14. KTCZoom
Budismo, mente y meditación
Curso inspirado en enseñanzas de Khempo Karthar Rimpoché, Anam Thubten, Chogyam Trungpa Rimpoché y la Upasika Kee Nanayón.
Martes 23 de mayo 2023
Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez
¡Tashi Delek, bienvenidos todos!
En el Buda, en el Dharma y en la Noble Sangha
voy por refugio hasta alcanzar la iluminación.
Que, a través de esta práctica, de la generosidad
y de otras acciones virtuosas,
pueda realizar el Buda para beneficio de todos.
(tres veces)
1.
Primera sesión de meditación
C. Hoy comenzaremos la sesión de meditación preparando la mente con la práctica de shámata durante diez minutos. Pasados esos minutos, les avisaré y simplemente dejaremos que la mente repose en la quietud de su propio estado natural durante diez minutos más, tratando de recordar las directrices del lama Anam Thubten y de Khempo Karthar Rimpoché de que
-Se trata de un entrenamiento “gradual” con el que buscamos transformar la mente
-Así que le permitiremos a nuestra mente un descanso profundo; la dejaremos que repose en su propio estado natural sin ningún esfuerzo de nuestra parte. Simplemente dejaremos que la mente sea lo que ya es.
-Recordaremos que el descanso profundo es una experiencia que tiene que “darse por sí misma”, que tiene que “pasar por sí misma”, por lo que no debemos buscarla.
-Descansar quiere decir “parar todos los esfuerzos mentales”, incluyendo el esfuerzo de buscar, de meditar, de analizar y tratar de aferrarnos a una idea sobre algo.
-Simplemente aflojamos y abandonamos, es decir, nos brindamos la posibilidad de permanecer en el reposo profundo, en ese estado natural de la mente sin que tengamos ni siquiera que tratar de averiguar de qué se trata.
-No tratamos de ubicarla en un estado de quietud, simplemente la dejamos reposar en sí misma.
-Cuando dejamos que la mente repose de esta manera, “no enfocamos”, no enfocamos en alguna parte dentro de nosotros, no enfocamos en alguna parte fuera de nosotros.
-Tampoco especulamos, no pensamos esto o aquello. No incurrimos en una “falsa meditación” o involucramiento mental donde lo que queremos es “mantener nuestra idea de lo que está sucediendo”.
-Recordemos que, así como cada persona crea y vive en su propio estilo de samsara, también tenemos la tendencia a “crear nuestra propia idea” de vacuidad, de lucidez, de liberación, de iluminación, y, cuando estamos en meditación, inconscientemente vamos tras ella. Esto es lo que Rimpoché identifica como una “falsa meditación”.
-Es en ese profundo descanso donde surge una hermosa “quietud” que constituye el punto desde donde podemos vislumbrar algo de la mente luminosa y finalmente ser sólo eso: pura quietud.
-Tampoco permitimos volvernos inconscientes. Aprovechamos esta oportunidad para dejar atrás el error de “asociar” reposo, descanso y quietud con “ausencia de consciencia”. Porque, al contrario, cuando permitimos que la mente alcance un reposo natural sin ser disminuida su inherente facultad de reconocimiento, su propia claridad verá su propia naturaleza.
20 minutos de práctica en total
2.
Olvidarse de si mismo
Uno de los mensajes atemporales del Buda, es que la vida humana es extremadamente preciosa y también, breve, y, eso es cierto para todos independientemente de nuestra edad, comienza diciendo Anam Thubten. El tiempo siempre está corriendo; la vida es como el rocío que se disuelve rápidamente sobre las hojas en la mañana.
Algo que últimamente se ha venido viendo cada vez con más frecuencia en las redes sociales es la pregunta de si habrá “un propósito” detrás, y, sabiendo que la vida es extremadamente corta y preciosa, algunas veces nos dejamos llevar por nuestro deseo de hacer algo significativo con ella. Sin embargo, aunque suene extraño al principio, preocuparse de que la vida sea significativa es un poco como preocuparse por el insomnio, comenta el lama, porque mientras más nos preocupamos, más sueño se nos escapa, de modo que al final, es mejor olvidar nuestras grandiosas ideas.
C. Cuando se impartieron estas mismas enseñanzas el sábado pasado aquí en el KTC, alguien preguntó cómo hacer entonces con los proyectos que tenemos y que creemos harán que nuestra vida tenga un mayor propósito.
Es importante distinguir entre los proyectos “mundanos” que llevamos a cabo a nivel material, emprendimientos que nos pudiesen llenar de entusiasmo y energía y ayudarnos a aumentar nuestros ingresos, con un propósito de carácter “existencial”.
Cuando hablamos de los mundanos, estamos contemplando acciones pasajeras, temporales, impermanentes, mientras que, cuando se trata de un propósito de carácter existencial, aquí estamos considerando algo muy diferente, se trata de algo permanente, interior, que no está condicionado por las circunstancias externas. Aquí estamos considerando nuestro desarrollo espiritual. ¿Pueden ver la diferencia? Es importante tener esta distinción claramente definida.
El lama Anam Thubten sigue diciendo que la verdadera espiritualidad consiste más bien en “olvidarse de si mismo”.
C. “Olvidarse de si mismo” ¿Cómo entienden eso? ¿Qué significa eso para ustedes?
Participación
C. Personalmente lo entiendo como el resultado de todo un proceso gradual de transformación interior a través de la meditación, donde el practicante está totalmente abierto a los demás. El estar centrado en “mi” si ha transformado en estar centrado en “todos”. “Yo”, se desdibuja, y lo que prevalece y motiva todas las acciones son “los otros”, “los demás seres vivientes”.
Finalmente somos “uno”. No hay distinción alguna entre “uno” y “otros”. Sin embargo, es muy importante tener presente, que no se trata de incorporar otra “idea” a las que ya tenemos, sino de permitir que la experiencia se de por sí misma utilizando las herramientas de la meditación y el discernimiento.
Por estar relacionado con este tema y aprovechando la oportunidad que nos brinda Anam Thubten, quisiera introducir aquí unas enseñanzas fundamentales. Como la mayoría de ustedes saben, una de las mayores fuentes de inspiración y de los tratados más importantes en el budismo es el llamado Las 37 prácticas del bodhisatta del maestro indio Shantideva [685d.C.]
Adicionalmente, Shantideva escribió dos prácticas fundamentales para el desarrollo del bodhisattva: 1) Igualarse con los demás y Cambiarse por los demás. Me parece importante que aprovechemos la oportunidad que nos brindan las enseñanzas de Anam Thubten, para profundizar en esto.
El siguiente pasaje se ha tomado del comentario titulado: El néctar del habla de Manyushri del lama Kunsang Pelden.
Hay dos cosas que deben practicarse en el nivel de la bodhichitta relativa: la meditación en la igualdad de uno mismo y los demás, y la meditación de cambiarse uno mismo por los demás. Sin adiestrarse en la primera, la otra es imposible; por eso Shantideva dice que primero uno ha de meditar tenazmente en la igualdad de uno mismo y los demás, pues si no, no podrá engendrarse una actitud altruista completamente pura, la actitud del bodhisattva.
Todos los seres, nosotros incluidos, estamos en la misma situación de querer ser felices y no querer sufrir. Por eso hemos de adiestrarnos con perseverancia en los medios para desarrollar la intención de proteger a los demás tanto como a nosotros mismos, aportándoles felicidad y librándolos del sufrimiento. Y, aunque creamos que es imposible, no lo es.
Aunque carezcan de fundamento para hacerlo, todos los seres piensan en términos de “yo” y “mío”. Debido a ello, conciben la idea de “otro” y lo consolidan como algo “ajeno”, “separado”, aunque esto también carezca de fundamento.
Aparte de ser meras designaciones mentales, “yo” y “otro” son totalmente irreales; ambos son ficticios. Cuando uno logra darse cuenta de que “yo” carece de existencia propia e independiente, la noción de “otro” también desaparece, porque ese “otro” solo se presenta, solo surge, relacionado con el pensamiento de “yo”.
Participación
Así como es imposible partir el espacio en dos con un cuchillo, del mismo modo, cuando uno logra darse cuenta de esa cualidad similar al espacio de la ausencia de existencia del “yo”, ya no se puede hacer distinciones entre “yo” y “otros”, y surge una actitud de querer proteger a los demás como a uno mismo, y de considerarlos como parte de uno mismo.
“Quien se deshace por completo de la creencia ordinaria y superficial en el “yo”, descubrirá el profundo significado del “gran yo” [“Gran yo”, es el estado en el que la dualidad de “yo” y “otro” se ha transcendido por completo].
De modo que, para lograr darse cuenta de la igualdad entre uno mismo y los demás, es esencial llegar a comprender que, esencialmente, “yo” y “otro” son meras designaciones que carecen de fundamento.
Este punto vital de la no existencia del “yo” es algo difícil de entender incluso para la gente más inteligente. Así pues, como dicen las enseñanzas, es sumamente importante que la no existencia del “yo” sea totalmente demostrada y asimilada.
3.
Revisión y consideración de la igualdad
El modo de meditar en la igualdad es como se expone a continuación.
En el cuerpo podemos distinguir diferentes partes: manos, pies, cabeza, órganos internos y demás. Sin embargo, en un momento de peligro las protegemos a todas deseando que ninguna de ellas sufra y consideramos que todas forman un solo cuerpo.
Pensamos: “Este es mi cuerpo”, nos aferramos a él y lo protegemos en su totalidad, considerándolo como una sola entidad.
Del mismo modo, todos los seres de los seis reinos de existencia, que, en sus distintas alegrías y penas están en la misma situación que nosotros deseando ser felices y no sufrir, debemos identificarlos como una sola entidad, como nuestro “yo”. Debemos protegerlos del sufrimiento igual que nos protegemos a nosotros.
Cuando alguien habla de “su cuerpo”, no hace nada más que poner un nombre a un conjunto de diferentes elementos. La palabra “cuerpo” no se refiere a una unidad específica e indivisible. En otras palabras, no hay ninguna razón por la que el término “cuerpo” se tenga que aplicar aquí y no en otra parte. Simplemente, así se ha dado, pero podría habérsele llamado de otra forma. La palabra “cuerpo” se aplica sin una justificación esencial a lo que meramente es un “conjunto de componentes”.
Ahora bien, y esto es fundamental para la comprensión de este tema, es la mente la que dice “mi cuerpo”, la que piensa que es “mío” y es basándose en esta “idea”, porque es tan solo una idea, la idea de una entidad individual, que es posible atribuir las nociones de “yo” y “mío” y todas las demás. Además, es totalmente injustificado afirmar que es razonable aplicar el nombre de “yo” a “este conjunto” y no a “otro conjunto”.
Por lo tanto, las enseñanzas sostienen que el nombre de “yo” puede aplicarse a todo el conjunto de los seres que sufren. La mente puede llegar a pensar que “uno mismo” es “ellos”, y, si habiéndolos identificado de este modo nos acostumbramos a seguir haciéndolo así, la idea de “yo” surgirá refiriéndose a ellos, y, como resultado, uno cuidará de todos ellos tanto como ahora cuida de sí mismo.
Pero dado que los otros no sienten mi dolor y yo no siento el suyo ¿cómo es posible que surja esa actitud mental? El significado del texto raíz puede interpretarse de este modo: aun cuando mis sufrimientos no afectan a los cuerpos de otros seres, son, sin embargo, los sufrimientos de mi “yo”, ellos me resultan insoportables ¿por qué? porque me aferro a ellos como “míos”.
Pero, -y aquí viene lo que hace la diferencia- pero, aunque los sufrimientos de los demás no recaigan de hecho sobre mí, dado que soy un bodhisattva y considero a los demás como a “mi mismo”, sus sufrimientos son también mis sufrimientos y por lo tanto me resultan insoportables.
¿Cómo es que cuando algún sufrimiento me acontece, ese dolor sólo me afecta a mí y no los daña a ellos? En mi encarnación actual, igual que desde tiempos sin principio hasta ahora, mi consciencia o mi mente se introdujo en las sustancias generativas de nuestros padres cuando estas se unieron y, a continuación, se formó lo que ahora identifico como “mi cuerpo”. Es precisamente debido a que me aferro a ello como algo “mío”, que soy incapaz de tolerar que sea dañado.
Pero, en cuanto “al sufrimiento en sí”, no hay diferencia entre “mi sufrimiento” y el “sufrimiento de otro”, por lo que, aunque el sufrimiento de “otro” no me aflija realmente a mi ahora, en este mismo momento, si a ese “otro” lo identifico como “yo” o “mío”, su sufrimiento también me resultará insoportable.
Participación
C. Hace muchos años, cuando me topé con este planteamiento por primera vez, puede darme cuenta de la diferencia que existe en nuestra forma de experimentar el sufrimiento de un ser muy querido y cercano y la de experimentar el sufrimiento de una persona a quien poco conocemos o ni siquiera conocemos. [Anécdota con Blanca]
De allí deduje que el sentimiento de proximidad, la cercanía afectiva, incide de manera determinante en la forma como experimentamos el sufrimiento de otros, de modo que es algo totalmente subjetivo y está condicionado enteramente por nuestro enfoque egocéntrico.
Nuestra forma de amar es una forma egocéntrica que en cada persona gira alrededor de “sí mismo”, por lo tanto, tampoco podemos decir que es un amor puro y genuino porque depende de “mis” intereses, depende de los intereses del “yo”.
Siendo así, incorporé a mis oraciones la siguiente súplica:
“Así como siento de intenso e insoportable el dolor que me causa ver sufriendo un ser que me es muy cercano y querido, que pueda, gracias a mantenerme atenta y consciente y deseosa de realizar la bodhichitta, sentirme y ser cada día más cercana a todos los seres sin excepción alguna; que pueda experimentar esta misma intensidad ante el sufrimiento de cualquier ser, sea quien sea, esté donde esté, lo conozca o no. Que no me separe nunca de la consciencia de la existencia del sufrimiento de todos esos seres tan numerosos como el espacio”.
¿Pueden ver cómo ayuda esta súplica? Antes yo utilizaba las noticias que leía en la prensa, pero ahora, con toda la información que nos llega por Internet, las redes sociales nos brindan una grandísima oportunidad para desarrollar amor y compasión por todos los seres sin excepción, los conozcamos o no, y de ese modo ir reduciendo la brecha entre “yo” y “otros”. Recordé también que esta actitud de bodhisattva es la que nos permite regocijarnos y ser felices con la felicidad y la alegría de otros, porque como “otros” y “yo” somos “uno”, no están separados, nada me impide experimentar sus alegrías ni sus sufrimientos.
4.
Segunda sesión de meditación guiada
C. Ahora llevaremos a cabo otra breve sesión de meditación guiada, esta vez con la intención de permitirle a nuestra mente un descanso profundo. Dejaremos que la mente repose en su propio estado natural sin tener que hacer ningún esfuerzo; no tenemos que buscar ni hacer nada, simplemente dejar que la mente sea lo que ya es.
-Recordamos que el descanso profundo es una experiencia que tiene que “darse por sí misma”, que tiene que “pasar por sí misma”. No la debemos forzar.
-Que descansar quiere decir “parar todos los esfuerzos mentales”, incluyendo el esfuerzo de buscar, de meditar, de analizar y tratar de aferrarnos a alguna idea. Simplemente aflojamos y abandonamos, es decir, nos brindamos la posibilidad de permanecer en el reposo profundo, en ese estado natural de la mente sin que tengamos ni siquiera que tratar de averiguar de qué se trata.
-No trates de ubicarla en un estado de quietud, nos dice Khempo Karthar Rimpoché. Simplemente déjala reposar en sí misma. Cuando dejes que tu mente repose de esta manera, “no enfoques”, no enfoques en alguna parte dentro de ti, no enfoques en alguna parte fuera de ti.
-No especules, no pienses esto o aquello. No te involucres en una “falsa meditación” o involucramiento mental donde lo que estás haciendo es intentar “mantener una idea”.
-Así como cada persona crea y vive en su propio estilo de samsara, también tenemos la tendencia a “crear nuestra propia idea” de vacuidad, de lucidez, de liberación, de iluminación, y, cuando estamos en meditación, inconscientemente vamos tras ella. Esto es lo que se conoce como una “falsa meditación”.
- Es en ese profundo descanso donde surge una hermosa “quietud” que constituye el punto desde donde podemos vislumbrar algo de la mente luminosa y finalmente ser sólo eso: pura quietud.
-Tampoco te vuelvas inconsciente. Aprovecha esta oportunidad para dejar atrás el error de “asociar” reposo, descanso y quietud con “ausencia de consciencia”. Al contrario, cuando permitimos que la mente alcance un reposo natural sin ser disminuida su inherente facultad de reconocimiento, será su claridad la que verá su propia naturaleza.
15 minutos de práctica en total
Participación
5.
Maitriyoguín
Maitriyoguín, el discípulo del venerable Atisha, podía sentir realmente como suyo el sufrimiento de otros seres, sigue ahora comentando el lama.
Una vez, mientras Maitriyoguín estaba dando enseñanzas, alguien arrojó una piedra a un perro que ladraba de modo que hirió seriamente al animal. Maitriyoguín dio un grito de dolor y se cayó del trono donde estaba sentado. Ante el asombro y general desconcierto de sus discípulos, que creían que su maestro estaba exagerando, cuando Maitriyoguín levantó su camisa, todos pudieron ver que tenía una gran herida en exactamente el mismo lugar donde el perro había sido golpeado.
Eso era lo que experimentaba alguien que había alcanzado uno de los niveles sublimes de los bodhisattvas, pero incluso en el nivel de los seres corrientes como nosotros, podemos tomar el ejemplo de una madre que preferiría morir antes que su querido hijo enfermo.
Dado que se identifica con su bebé, el sufrimiento del pequeño le resulta realmente insoportable. A las personas que no se identifican con el pequeño, el dolor del niño no les afecta, pero si se identificaran con él, su dolor también les resultaría insoportable. ¿Pueden verlo?
Además, sigue diciendo el lama Kunsang Pelden, no es necesario un período demasiado largo para familiarizarnos y poder tener esta experiencia. Tomemos el ejemplo de un caballo que está a la venta. Hasta el mismo momento en que se efectúe la venta, cualquier sufrimiento del caballo le resultará insoportable a su dueño, mientras que no le afectará al cliente; pero tan pronto como se haya formalizado la venta, cualquier sufrimiento del caballo será insoportable para el comprador y le será indiferente a su antiguo dueño.
Con respecto al caballo en sí, no hay nada que permita hacer la distinción entre si es “de este hombre” o “de aquel hombre”. Se identifica como algo que pertenece a este o aquel hombre por la mera designación del pensamiento.
Participación
Exactamente del mismo modo, no hay ni la más mínima razón para decir que la noción “yo” se puede aplicar sobre mí y no sobre otro. Como ya se ha dicho, “yo” y “otro” son meras designaciones creadas por el intelecto.
Lo que concibo como “yo”, es “otro” para otra persona, mientras que lo que veo como “otro”, es “yo” para alguien. Las nociones de “aquí” y “allí” son simples puntos de vista establecidos por la mente en relación uno del otro. No existe un “aquí” absoluto o un “allí” absoluto. Igualmente, tampoco existe un “yo” ni un “otro” absolutos. Son solo meras designaciones.
C. Podemos agregar que son designaciones relativas producto de una mente dualista, pero el enfoque dualista de la vida no es algo innato; eso puede cambiar.
Y así, basándose en este punto crucial, sigue diciendo el lama, las enseñanzas del dharma dicen que cuando “yo” se asigna a “otros”, es decir a los otros seres, la actitud de aceptarlos y tomarlos como algo nuestro surgirá naturalmente. Es así como los budas y bodhisattvas hacen de los seres su propio “yo”, tal y como se ha explicado previamente, de modo que el más mínimo dolor de los otros les afecta como si todo su cuerpo estuviese bajo el fuego y no tienen la menor duda.
El Buda dijo que en todo el mundo nunca vio nada que fuese más fácil de educar y adiestrar que la mente una vez que se la ha establecido en el camino apropiado para ello y se han tomado las medidas para subyugarla, y, por otro lado, también dijo que no hay nada más difícil de gobernar que una mente sin ningún adiestramiento.
Por lo tanto, si no dejamos que nuestra mente se extravíe por caminos equivocados, sino que la adiestramos, es perfectamente posible que lleguemos a controlarla. Por el contrario, si fracasamos en la tarea de controlar nuestra mente, será imposible que podamos controlar otras cosas. Por eso debemos hacer todo lo posible por controlar nuestra mente. Esto ha sido algo del comentario del lama Kunsang Pelden.
Participación
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Dedicación del mérito
Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad
Que todos puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento
Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento
Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros
Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive.