KTCZoom 5.
Karma
Curso inspirado en extractos del libro The future is open de Chogyam Trungpa Rimpoché
Sábado 15 de agosto de 2020
Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez
¡Grabar!
¡Tashi Delek para todos!
Me alegra mucho encontrarnos de nuevo por aquí.
Confío en que al poner en práctica en sus vidas las enseñanzas que hemos venido escuchando, hayan podido darse cuenta de que el dharma funciona; que es efectivo y liberador.
1.
La instrucción fundamental o, el “recordatorio” fundamental a la hora de sentarnos en meditación, es hacerlo, siendo quien somos, de manera muy simple. Esa es la instrucción. Pero ¿qué significa?¿Qué quieren decirnos los maestros cuando nos hacen esta clase de recomendaciones?
Por lo general, independientemente de lo que estemos haciendo, aunque no estemos conscientes de ello, nos identificamos con la imagen de quien creemos que somos. Nos identificamos como “yo, fulana o fulano de tal, con tales y tales características”, y, cada vez que nos comunicamos con alguien, incluso, cuando simplemente vemos a alguien, en fracciones de segundos, elaboramos una estrategia y actuamos a partir de allí.
Es decir, que, a lo que somos esencialmente le sumamos una serie de aspectos para complementar el vestuario y el maquillaje psicológico que “pensamos” -porque todo es idea nuestra- que pensamos y creemos que necesitamos en ese preciso momento. Eso está relacionado con lo que nos recomienda Trungpa Rimpoché y todos los maestros hasta llegar al mismo Buda Sakyamuni, cuando nos dicen que, si queremos aprender meditación, debemos sentarnos de manera muy simple.
Se trata de llevar a cabo una breve sesión de meditación, nada más. De modo que no necesitamos nada adicional, solo sentarnos, siendo quienes somos, de manera muy simple, sin artificios. No tenemos que “pretender” nada. No necesitamos nada más que ser simplemente quienes somos. Nos podemos dar el lujo de ser simplemente quienes somos y nada más.
Esta es una señal de liberación, es uno de los grandes alivios que proporciona a nuestra existencia la incorporación del hábito de “ser”, de “estar en meditación” de manera muy simple. Entonces podemos decir con propiedad, ¡Qué alivio. Ya no tengo que estar pretendiendo nada! ¡Puedo darme el lujo de ser quien soy y nada más!
Sin embargo, es muy probable que nos hayamos alejado tanto de nuestra esencia que, no sepamos cómo dejar de lado la “apariencia” de quien creemos que somos y sentarnos allí solamente siendo quienes somos en realidad.
¿Podemos hacerlo?
¿Podemos estar simplemente sentados sobre los cojines o las sillas?
¿Podemos despojarnos del condicionamiento que nos hemos impuesto al identificarnos con esta personalidad, con este cuerpo, con esta apariencia y creer que eso es lo que somos?
Al sentarnos en meditación podemos debilitar ese hábito y cultivar y fortalecer el opuesto. De hecho, nada nos impide que podamos ser quienes somos de manera muy simple en cualquier parte, porque esencialmente de eso se trata, de “ser”. Eso es lo que nos enseña la meditación, a “Ser” y eso significa “Auténticos”.
Fíjense bien, podemos ser quienes somos de manera simple sobre una silla en nuestra casa, en el vagón del metro, en el asiento de la camioneta por puesto, al encontrarnos con alguien que conocemos, en nuestro propio carro, en la sala de cine, al toparnos con alguien por quien no tenemos mucha simpatía, también trotando en el parque o, mientras esperamos para pagar en el automercado, en el asiento del avión, en el consultorio del médico esperando que nos atienda…
En cualquier sitio donde estemos sentados, de pie, corriendo, caminando o acostados, podemos ser quienes somos de manera muy simple, sin complicaciones adicionales.
¿Sin complicaciones? ¿Qué quiere decir “sin complicaciones”? ¿Qué es lo que complica las cosas? ¿”Quién” complica las cosas? La mente. La mente, bajo el comando del ego forjado por la imagen que cada quien tiene de ese personaje que llamamos “yo”.
Debemos partir de la base de que las cosas son esencialmente simples. La práctica de meditación sentada tiene que ver con aprender a hacer las cosas de ese modo, de manera muy simple. Sin complicaciones. Si estamos sentados, estamos sentados de manera muy simple. Si estamos parados, estamos parados de manera muy simple. Si estamos acostados, estamos acostados de manera muy simple. Sin complicaciones. Debemos aprender a hacerlo. Es posible. Todo empieza aquí, ahora, sobre estos cojines o estas sillas. Ese es el primer paso.
Hagamos nuestro mejor esfuerzo por seguir las instrucciones que acabamos de escuchar durante unos minutos. Sentémonos, despojándonos de toda idea respecto a quiénes somos. Hagámoslo siendo quien somos de manera muy simple y sigamos la respiración. Todo lo que hay es aire que entra y que sale por la nariz; atención sobre el aire entrando, atención sobre el aire saliendo. Sólo eso.
2.
Trungpa Rimpoché también nos hacía ver que, en la práctica de meditación sentada, no nos estamos planteando nada, no estamos formulando nada adicional. Es decir, debemos seguir las instrucciones tal cual se nos indica sin agregarle nada más. Pudiésemos pensar que es algo irrelevante, y por esa razón, por ser tan simple, encontramos inconvenientes con eso y se nos dificulta la meditación.
Cuando nos dejamos llevar por la fuerte tendencia a querer agregar algo de nuestra propia cosecha a lo que nos han recomendado hacer, terminamos distanciándonos de la instrucción inicial, complicamos las cosas que esencialmente son sumamente sencillas, y, al hacerlo, perdemos la oportunidad de aprender cómo meditar de manera correcta.
Quizás habíamos pensado que la meditación iba a ser más entretenida, pero meditar no tiene que ver con pasar un buen rato. No tiene que ver con construir un universo imaginario donde nos estamos sintiendo muy bien. Donde estamos a gusto. Eso no es meditación. Eso es ensoñación.
Debemos aprender a distinguir claramente estos estados mentales. La ensoñación nos atrapa en una idealización personalizada que nos puede llevar incluso a rechazar la vida cotidiana tal como es, y perdemos la oportunidad de beneficiarnos de lo que enseñó el Buda, lo que enseño Guru Rimpoché, lo que han enseñado muchos maestros a lo largo del tiempo, lo que enseña Trungpa Rimpoché en este caso. Hay que tener cuidado con eso porque la ensoñación no es una buena amiga.
Si profundizamos un poco, podemos ver que el hecho de que la meditación sentada sea algo tan simple, es a su vez algo tremendamente importante, porque, como señalaba Rimpoché, automáticamente proporciona una sensación de aburrimiento, la sensación de que nada está pasando.
Al vivir con ese aburrimiento, al permitirnos a nosotros mismos estar aburridos y aun así continuar sentados, al no estar siendo guiados por la autocomplacencia del instinto de los patrones habituales de la mente, es decir, de los patrones kármicos, con esta simple acción de sentarnos con el aburrimiento, saboteamos las posibilidades de las consecuencias kármicas.
La práctica de la meditación sentada es la forma de cortar la acción volitiva del karma. Cuando estamos en meditación de manera apropiada, dejamos de crear karma.
Y no se trata tan solo de que estamos sentados sin movernos durante un rato, sino que, además, no debemos entretenernos pensando, algo que puede ser difícil al comienzo para la mayoría. Sin embargo, podríamos pensar: nadie se va a dar cuenta de si estoy pensando o no.
Nadie se va a dar cuenta de si estoy distraído o no. Sólo yo lo sé. Entonces puedo decidir. Puedo escoger si seguir la técnica indicada a ver qué pasa, o más bien pasar el rato fingiendo que estoy meditando cuando en realidad voy a aprovecharlo para pensar o construir mi propia versión de meditación. Aun cuando somos nosotros los que tenemos la última palabra, debemos estar atentos y no permitir que el ego nos sabotee la posibilidad de involucrarnos en una genuina meditación.
3.
Con lo que hemos escuchado hasta ahora, Trungpa Rimpoché nos deja ver que, si nos involucramos en practicar meditación apropiadamente, comenzamos a cortar con la sensación de seguridad, de tener una existencia permanente y la sensación de beneficio personal, y, al hacerlo, la meditación se convierte en un abordaje simple y directo.
Todo es hecho en el momento presente, sin nada por detrás, sin ninguna clase de intenciones, o, de tener alguna, esta se vuelve parte del proceso de pensamiento, de modo que comenzamos a perder la perspectiva de la ambición. No hay un plan, no hay una estrategia involucrada, uno está simplemente meditando, simplemente haciéndolo.
Esa simplicidad aporta una sensación de apertura. En esos momentos, nada está alimentando al estado mental, por el contrario, estamos invitando un poco de aire fresco, comenta Trungpa Rimpoché.
En ese momento cesa la constante colección de semillas kárimicas. Somos liberados de la constante siembra de semillas kármicas cuando dejamos de tener un proyecto, y debido a que no hay un proyecto involucrado, tampoco hay una base, un fundamento.
De tener un territorio que defender o cosas que manipular, continuaríamos sembrando semillas kármicas, pero en la práctica de la meditación, cuando no se tiene ninguna base, dejamos de sembrar semillas kármicas. Al seguir la técnica de manera muy simple, esa simplicidad crea un caos en las sofisticadas manipulaciones que se llevan a cabo en el estado de ego.
4.
Las prácticas regulares de meditación en grupo aportan muchos beneficios. La gompa, con el altar, las imágenes y las ofrendas, más la presencia de los compañeros, nos inspiran a estar más conscientes del lugar donde nos encontramos y de lo que venimos a hacer: aprender meditación.
Sin embargo, las prácticas que hacemos por aquí forzados por el confinamiento, son igualmente beneficiosas. Diferentes sí, pero igualmente beneficiosas. También tenemos las prácticas que llevamos a cabo individualmente. Sea como sea que la realicemos, podemos obtener muchos beneficios siempre y cuando tengamos en mente las recomendaciones.
Hoy hemos tenido la oportunidad de escuchar enseñanzas magistrales sobre la meditación básica, intrucciones tan claras y precisas que iluminan nuestro camino a una mayor comprensión del proceso meditativo. Me parece que podríamos aprovechar el hecho de tenerlas frescas en la mente para llevar a cabo una breve sesión.
Sesión de meditación de 20 minutos
Participación
5.
Seguidamente, y para concluir por el día de hoy, escucharemos una serie de extractos de diferentes discursos o sutras, donde el Buda toca el tema de la meditación. Los invito a prestar mucha atención a las palabras. Aflojen toda clase de tensiones físicas y mentales, y dispónganse a escuchar, contemplar y meditar; abran sus mentes a la pureza del néctar de la sabiduría búdica.
El Buda dijo que debemos ejercitarnos del siguiente modo. Cuando inspiren, dijo, experimenten la inspiración; cuando expiren, sean plenamente conscientes de estar expirando. Valorar y practicar este ejercicio será muy fructífero para ustedes. Sea lo que fuere lo que estén haciendo y dondequiera que se encuentren, hallarán la estabilidad, la calma y la concentración si son conscientes de su respiración.
También dijo: desarrollen una meditación que sea como el agua. Si lo hacen de ese modo, descubrirán que los pensamientos e impresiones que se apoderan de ustedes se irán. Al igual que la gente limpia sus fluidos corporales, el sudor y la saliva, el pus y la sangre y sin embargo el agua no se afecta ni se llena de aversión, el agua de la meditación les aportará paz.
Son diferentes los vientos que llegan de distintas direcciones. Algunos son claros, otros acarrean polvo, algunos son fríos o cálidos, vientos huracanados o suaves brisas. Las sensaciones que surgen en el cuerpo, del mismo modo son agradables, desagradables o neutras.
Cuando el que medita considera las sensaciones como si fueran vientos que vienen y van, claros o polvorientos, violentos o suaves, las entenderá del todo y ya no dependerá de ellas. Cuando entienda las sensaciones perfectamente, verá más allá de este mundo condicionado.
Es necesario cultivar algún tipo de disciplina mental, ya que una mente indisciplinada siempre encuentra excusas para actuar de manera egoísta e irreflexiva. Cuando la mente es indisciplinada, el cuerpo también lo es, así como la palabra y la acción.
La realidad tal como es se convierte en la visión correcta del meditador. Reflexionar en ella tal como es, se convierte en el pensamiento correcto. Ser consciente de ella tal como es, se convierte en la atención correcta. Concentrarse en ella tal como es, se convierte en la concentración correcta. Las acciones del cuerpo y la palabra se alinean entonces con la realidad tal cual es. De este modo el meditador se desarrolla y se realiza.
No corras detrás del pasado, no ambiciones el futuro. El pasado se ha ido, el futuro está por llegar. Ve claramente y en este lugar el objeto que es ahora, mientras encuentras y vives en un tranquilo e inmóvil estado mental.
Al igual que la huella de cualquier criatura que camine por la tierra cabe en la huella de un elefante, la mayor de todas, la plena consciencia es la cualidad que asegura tener una mente serena en todo momento. La plena consciencia hace que surjan los pensamientos beneficiosos que no han surgido aún. Y también, que se desvanezcan los nocivos que ya se han presentado. En aquel que es plenamente consciente, se manifestará todo lo bueno que debe ser realizado.
Al margen de que mediten con determinadas expectativas o sin ellas, si sus ideas y métodos son equivocados, no obtendrán fruto alguno de la meditación. Reflexionen acerca de ello. Supongan que una persona desee hacer un poco de aceite y ponga arena en un cuenco y luego le añada sal.
Por más que la prense no obtendrá aceite ya que no usa el método adecuado. Otra necesita leche y empieza a tirar de los cuernos de una vaca joven. Dejando de lado que tenga o no alguna expectativa, no sacará leche de los cuernos porque no usa el método adecuado. O, si otra llena un pote de agua y la bate para hacer mantequilla, sólo conseguirá agua.
Pero, si alguien medita con una sana actitud, con la debida atención y plena consciencia, independientemente de que tenga o no expectativas, obtendrá una clara visión. Es como llenar un cuenco de semillas y prensarlas para sacar aceite, u ordeñar una vaca tirando de las ubres, o llenar un pote de crema de leche y batirla. Todo ello constituye el método correcto.
El Buda dijo a sus monjes: es la temporada de lluvias y deseo vivir en soledad durante estos tres meses. Me gustaría que sólo me visitara aquel que ha de traerme la comida. Al final de los tres meses dijo: monjes, si aquellos de otras creencias les preguntaran qué meditación ha practicado el Buda durante la estación de las lluvias, deben decir: el Buda se ha dedicado a practicar la meditación de ser consciente de la inspiración y la expiración.
Así ha sido monjes, ya que he permanecido inspirando y expirando el aire conscientemente. Cuando inspiraba de manera profunda, sabía que lo hacía con profundidad, y cuando hacía una larga expiración, de igual modo lo sabía. Lo mismo ocurría cuando la respiración era breve, sabía, cuando entraba el aire y cuando salía. Con plena atención, era consciente de todo el proceso.
Del mismo modo he practicado también la contemplación del cuerpo. Mientras estaba de pie, sabía que estaba de pie; mientras estaba sentado, sabía por completo que estaba sentado, y cuando estaba tendido, tenía plena experiencia de estar tendido. Al experimentar cada momento, mi mente dejaba de aferrarse al mundo. Ser consciente de la inspiración y la expiración del aire, contemplar el cuerpo y tener consciencia del momento, es una noble tarea y un sendero sublime que conduce a la independencia de la mente y a la sabiduría.
Que esto sea de beneficio para todos
Participación
Dedicación del mérito
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