KTCZoom 8.

Karma

Curso inspirado en extractos del libro The future is open de Chogyam Trungpa

Sábado 5 de septiembre de 2020

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez

¡Grabar!

¡Tashi Delek para todos. Gracias por estar aquí!

Que estos encuentros puedan ser de beneficio para ustedes y para muchos otros seres que igual que nosotros, están buscando cómo liberarse de sus sufrimientos.

Quiero aprovechar el inicio de este encuentro para comunicarle a aquellos que no están dentro del grupo de practicantes regulares del KTC ni tampoco dentro del grupo de Amigos del KTC en Whatsapp, que si desean formar parte de este último grupo sólo deben decirnos sus nombres, número de celular y país donde residen para incorporarlos.

Esto es útil porque por allí avisamos cualquier cambio o imprevisto que pudiese presentarse, como por ejemplo que, cuando no hay señal de Internet en el centro budista, no puede llevarse a cabo la sesión. Esa es la razón por la que puede que alguna vez no nos encuentren a la hora pautada. A todos les pedimos disculpas pero se trata de algo que no depende de nosotros.

 

1.

Hoy vamos a comenzar la sesión con una práctica que, en el budismo, y en todas las tradiciones espirituales y religiones del mundo, juega un papel muy importante en la vida y el desarrollo espiritual de las personas. De una u otra manera todos la conocemos; hemos palpado sus amables beneficios, la forma en que alivia y sana el corazón humano. Estamos hablando de la oración.

 

Cuando oramos, lo que hacemos es invocar al espíritu de la devoción. Los invito entonces a que, desde una mente tranquila, con el cuerpo relajando y manteniendo los ojos cerrados, en este caso, iniciemos la sesión de hoy, centrándonos durante unos minutos y de manera silenciosa, en esa calidad de apertura tan especial que propicia la devoción.

 

La devoción también propicia la presencia plena, el recogimiento y la mayor intimidad.  Cuando invocamos al espíritu de la devoción, todo nuestro ser se transforma, se convierte en apertura; hay ausencia de lucha porque no hay temor, y, se da un completo abandono en la inmensidad del espíritu.

Devoción quiere decir que ya no nos resistimos a nada; que ya no estamos tratando de mantener la compostura de esta ilusoria entidad a la que llamamos ego, yo, fulano o fulana de tal. Esta ilusoria identidad mundana parece disolverse en la apertura y la entrega. En ese espacio interior nos atrevemos a mostrarnos tal cual somos; no sentimos necesidad de engaños.

De allí lo extraordinario de la oración y la devoción. Nos sentimos modificados por una experiencia que viene de adentro hacia afuera, que nos llena por completo, y en esa plenitud, que es lo único que hay, se dan encuentros profundos y verdaderos. Nos rencontramos con la esencia de lo que somos como seres humanos; con la jubilosa inspiración de la pureza del espíritu; con la inmensidad del espacio infinito, pura vacuidad.

Centrados en ese espíritu de devoción, y, a partir de la sincera aspiración contenida en este brevísimo guru yoga que vamos a realizar juntos, que podamos establecer una conexión interior y tener la experiencia de una genuina devoción para beneficio propio y el de todos los seres.

Comenzamos visualizando la luminosa forma del Buda Sakyamuni sentado sobre un trono de loto abierto sobre nuestra cabeza. Todo es pura luminosidad insustancial.  Su cuerpo es radiante y sonríe mientras contempla a todos los seres con un interés compasivo libre de favoritismos. Él representa la completa fusión de todos los maestros iluminados. Si nos resulta difícil visualizarlo, podemos sustituir su forma por una poderosa luminosidad, que al fin y al cabo es lo mismo.

Ahora, mantenemos la visualización sobre el tope de nuestras cabezas, mientras oramos con sincero, intenso y constante respeto y devoción. Comenzaré recitando la oración completa una vez y luego pausadamente, la repetiremos juntos, tres veces también, pero línea por línea. La oración dice así:

“Ruego por las bendiciones de mi guru,

mi gran y completamente valioso amigo espiritual.

Ruego para que relevante amor, compasión y bodhichitta,

se desarrollen en la corriente de mi existencia.”  

Habiendo orado así con devoción, visualizamos que la luminosidad insustancial de las bendiciones del Buda Sakyamuni desciende a través de la apertura brahmánica en el tope de nuestra cabeza, y se sienta en nuestro corazón en un pabellón de luz, que parece una concha de mar abierta hacia arriba. Finalmente, dejamos que la mente repose en su propia naturaleza siendo simplemente luminosa consciencia.

Sesión de 15 minutos

2.

En esta oportunidad, Chogyam Trungpa Rimpoché comienza diciendo que, antes de enfocarnos en las consecuencias del karma, debemos contemplar el mecanismo básico del mismo para entender cómo funciona. Toda la discusión sobre el karma está basada en esto: en la comprensión de la idea -o, el concepto- de “acción”.

Como hemos escuchado en sesiones pasadas, la palabra “karma” es un término sánscrito que quiere decir o significa “creación” o “acción”.  Karma es un patrón de acción, un patrón de acción que consiste en “actos” ---que producen--- o --- crean ---otros actos.

C. Este parece ser un buen momento para preguntarnos qué entendemos cuando Rimpoché dice que karma significa “creación”. Personalmente entiendo, que karma está vinculado con “creación” porque estamos hablando de una “energía particular” que no existía previamente y es puesta en movimiento gracias a la actividad mental, por lo tanto, es “creación” de la mente. Un pensamiento, por ejemplo, es una energía particular. También lo es una acción física, porque todo el proceso que involucra la acción física se inicia en la mente en un momento de consciencia. Todo es energía en movimiento.

Al contemplar la palabra “acción”, veo que inmediatamente surge asociada a ella la idea de “movimiento”, ya sea mental -como por ejemplo un pensamiento- o físico -como por ejemplo el dar un paso. Puedo ver también que este movimiento a su vez genera una “consecuencia”, la cual es a su vez, generadora de otras y así sucesivamente.

 

De modo que, viéndolo más a fondo, es imposible aislar la acción en sí misma como siendo algo independiente, separado, lo que me lleva a comprender que, debido a la interdependencia de causas y efectos que a su vez son causas de otros efectos posteriores, se trata más bien de una “cadena de acciones y reacciones”, y, que, cuando hablamos acerca de una acción en particular, lo que realmente tenemos ahí es una cadena de acciones y reacciones.

Luego podríamos preguntarnos, ¿qué quiere decir Rimpoché cuando habla acerca de un patrón de acción?

C. Pienso que también podríamos identificarlo como “tendencias”. Una tendencia es un elemento latente que subyace en la mente, es como una huella. Puede estar presente ahora o no estarlo, y, como no es algo permanente sino todo lo contrario, siendo una tendencia, podemos trabajar con ella por erradicarla -en caso de ser perjudicial- o más bien cultivarla -en caso de ser beneficiosa.

¿Pueden identificar en ustedes algunos patrones de acción? ¿Alguien quiere intervenir?

3.

Ahora bien, continuando con las enseñanzas de Trungpa Rimpoché, este dice que, cuando hablamos acerca del karma, no estamos hablando acerca de una entidad individual, de cierta fuerza kármica especial que es algo separado de la energía existente en el mundo. Dice que, más bien, karma hace referencia a una “situación interdependiente” como comentamos anteriormente, y, para ilustrarlo  nos propone que tomemos como ejemplo al fuego.

El fuego, dice, es toda una situación kármica. Podemos decir que el karma del fuego, que la acción o la actividad del fuego, produce calor. Sin embargo, no podemos señalar tan sólo una cosa, un elemento o entidad y decir que esto es el karma del fuego. Más bien, tenemos que hablar acerca de una cantidad de factores como lo son, el combustible, la llama y la intensidad del fuego, la cual depende del combustible.

Desde este punto de vista, el karma es algo abstracto, es un concepto que describe una situación interdependiente en vez de ser una sola entidad o cosa. Pero, aun cuando el karma pudiese ser muy abstracto, las situaciones kármicas no están basadas en alguna clase de ley cósmica abstracta o en un aspecto abstracto de la moralidad, o algo como eso. Más bien, antes de la moralidad, antes de la ley cósmica, ahí ya está presente la energía que crea las acciones volitivas.

“El karma surge a partir de la energía de la confusión, del caos y de la ignorancia. Ese es el origen del karma”.

A fin de que el karma funcione debe darse el encuentro de “dos” situaciones, las cuales producen, podríamos decir, una chispa de luz. Frotar dos palitos de madera produce calor y fuego. De igual modo, es necesario que tengamos un entorno básico, un entorno amigable o base, para producir karma. Ese entorno es la ignorancia. El karma se basa en nuestro estado psicológico más que en ninguna otra cosa.

La ignorancia es el estado psicológico original donde la situación kármica nace y se desarrolla.

C. Resumiendo, y, si lo entendí bien, nuestro estado psicológico del momento es ese entorno básico, ese entorno amigable o base donde se produce karma. Y ese estado psicológico, sea cual sea, está basado en la ignorancia. Esto vendría a ser la “causa” y la otra situación, porque, como dijo Rimpoché, se requiere de dos situaciones para que funcione el karma, la otra la constituyen las “condiciones”. Una vez que se juntan causas y condiciones, se produce karma, y, siendo una situación interdependiente, no podemos responsabilizar a una sola cosa como causa de todo, porque hay muchos factores involucrados.

Fíjense que una vez que comprendemos esto, podemos dejar de culpabilizar a otros de cualquier cosa por muy aparente que sea su cuota de responsabilidad. Sin embargo, a nivel convencional esto podría plantear un dilema porque ¿cómo podría funcionar un planeta si todos somos inocentes? Por eso han sido creadas las leyes, para que los ciudadanos podamos tener ciertos parámetros, aunque relativos, de lo que es correcto y lo que no lo es.

Si alguien desea hacer una pregunta o comentario puede levantar la mano

4.

C. El siguiente punto que toca Trungpa Rimpoché nos confronta con un aspecto de lo que somos como seres humanos que pocas veces tenemos en cuenta, o sobre el cual nunca se nos ha ocurrido pensar.

Rimpoché dice que, dentro de la totalidad básica de nuestra ignorancia, tenemos la tendencia a no creer en la energía. El no creer en la energía también constituye una tendencia a no creer en la “totalidad original”, el original “dharmadatu”* o como sea que llamemos a ese espacio, dice Rimpoché.

*Por dharmadatu se entiende la esfera o espacio del dharma, es una definición utilizada por Chogyam Trungpa Rimpoché para darle significado al estado que todo lo abarca, la la incondicional, no-originada y no cambiante totalidad en la cual todos los fenómenos surgen, permanecen y cesan.

C. Ahora bien, ¿qué quiere decir Rimpoché cuando afirma que tenemos la tendencia a no creer en la energía?

No es la primera vez que tocamos este punto ni tampoco será la última, porque es un tema fundamental y facilita mucho las cosas una vez que lo entendemos. Esencialmente somos energía; debido a causas y condiciones, esta energía se manifiesta como la forma física humana por un lado y la mente por otra, pero una vez que esas mismas causas y condiciones dejen de estar presentes, este ser humano que pensamos que somos, este “yo” deja de existir como tal y lo que queda a nivel físico es un cadáver. Sin embargo, la energía presente en el continuo mental sigue su rumbo movida por “los vientos del karma” hasta llegar al próximo renacimiento.

Rimpoché continúa diciendo que, para ser preciso, la ignorancia no es tanto una tendencia a no creer en la totalidad como tal, sino más como una tendencia a no creer en la individualidad de esas chispas o destellos particulares de energía que ocurren; las chispas de inteligencia, de energía, de compasión o de sabiduría.

Tendemos a no creer que los destellos que ocurren en este espacio original son entidades separadas. El mero hecho de no creer en ellas como entidades separadas unas de otras, solo produce o refuerza aún más cantidad de separatividad.

No creemos en la separatividad de esta actividad porque ella constituye una amenaza a nuestra propia sensación de unidad con el espacio de origen.

¿Les quedó claro este último punto?

5.

C. Los que han escuchado estas enseñanzas en el KTC seguramente recordarán lo que sigue a continuación. Rimpoché vuelve una vez más a tocar el tema del tiempo pero ahora desde otra perspectiva.                                                                                                         

El proceso de auto preservación y defensa propia se desarrolla gracias a que tenemos “sensación de tiempo”, es decir, de pasado, presente y futuro.

C. La mente de todo ser humano, independientemente de su raza, sexo, ideas, cultura y preferencias, desarrolla esta sensación de tiempo que nos acompaña permanentemente desde pequeños.   

1)El pasado lo constituyen los recuerdos de nuestros logros y la memoria de habernos “creado” a nosotros mismos, dice Trungpa Rimpoché.

C. ¿Qué quiere decir con la memoria de “habernos creado a nosotros mismos”? Que, permanentemente mantenemos fresca la memoria de esta “idea” que tenemos acerca de lo que somos, el ego, lo que identificamos como “yo”. Esta idea está siempre a flor de piel.

2)En cuanto al presente, señala Rimpoché, este se encuentra “solidificando” toda experiencia. Hemos desarrollado demasiadas referencias con respecto al tiempo; tratamos de llevar cuenta de nuestros sucesivos logros, y de los aciertos que hemos coleccionado, obteniendo por resultado un enorme archivo e historial de casos a partir de esto, de modo que “el cadáver del presente” está siendo “preservado como registro”, y todo este proceso está orientado hacia el pasado por nuestro énfasis en llevar récord o cuenta de todo.

3)Sin embargo, dice ahora, este proceso no aplica para nada a la situación futura. El futuro es una situación virgen completamente. Es un territorio no ocupado. No podemos manipular el futuro porque hasta ahora nada ha ocurrido en él, de modo que se trata de una situación completamente abierta.

Queda claro entonces, que la “superpoblada” creación kármica es desarrollada y confeccionada por entero en la situación “presente”.

C. Es decir, creamos karma solamente en el presente. El pasado, a su vez, fue creado también en “ese” presente, y así hacia atrás sucesivamente. Esto me hizo recordar algo que dice más o menos así: “Si hoy es como es, es porque ayer fue como fue. Si quieres que mañana sea diferente, tienes que comenzar a hacer algo ahora”.

Este dicho nos muestra el poder de los hábitos y cómo es que lo que experimentamos hoy día es producto de no haber hecho otra cosa en el pasado que insistir, una y otra vez, sobre los mismos patrones de comportamiento, en lugar de abandonarlos de manera definitiva.

La técnica meditativa nos presenta una vía para comenzar a cambiar hábitos negativos al enseñarnos qué hacer con la mente; cómo domarla para que esté donde queremos que esté y no en otro sitio; para que podamos sentir que llevamos las riendas de nuestras vidas; para que podamos asumir realmente la responsabilidad por nuestro destino. La “creación” es enteramente responsabilidad nuestra. No es que “las circunstancias me llevaron a actuar de ese modo”, o, que “esa persona hizo que yo le contestara de esa manera”. No. Las cosas no son así.

6.

C. Seguidamente, para que entendamos con más claridad cómo es que funciona todo este proceso, Trungpa Rimpoché se adentra en un tema fundamental en el budismo, el cual ha sido explicado de muchas y diferentes formas por los maestros, pero nadie las ha calificado como  las “medidas de emergencia” que tomamos en la situación presente.

En la situación presente, dice Rimpoché, creamos ciertas medidas de emergencia. Estas medidas de emergencia, las cuales son tradicionalmente descritas como los “cinco venenos” o las “cinco kleshas”, también se conocen como “emociones aflictivas” y ellas son: rabia, orgullo, pasión, envidia e ignorancia.

1-La rabia está basada en la intelectualización. Justificamos las razones por las que debemos estar bravos, el por qué debemos estar molestos, la razón por la que tenemos que sacar nuestra agresión. Esta emoción es muy manipuladora.

2-El orgullo constituye otra forma de justificar nuestro campo de existencia o nuestra base, ejecutando repentinos movimientos para inflar el ego.

3-La pasión consiste en tratar de atraer o magnetizar la situación a nuestra conveniencia, de modo que ésta pueda convertirse en una forma de enriquecernos o adornarnos a nosotros mismos. Eso hace la pasión.

4-La envidia o los celos, es una forma de estar comparando situaciones todo el tiempo, sintiendo que nuestra eficiencia ha sido retada o puesta en duda por otras personas, quienes también están involucradas en esta misma lógica competitiva.

5-Ignorar toda la situación constituye otra estrategia.

Estas cinco formas de abordar la situación constituyen maneras en las que constantemente estamos tratando de mantenernos a nosotros mismos en el presente. Ellas no tienen nada que ver con el futuro. Emplear estas emociones nos mantiene muy ocupados en el presente. Utilizamos los incidentes kármicos que han ocurrido en el pasado y tratamos de revivir el éxito o la diversión que solían tener. “En esa oportunidad me sentí feliz. Yo quiero revivir eso”. “Yo solía ser poderoso, vamos a repetirlo entonces”. “Yo me enfrenté a mi enemigo con mucho éxito, entonces repitamos eso una vez más”.

 La inspiración de revivir el pasado proviene de nuestra presente situación de agresión, pasión, orgullo, celos o sea cual sea la emoción que experimentemos. Ellas inspiran toda la producción.

C. ¡Wow! Mientras escribía llegué a sentirme en medio de un circo.

Afortunadamente, cuando aprendemos meditación no recurrimos al pasado como referencia e inspiración, más bien, nos relacionamos directamente con la situación presente. No hay nada comparable al presente como inspiración para nuestro trabajo interior. Esto deja claro que, en presencia de la disposición para estar aquí, ahora, en el momento, atentos y conscientes, libres de emociones aflictivas, la mente se encuentra despojada de impedimentos puede relacionarse con el momento presente sin inconvenientes.

De otro modo, aun cuando por su sutileza pudiésemos tener la impresión de que la mente está libre de emociones conflictivas en determinado momento, nuestras acciones estarán contaminadas por la influencia de esas emociones perturbadoras o negativas. De allí la importancia del entrenamiento mental al que estamos sometiendo a la mente al aprender meditación. Una y otra vez la llevamos a estar en el momento, en la respiración, a estar atenta, consciente, poco a poco la mente se va acostumbrando, y eso se va convirtiendo en un hábito que aplicamos a todas las situaciones de nuestra vida cotidiana.

 

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