2.KTCZoom.

Curso para principiantes

Inspirado en las instrucciones de diversos maestros

14 de febrero, 2023  

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez

 

 

¡Grabar!

¡Tashi Delek para todos! ¡Bienvenidos!

Me da mucho gusto verlos a todos por aquí.

 

“Es nuestra sincera aspiración

que la virtud que vamos a cultivar pueda ser causa

de la eliminación de los obscurecimientos de todos los seres

 y pueda establecernos en el estado despierto no sujeto a cambios”.  

 

 

  1.

Las Cuatro Contemplaciones que orientan la mente hacia la liberación

Primero, esta preciada existencia humana, tan favorable para la práctica del dharma, es difícil de obtener y se pierde fácilmente. En este momento debo hacer de esto algo significativo.  

Segundo, el mundo y todos sus habitantes son impermanentes. En particular, la vida de cada ser es como una burbuja de agua. Es incierto cuándo moriré y me convertiré en cadáver. Como es sólo el dharma lo que me asistirá en ese momento, debo practicar ahora con diligencia.

Tercero, al morir no hay liberación y el karma sigue su rumbo. Como soy yo quien crea su propio karma, debo por lo tanto abandonar toda acción perjudicial y dedicar siempre mi tiempo a las acciones beneficiosas. Con esto en mente, debo observar a diario el flujo de mi mente.

Cuarto, tal y como un festín antes de que el verdugo me conduzca a mi muerte, la familia, los amigos, los placeres y las posesiones del samsara me causan continuos tormentos a través de los tres sufrimientos, Debo eliminar todo apego y esforzarme por lograr la iluminación.

1.

Tomémonos unos minutos para estar aquí

Comencemos por brindarnos unos minutos para acabar de llegar y centrarnos en lo que estamos por comenzar. Simplemente nos sentamos cómodos y tranquilos con los ojos entornados o cerrados, como queramos. No tenemos más nada que hacer. Podemos reposar estando aquí, ahora. No hay nada que nos impida hacerlo. Poco a poco todo parece comenzar a calmarse y relajarse.

Finalmente hemos llegado a este oasis de tranquilidad que tanto ansiábamos mientras estábamos afuera. Al meditar, podremos ver que la sensación de ser un oasis, no sólo se aplica al espacio físico, sino que, al calmar la mente, allí, en la mente misma, experimentamos esa misma sensación de alivio, de haber llegado, de estar finalmente en casa.

5 minutos de silencio y quietud

Tocar el cuenco al inicio y al final

2.

Introducción

En la sesión de la semana pasada pudimos escuchar algo acerca de la meditación y también practicar. Para los que estaban haciéndolo por primera vez, ha debido ser toda una revelación el ver el estado de sus mentes saltando de un pensamiento a otro todo el tiempo. Eso nos sucede a todos. Es lo primero que nos revela la técnica que estamos empleando, donde se obliga al cuerpo a sentarse quieto en una determinada posición, y también se obliga a la mente a centrarse en una sola cosa: en la respiración.

Acostumbrados a estar moviéndonos todo el tiempo y a estar permanentemente pensando en algo, tanto el cuerpo como la mente se revelan a este nuevo régimen. No estamos acostumbrados a estar tranquilos, a quedarnos quietos durante unos minutos, y además ¡tenemos tantas cosas que hacer!

Es muy importante que lleguemos a saber por experiencia propia que una mente tranquila no está necesariamente reñida con una mente activa. Lo que implica aquí el término “tranquilidad”, es que la atención de la mente está centrada en el momento presente. Podemos estar haciendo lo que tenemos que hacer, ocupándonos  de lo que tenemos que ocuparnos, pero, mientras el cuerpo lleva adelante esas actividades, lo acompaña una mente tranquila que está allí, junto a él, trabajando en equipo. Esa es una mente no desea estar en otra parte; a esa mente no le interesa otra cosa más que estar allí, acompañando al cuerpo en lo que está haciendo.

3.

No más lucha

Unos días más que otros, se da esa sensación tan desagradable de que no hacemos más que luchar, que la vida es una eterna lucha y que esa es la razón por la que estamos tan estresados. Pero la vida no tiene necesariamente que ser así. Ese es un “estilo de vida”, una “forma de vivirla”, pero esencialmente, la experiencia de la vida no tiene necesariamente que ser así para todos. Eso es lo que descubrimos a través de la meditación.

Hay un poema budista que dice algo como esto:

-Sin ninguna lucha, sin pensar, la mente quieta verá causa y efecto desvanecerse en la vacuidad, no apegada a nada, dejando que las cosas simplemente sean.

-Aprende y conoce que esta es la forma de apaciguar todo estrés.

Tratemos ahora de entender su significado.

Sin ninguna lucha.

Esto expresa la actitud con la que debemos abordar la meditación: desde la apertura, aceptando las cosas como se presentan. No hay por qué luchar, ni siquiera por mantener la mente centrada. Si cultivamos la disposición de reconocer lo que sea que surja y estar allí con cualquier experiencia, no hay por qué luchar, no hay nada contra qué luchar.

Sin pensar.

Cuando estamos en meditación no hay necesidad de involucramos en ningún tipo de pensamientos, pero sí los utilizamos.

Cuando surge un pensamiento, en vez de rechazarlo o de involucrarnos en él, nos mantenemos centrados en la respiración. Los utilizamos para recordarnos que debemos estar centrados en la respiración. La mente quieta verá causa y efecto desvanecerse en la vacuidad.

Cuando nos mantenemos centrados en la respiración, pronto vemos que los pensamientos surgen, transcurren y se disuelven. Surgen del espacio y se disuelven en el espacio.

No apegada a nada, dejando las cosas ser.

Fluyendo libremente, sin aferrarnos a nada, ni a un pensamiento, ni a una sensación, ni tampoco a un recuerdo, ni a una idea, ni a un anhelo de bienestar. Dejamos que lo que sea pueda ser libremente sin interferencia de nuestra parte. Tampoco rechazamos nada.

Conoce que esta es la forma de apaciguar el estrés.

Si seguimos las instrucciones, veremos que la mente se aquieta, la ansiedad desaparece, surge la calma, el cuerpo se relaja y se hacen presentes la quietud y el bienestar que tanto necesitamos.

4.

Las sensaciones corporales

Cuando comenzamos a practicar lo primero que hacemos es sentar el cuerpo ¿no es cierto? Ya sea sobre un cojín o sobre una silla, debemos sentarnos si queremos llegar a saber de qué trata la meditación, de modo que, para comenzar, tenemos un cuerpo sentado de una manera específica como lo hicimos hace poco.

Siendo pequeños nos enseñaron que somos seres que tienen cinco sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto. La perspectiva budista nos dice que adicionalmente debemos considerar a la consciencia mental porque es ella la que hace posible que la sensación sensorial pueda ser procesada como experiencia una vez que el órgano de los sentidos entra en contacto con aquello que ve, que escucha, que huele, que saborea o que siente en la piel.

Es decir que, sin la ayuda de la consciencia mental, los órganos por sí solos no podrían registrar sensaciones corporales ni relacionarse con el mundo, no podríamos afirmar que hemos visto, oído, olido, degustado o sentido algo específico.

Entonces tenemos que comenzar por escuchar. Pero no crean que se trata de hacerlo en la forma acostumbrada donde, mientras estamos escuchando, por ejemplo, una charla, internamente estamos elaborando todo un discurso, estableciendo comparaciones, asociando una cosa con otra, preparando alguna pregunta u otra cosa. Nada de eso. Esta nueva forma de escuchar está libre de toda elaboración interior, libre de comentarios, de comparaciones, asociaciones, etc. Aprendemos a simplemente mantenernos enfocados en la atención y conscientes de que estamos lo estamos haciendo.

Hagan la prueba ahora mismo mientras escuchan lo que estoy diciendo. Traten de enfocar su atención en las palabras y su significado. Sólo eso. No agreguen nada más.

Si surge la tendencia a querer hacer un comentario, por ejemplo, abandonen eso y vuelvan a prestar atención de manera enfocada y consciente.

Si recuerdan que durante la sesión de meditación lo que hicieron fue mantener la atención enfocada en la respiración, y ahora con esto queda claro que lo que estamos haciendo en este caso es sustituir el enfocar en la respiración por enfocar en las palabras que se están escuchando.

Tenemos que observar los resultados que provienen de mirar y escuchar de manera atenta y consciente. Observar conscientemente para poder darnos cuenta de lo que sucede. De la diferencia entre una y otra forma de escuchar y los beneficios que se derivan de la escucha consciente.

Volviendo a estar sentados, observamos las sensaciones que surgen en cada una de las puertas de los sentidos para ver que ellas son tan sólo sensaciones que suceden, sólo eso. Por ejemplo, los ojos ven formas, no somos “nosotros” quienes las están viendo; simplemente se da la posibilidad de ver formas a través de la interacción de los ojos, los objetos y la conciencia visual.

Si se trata de un dolor físico, por ejemplo, comenzamos por identificar el área, la zona donde se está desarrollando el dolor. Ubicamos la sensación de dolor. Si la limitamos a esa zona podremos decir, por ejemplo:  algo está sucediendo en el estómago, porque duele, porque hay una sensación de dolor.

Al hacerlo, estamos limitando el dolor a la zona de donde proviene y, ese simple hecho, da la impresión de volverlo más pequeño que cuando decimos me duele el estómago porque al expresarnos de este modo estamos comprometiendo a la totalidad del ser aun cuando no está involucrado como pensamos.

Entonces, debemos entender que no se trata de que “nosotros” sentimos estas cosas, aunque convencionalmente nos expresemos de ese modo. 

Cuando decimos “vi unas formas redondas”, no somos “nosotros” quienes las estamos viendo, son los ojos; simplemente se da la posibilidad de ver formas a través de la conciencia visual. Eso es todo.

La forma habitual o convencional de hablar se vale de la personalización de las sensaciones para comunicarlas, pero cuando buscamos la raíz de las cosas, vemos que ver formas, este caso, es el producto de una interacción entre ojos, formas y mente o consciencia visual. ¿Quedó claro?

5.

Instrucciones y sesión de meditación

Sentémonos entonces tranquilos y relajados, con la disposición de mantener el cuerpo en la postura apropiada para llevar a cabo una breve sesión de práctica.

-Si estamos sobre un cojín cruzamos las piernas y buscamos que ambas rodillas reposen sobre el piso. Si estamos sobre una silla, nos sentaremos de modo que los pies puedan reposar firmemente sobre el piso y esto nos ayude a mantener la espalda recta.

-Colocamos las manos sobre el regazo, la izquierda abajo y la derecha encima, ambas mirando hacia arriba y ambos pulgares tocándose levemente, o, si lo prefieren, las palmas pueden reposar sobre los muslos, cerca de las rodillas volteadas hacia abajo. Ellas descansan ahí, relajadas, tranquilas, lo mismo que los brazos y los hombros.

-Ahora, buscamos alinear la nuca con el resto de la columna, y para eso, empujamos levemente la barbilla hacia adentro. Esto hace que el rostro baje un poquito.

-Pegamos la lengua al paladar, palpando que la punta de la lengua toque el borde interno de la dentadura superior.

-Los ojos deben mantenerse abiertos, pero ligeramente entornados. Enfocando en la punta de la naríz en dirección ligeramente descendente trazamos una línea imaginaria y simplemente dejamos los ojos abiertos al espacio frente a nosotros.

-Para terminar de enderezar la columna, visualizamos como si nos estuviesen estirando con una soga por el tope de la coronilla y de ese modo, estiramos y enderezamos un poco más la columna.

-Lo que nos interesa aquí, es que cuerpo y mente trabajen en equipo.  Mantenemos la firme resolución de dejar atrás las inquietudes que arrastramos del pasado y los planes sobre el futuro. La vida cotidiana, los asuntos laborales, las relaciones familiares, las diligencias pendientes, los problemas o dificultades.., todo queda atrás. Ahora estamos aquí; no necesitamos traerlos a la práctica. La vida, nuestra vida, está sucediendo sólo aquí donde estamos ahora.

-También nos alejamos del celular siendo conscientes de lo mucho que nos distancia del momento presente si lo mantenemos cerca aunque esté apagado. Piensen en esto por favor, reflexionen seriamente por un momento: no existe ninguna instrucción de meditación que especifique que se necesita el celular para practicar meditación.

Si siguen consintiéndose la tendencia a convertirlo en una extensión sus cuerpos llevándolo con ustedes a todos lados, entonces no tiene ningún sentido que asistan a estas sesiones porque sus mentes nunca podrán centrarse apropiadamente ni en la práctica ni en escuchar y tratar de entender lo que escuchan. De modo que les daré unos momentos para que puedan apagarlos y los aparten de ustedes y se preparen para emprender la sesión de manera apropiada.

-Queremos mantenernos aquí, sentados y también asentar la mente en la respiración; si lo hacemos, podremos ver la forma en que cambia la respiración en un momento dado dependiendo de nuestros pensamientos y estados emocionales, y, a medida que nos vamos familiarizando con estas variaciones, encontramos que anclar la mente en la respiración es una tremenda fuerza sanadora.

-Si sentimos ansiedad, en lugar de tensar el cuerpo y constreñir la respiración como hemos venido haciéndolo, podemos deliveradamente enfocar la mente en la respiración hasta que se torne lenta y constante y mantenerla así.

Hay que hacer todo lo posible por sentarnos sobre el cojín o en la silla acompañados de la sensación de estar aquí, ahora, libres de toda clase de peso, ya sea físico, psicológico, emocional o creativo. Dedicaremos unos minutos de nuestro tiempo a la meditación y lo haremos con la disposición de aprender a mantener la mente enfocada como entrenamiento necesario en el camino a la evolución interior.

La mente enfoca su atención en la forma normal de respirar; la mente está allí en la inspiración y la expiración. Lo hace desde la disposición de que, suceda lo que suceda en la mente o a nuestro alrededor, podrá mantenerse centrada en la respiración y nada más. No hay nada que hacer con la mente salvo dejarla tranquila, centrada en el aire que entra y el aire que sale por la nariz, y, si en algún momento surge la consciencia de que la mente está entretenida con otra cosa que no sea la respiración, tranquilamente regresamos la mente a la respiración.

Práctica de 20 minutos.    

Tocar el cuenco al inicio y al final

6.

Las oportunidades que nos brinda esta existencia

Cuando revisamos nuestra existencia vemos que ella ha consistido en un proceso permanente de aprendizaje. Aprendemos competencias y habilidades para estar mejor preparados para afrontar las experiencias que se nos presenten; sin embargo, poca importancia le hemos dado al aprendizaje de nuestro propio cuerpo y de nuestra propia mente aun cuando constituyen el soporte de la vida misma.

Lo que estamos emprendiendo aquí es un entrenamiento fácil de aprender, que proporciona resultados inmediatos, es apropiado en cualquier momento y lugar, para personas de cualquier edad y sexo, y consiste principalmente, en comenzar a estudiar en la escuela de este cuerpo y de esta mente que nos acompañan a lo largo de la vida.

Nos hemos acostumbrado a pensar superficialmente y a repetir algo que aprendimos cuando niños: que el cuerpo humano es carne y huesos. Sin embargo, el cuerpo físico está compuesto de varias propiedades físicas: tierra, agua, fuego y viento. La que llamamos “tierra” corresponde a la carne y a los huesos; el “agua” está relacionada con la circulación de los líquidos, el “fuego” se corresponde no sólo con la temperatura corporal sino también con el proceso digestivo, y el “viento” tiene que ver con la respiración.

En el budismo tibetano específicamente, se contempla también la presencia del elemento o la propiedad física del “espacio” que es el fundamento de todos. También podemos apreciar aspectos secundarios a estas propiedades como lo son el color, el olor y la forma, que vienen a ser producto del resultado del contacto de la mente con un objeto a través del órgano de los sentidos.

Cada uno de nosotros puede comprobar, a través de su propia experiencia, que estas propiedades son inconstantes o impermanentes, es decir, que no se mantienen a través del tiempo y además de eso, cambian. Por otra parte, producen estrés producto del mismo proceso de cambio, y, adicionalmente, no son puras, están contaminadas.

Por otra parte, son “condiciones impersonales” que no tienen nada que ver con nosotros realmente, no forman parte de la esencia de lo que somos como seres humanos, de allí que no haya ninguna razón para decir se trata de “mi” o de que son “mías” cuando nos referimos a estas propiedades.

Cuando llegamos a percibir el cuerpo en estos términos, podemos aflojar y abandonar cualquier aferramiento o apego que tenemos ya sea hacia nosotros mismos, hacia alguien mas, hacia esto o hacia aquello.

También debemos lidiar con los fenómenos mentales [tales como las sensaciones, las percepciones, las fabricaciones mentales y las conciencias]. No debemos perder de vista la verdad de que estas se caracterizan por surgir, persistir y luego disolverse. En otras palabras, su naturaleza es la de surgir y disolverse, surgir y disolverse repetidamente. Cuando podamos ver esta verdad, podremos aflojar y abandonar nuestros apegos a los fenómenos mentales como entidades, como nosotros mismos, como alguien más, como esto o aquello.

Participación

7.

Instrucciones y sesión de meditación

Entrenarse en el nivel de la práctica no significa simplemente estudiar, escuchar o leer. Sentado apropiadamente, tienes que practicar los siguientes pasos, de modo que puedas ver con tu propia mente cada uno de ellos.

-Comienza por dejar de lado todas las preocupaciones o inquietudes externas y oriéntate a mirar dentro de tu propia mente hasta que sepas de qué manera está clara o turbia, calmada o inquieta.

-Mientras te mantienes al tanto del cuerpo y de la mente, pon a cargo un estado de atención consciente hasta que hayas entrenado la mente en permanecer firme en el estado de normalidad o neutralidad.

-Una vez que la mente pueda permanecer en un estado de normalidad o neutralidad, podrás ver las fabricaciones mentales y preocupaciones en su estado natural de surgimiento y disolución.

-La mente estará vacía, neutral y quieta -ni a gusto ni a disgusto- y verá los fenómenos físicos y mentales a medida que surjan y se disuelvan naturalmente por su propia voluntad.

20 minutos de práctica.   Tocar el cuenco al inicio y al final.

Participación     

Dedicación del mérito

Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad

Que todos puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento

Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento

Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros

Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive.