KTCZoom 6.
Karma
Curso inspirado en extractos del libro The future is open
de Chogyam Trungpa Rimpoché
Sábado 22 de agosto de 2020
Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez
¡Grabar!
¡Tashi Delek para todos!
Me alegra mucho verlos de nuevo por aquí pendientes de las enseñanzas que se van a impatir. En verdad esto me hace muy feliz y me llena de una enorme vitalidad. Gracias a todos por su interés en el dharma.
1.
Como resultado de la práctica regular de meditación sentada, cuando logramos permanecer atentos y conscientes al momento presente, nos damos cuenta que se abre un pequeño espacio. Ese momento de apertura es un ‘destello de iluminación’, un momento que está libre del patrón o la tendencia habitual del karma, y siendo así, corta con ambos, con causa y efecto simultáneamente, y, en ese momento, por estar libres de las tendencias habituales, dejamos de acumular más cosas, dejamos de sembrar semillas kármicas.
La meditación tiene que ver con eso; con debilitar progresivamente los patrones habituales perjudiciales, dejar de acumular más karma negativo, y, en consecuencia, permitir que aflore la verdadera natualeza de la mente oscurecida por estos patrones habituales.
Al comienzo de nuestra experiencia con la meditación, es muy probable que lleguemos a pensar, que la verdadera naturaleza de nuestra mente es aquella que aflora cuando nos permitimos ser espontáneos, cuando dejamos de actuar o de pretender ser alguien en especial y nos mostramos tal cual somos. Sin embargo, esa misma espontáneidad es tan solo una “idea de espontaneidad” que surge a partir de lo que creemos que es ser espontáneo en esos momentos.
Puede que hayamos dejado de actuar o pretender ser de determinada manera, pero aun así, lo estamos haciendo a partir de la idea de espontaneidad que tiene “yo, fulana o fulano de tal”, el “ego”. Hay que ir más a fondo, hay que seguir trabajando por desmantelar la estructura egocéntrica que hemos construido, la que llamamos “yo”.
Los invito a que aprovechemos estos momentos iniciales para emprender una breve sesión de meditación. Hagamos un esfuerzo por mantener la columna derecha y centrar la atención en la respiración. Nada más. Estar ahí en cada momento.
Sesión de 20 minutos. Tocar el cuenco al principio y al final.
2.
En la sesión anterior y también en la del domingo sobre Vajrasattva, las enseñanzas giraron en gran parte en torno al “yo” y el “momento de consciencia”. El tema quedó dando vueltas en mi mente hasta que en un momento dado pensé que quizás podría ayudar a su comprensión el considerar que así como la MOLÉCULA DE ADN encierra todo el historial genético de nuestro cuerpo físico, el MOMENTO DE CONSCIENCIA encierra todo el historial espiritual de nuestra mente.
A través de esa microscópica molécula de ADN podemos hacer un viaje hacia el pasado de este cuerpo que ahora tenemos. De igual modo, y gracias a la meditación, a través de ese momento de consciencia, podemos hacer un viaje hacia el pasado de este continuo mental que ahora nos da vida.
El Buda planteó y explicó en sus enseñanzas que lo que identificamos como ‘yo’, como ‘fulana o fulano de tal’, que esa imagen que tenemos de lo que somos como seres humanos, no es algo sólido, ni tampoco existe de manera independiente. Que se trata más bien de una “idea”.
No es algo permanente, sino más bien un montón de condicionamientos, de tendencias y formas de ver las cosas que están cambiando todo el tiempo; y que no existimos de manera aislada e independiente como pudiésemos pensar, sino gracias, entre otros, a la interdependencia con todo y con todos.
Entonces, siendo que el ego o lo que identifico como “yo”, no existe en realidad, ¿qué es lo que renace? ¿Qué es lo que acumula karma y por lo tanto va de nacimiento en nacimiento? Pregunta Trungpa Rimpoché.
¿Alguien desea responder estas preguntas? De ser así, por favor levante la mano.
3.
Bien, sigamos adelante. Trungpa Rimpoché continua diciendo que nuestra naturaleza básica, nuestro maquillaje básico -por decirlo de alguna manera- es aquel donde lo que hay es ausencia de ego, pero que, saber que no existimos en la forma en que creemos hacerlo, saber que no tenemos esta forma real que pensamos tener, conduce a experimentar temor. Tenemos miedo de que sea expuesta la falsedad de la ‘forma’ o el ‘ego’ y de allí la tendencia humana a solidificar nuestra propia idea de lo que creemos que somos.
C. En vez de temor, también podemos considerarlo como una posibilidad, manteniendo una mente abierta a algo nuevo e interesarnos por ver cómo se desarrolla este planteamiento. Me parece que esta es la alternativa de una mente inteligente que se abre a la investigación en lugar de aferrarse a su forma de ver las cosas.
Desde ese punto de vista, en cierto sentido, la falsedad existe, existe para nosotros. Hay cierta realidad respecto a la falsedad que tiene que ser superada, pero siendo tan fuerte esa falsedad, comenta Rimpoché, más bien la solidificamos como una etapa no-existente o plataforma donde podemos acampar y montar nuestra tienda de campaña. Es como acampar sobre un bloque de hielo, el cual, fundamentalmente no existe, usted está acampando sobre agua, pero, aun así, a usted le parece muy sólido.
Es por eso, que en las enseñanzas budistas la “aparente realidad” es llamada con frecuencia ‘ilusión’ y también se dice que es como el espejismo de un ‘arco iris’. Estas son metáforas para la ilusoria cualidad de los fenómenos.
C. “Metáforas para la ilusoria cualidad de los fenómenos”, y eso incluye nuestra propia existencia como seres humanos. “En cierto sentido la falsedad existe”, ha comentado Rimpoché, pero lo hace como “verdad relativa”. ¿Qué quiere decir esto?
Cuando comprendemos que la forma en la que vemos las cosas es relativa porque está condicionada por nuestras propias ideas acerca de cómo son las cosas, entonces podremos dejar de solidificar lo que tan sólo es una experiencia ilusoria aunque nos parezca muy real, y también de juzgar a otros porque sabemos que cada quien está actuando desde su cuota de ignorancia, de relatividad.
Cuando llegamos a experimentar la verdad última o absoluta, vemos cómo son las cosas en realidad y la “verdad relativa” es entendida plenamente. El espejismo existe debido a la no-existencia, afirma Rimpoché, pero la no-existencia tiene una base sólida aparentemente muy sólida. De allí que se diga que la verdad del samsara debe ser realizada como falsa, pero su falsedad es verdadera.
C. Es decir, la realidad tal y como la percibimos es una “falsa realidad” y debe ser transcendida, pero de que duele duele. Esta falsa o ilusoria realidad es nuestra base operativa samsárica, y desde esa perspectiva, esa falsedad es relativamente verdadera. Sirve como punto de partida para nuestro trabajo interior. Para poder percibirla de otra manera es necesario que esté presente la experiencia de la vacuidad de todos los fenómenos.
4.
Trungpa Rimpoché continua diciendo que puede que aún tengamos la pregunta de qué es lo que pasa de la muerte a la vida de nuevo cuando una persona muere y renace. ¿Es acaso un alma o algo por el estilo?
De acuerdo con la creencia budista, no existe particularmente tal cosa como un alma. Lo único que pasa a la siguiente vida es actividad: específicamente, la discontinuidad o un cambio de dirección. La discontinuidad también es continuidad, por lo que la discontinuidad puede continuar porque puede dar vida.
C. Esta discontinuidad que también es continuidad es lo llamado “el continuo mental”.
Por ejemplo, si usted y sus padres no fuesen seres separados, usted no habría podido existir, dice Rimpoché. Sin embargo, debido a la separación entre usted y sus padres, usted nace. Esa es la muy cruda forma de discontinuidad en una situación familiar, donde cada una de las personas en la línea familiar es diferente, separada.
De igual modo, lo mismo sucede constantemente en nuestro estado de ser. Una experiencia sucede y muere, y luego una nueva experiencia nace. Entonces, esa también muere, de modo que siempre se está llevando a cabo la continuidad de la discontinuidad.
5.
Rimpoché comenta que la gente le pregunta por qué no pueden recordar sus vidas pasadas, o, a qué se debe que sea mucho más fácil recordar cosas que han sucedido en esta vida que en la anterior.
Esta vida está mucho más cerca de nosotros, dice Trungpa Rimpoché. Es mucho más fácil recordar lo que pasó esta mañana que lo que sucedió el año pasado. Nuestro rango de memoria es muy corto.
Debido a que estamos confundidos e involucrados con nuestra vida, nos tomamos a nosotros mismos demasiado en serio y constantemente tendemos a olvidar las cosas de largo plazo.
Fundamentalmente no podemos responder todas las preguntas acerca del renacimiento, y, llegado cierto punto, las palabras carecen de sentido. Sin embargo, ese es precisamente el propósito de todo esto: que lo averiguemos por nosotros mismos. En cuanto a lo que tiene que ver con el renacimiento, lo más importante recordar acerca de nuestra muerte, es tener cierta clase de apertura y, una vez más, sentido de humor. Esa es la gracia salvadora.
C. El mismo Buda Sakyamuni decía que él no estaba hablando acerca de nada nuevo, que todo se trataba de puro sentido común. Esto es algo a lo que debemos apelar nosotros mismos como practicantes del dharma.
Debemos tratar de generar confianza en nuestra propia capacidad de responder preguntas importantes sin necesidad de apelar a lo que dice otro, aunque se trate de un maestro y aunque nuestra respuesta pudiese estar equivocada. Lo importante es tratar de desarrollar entusiasmo por el hábito de pensar, de reflexionar, de discernir. Esto es indispensable si lo que buscamos es trascender los condicionamientos y alcanzar una genuina realización.
Para dar con la respuesta correcta, dice Trungpa Rimpoché, sólo tenemos que ubicarnos en nuestra propia experiencia. Si lo hacemos, podemos ver que esta vida está mucho más cerca, por lo que nos resulta más fácil recordar lo que sucedió esta mañana que lo que pasó el año pasado. ¿No es cierto?
Por otra parte, el alcance de nuestra memoria es muy corto porque estamos constantemente preocupados e involucrados con nuestras vidas. Lo mismo sucede con nuestra niñez. Si tratamos de pensar hacia atrás, puede que ciertas experiencias sean muy vagas porque tenemos una memoria muy corta. En términos de vidas pasadas, dice Rimpoché, lo más importante a realizar es que estamos aquí ahora. Estamos bastante seguros de eso.
6.
C. Anticipándonos ahora un poco a lo que sigue desarrollando Trungpa Rimpoché sobre el karma, y deseando que estos comentarios preliminares contribuyan de algún modo a afinar aún más nuestra atención, quisiera que viéramos juntos que, cuando consideramos el buen karma por un lado y el mal karma por el otro, estamos reforzando el patrón dualista propio de nuestras mentes egocéntricas que no ven más allá de ‘yo’ y ‘otro’. Tenemos que trascender esto.
En las enseñanzas que siguen, Trungpa Rimpoché nos deja ver que enfocarnos en acumular buen karma y evitar acumular karma negativo, lo que hace es reforzar aún más la neurosis, reforzar el samsara. Ahora podríamos preguntarnos ¿Y entonces?
Debemos permanecer atentos a la presencia de nuestra tendencia dualista. Este gran condicionamiento a través del cual nos hemos acostumbrado desde tiempo sin principio a asumir la vida, es el fundamento, la base, la causa, de todo nuestro sufrimiento. Es la causa de la experiencia samsárica.
En cuanto a trabajar con la situación presente, -y Rimpoché añade que esto ya lo ha planteado anteriormente- no estamos hablando solamente acerca de ser leales hacia el buen karma y tratar de evitar el mal karma. Eso puede que sea una actividad temporal.
Quizás el buen karma involucra menos neurosis de cierto tipo al no ser salvajes, en ser más bien algo educados. Uno aprende cómo comportarse; uno aprende modales, por decirlo de alguna manera. Aprender a comportarse mejor, de un modo más gentil, es trabajar con buen karma, y el mal karma es, por el contrario, actuar de manera completamente salvaje, ser engañosos, traicioneros, y volverse realmente monstruoso.
Pero en cierta forma, ambos son condicionamientos. Fundamentalmente hablando, ambos, buen karma y mal karma, constituyen aún más reforzamiento del samsara.
En particular, el budismo mahayana recomienda que nos salgamos de todas las situaciones kármicas.
Dice que, quizás al comienzo, el propósito de nuestra práctica espiritual sea el de acumular buen karma, pero incluso eso, debe ser eventualmente transcendido.
De modo que la enseñanza budista básica sobre el karma es que, a la larga, el buen karma no es particularmente visto como algo valioso, ya que incluso el buen karma aun crea neurosis y crea constantemente la skandha de la forma.
C. Si hacemos el intento de vernos a nosotros mismos como éramos antes de entrar en contacto con las enseñanzas y cómo somos ahora, podemos ver que teníamos muchos condicionamientos, muchas ideas preconcebidas respecto a las cosas, a los seres, al mundo en general.
Luego de algún tiempo, con la práctica y el estudio, con el desarrollo de nuestra propia capacidad para discernir entre una cosa y otra, nos vemos en el momento actual habiendo trascendido ciertas cosas y sustituido condicionamientos previos por una nueva forma de ver las cosas. Lo que constituye otro condicionamiento; quizás mucho más sano, más beneficioso, es cierto, pero, a fin de cuentas, todos son condicionamientos. Estos también deben ser transcendidos.
¿Por qué?
Porque continuamos afincándonos en nosotros como personas; continuamos creando la idea de la forma. Seguimos identificando la acción con el agente que ejecuta la acción; con el ego, el yo. La imagen que tenemos de nosotros mismos continúa siendo el punto de partida para todo lo que hacemos, y mientras eso prevalezca, tendremos que seguir trabajando porque constituye otra forma de entrampamiento.
7.
Ahora, Trungpa Rimpoché plantea el concepto de moralidad desde la perspectiva budista y nos deja ver que la forma en que popularmente entendemos el karma refuerza la moralidad convencional, y nos incentiva a desarrollar buen karma y evitar mal karma y, siendo así, en cierta forma, podríamos decir que la moralidad y el karma trabajan juntos.
Ahora bien, en cuanto lo que se entiende por genuina moralidad, es un estado de atención consciente, en el cual todo es visto claramente, de manera precisa, y todo es manejado con precisión y de forma deliberada.
Hay dos formas de abordar esa consciencia:
1)Podría convertirse en una buena práctica de buen karma porque usted está tratando de ser bueno
2) Esa consciencia pudiese ser karma trascendente si su práctica de disciplina y moralidad no tiene un propósito orientado por el ego sino simplemente el de “ser” por el mero hecho de ser, en lugar de “ser de determinada manera a fin de ser bueno”.
Tratar de ser bueno --------es crear karma y
tratar de ser, simplemente porque usted es, lo cual no tiene propósito------- es un enfoque que transciende el karma.
Desde ese punto de vista, la verdadera moralidad, shila paramita, sólo puede ser desarrollada a través de la práctica de la meditación. De otro modo, usted siempre tendrá algún objeto en mente. Participación
Dedicación del mérito
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