tantra es como sembrar una pequeña semilla: la nutrimos, contribuimos a que germine y que salgan sus ramas y hojas, y que finalmente florezca como una hermosa flor. 

Eso es mera ilusión. Nosotros no podemos abordar el tantra en esa forma. Por el contrario, debemos darnos cuenta de que ocuparnos de ese tipo de planta no es jardinería corriente. Se necesita un extraordinario proceso.  Lidiar con nuestro estado de ser, nuestro estado mental, es extraordinario en muchas formas. 

Más aún, lidiar con nuestro estado mental desde el sutil punto de vista tántrico es extremadamente peligroso  -altamente peligroso y igualmente altamente productivo.  Por lo tanto, debemos tener mucho cuidado y ser muy abiertos cuando hablamos acerca del vajrayana. La no-existencia, la ausencia de existencia propia e  independiente, es la única preparación para el tantra y nosotros debemos darnos cuenta de que no hay sustituto.

La experiencia de la no-existencia propia e independiente aporta una sensación de delicioso humor y, al mismo tiempo, de completa apertura y libertad.  Además, aporta la experiencia de completa indestructibilidad, imposible de cambiar, inamovible y completamente sólida. 

La experiencia de indestructibilidad puede ocurrir solamente cuando nos damos cuenta de que la no-existencia es posible en el sentido de estar sin puntos de referencia, sin definiciones filosóficas, inclusive sin la misma noción de no-existencia.

Es extremadamente importante entender el desarrollo de la indestructibilidad o inamovilidad.  Tal indestructibilidad puede surgir solamente del estado de ausencia de ego, del estado de no-existencia. 

De acuerdo con el Buda, tantra es mayor liberación, mayor disciplina, y mayor visión, pero esta mayor liberación está basada en trabajar con las potencialidades y energías que existen dentro de nosotros. Por lo tanto, sin tener alguna comprensión respecto a la no-existencia, no tiene caso discutir acerca de la indestructibilidad.

Cuando nosotros consideramos que alguien es indestructible, generalmente lo que queremos decir es que está bien establecido en su disciplina, así como por ejemplo una persona que ha logrado la maestría en el arte de la guerra o ha estudiado filosofía a profundidad. 

Debido a que esa persona ha logrado la maestría en todo tipo de técnicas y entrenamientos, nosotros consideramos que es indestructible.  En este caso, no estamos hablando acerca de la indestructibilidad basada en recolectar información, trucos o ideas.  Más bien, nos estamos refiriendo a la actitud básica de confiar en la no-existencia de nuestro ser.

En la noción tántrica de indestructibilidad, no hay base, no hay premisa básica, ni filosofía particular excepto nuestra propia experiencia, lo cual es extremadamente poderoso y dinámico. 

Es un asunto de ser, en lugar de tratar de cuadrar qué llegar a ser o cómo ser.  Usualmente, nosotros nos basamos en puntos de referencia, en ideas conceptuales y feedback, para proveernos de guías respecto a cómo ser chicos o chicas buenos o malos, pero tal dependencia es cuestionable.  Si usted le dice a su médico “Yo tengo insomnio, ¿qué  puedo hacer para  dormir?, el doctor responde diciendo “Tome estas pastillas. Después ya no tendrá ningún problema”.

En Norteamérica en particular, esa forma de abordar las situaciones se ha convertido en un problema.  En el tantra el punto no es como conducirnos, sino que simplemente tenemos que hacerlo.  No podemos engañarnos a nosotros mismos respecto al logro del estado de inamovilidad o indestructibilidad. La indestructibilidad está basada en nuestra propia experiencia, la cual es sólida, dinámica e inexorable.

Así, la disciplina tántrica no coopera con ningún tipo de autoengaño, por lo tanto, es tenida como indestructible, inamovible. Sin embargo, el enfoque tántrico de la no-participación en los juegos que se dan en el mundo samsárico es algo más que una exclusión, que un boicoteo. 

Cuando nosotros boicoteamos algo, lo hacemos en nombre de una protesta. No estamos de acuerdo con ciertos sistemas o ciertas ideas y, por lo tanto, nos servimos de nosotros mismos para molestar, para causar incomodidad. 

En este caso, en lugar de boicotear el planteamiento samsárico, estamos completa y totalmente involucrados con el mismo.  Nos damos cuenta de todos los así llamados beneficios que el mundo samsárico pudiese presentarnos: bienes espirituales, psicológicos y materiales de todo tipo.  Estamos totalmente conscientes de todas las alternativas, pero no cedemos ante ninguna de ellas para nada, somos directos y cabeza dura.  Esa es la cualidad de la inamovilidad.

La palabra testarudo es muy interesante.  Cuando decimos que alguien es testarudo, queremos decir que no se deja atrapar o seducir por nada.  Esto es precisamente lo que se quiere decir con el término ‘naturaleza vajra: testarudo, cabeza dura, obstinado. Vajra es una cualidad de tenacidad y de no dejarse atrapar por ningún tipo de seducción.  También hablamos acerca de ‘dura verdad’. Ese tipo de verdad es inflexible y poco halagueña. 

Cuando recibimos la noticia de que alguien ha muerto, eso es una dura verdad.  No podemos volver atrás y decir que no es cierto.  No podemos contratar un abogado para que lleve el caso o que gaste nuestro dinero tratando de traer a la persona de vuelta a la vida porque se trata de una dura verdad.  En la misma forma, la naturaleza vajra es dura verdad.  Nosotros no podemos retar o manipularla en ninguna forma.  Es ambos: directa y precisa.

El término ‘vajra’ en  Sánscrito o dorje (rdo-rje) en tibetano, significa ‘que tiene las cualidades del  diamante’.  Al igual que el diamante, el vajra es duro y al mismo tiempo extremadamente precioso.

A menos que nosotros entendamos esta básica cualidad vajra del tantra, o del tantrika  -esta cualidad casi obstinada de no dejarse atrapar por ningún tipo de seducciones, de no caer en ningún tipo de pequeños trucos o jugarretas en las palabras-  no podremos entender el budismo vajrayana en absoluto. 

Fundamentalmente hablando, la indestructibilidad o la naturaleza vajra es puro sentido común básico, elemental, sano juicio, cordura, sensatez, sanidad mental básica.  Es la experiencia total del tantra, la experiencia del estado iluminado  de ser.  Esta sanidad está basada en la experiencia de la claridad, la cual surge de la práctica de la meditación. 

A través de la práctica de la meditación de las tres yanas, nosotros descubrimos una sensación de claridad, de claridad incondicional.  Tal tipo de claridad es ostentosa y tiene inmenso brillo.  Es muy gozosa y posee las potencialidades de todo.  Es experiencia real.  Una vez que hemos experimentado este esplendor, este fulgor  -este ver más allá, esta ostentosa, colorida y  opulenta cualidad de la claridad-  entonces no hay problema.  Esto es la naturaleza vajra. 

Es indestructible. Debido a su opulencia y a su riqueza, irradia continuamente, y constantemente se lleva a cabo una apreciación inmensa e incondicional.  Esa combinación de indestructibilidad y claridad constituye la premisa básica de las enseñanzas tántricas budistas.

Debemos entender, cómo es que la noción vajrayana de brillantez, de fulgor  es diferente de la noción de clara luz tal y como es descrita en El Libro Tibetano de los Muertos, y cómo difiere de la noción mahayana de luminosidad. Clara luz, de acuerdo con el Libro Tibetano de los Muertos, es pura y llanamente una experiencia fenomenológica. 

Usted ve una blancura al morir o cuando su conciencia comienza a desaparecer. 

Debido a que, la información física de los patrones habituales de su cuerpo, están comenzando a disolverse, usted comienza a entrar en otro territorio. Usted se siente bañado por la blancura como si estuviese nadando en leche o sumergido en leche. 

Usted se siente sofocado con la claridad conocida como clara luz.  Esto es puramente  experiencia fenomenológica, no se trata de la verdadera experiencia de la claridad. 

Por otra parte, en el budismo mahayana se habla acerca de la luminosidad  llamada ‘prabhasvara’ en Sánscrito, u ösel (‘od-gsal) en tibetano. Ösel significa ver las cosas con mucha precisión, con mucha claridad, con lógica y destreza.  Todo es visto muy directamente, las cosas son vistas tal y como son.  Sin embargo, ni prabhasvara ni la noción de clara luz, cuadran con la noción tántrica de claridad vajra.

La claridad del Vajrayana tiene más humor. También posee más sutileza y dignidad.  Más aún, es total y absolutamente atroz.  Las cosas son vistas como son, con precisión, pero al mismo tiempo, las cosas también nos están viendo a nosotros con precisión. Debido a que estamos totalmente expuestos y abiertos y no tenemos miedo  de ser vistos, se da un encuentro.  

Algo nos hace darnos cuenta de que no podemos escabullirnos y decir que nuestra vida es simplemente un ensayo.  Algo nos hace darnos cuenta de que es real. Ese estado de ser no es simplemente una experiencia fenomenológica.  Es un estado de ser real, un verdadero estado de ser que es completo   y total.  Esa indestructibilidad y claridad constituyen la naturaleza vajra, superior a cualquier otra forma de abordar la espiritualidad, inclusive dentro de la tradición budista.  

La gran bienaventuranza tiene en igual sabor indivisiblemente unidos, a la vacuidad y la gran compasión. En un estado de impureza contaminada, es la existencia cíclica; en un estado de impureza disminuida, lograda por los estados de purificación, es el camino; en un estado de completa separación de la contaminación, es la budeidad. El mantra de las cien sílabas de Vajrasattva, purifica acciones dañinas y remueve impedimentos. Sin embargo, aún cuando esta purificación remueve acumulaciones malsanas del pasado, no asegura al individuo contra futuras transgresiones.

Las impurezas a ser removidas incluyen las influencias de todos los pensamientos, palabras y acciones equívocas acumuladas a lo largo de nuestra carrera samsárica, así como también sus causas: la ignorancia y la confusión.

 

Instrucciones para la práctica

Khempo Karthar Rimpoché

Aquí la práctica se hará según el tantra yoga. 

Antes de comenzar la práctica de la meditación, el practicante debe excluir todo tipo de distracciones. 

La práctica consta de las siguientes etapas:

1.      Sentarse sobre el cojín de meditación con las piernas cruzadas frente a una imagen de Vajrasattva, seguir las diferentes etapas de la práctica y visualizarlo sentado sobre nuestra cabeza.

2.      Rezarle rogando ser purificado.

3.      Entonar la descripción y visualizar el proceso de purificación.

4.      Recitar el mantra de las cien sílabas mientras se cuenta el número de recitaciones en el mala.

5.      Recitar oraciones de arrepentimiento y confesión.

6.      Imaginar a Vajrasattva confiriendo bendiciones.

7.      Disolver la visualización y dejar reposar la mente.

8.      Dedicar el mérito.

La recitación del mantra de Vajrasattva, normalmente precede otros rituales Vajrayana.

Visualización y mantra

·           Sobre la coronilla de nuestra cabeza visualizamos un loto abierto.

·           Sobre este loto, una luna llena acostada.

·           Reposando sobre el loto y la luna, se encuentra un Vajra de cinco picos de blanquecina luminosidad.

·           De su centro irradia una intensa luz como ofrenda a todos los Budas y Bodhisattvas; también irradia beneficiando a todos los seres sintientes y luego retorna al centro.

·           El vajra se convierte en Vajrasattva, quien no es otro que nuestro propio Lama-raíz. (En nuestro caso: Khempo Karthar Rimpoché).

·           Su forma irradia una luminosidad blanquecina. Tiene un rostro y dos manos. Su mano derecha sostiene un vajra de oro de cinco picos a la altura de su corazón.

·           Su mano izquierda sostiene una campana de plata volteada hacia arriba a la altura de su cadera izquierda. 

·           Está sentado en posición de Bodhisattva, es decir, con el pie derecho ligeramente extendido al frente y el pie izquierdo recogido.  Sus ornamentos superiores e inferiores son de sedas preciosas y lleva diadema de joyas y otros ornamentos pacíficos.

·           Su forma, adornada con las treinta y dos mayores y ochenta marcas menores de perfección física, es claro e irradia infinita luz. Carece de toda sustancialidad, tal como el reflejo de la luna en el agua.

·           Tres sílabas están ubicadas en los tres lugares: en  medio  de  su  frente, una  sílaba  OM  de color blanco, a la altura de su garganta una sílaba AH          de  color  rojo  y una sílaba HUM de color azul a la altura del corazón.

·           Sobre el loto y la luna, rodeando la sílaba HUM a la altura de su corazón como una serpiente enrollada en el sentido de las manecillas del reloj, hay un hilo de sílabas blancas de su mantra de cien sílabas, viendo al frente y comenzando frente a la sílaba HUM.  Del mantra irradia una poderosa luz invitando a todos los Budas y Bodhisattvas de las diez direcciones y los tres tiempos.  Todos ellos se disuelven en Vajrasattva quien entonces se convierte en la unión de todos los Budas.

·           Le rogamos a Vajrasattva por la purificación de todas nuestras acciones malsanas, velos, obscuraciones o impedimentos, tantas veces como sea necesario hasta sentir profunda y sinceramente nuestra súplica:

     “Lama  Dorje  Sempa, absuélveme  y   purifícame  a  mí  y  a  todos  los seres  sintientes ilimitados  como   el   espacio, de  las  impurezas  del  mal como  el  haber  fallado  de innumerables  maneras  en  permanecer  fiel y honesto al ser auténtico en mí, en lo que hemos  incurrido  a través  de  pensamiento, palabras  y  acciones  desde  tiempos  sin principio.” 

·           Blanco elixir emana de la sílaba HUM y del círculo de sílabas de su mantra a la altura del corazón de Vajrasattva llenando la totalidad de su forma.  El exceso de este elixir divino brota de la punta de su pie derecho y penetra nuestro cuerpo en forma de luz a través de la coronilla de nuestra cabeza. 

·           Todas las acciones malsanas y los velos o impedimentos que hayamos acumulado a través de nuestras infinitas existencias, tales como violaciones de compromisos sagrados y otros, toman la forma de tizne y lodo, todas las enfermedades que infectan nuestro cuerpo toman la forma de pus y sangre, todos los demonios que nos habitan toman la forma de diferentes insectos ponzoñosos, todas las substancias que constituyen nuestro cuerpo físico, incluyendo carne, sangre y otros fluidos, huesos y humores, son arrastrados como trozos de hielo en aguas heladas y eliminados a través de los orificios de los órganos de los sentidos y los poros de la piel para finalmente disolverse en la vacuidad. 

·           Visualizamos esto una y otra vez sin un momento de distracción mientras recitamos continuamente el mantra de las cien sílabas clara y suavemente a un ritmo moderado. 

·           Una vez que nuestro cuerpo ha sido purificado por el elixir de la conciencia despierta, el exceso del elixir brota del tope de nuestra cabeza y entra en contacto con el pie de Vajrasattva. Visualizamos esto muy claramente una y otra vez. 

·           Se dice que, si nuestra mente está distraída durante la visualización y recitación del mantra, nuestra práctica será infructuosa durante un kalpa. Ahora nuestro cuerpo se encuentra completamente limpio cual recipiente inmaculado, y la sensación de peso y solidez en relación con nuestro cuerpo que comúnmente nos acompaña, ha sido sustituida por una liviandad y  transparencia.

·           Seguidamente visualizamos que el exceso de elixir continúa emanando del pie de Vajrasattva y entrando por el tope de nuestra cabeza mientras recitamos el mantra corto, pero ahora, esta luminosidad nos va inundando poco a poco y se queda en nosotros llenándonos totalmente.

·           Finalmente, juntando nuestras manos al frente en un gesto de devoción rogamos a Vajrasattva diciendo: “Oh Señor mi gurú y maestro, protégeme, quien a través de la ignorancia y el desequilibrio emocional ha violado todo aquello a lo que se ha comprometido.  Tomo refugio en ti, Señor portador del vajra, representación de la gran compasión.  Confieso y asumo responsabilidad por todas mis miserias, no habiendo mantenido mis compromisos. Remueve y purifícame de todo mal.”

·           Seguidamente, visualizamos a Vajrasattva diciendo: “Oh hijo(a) de noble familia, todas tus acciones no-virtuosas, tus malignas acciones, velos y transgresiones han sido purificadas.”

·           Vajrasattva se disuelve en luz y se funde en nosotros. El cuerpo, la palabra y la mente de Vajrasattva son inseparables de nuestro propio cuerpo, palabra y mente. Ahora permitimos que nuestra mente repose calmadamente en su propia naturaleza, libre de conceptualizaciones.

·           Para finalizar la práctica dedicamos todo el mérito y la conciencia que hayamos podido acumular al beneficio y la liberación de todos los seres sin excepción alguna.

Signos o indicios de que la práctica es exitosa

Entre otros signos o indicios de la purificación de nuestras acciones malsanas o acumulaciones negativas escuchamos que el practicante experimentará una sensación de bienestar físico, necesitará dormir poco, tendrá buena salud, una mente clara y destellos de realización.

El mensaje general de esta práctica es:  abandone todos los actos malsanos, dañinos y perjudiciales tanto para usted como para otros y mas bien  avóquese a realizar acciones que proporcionen beneficios y alegría.

 

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Los cuatro velos

Por el Señor del Refugio Kalu Rimpoché

La  pureza  fundamental  de  nuestra  mente  se  encuentra  obstruida por velos y faltas. Por velos, aquí nos referimos a lo que nos impide reconocer la verdadera naturaleza de nuestra mente. En cuanto a las faltas, estas designan el karma negativo que experimentamos con tan dolorosas consecuencias, como si estuviéramos pegándonos a nosotros mismos.

La totalidad de las perturbaciones que afectan nuestra mente es descrita a través de la noción de los cuatro velos.

-            El simple hecho de no reconocer la naturaleza de nuestra mente, el no reconocer que es Buda, forma el velo de la ignorancia.

-            Encima de esta falta de reconocimiento, se agrega la noción de un “yo” que engendra como su concepción la noción de “otro”.  A partir de allí nuestra mente está condicionada a funcionar en forma dualista, y esto constituye el velo del condicionamiento latente.

-            Entre los polos de “yo” y “otro”, existen 84.000 emociones conflictivas. Las principales son deseo-apego, odio-aversión, ceguera, celos, etc.  Ellos forman el velo de las emociones conflictivas.

-            Finalmente, bajo la influencia de las emociones conflictivas, nosotros incurrimos en actos negativos o faltas, los cuales crean el velo del karma.

Dado que el velo de las emociones conflictivas y el del karma crean directamente nuestro sufrimiento, algunas veces son juntados bajo la designación única de “velo maligno”.  Si fuese posible darle forma material a los velos y a las faltas que pesan en nuestra mente, el universo entero no podría contenerlos.  La Budeidad requiere que nos liberemos totalmente de ellos.  Esa es la función de la práctica de Vajrasattva, la cual, en el Vajrayana, es aplicada específicamente a la purificación. 

Velos inmateriales pero efectivos

Algunas personas dudan acerca de la realidad de los velos que cubren la mente porque estos velos no son obvios; son inmateriales. 

Es cierto que los velos no tienen forma, tal como la misma mente en la que se manifiestan, que no tiene forma, pero existe.  Hay otros que admiten que los velos existen, pero argumentan que, debido a su inmaterialidad, uno no puede disiparlos ni hacer nada por llegar hasta ellos. De hecho, todo esto se relaciona con el hecho de que la mente no tiene forma, pero esto no implica su no-existencia o la imposibilidad de modificación.

Una persona, luego de haber estudiado durante largo tiempo, ha acumulado conocimiento.  ¿Dónde está ese conocimiento?  De cierta manera, no está en ninguna parte. Si el conocimiento tuviese forma, toda Francia no sería suficiente espacio para contenerlo. Aun cuando este conocimiento es inmaterial, permanece a nuestra disposición y nosotros podemos utilizarlo si es necesario. 

Tomemos el ejemplo de los pensamientos que pasan a través de la mente de una sola persona de la mañana a la noche.  Si fuese necesario materializar los pensamientos, estaríamos necesitando de un inmenso espacio para guardarlos, pero, afortunadamente, los pensamientos son inmateriales, de otro modo, ¡que carga sería tener que llevarlos sobre nuestros hombros! 

Nuestra mente no tiene forma, de la misma manera que los pensamientos y el karma que están inscritos en la mente.  Hasta tanto no hayamos alcanzado la vacuidad final, los pensamientos y el karma continuaran produciendo efectos beneficiosos o dañinos surgiendo de la mente donde están guardados. 

Supongamos que una persona decide, en el mes de septiembre, ir a la India el próximo año también en septiembre. Este proyecto es tan solo un pensamiento y como tal, no tiene realidad material.  Sin embargo, su fuerza invisible es suficiente como para que esa persona implemente los pasos que van a transformar el pensamiento en realidad.  El viaje a la India en septiembre del año siguiente será el resultado físico del pensamiento inmaterial concebido en septiembre de este año.

En el proceso de purificación de la práctica de Vajrasattva, es la mente la que trabaja, así como es la mente la que ha acumulado las faltas y los velos.

El mantra de Vajrasattva tiene su propio poder.  Inclusive si nosotros estamos distraídos mientras lo recitamos, se darán ciertos beneficios, pero este efecto beneficioso será tan solo pequeño.  Sin embargo, si recitamos el mantra sin distracción, el poder de la meditación aumentará el poder del mantra y de allí se derivará gran beneficio.

Para poder involucrarnos totalmente en la meditación, debemos estar convencidos de la realidad de la gracia otorgada por Vajrasattva y su mantra. Debemos desarrollar confianza y devoción.

Aquel que recibe las enseñanzas y las practica es un ser humano hecho de cuerpo, palabra y mente.  Al principio, estos elementos humanos parecen ser radicalmente diferentes, pero fundamentalmente ellos están juntos y son interdependientes. 

Sin el habla, el cuerpo no sabría como expresarse y sin cuerpo, no habría palabra alguna. La práctica del dharma tiene que ver con todo el ser, esto es: nuestro cuerpo, palabra y mente.  Hay actos positivos y negativos de cuerpo, palabra y mente.  De igual modo, la acumulación de mérito y las prácticas de purificación tienen que ver con todos los aspectos de nuestra totalidad.  Todas estas prácticas y enseñanzas del Buda son útiles en el logro del despertar. 

Durante cualquier tiempo que usted pueda dedicar a la práctica del Dharma  -bien sea un año, un mes, una semana o un día-  la motivación es extremadamente importante. La práctica debe ser emprendida con Bodhichitta, la mente del despertar. 

Esto significa decirse a sí mismo que uno va a hacerlo por el beneficio de todos los seres.  Es muy importante tener esta actitud interior como base para todas las prácticas. Mientras vamos progresando  en  el  camino,  lo  más  importante, si  uno puede hacerlo, es entender -tanto como uno pueda hacerlo- la naturaleza de la mente.  Cada una de las prácticas debe ser emprendida con este entendimiento como base. 

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Vajrasattva

Como ya lo hemos escuchado, para realizar la práctica de Vajrasattva, visualizamos su forma luminosa en el espacio sobre el tope de nuestra cabeza.  Es importante que tengamos siempre presente, que esa imagen que estamos visualizando, aún cuando estará aparentemente sobre el tope de nuestra cabeza, es tan sólo un proceso metodológico muy habilidoso para entrar en contacto con nuestra propia esencia búdica libre de todo tipo de contaminaciones, pues Vajrasattva representa nuestra propia naturaleza iluminada, se trata de un método especial para adquirir contacto directo con “lo que es”. 

El dorje (vajra) representa la aptitud beneficiosa.

La campana representa mera conciencia discriminativa, natural, sin esfuerzo ni atención sobre algo especial.

La realización de Dorje Sempa (Vajrasattva) significa la experiencia de un marco referencial mucho más amplio dentro de una cierta emocionalidad dinámica.  Significa “vivir a la altura de una existencia auténtica en-un-entorno”.

La letra HUM sobre  el  disco  lunar  en  la  región  del  corazón  simboliza los cinco  tipos de  mera  conciencia  discriminativa  natural, sin esfuerzo ni  atención sobre algo específico.

1. La mera conciencia original.

2. La mera conciencia intuitiva, en la cual no hay división entre sujeto y objeto.  Esta es igual a la aprehención inmediata.

3. El logro de todo en un instante sin haber recorrido los cinco caminos ni haber pasado a través de los diversos niveles de espiritualidad.  Esta es igual a la mera conciencia del logro.

4. La comprensión de que las entidades de la realidad del sentido común son como imágenes en un espejo.  Esta es la mera conciencia que es como espejo.

5. La mera conciencia de que samsara y nirvana son lo mismo.  Esta es igual a la conciencia de la identidad.

6. En cuanto a los mantras, estos son poderes que vibran con vida.  De igual

modo, constituyen instrumentos de desarrollo espiritual.

La etapa donde uno recita este mantra de cien sílabas todo el día durante un mes es llamada “El Dorje Sempa interior”.  También es llamado “el vivir a la altura de una auténtica comunicación”.  Se da una sensación de claridad, de pureza, de conciencia más elevada.  Es una sensación pura.  En esta etapa no hay idea ni de afuera ni de adentro.

“El Dorje Sempa Místico”.  Hablando figurativamente, todo mal es expulsado en forma de demonios malignos y todo lugar ha sido llenado con la bienaventuranza o la gracia de la conciencia-despierta.  Técnicamente, esto es llamado “vivir a la altura de la propia capacidad para lidiar con las situaciones con autenticidad”.  Aquí, auténtico hace referencia a nuestra propia totalidad, de la cual estamos usualmente inconcientes en las acciones ordinarias. 

En un sentido absoluto, las experiencias, en su gran diversidad, no están separadas, sino que por el contrario se funden las unas en las otras.

Cuando la deidad se disuelve en nosotros a través de una experiencia de inefable luminosidad y permanecemos en este estado de total serenidad, esto es llamado “El Dorje Sempa esencial o fundamental, final”.  Se trata de “la experiencia de lo real como tal”.  Esto también es llamado “vivir a la altura de una conciencia trascendente como base de todo nuestro ser”.

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Tantra: El camino del diamante

Extracto. Ven. Chogyam Trungpa Rimpoché

Escucha, Abushri*


*Chogyam Trungpa Rimpoche produjo esta traducción para su primer libro de poemas titulado “Mudra”.  Es el trabajo de un famoso y muy querido maestro tibetano, Petrul Rimpoché, quien vivió a finales del siglo XIX.  Chogyam Trungpa lo describía como “un renombrado maestro Nyingmapa, particularmente interesado en unir la filosofía y la práctica de la meditación.  Se negó a vivir en un monasterio institucionalizado y se convirtió en un gran viajero”.

Tu, quien disfruta de la unión de la bienaventuranza y la vacuidad

Sentado sin moverte sobre el disco lunar

Sobre una hermosa flor de cien pétalos

Radiante con blanca luz,

Rindo homenaje a ti, el Divino Gurú, Vajrasattva.

Escucha, Abushri,

Tu, miserable tonto que sueña despierto,

¿Recuerdas cómo los autoengaños te confundían en el pasado?

Mantente alerta ante los autoengaños en el presente,

Y no lleves una vida hipócrita.

Ponle un alto a las especulaciones innecesarias.

Has hecho cientos de planes que nunca se realizaron

Y sólo condujeron a la decepción.

Los actos inconclusos son como la repetitiva acción de las olas.

Permanece solitario y deja de hacer que tu cabeza de vueltas.

Has estudiado cientos de filosofías

Sin realizar la esencia de ninguna de ellas.

¿Cuál es la finalidad de más estudios?

Has estudiado sin recordar nada cuando lo necesitaste.

¿Cuál es el punto en la contemplación?

Olvídate de tu “meditación”!

No parece ser la cura para las emociones conflictivas.

Puede que hayas recitado cierto número de mantras,

Pero aún no has logrado la maestría en las visualizaciones concretas.

Puede que hayas logrado la maestría en las visualizaciones concretas,

Pero aún no has soltado el aferramiento a la dualidad.

Puede que hayas subyugado maldades aparentes,

Pero aún no has domado tu ego.

Olvida tus períodos establecidos de meditación

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