3. KTCZoom
Budismo, mente y meditación
Curso inspirado en enseñanzas de Khempo Karthar Rimpoché, Anam Thubten, Chogyam Trungpa Rimpoché y la Upasika Kee Nanayón.
Martes 28 de febrero de 2023
Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez
¡Tashi Delek, bienvenidos todos!
Repitamos la oración del Refugio tres veces.
En el Buda, en el Dharma y en la Noble Sangha
voy por refugio hasta alcanzar la iluminación.
Que, a través de esta práctica, de la generosidad y de otras acciones virtuosas,
pueda realizar el Buda para beneficio de todos.
Queremos aprender meditación
C. Estamos aquí porque queremos aprender meditación, ¿no es cierto? porque todos, tanto los recién llegados como quienes tenemos años practicando, todos, queremos aprender meditación y en eso estamos. Sin embargo, no hay apuro porque se trata de un “proceso permanente de aprendizaje” y, si nos aplicamos, sus beneficios pueden asistirnos no sólo en esta vida sino también al momento de la muerte y durante la etapa de transición del bardo hasta el nuevo nacimiento. De modo que trabajamos permanentemente, pero sin apuro.
Con frecuencia se cae en el error de pensar que, porque llevamos algo de tiempo practicando, ya “dominamos la técnica”. De hecho, tendemos a cometer este error con todo. Por ejemplo, si la semana pasada compramos una lechoza que estaba divina, compramos la de esta semana teniendo la expectativa de que va a saber tan bien como “recordamos” el sabor que tenía la de la semana pasada. ”. ¡Tremendo error!
No hay nada peor que construir nuestras expectativas sobre las experiencias del pasado porque de ese modo nos perdemos de lo que realmente está sucediendo aquí y ahora; le estamos restando valor a lo que está sucediendo en nuestras vidas en este mismo momento. Podemos sí, tomar en cuenta las experiencias del pasado para no volver a cometer los mismos errores o cuando, en la planificación de un proyecto buscamos tener los mismos aciertos, pero lo que debemos tener claro es que el pasado pasó, lo que nos interesa es estar aquí, plenamente aquí, vivir la experiencia de unidad con el momento, ¡ser “uno” con cada momento!
Queremos no solo poder vivir en compañía de una mente tranquila, sino también de una mente clara, coherente, eficiente, amable, empática, inteligente y práctica. No quieremos perdernos de nada de lo que sucede “ahora”.
Sentémonos entonces con la disposición de mantener la conciencia de que estamos haciéndolo por primera vez, colocando el cuerpo en la postura apropiada, y que seguiremos las instrucciones sin agregarles ni quitarles nada. Adicionalmente, y muy importante, que lo haremos no solo para nuestro beneficio sino para que esto pueda ser de beneficio para todos sin excepción.
Instrucciones sobre la postura
Meditación guiada
El propósito de estas meditaciones consiste en facilitarles el proceso al ir guiando la mente a través de diferentes experiencias meditativas, así, poco a poco irán aprendiendo y podrán hacer sus prácticas sin necesidad de ningún apoyo.
1. Estamos aquí, sentados cómodamente, con la columna recta y, con naturalidad, centramos la atención en cada inspiración y cada espiración.
2. El foco en la respiración debe ser relajado permitiéndonos simplemente estar aquí con la respiración sin modificarla.
3. Al darnos cuenta de estar de nuevo pensando o distraídos con algo que no sea la respiración, dejamos eso y volvemos a centrar la atención en la respiración.
4. Mantenemos la atención cómodamente enfocada en la respiración y la mente neutral, es decir, sin preferir esto o aquello; simplemente aquí, tranquila.
5. Si se presenta una sensación de ansiedad, reforzamos la atención ahora en cada inspiración lenta y larga y cada espiración lenta y larga. Mantener la mente centrada y estable en la respiración hará que se desmantele la ansiedad.
6. Si el foco es pesado, lo relajamos para que se sienta bien con la respiración. Relajamos el foco en la respiración y permitimos que simplemente esté allí con la respiración, que esté a gusto con la respiración.
7. Nos esforzamos por mantener la mente centrada continuamente. Ya no hay lugar para ensoñaciones ni para especulaciones. Todo está sucediendo aquí. Todo está pasando ahora. Debemos hacer el esfuerzo por mantener la mente centrada en la respiración y si la mente se distrae, la regresamos a la respiración. Todos estos esfuerzos conducirán, a reforzar nuestro estado mental de concentración, a hacer de este estado mental algo estable.
8. Mantengamos una mente neutral a la que no le guste ni le disguste nada. Ahora nos mantendremos tranquilamente sentados donde estemos, atentos, conscientes y enfocados en la neutralidad de la mente.
9. Hagamos el esfuerzo por mantener una mente ecuánime, que no juzgue, que no establezca preferencias por una cosa u otra, que no se perturbe ante la presencia de estímulos externos o internos. Si la mente reacciona ante un estímulo, aplicaremos el correctivo de llevar la mente de nuevo a un estado de neutralidad y ver qué pasa.
10.Observaremos la mente todo el tiempo para ver cómo se comporta ante lo que percibe el ojo, la nariz, el oído, la lengua y la piel.
11.Cada vez que se de el encuentro de los sentidos con alguno de sus objetos, observaremos la mente a ver qué encontramos.
12.Una vez concluida la sesión, trataremos de mantenernos pendientes para ver que, sin importar lo que hagamos o digamos la mente se mantenga sólidamente en su estado normal de conocimiento interior; es decir, volcada hacia adentro, allí, atenta, consciente.
Práctica de 20 minutos
3.
La vida tal cual es
Al reunirnos aquí, estamos buscando abrazar la vida real la vida tal cual es, en lugar de la que existe en nuestras mentes, comenta el lama Anam Thubten; la vida real es mucho más rica e interesante de lo que pudiésemos pensar y se está desplegando a cada instante, momento a momento; sin embargo no la vivimos por estar perdidos en el mundo de nuestros propios pensamientos.
C. Recuerdo que, cuando niña, era muy aficionada a un programa de televisión que se llamaba “La Dimensión Desconocida”. El simple nombre ya me daba miedo y a veces sentía verdadero terror durante ciertos episodios, pero aún así, había algo en ellos que me fascinaba. Hoy día, más de setenta años después, es que empiezo a comprender algo de eso que llaman “dimensión”.
Profundizando un poco, todos podemos ver que, lo que llamamos “realidad” tiene múltiples dimensiones. Tenemos por ejemplo, el estado de vigilia y también el del sueño, pero, dentro de la vigilia misma, hay muchas dimensiones; encontramos por ejemplo la dimensión creada a partir de momentos de claridad como el estado de apertura, o aquellos producto de mucha oscuridad como la clautrofobia o la rabia.
Sin embargo, el fundamento o la base de esta realidad, de todas estas dimensiones de la realidad es “espacio”, sólo espacio, pura apertura, claridad, sabiduría, ausencia de ideas, de condicionamientos. Ese es el fundamento de lo que realmente somos como seres humanos. Pero hay muchas cadenas que nos atan, cadenas de resentimientos, de temores, de creencias, de autoengaños, de apegos, etc.
Lo que buscamos cuando nos aproximamos a la meditación es aprender a vivir en compañía de una mente libre de las cadenas de los condicionamientos, ya sean ideas que consideramos muy importantes o elevadas como la misma idea que tenemos respecto a lo que somos o a quiénes somos como seres humanos, o costumbres cotidianas a las que no les damos mayor importancia, como por ejemplo, la forma en la que nos relacionamos con nuestros vecinos, porque aún no las hemos visto tal cual son ni la forma en la que nos limitan.
Cuenta Anam Thubten que, un gran maestro de la antigüedad budista tibetana decía que los buenos conceptos o ideas son como cadenas de oro y los malos conceptos, como cadenas de hierro, pero que al final, ambas nos atan igualmente. Entonces, en cada momento está presente la conjunción de “consciencia”, y “realidad”.
Está la consciencia que no tiene nombre ni le pertenece a nadie, que es simplemente puro espacio vacío, y por otra está la realidad que nos llama de determinada manera, que nos etiqueta como venezolanos o ingleses, como chinos o norteamericanos, como hombres y mujeres.
Sin embargo, esto no está proponiendo que debemos ver una dualidad entre cuerpo y mente, sino que hay una diferencia, entre quiénes somos en esencia y el papel que cada uno de nosotros juega en este mundo de convencionalismos. Cuando interpretamos estos papeles, sigue diciendo, estamos hasta cierto grado, completamente inmersos en la forma que asumimos esta increíble, bella, exquisita, ilusoria y pasajera encarnación, pero cuando meditamos, lo que sucede es que abrimos nuestros corazones; ponemos a un lado todas nuestras creencias, todo lo que damos por sentado, nuestros prejuicios y las nociones que tenemos con respecto a la realidad.
Ponemos a un lado todas nuestras fabricaciones mentales y, sin ir a ningún lado, sin hacer nada, sucede un milagro. Este milagro es que entramos en contacto directo con esa dimensión de lo que realmente somos, con la consciencia de la que el Buda hablaba, con es conciencia que no tiene forma ni límites y que no tiene nombre, ni le pertenece a nadie.
Hay muchas formas de experimentar “satori” [ausencia de conceptualización, “presencia” total], ese repentino despertar a esta extraordinaria y eterna dimensión en cada uno de nosotros, y a veces se da en cosas sencillas. De modo que cada uno de nosotros somos esta pura y verdadera naturaleza en cuya presencia no somos nadie ni somos limitados, donde ya no estamos atados por las cadenas de las esperanzas y los temores; somos totalmente libres de temor así como también totalmente amorosos y compasivos sin necesidad de causas ni condiciones.
Esta es la verdad de la que el Buda y los sabios maestros de muchas tradiciones han venido señalando. Este es, de hecho, el objetivo, el objetivo de este camino y puede ser actualizado en este mismo ordinario momento por cualquier ser sintiente. Los maestros siempre nos han incentivado a que abramos nuestros corazones, a orar y a sentarnos y escuchar la enseñanzas que son pura expresión de la verdad.
De modo que hay un camino por andar y de hecho, este es muy entretenido -muchísimo más de lo que pudiesen imaginar. Este consiste en mantenernos atentos “recordando” que somos pura consciencia mientras interpretamos nuestros papeles y lo hacemos con tal suavidad, gentileza y alegría que dondequiera que vayamos irradiaremos paz y pura gentileza amorosa.
Participación
La iluminación
C. Cuando llegamos al encuentro con las enseñanzas del Buda, escuchamos hablar con frecuencia sobre la “iluminación” o el “completo despertar de la mente”, y a muchos de nosotros nos ha costado trabajo llegar a entender lo que eso puede significar, aún teniendo en cuenta que son sólo “aproximaciones”, porque se dice que es una experiencia que, precisamente, al no estar condicionada por nada, está más allá de las palabras.
Sin embargo, todos necesitamos un marco conceptual para emprender nuestro camino, para saber qué es lo que estamos haciendo y por qué lo hacemos. Desde el primer momento es necesario tener bien claro que una cosa es la comprensión que podemos desarrollar a nivel intelectual y otra cosa es lo que se revela a través de la meditación.
Precisamente, el Buda plantea la metodología de la meditación para llegar a la comprensión profunda de la verdad tal cual es sin posibles “interpretaciones” de nuestra parte. Así fue como él mismo pudo lograrlo. Nos está hablando acerca de su propia experiencia personal.
El maestro Anam Thubten habla acerca de la iluminación como de lo que comunmente conocemos como un “milagro”, como un hecho más allá de lo común.
Sin embargo nos recuerda que la vida, tal cual es, está llena de milagros; el despliegue de luces de las auroras boreales, por ejemplo, o el florecimiento de una flor frente a nuestros ojos también son milagros, pero el mayor de todos es la iluminación. ¿Y por qué dice que es el mayor de todos? Porque nos permite “presenciar”, “ser testigos” de una “nueva realidad”; de una nueva realidad con la que nuestra mente condicionada no está familiarizada.
Mientras que nuestra mente tal y como la experimentamos actualmente está familiarizada con el mundo del sufrimiento, con los conceptos y las ideas, la iluminación despliega un mundo que está libre de toda clase de limitaciones, un mundo interior lleno de alegría, de amor, de claridad, tranquilidad y sabiduría.
Lo que llamamos “iluminación” es un “epifanía espiritual” que todos podemos presenciar. Sucede cuando se disuelve la mente condicionada y de repente entramos en toda una nueva realidad. Sólo toma milisegundos cambiar nuestra vieja forma de pensar a esta totalmente nueva porque hay tan solo dos estados de consciencia, uno no-iluminado y el iluminado, lo que quiere decir que somos seres confundidos o completamente iluminados. No existe ningún estado intermedio entre ellos.
Sin embargo, la consciencia no iluminada no siempre es terrorífica llena de amarguras y miserias; de hecho, esta consciencia puede ser algunas veces bastante beneficiosa y colorida.
Es posible entretenernos en una cosa u otra, pero lo que debemos ver es que no podemos mantenernos entretenidos indefinidamente. El problema es que, tarde o temprano, esos entretenimientos terminan en decepciones.
La verdadera felicidad que andamos buscando sólo se da cuando hemos despertado de esa consciencia no iluminada, y ese despertar puede darse ahora mismo, en este mismo lugar. Si hay algo que no les ha quedado claro, recuerden que pueden pedir que volvamos a leer algún párrafo si así lo desean, que pueden hacer preguntas, plantear sus dudas, que es muy beneficiosa la participación de todos.
Los dos enfoques
Existen dos enfoques o formas de abordar este tema que pueden iniciar ese repentino despertar, dice ahora Anam Thubten: el primero consiste en abandonar todas nuestras creaciones mentales, estar dispuestos a dejar atrás la forma como vemos las cosas, todas nuestras ideas, todos esos planteamientos que nos hacen sentir tan seguros.
Podemos permitir que mueran de una vez por todas nuestras historias ficticias, y salir de este mundo de sufrimientos, miserias, apegos, fantasías y obsesiones; podemos dejarlo todo, “dejar todo atrás”, eso funciona. Pero también está otro enfoque que consiste en “recordar” permanentemente que todos nacemos de nuevo en cada y en todo momento.
C. “Dejar todo atrás” me parece que implica estar dispuestos a absorber e implementar todo lo que vamos aprendiendo. Iniciar un nuevo proceso de aprendizaje donde estamos completamente confiados en que todo es para nuestro beneficio, donde no hay duda de que sea así. Abandonar los condicionamientos previos y abrirnos a esta nueva forma de entender y abordar la vida.
El “recordar” es importante porque está estrechamente ligado a la práctica de la atención. De hecho, aquí “practicar” quiere decir “recordar” y para poder recordar hay que estar atentos, estar atentos para poder recordar, y recordar también que momento a momento todo cambia; cambia nuestra mente, cambia el entorno, que vivimos en un universo cambiante donde toda clase de fenómenos puede ocurrir en cualquier momento.
Mientras estaba redactando esta clase, hice un alto para levantarme, mover el cuerpo, caminar un poco, fui a tomar algo, y aproveché para ver unos mensajes que habían llegado por Instagram.
Uno de ellos me llamó la atención, fue el de un jóven candidato a alcalde de Chacao en una intervención donde los vecinos de Altamira y Los Palos Grandes se quejaban de la cantidad de locales comerciales que se están desplegando en las urbanizaciones, inicialmente “residenciales”.
No cesa de asombrarme la facilidad con la que olvidamos o, dejamos de “recordar”, que todo es “cambio”, que las cosas no permanecen iguales para siempre, que una ciudad -en este caso- está en constante evolución y esa evolución puede implicar cambios que no necesariamente nos gusten, pero así sucede.
Mientras que otras tradiciones espirituales nos dicen que las cosas son de determinada manera y punto, el budismo más bien nos brinda “herramientas” psicológicas y cognitivas para que entendamos, por nosotros mismos, la forma como son las cosas, no nos conformemos con convencionalismos y abandonemos de una vez por todas el empeño en querer que las cosas sean como a nosotros nos gusta.
Así que tenemos que trabajar. Tenemos que esforzarnos por instaurar en nosotros el hábito de pensar, de cuestionarnos las cosas, de preguntarnos por qué son así y no de otro modo, dudar, buscar la raíz de las cosas.
Volviendo al texto de Anam Thubten, el lama continua diciéndonos que podemos permitirnos “nacer por primera vez en este mismo momento” y comenzar una nueva vida con mucha curiosidad y entusiasmo. Podemos hacer -como dicen aquí- “borrón y cuenta nueva” respecto a nuestra identidad, como si nunca se hubiese tratado de nosotros en primer lugar.
Cuando hablamos de nuestro pasado, podemos imaginar que estamos hablando de otra persona que conocimos hace mucho tiempo, pero con quien no nos hemos mantenido en contacto últimamente. Cuando nacemos, somos libres de toda clase de errores, y, este nacimiento espiritual del que estamos hablando, sólo puede ocurrir a través de la muerte del viejo “yo”.
C. ¿Ha quedado claro este último planteamiento? Por favor levanten la mano si desean hacer alguna pregunta o agregar un comentario.
Participación
Dedicación del mérito
Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad
Que todos puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento
Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento
Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros
Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive.