8. KTCZoom 

Budismo, mente y meditación

Curso inspirado en enseñanzas de Khempo Karthar Rimpoché, Anam Thubten, Chogyam Trungpa Rimpoché y la Upasika Kee Nanayón.

Martes 11 de abril 2023

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez

¡Tashi Delek, bienvenidos todos!

Me da mucho gusto verlos de nuevo por aquí.

En el Buda, en el Dharma y en la Noble Sangha

voy por refugio hasta alcanzar la iluminación.

Que, a través de esta práctica, de la generosidad y de otras acciones virtuosas,

pueda realizar el Buda para beneficio de todos.

(tres veces)

1.

Primera sesión de meditación guiada

Instrucciones respecto a la postura

C. -Comencemos por sentarnos apropiadamente.

-Buscamos enderezar la columna. Para esto, colocamos las palmas de las manos hacia abajo sobre las rodillas, enderezamos los brazos y llevamos el torso un poco hacia atrás. Los brazos derechos nos sirven como palancas evitando que nos encorvemos. Deben mantenerse derechos pero sin presión.

-Empujamos la barbilla un poquito hacia atrás

-Pegamos suavemente la lengua del paladar

-En cuanto a los ojos, la instrucción dice mantenerlos entornados, pero si han visto que se distraen menos teniéndolos cerrados, pueden hacerlo. Lo importante es utilizar lo que más nos ayude a estar atentos, despiertos y conscientes. Si se dan cuenta de que tener los ojos cerrados los lleva más bien a un estado de adormecimiento y ensoñación, entonces deben abrirlos.

-Nos “ubicamos” física y mentalmente aquí, habiendo dejado todo atrás. Los asuntos familiares, domésticos, laborales, las diligencias pendientes y también el celular. Todo queda atrás. No hay necesidad de traer nada de eso al cojín de meditación. 

-Nos sentamos cómodamente, con la columna recta y, con naturalidad, centramos la atención en cada inspiración y cada expiración.

-El foco en la respiración debe ser relajado permitiéndonos simplemente estar aquí con la respiración sin modificarla.

-La atención está en el aire en el preciso momento en que está entrando y saliendo por la nariz.

-Queremos reforzar la atención y la neutralidad de la mente y evitar que se distraiga con el surgimiento de estímulos internos como los pensamientos, de modo que, al darnos cuenta de estar de nuevo pensando o distraídos con algo que no sea la respiración, dejamos eso de lado y volvemos a centrar la atención en la respiración.

-Mantenemos la atención cómodamente enfocada en la respiración y la mente neutral, es decir, sin preferir esto o aquello; simplemente estando aquí, tranquila.

-Si se presenta una sensación de ansiedad, reforzamos la atención en la respiración ahora en cada inspiración lenta y larga y cada expiración lenta y larga.  Esto hará que se desmantele la ansiedad.

-Si el foco es pesado lo relajamos para que se sienta bien con la respiración. Relajamos el foco en la respiración y permitimos que simplemente esté allí con la respiración, que esté a gusto con la respiración.

-Nos esforzamos por mantener la mente enfocada en la respiración. Si la mente se distrae, la regresamos a la respiración. Todos estos esfuerzos conducirán a reforzar un estado mental centrado y estable

-Ahora enfoquémonos en mantener una mente neutral a la que no le guste ni le disguste nada. Tranquilamente sentados donde estamos, nos mantenemos atentos, conscientes y enfocados en la neutralidad de la mente.

-Hagamos el esfuerzo por mantener una mente ecuánime, que no juzgue, que no establezca preferencias por una cosa u otra, que no se perturbe ante la presencia de estímulos externos o internos, una mente que esté bien en ella misma.

30 minutos en total

Me interesa saber si ustedes han experimentado un avance en sus prácticas meditativas desde que estamos haciendo meditaciones guiadas. 

Participación

2.

La insatisfacción

C Las enseñanzas de hoy comienzan planteando un punto importante presente en la experiencia de todo ser humano; estamos hablando de la insatisfacción.

En base a mi propia experiencia puedo decir que toma tiempo, mucha práctica, introspección y honestidad poder llegar, primero a “identificar” y luego “admitir” que, independientemente de qué tan bien estén las cosas en nuestra vida, constantemente estamos experimentando una sensación básica de insatisfacción; que éste es casi el estado normal de nuestra consciencia.

La insatisfacción se traduce a veces como un vacío interior, como una ausencia, y otras veces como un desgano fundamental aun cuando aparentemente seamos muy activos, y esa necesidad de estar siempre haciendo algo, es otra forma en la que se manifiesta la insatisfacción interior que no queremos confrontar ni mucho menos admitir.

Esta es, sin duda, la verdadera base del sufrimiento humano y una de las características que nos define como seres del reino humano: la presencia de una mente discursiva, de un permanente estado de insatisfacción y una constante actividad. Esta insatisfacción proviene de ignorar la verdadera naturaleza de las cosas, de no conocer lo que somos, no saber cómo somos, de no tener clara la razón de ser de la vida misma.

Personalmente, creo que un factor que contribuye de manera determinante a esta insatisfacción que subyace en nuestras vidas es la ausencia de nosotros mismos; la forma como nos distanciamos permanentemente de nuestra consciencia, lo poco que nos interesamos por lo que sucede en nuestra propia mente al vivir volcados hacia afuera atendiendo y pendientes más bien, de lo que sucede a otros y a nuestro alrededor.

Hay muchas formas de insatisfacción, algunas de ellas son obvias y otras muy ocultas, dice ahora Anam Thubten. Es importante tener en cuenta que, la mayor parte del tiempo sea lo que sea que estemos experimentando es meramente un hábito mental. Con el tiempo nos hemos acostumbrado a vivir de esta forma.

El miedo, por ejemplo, es un hábito mental, lo mismo que el odio y también esta continua sensación de insatisfacción. Nos sentimos insatisfechos de la forma en que lucimos, de lo que tenemos, de lo que hemos logrado, insatisfechos de otros, de las situaciones, etc.

También podemos sentirnos bastante insatisfechos espiritualmente, dice el lama. La insatisfacción puede dominar casi cada nivel de nuestra consciencia. Algunas veces el querer ser iluminados, el desear volvernos más santos, puede ser una forma de insatisfacción.

Es insatisfacción espiritual -y es conveniente entender que- este tipo de deseo es muy diferente de la aspiración espiritual que es enseñada como la puerta de entrada a la iluminación en muchas tradiciones espirituales; ésta es puro deseo, desear esto, desear aquello, mientras que la genuina aspiración espiritual no desea nada, por el contrario, es más bien la total disposición a dejarlo todo.

 

C. De todo esto que ha dicho el lama podemos ver que en nosotros está presente la ignorancia respecto a lo que somos y, al mismo tiempo, de manera simultánea todo el tiempo, también está presente la naturaleza de lo que verdaderamente somos.

La meditación nos ayuda a ir, poco a poco habituándonos a ser cada vez más atentos y conscientes de lo que sucede interiormente en nuestra mente, a ir familiarizándonos con la presencia de hábitos mentales negativos que nos alejan de la posibilidad de vernos y de ver a los demás y a las cosas que nos rodean, a todo lo que sucede tal cual es. Somos seres ya despiertos, esencialmente iluminados, pero nuestras mentes están oscurecidas por los velos del karma y los condicionamientos. La meditación nos ayuda precisamente a descorrer esos velos.

Algunas veces, debido a una conjunción de causas y condiciones especiales, tenemos esta repentina sensación de ser muy libres. Es, dice el lama, como si hubiésemos aterrizado en el jardín del paraíso donde de repente todo se vuelve claro. Ya no tenemos ninguna duda acerca de lo que es la verdad, acerca de lo que es nuestra verdadera naturaleza; ya no hay nada de confusión, ningún engaño. Ya no hay ningún esfuerzo relacionado con nada; todo se torna radicalmente claro.

Esta clase de epifanía -por llamarla de alguna manera- sucede cuando nos permitimos a nosotros mismos dejar de vivir desde la mente pensante y comenzar a hacerlo desde el corazón. Este proceso tiene la cualidad de dejar ser, de abandonar todas las contracciones mentales sin ninguna dificultad, sin ningún problema.

Por lo general, para los humanos, “dejar ir”, “soltar” o “abandonar” es una cosa muy difícil de hacer. Puede que esto tenga que ver con nuestro profundo temor de que, si soltamos todo apego o aferramiento, perderemos control sobre nuestra propia vida, porque para el “ego”, para este “personaje” a través del que vivimos nuestras vidas, esto luce como soltar las manos del volante mientras el automóvil está en movimiento y, seguramente, puede que esto sea más escalofriante que excitante.

Cuando nos permitimos a nosotros mismos actuar desde el corazón, el dejar que las cosas sean se da por sí mismo. Allí ya no está “yo” o “ego” o “fulana de tal” o “fulano de tal”, tratando con todas sus fuerzas de aferrarse o rechazar.

Esa experiencia luminosa puede revelarse en este mismo momento ordinario porque es el estado natural de nuestra mente, porque ya es el estado intrínseco de nuestra mente ahora mismo, tal cual es.

Si la iluminación no fuese el estado natural de nuestra mente, entonces la iluminación sería un resultado, pero no se trata de un trofeo espiritual que podemos lograr siendo muy inteligentes o trabajando duro. No es un premio ni una recompensa.

¿Entonces, qué estamos esperando para despertar a esta mente luminosa que ya es nuestra verdadera naturaleza? Sabemos que hay un río divino fluyendo junto a nosotros, podemos adentrarnos en él y beber el agua en lugar de seguir atormentados por la sed.

Despertar a este estado de quién somos en verdad es el objetivo de todas las prácticas espirituales, dice el lama, esto significa que no estamos hablando de algo plural sino más bien, que todas tienen el mismo objetivo: despertar nuestra verdadera naturaleza. Lo importante es no conceptualizar o intelectualizarlo sino “experimentar” esta hermosa realidad.

Participación

3.

Segunda sesión de meditación

Siempre yendo en esa dirección, emprendamos ahora otra sesión de meditación para que la mente se vaya acostumbrando a estar centrada y tranquila donde quiera que esté. Mantengamos la atención de la mente centrada en la respiración durante unos minutos.   

20 minutos en total 

4.

Descansar en el estado natural de la mente

En el budismo, la verdadera realización es llamada “la gran visión”; es entonces cuando podemos ver nuestra verdadera naturaleza de la misma manera en que vemos los rostros de nuestros amigos, o los de las personas sentadas a nuestro lado, o frente a nuestros ojos. Esa clase de realización es algo que podemos invitar, pero no algo que podamos elaborar.

Podemos elaborar muchas cosas, incluso experiencias hermosas, extáticas y espirituales, pero no la iluminación. La palabra tibetana nyam es utilizada para describir precisamente esas hermosas experiencias que son efímeras, pasajeras, que carecen de verdadero amor y sabiduría. Estas pueden ser algo placenteras, pero son igualmente engañosas.

La iluminación es algo que no podemos elaborar, es una experiencia que se da en el reino de la clara visión de nosotros mismos donde sucede la liberación. Una de las claves, de los secretos para realizar la liberación, consiste en dejar de buscar y reposar en el estado natural de la mente.

El dejar de buscar puede algunas veces ser un mensaje bastante confuso porque nosotros no podemos realmente encontrar nada a menos que lo busquemos. No podemos encontrar una taza de café a menos que la busquemos. No es como si alguien se nos acercase y nos diese una taza de café. Incluso para llegar a tener una taza de café tenemos que hacer varias cosas.

En esta vida, tan lejos como la mente racional puede recordarlo, todo es logrado y actualizado llevando a cabo enormes cantidades de esfuerzo, de búsqueda, de investigación. De modo que la mente racional puede quedar bastante confundida y perpleja, cuando se nos dice que la clave secreta para descubrir la liberación es, de hecho, el dejar de buscarla.

No podemos buscarla porque no es algo que podamos fabricar, tiene que pasar por sí misma y sucede cuando hay un auspicioso sincronismo, cuando está presente la correcta receptividad, cuando se da el acertado punto en nuestra consciencia; entonces es que sucede.

De modo que la liberación sucede naturalmente en el reino de la directa visión, cuando, gracias a la meditación, nuestra verdadera naturaleza, ese innato estado iluminado de quién somos es visto, visto completamente, no conceptualizado sino visto, probado, entonces la liberación ya está presente allí.

La liberación ya está danzando en el escenario o la plataforma de nuestra consciencia. ¿Cómo podemos experimentarla ahora mismo? ¿Hay un método?, de hecho, comenta el lama, hay muchos métodos. Uno de ellos es expresado en este viejo decir: “Descansa en el estado natural de la mente”.

Este método es poderoso, dinámico y transformativo. “Descansa”, por supuesto, tiene muchos significados, pero en este contexto, “descansa” no está hablando acerca de la forma ordinaria de descansar. No significa simplemente tirarse en un sofá y descansar con los pies en alto. No se trata de ese tipo de descanso sino de un descanso profundo.

 

C. “Descansar en el estado natural de la mente”. Como lo señalamos anteriormente, aquí estamos adentrándonos en el territorio de una de las principales prácticas de meditación según el sistema Mahamudra que es el que nosotros, como practicantes de la tradición kagyu, seguimos.

Aquí, sigue diciendo Anam Thubten, “DESCANSARquiere decirPARAR TODOS LOS ESFUERZOS MENTALES”, incluyendo el esfuerzo de buscar, de meditar, de analizar y tratar de aferrarnos a algo. Tampoco tenemos que tratar de librarnos o lograr algo. Simplemente aflojamos y abandonamos, dejamos ir todos los esfuerzos mentales, y nos brindamos la posibilidad de permanecer en el estado natural de la mente sin que tengamos que tratar de averiguar de qué se trata.

Esas son las buenas noticias: ya no somos el agente responsable que se va a asegurar de que la iluminación va a surgir a tiempo. Ese es un gran alivio ¿no es cierto? ¿Somos acaso los agentes responsables de que el sol se levante a tiempo en la mañana? No. No lo somos. De la misma manera, no tenemos que ocuparnos de este asunto de la iluminación.

Cuando se habla de dejar de buscar, estamos descansando totalmente sin la más mínima sensación de esfuerzo. Entonces, créanlo o no, nos dice el lama, brilla la iluminación; la mente condicionada se disuelve sin gran alboroto una vez que permitimos que la liberación surja en nosotros simplemente descansando, descansando profundamente. “El descanso profundo es el punto donde dejamos de buscar algo”.

C. Personalmente, encuentro que este es un punto muy importante porque nos muestra claramente una de las características distintivas del nacimiento humano: la tendencia a vivir permanente ocupados en algo. Tanto física como mentalmente, eso es lo que hacemos hasta que nos damos cuenta y comenzamos de manera consciente a debilitar el hábito mental, aflojando, abandonando, dejando ir los pensamientos y la compulsión que hemos llegado a ver como el estado natural de la vida.

 

¿Por qué nos sentimos tan bien cuando vamos al campo y caminamos tranquilos sin apuro o estamos allí a la orilla del mar, tumbados reposando en el ir y venir de las olas? Porque, al menos por unos minutos, disminuye la compulsión de tener que hacer algo con nuestro tiempo y nos permitimos estar en el momento libres de conceptualizaciones y cosas pendientes.

 

En nuestra vida diaria, aun cuando estemos ocupándonos de lo que tenemos que ocuparnos a nivel físico, mentalmente podemos dejar ir, abandonar, aflojar la tendencia a estar pensando en algo todo el tiempo y abrir espacio interior para que haya sólo eso: espacio.

 

Mientras esté presente el acto de buscar ya sea un dios, la verdad, o el ser eterno, sigue diciendo el lama, no sólo no lo habremos hallado, sino que, de hecho, más bien nos habremos alejado con gran rapidez. Es en ese profundo descanso donde surge una hermosa quietud que constituye el punto desde donde podemos vislumbrar algo de la mente luminosa y finalmente fundirnos con ella, comenta Anam Thubten.

Muchas personas en oriente se volvieron renunciantes y vivieron alejados de las distracciones mundanas para estar en esa quietud. Nosotros no tenemos que volvernos renunciantes para profundizar nuestra relación con esa quietud. A medida que nuestro amor por esta quietud crece, encontramos muchos momentos cada día para sumergirnos en ella. Muy pronto, nada de lo que sucede exteriormente tendrá el poder de distraernos de ella. De hecho, todo sirve como portón de entrada a esa experiencia.

Despertemos a la fragilidad de la existencia humana. No hay certeza de que vayamos a estar aquí mañana. ¿Cuál es el punto en prolongar nuestro sufrimiento? ¿Podemos vivir con más amor y más alegría?

La respuesta no yace en tener la mejor técnica o el mayor conocimiento sino en nuestra innata habilidad para despertar a nuestra verdadera naturaleza, a esa mente luminosa ya presente.

Participación

5.

Práctica de dejar descansar la mente en su propia naturaleza

20 minutos

Participación

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Dedicación del mérito

Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad

Que todos puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento

Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento

Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros

Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive.