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Budismo, mente y meditación

Curso inspirado en enseñanzas de Khempo Karthar Rimpoché, Anam Thubten, Chogyam Trungpa Rimpoché y la Upasika Kee Nanayón.

Martes 14 de febrero de 2023

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez

 

¡Tashi Delek, para todos! ¡Bienvenidos!

Me da mucho gusto verlos por aquí.

En el Buda, en el dharma y en la noble sangha

Voy por refugio hasta alcanzar la iluminación

Que, a través de esta práctica, de la generosidad y de otras acciones

Pueda realizar el buda para beneficio de todos

1

Primera sesión de meditación

Los iré guiando para facilitar el proceso:

1. Estamos aquí, sentados cómodamente, con la columna recta y, con naturalidad, centramos la atención en cada inspiración y cada espiración.

2. El foco en la respiración debe ser relajado permitiéndonos simplemente estar aquí con la respiración sin modificarla.

3. Al darnos cuenta de estar de nuevo pensando o distraídos con algo que no sea la respiración, dejamos eso y volvemos a centrar la atención en la respiración.

4. Mantenemos la atención cómodamente enfocada en la respiración y la mente neutral, es decir, sin preferir esto o aquello; simplemente aquí, tranquila. 

5. Si se presenta una sensación de ansiedad, reforzamos la atención ahora en cada inspiración lenta y larga y cada espiración lenta y larga.  Mantener la mente centrada y estable en la respiración hará que se desmantele la ansiedad.

6. Si el foco es pesado, lo relajamos para que se sienta bien con la respiración. Relajamos el foco en la respiración y permitimos que simplemente esté allí con la respiración, que esté a gusto con la respiración.

7. Nos esforzamos por mantener la mente centrada continuamente. Ya no hay lugar para ensoñaciones ni para especulaciones. Todo está sucediendo aquí. Todo está pasando ahora. Debemos hacer el esfuerzo por mantener la mente centrada en la respiración y si la mente se distrae, la regresamos a la respiración. Todos estos esfuerzos conducirán, a reforzar nuestro estado mental de concentración, a hacer de este estado mental algo estable.

8. Mantengamos una mente neutral a la que no le guste ni le disguste nada. Ahora nos mantendremos tranquilamente sentados donde estemos, atentos, conscientes y enfocados en la neutralidad de la mente.

9. Hagamos el esfuerzo por mantener una mente ecuánime, que no juzgue, que no establezca preferencias por una cosa u otra, que no se perturbe ante la presencia de estímulos externos o internos. Si la mente reacciona ante un estímulo, aplicaremos el correctivo de llevar la mente de nuevo a un estado de neutralidad y ver qué pasa.

10.Observaremos la mente todo el tiempo para ver cómo se comporta ante lo que percibe el ojo, la nariz, el oído, la lengua y la piel.

11.Cada vez que se de el encuentro de los sentidos con alguno de sus objetos, observaremos la mente a ver qué encontramos.

12.Una vez concluida la sesión, trataremos de mantenernos pendientes para ver que, sin importar lo que hagamos o digamos la mente se mantenga sólidamente en su estado normal de conocimiento interior; es decir, volcada hacia adentro, allí, atenta, consciente.

2.

Palabras iniciales

C. Para el diseño de estas enseñanzas nos hemos inspirado en algunas de las impartidas por diversos maestros budistas tibetanos como Khempo Karthar Rimpoché, antiguo Abad del monasterio del Karmapa en norteamérica, quien también fundó este centro en 1981 y fue mi perfecto maestro; de los lamas tibetanos Anam Thubten y Chogyam Trungpa Rimpoché y también en la destacada maestra tailandesa, la Upasika Kee Nanayon, y, muy probablemente, también de otros maestros, cuyas enseñanzas ya están tan integradas a mi mente, que no logro separarlas como para dar con su origen.

En la sesión pasada hablamos acerca de las ideas distorsionadas que tenemos respecto al verdadero propósito  lo que meditación; que, si bien es cierto que la gran mayoría de las personas se aproximan buscando superar estados de ansiedad, de dispersión permanente, temores y episodios de inquietud, esos son sólo a algunos de los beneficios derivados de la aplicación de la técnica pero que, el verdadero propósito de la meditación consiste en llegar a conocer la propia mente.

Llegar a saber a través de nuestra propia experiencia por qué nos sentimos de determinada manera o, por qué reaccionamos en la forma en que lo hacemos ante una situación específica, marca una gran diferencia en la forma como enfrentamos el mundo. Estar ansiosos en determinado momento y saber qué hacer cuando surge ese estado; poder identificar la causa de la dispersión que tenemos y qué hacer para corregir esa tendencia que tanto nos perjudica; saber, por nosotros mismos a qué obedece el temor que sentimos y liberarnos del mismo, son ejemplos de lo que podemos llegar a experimentar gracias a la aplicación de la técnica meditativa.

Fíjense bien en el proceso que describiré a continuación; este nos ayuda a entender lo que “meditación” realmente es y cómo se va integrando a la mente:

1. Escuchamos con interés enseñanzas acerca de la meditación buscando “entender”.

2. Aprendemos la técnica para saber cómo hacerlo de manera apropiada

3. La practicamos juntos aquí los sábados para entrenarnos

4. Poco a poco vamos desarrollando atención enfocada en la respiración; en lo que está pasando, en el “momento”.

... Luego regresamos a nuestras actividades cotidianas

5. Nos sentamos a practicar durante períodos cortos tantas veces como podamos en el día

6. Aplicamos la atención enfocada a todo lo que hacemos

7. Nunca nos separamos de la atención enfocada en lo que estamos haciendo

8. Cada vez que nos encontramos distanciados de lo que estamos haciendo, “recordamos” -que equivale a decir “practicamos”- enfocar la atención en la respiración y eso nos ayuda a “reubicarnos” en el sitio y el momento, en el que estamos ahí, haciendo eso. Solamente. 9. Centrados, enfocados, atentos, conscientes de lo que estamos haciendo.

10. Eso es “practicar meditación”, eso es “estar en meditación”.   

11. Eso es estar verdaderamente vivos y despiertos a la vida en cada momento presente.

De modo pues, que este es el verdadero propósito de la meditación que enseñó el Buda hace más de 2500 años y que ha llegado a popularizarse en occidente como “mindfulness”, esta disciplina meditativa a a través de la cual desarrollamos tres facultades ya presentes en cada uno de nosotros:

1) una “atención particularmente enfocada

2) una “presencia consciente” permanentemente

3) una “habilidad para discernir” cada vez  con mayor claridad y eficacia.

Ahora bien, entrenar la mente a estar tranquila requiere de mucha circunspección, nos dice en este caso la Upasika Kee, porque básicamente ella es ingobernable y tiende a ser contraria. No va a ser fácil que esté bajo la supervisión de la atención consciente y el discernimiento, y, por esa razón, debemos “desarrollar el conocimiento” que la va a mantener bajo control de manera apropiada. 

Ahora les pregunto a ustedes ¿cómo desarrollamos ese conocimiento? eso lo hacemos escuchando cada palabra con una atención completamente enfocada en eso solamente, en lo que se está diciendo, con una atención libre de elaboraciones intelectuales. Ponemos atención sólo a las palabras para tratar de entenderlas, para desarrollar ese conocimiento que necesitamos.

Pero ¿qué es lo que ahora debemos hacer para lograr que la mente permanezca bajo el control de una atención consciente y del discernimiento? debemos comenzar por “hacer un alto y mirarla”, “hacer un alto y conocerla”, y eso lo hacemos estando en meditación. La forma en la que la mente está estructurada y cómo puede ser palpada son cosas difíciles de entender para nosotros porque a la mente le gusta andar por ahí según sus propias fabricaciones mentales, de modo que, si queremos sentirla y conocerla a través de ella misma, tenemos que someterla a mucho entrenamiento.

Aprender a supervisarla, a lograr tenerla bajo el control de la atención consciente y del discernimiento, toma tiempo, nos dice la Upasika, y tenemos que utilizar nuestros poderes de observación y evaluación. Si NO nos mantenemos observando y evaluando nuestra mente como parte de nuestra práctica permanente, la mente pronto se desviará y comenzará a vagar dondequiera que sus preocupaciones la lleven.

Ella simplemente sale a buscar problemas, e, independientemente de si nos gustan las cosas o nos desagradan, nos aferramos a ellas y las convertimos en sufrimiento y estrés. Fíjense que los ojos, los oídos, y las otras “puertas” de los sentidos, son “puentes” que cruza la mente en el momento en que vemos cosas, en que escuchamos sonidos, o nos damos cuenta de otros contactos sensoriales.

C. Como les comenté en la sesión anterior, la mejor forma de comenzar el día es haciendo una buena sesión de meditación, porque de esta manera establecemos el fundamento de nuestra disciplina, y, al salir de allí, aprovechando la experiencia, nos llevamos con nosotros durante el día, los niveles de atención y de consciencia que vamos desarrollado. 

3.

El budismo

C. Cuando estaba preparando algunas de las sesiones para este año, contemplaba el paso del tiempo; cómo es que todo cambia, cómo todo evoluciona de una manera u otra, todo se transforma, desaparece en una forma para presentarse en otra. ¡Es un espectáculo fascinante donde la interconexión de todos los elementos revela la grandeza de su perfección aun en medio del caos! ¡Hasta lo que llamamos “caos”, es perfecto como manifestación de causa y efecto!

En cuanto al budismo, me quedó claro que lo que en occidente conocemos como “budismo”, es para mí un “organismo vivo” que se desarrolla en cada individuo de manera diferente. Se adapta a éste y, a su entorno, y tiene la asombrosa y extraordinaria capacidad de incorporarse perfectamente a su época, sin perder ni un ápice de su esencia, aún cuando haya nacido hace más de 2500 años de nuestra era.

Es igualmente, puro sentido común y esto es lo que hace posible para todos, sin distinciones, independientemente de nuestras creencias religiosas, políticas, raza, sexo y nacionalidad, que podamos vivir una vida más sana, de manera más inteligente, más relajada y también más compasiva; poder ser más inteligentes, asertivos y productivos y estar así en mayor capacidad de ayudar a otros.   

Las cosas cambian, nosotros cambiamos y tenemos la capacidad de dirigir este cambio hacia el crecimiento y el desarrollo espiritual. Personalmente creo, que el que estén aquí es una muy sabia decisión y una vez más la celebro sinceramente; ella responde a un llamado de la propia interioridad que clama por una visión más clara de las cosas, por una forma más sana de vivir.

Porque de eso se trata, de transformar nuestras mentes de forma tal que podamos vivir la vida desde una perspectiva más acertada y saludable para todos, desarrollando nuestro potencial al máximo, cada vez más en sintonía con lo que es, con la forma como son las cosas, pero, para que esto sea posible, es necesario que comencemos por vernos a nosotros mismos.

Formando parte integral del planeta, no podemos continuar mirando hacia otro lado como si no pasara nada; es necesario que abandonemos la indiferencia y la indolencia causadas por nuestro excesivo egocentrismo. El mundo entero clama por el desarrollo de nuestrasensibilidad humana” para que podamos ver las cosas como realmente son y poder comunicarnos y resolverlas de manera apropiada.

Eso hace el budismo en nosotros siempre y cuando sigamos estos tres caminos: el de escuchar y estudiar las enseñanzas, dedicar tiempo a las prácticas meditativas y finalmente, aplicar, momento a momento a nuestra vida diaria lo que hemos aprendido.

La combinación de estas tres actividades, nos ayudan a desarrollar nuestro propio potencial de modo que podamos llegar a ver, como lo hemos dicho anteriormente, “la mejor versión de nosotros mismos” y con eso, estar en posibilidad de ayudar a muchos otros seres de maneras muy diversas.

Sé, que algunas personas no gustan de esta expresión, a mi misma no me gusta mucho porque está muy usada, pero a lo que quiero decir con esto es, desarrollarnos como perfectos “bodhisattvas”. Hace varios años, una compañera de práctica me comentó que cuando niña ella siempre tenía el deseo de llegar a ser “santa” y poder ayudar a muchas personas.

Bueno, de eso es que estoy hablando cuando digo “la mejor versión de nosotros mismos”. Su equivalente en el budismo es el bodhisattva, el ser cuya vida está centrada en nunca hacer daño y ser, por el contrario, de beneficio para todos.

Sólo tenemos que vernos aquí para darnos cuenta del momento que estamos viviendo y de lo acertada de nuestra decisión de buscar las enseñanzas y aprender meditación. Hablo de “practicar meditación” porque, independientemente de si ustedes tienen tiempo practicando o si están recién llegados, hay que practicar, porque practicando es como llevamos lo que aprendemos a una completa realización.

Estamos aquí, apenas comenzando a salir de una pandemia, en medio de una guerra que está afectando la economía global agrandando aún más la brecha entre ricos y pobres; a diario enfrentamos desastres naturales producto del cambio climático causado por nuestros propios errores y aún así, seguimos contaminando los océanos de maneras difíciles de concebir, consumiendo de manera desproporcionada y desperdiciando comida que podría salvar la vida a otros.

Vamos por ahí pretendiendo ignorar los gravísimos problemas raciales presentes en todas las culturas porque quizás no nos tocan directamente; nos hacemos la vista gorda ante las constantes migraciones de millones de desplazados que arriesgan sus vidas en busca de situaciones más justas y favorables porque “eso está sucediendo muy lejos de aquí”; vemos las noticias sobre  los insólitos niveles de violencia doméstica pero nuestro corazón no responde porque “eso no tiene que ver conmigo” ni tampoco la discriminación de género ni la moderna esclavitud, para nombrar sólo algunos.

Simplemente, no debemos seguir posponiendo nuestra propia evolución. No sólo la necesitamos nosotros mismos sino todos en el planeta porque ya sabemos que, de una u otra manera, lo que pensamos, decimos y hacemos repercute en el planeta porque nos afectamos unos a otros de distintas maneras.

Participación

Dedicación del mérito

Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad

Que todos puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento

Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento

Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros

Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive.