12. KTCZoom

Despierta a tu vida

Descubre el camino budista de la atención.

Extractos del libro Wake up to your life de Ken McLeod

Martes 30 de abril, 2024

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez

1.

La importancia de aprender meditación

¿Por qué es importante la meditación?

La meditación es importante porque su práctica marca un antes y un después en nuestra forma de vivir la vida. Así de simple. Pasamos de vivir acompañados de la mente dispersa, fragmentada, ausente del momento presente y distraída que todos conocemos, a vivir centrados aquí, ahora, atentos y conscientes de todos los fenómenos, tanto internos como externos, que suceden simultáneamente momento a momento.

Con el tiempo y la práctica constante, también llegamos a descubrir que lo que creemos conocer como “vida” o “existencia”, no tiene nada que ver lo la verdadera realidad; que lo que vivimos actualmente es producto de nuestros propios apegos y condicionamientos, toda una fantasía que nos mantiene prisioneros, la causa de todas nuestras molestias, pesares y sufrimientos, y que nada de eso es necesario para estar vivos en libertad.     

¿Por qué ponemos tanto énfasis en aprender meditación?

Porque sólo a través del dominio de la técnica podremos comenzar a vislumbrar la verdadera naturaleza de nuestra propia mente y de todas las cosas.

Esa calma, esa quietud interior, esa tranquilidad de mente que comienza a clarear cuando estamos más familiarizados con la técnica, nos permite vislumbrar algo de la calma, de la quietud y tranquilidad innatas de nuestra propia mente.  

Así, comenzamos a darnos cuenta de que todo lo demás, las ideas, los conceptos, los condicionamientos, las tendencias, las preferencias, etc., son añadidos que hemos ido fijando en el continuo mental desde que nacimos hasta la fecha pero que no forman parte de la naturaleza verdadera de la mente; y, en la medida en que vamos erradicando los aspectos negativos que nos acompañaban, vamos abriéndoles la puerta al desarrollo de muchas virtudes y aspectos positivos que cambian nuestras vidas.

Pero sabemos que aun cuando la técnica es muy sencilla, no es fácil de sentar las bases apropiadamente. Esto requiere de una firme determinación por parte nuestra; querer, por encima de toda circunstancia, sacarle provecho a esta preciosa vida humana llena de tantos privilegios. Exige de nosotros dedicación permanente, constancia y una entusiasta perseverancia. 

A donde quiero llegar con todo esto es tenemos que tomar la meditación en serio; que no hay tiempo que perder.

Es necesario comenzar por establecer la disciplina diaria de una sesión de práctica de 20 minutos después de levantarnos, e ir alargando el tiempo de cinco en cinco minutos hasta llegar a los 45 o 60 minutos, que sería lo ideal, teniendo en cuenta nuestras obligaciones diarias.

Esto es perfectamente posible para todos, independientemente de si tenemos que salir a estudiar o a trabajar, o si nos quedamos en casa atendiendo los quehaceres domésticos.

Siempre podemos levantarnos una hora antes de lo que venimos haciendo hasta ahora, es cosa de proponérnoslo y llevarlo a cabo. Una vez que lo hacemos y probamos sus beneficios, el entusiasmo comienza a crecer y crecer y no vemos el momento de llegar a sentarnos para estar ahí, de nuevo, centrados meditando y contemplando la propia mente.

Si, adicionalmente disponemos de tiempo libre durante la mañana, nada mejor que desayunar al concluir la sesión de una hora y después emprender una sesión de estudio, contemplación y reflexión acompañados de esa mente tranquila y clara.

Si podemos hacer esto a diario, tanto mejor, pero si no, al menos una vez a la semana sería de gran beneficio.   

Todo esto nos deja ver que lo que llamamos “calidad de vida” depende enteramente de cada uno de nosotros y está directamente relacionada con la “calidad de consciencia” que estemos cultivando en el momento. Así es, la forma como experimentamos lo que llamamos “la vida” o “la realidad” es determinada por la presencia o ausencia de consciencia.   

Ahora bien, sabiendo que la vida es complicada aprovechemos esta oportunidad para llevar a cabo una breve sesión de 20 minutos de práctica shámata.

No sólo pondremos la atención en la respiración, sino que, adicionalmente, trataremos de mantener en todo momento la consciencia de lo estamos haciendo, es decir, trataremos de darnos cuenta de lo que estamos haciendo momento a momento.

El tipo de enfoque que tendrá nuestra atención y la presencia de conciencia que deseamos desarrollar es como un rayo láser, así de potente, de preciso.   

Comenzamos por sentarnos sobre la parte delantera de la silla y colocamos las plantas de los pies sobre el piso. Ahora estiramos los brazos y colocamos las palmas de las manos hacia abajo sobre los muslos, cerca de las rodillas.

Enderezamos la columna, empujamos el torso un poco hacia atrás, retraemos la barbilla, pegamos la lengua contra el paladar y mantenemos los ojos entornados.

Dejamos atrás todo recuerdo pasado y no nos involucramos con especulaciones sobre el futuro.

Emprendemos la sesión desde una mente abierta a cualquier cosa que pudiese surgir como experiencia, ya sea a nuestro alrededor o interiormente. Sabemos que cualquier cosa puede suceder; sabemos que todo cambia y cambia momento a momento. No importa. No tenemos por qué reaccionar ante eso.

Mantenemos la atención en la respiración. Si, en algún momento nos damos cuenta de que la mente se ha distraído, abandonamos la distracción y la regresamos a la respiración.

Que nuestra práctica sirva de beneficio para todos los seres sin excepción alguna. 

20 minutos de práctica 

2.

Algo más sobre el refugio 

C. En la sesión pasada Ken McLeod comenzó a hablar acerca del refugio. Nos comentó que el Buda Shakyamuni decidió enfrentar el misterio de ser quién era y quiénes somos todos y cada uno de los seres, a fin de “entender” la naturaleza del sufrimiento porque no podía soportar la idea de que el sufrimiento tuviese necesariamente que estar presente en la existencia.

Debe haber una forma de erradicar el sufrimiento, se decía; debe ser posible vivir sin tener que sufrir..,  y a eso dedicó su vida, a encontrar la forma de ponerle fin al sufrimiento. Ese ha sido su gran legado, las enseñanzas del dharma que llegan claras y concisas a nuestros oídos desde la India y más de 2600 años después.

¡Así de afortunados somos!

Ese fue su propósito, y, en su despertar, descubrió que es posible para todos, vivir una existencia plena y en libertad, cultivando la atención, la consciencia y el discernimiento momento a momento, que equivale a  lo que Ken McLeod llama “presencia”. También nos hizo ver que, cuando comenzamos nuestra propia búsqueda necesitamos una dirección, y, en el budismo, la dirección que se nos indica es la de “tomar refugio en las Tres Joyas”.

El refugio asume múltiples niveles de significado en el curso de la práctica porque nuestros niveles de comprensión van evolucionando.

Tomamos refugio en el Buda como el maestro, el que  mostró el camino. Tomamos refugio en el Dharma como las instrucciones para practicar. Tomamos refugio en la Sangha porque sus miembros nos proporcionan inspiración, guía y apoyo en el camino. 

Pero, a medida que crece la experiencia y la comprensión, nos movemos hacia un sentido más interno de refugio. Cuando vemos que el sufrimiento no proviene de lo que sucede afuera sino de nuestros patrones reactivos, nos damos cuenta de que tomar refugio en el Buda quiere decir que tomamos refugio en nuestro propio potencial para despertar, para liberarnos de la turbulencia de los patrones reactivos.

Vimos que tomar refugio en el Dharma quiere decir que utilizamos las instrucciones para cultivar atención, introspección, consciencia y discernimiento a fin de ser “uno” con el momento y, que tomar refugio en la Sangha significa que trabajamos con nuestros maestros y compañeros en un objetivo común.

Yendo aún más a fondo en nuestra comprensión, nos dice Ken McLeod, podemos ver que tomar refugio en el Buda es permanecer en la vacuidad de la mente original libre de referencias o características definitorias.

Tomar refugio en el Dharma es experimentar la claridad de la mente original, la atención consciente original que conoce lo que la experiencia es y cómo surge.

Tomar refugio en la Sangha es ser uno con el ininterrumpido surgimiento y disolución de la experiencia, libre de los tres venenos de la atracción, la aversión y la indiferencia.

¿Cómo tomamos refugio? Repitiendo unas palabras muy simples:

Tomo refugio en el Buda

Tomo refugio en el Dharma

Tomo refugio en la Sangha

Oración esta repetida a diario por los budistas en todo el mundo. Participación

3.

¿En qué confiar?

En cuanto al maestro humano, hemos escuchado muchas veces que el budismo insiste en confíar en la experiencia directa. Un corto verso en la tradición tibetana resume cómo abordar al maestro, cómo entender lo que es enseñado y cuál comprensión es importante:

 

No confíes en el individuo humano; confía en la enseñanza. 

No confíes en las palabras; confía en el significado.

No confíes en el significado aparente; confía en el verdadero significado.

No confíes en la conciencia ordinaria; confía en la conciencia prístina.

 

La primera línea es un recordatorio de que el maestro es humano y puede que no siempre actúe como ejemplo de las enseñanzas. Los defectos y debilidades de un maestro no disminuyen de ninguna manera el poder y la efectividad de las enseñanzas. Recuerden que el maestro no está ahí para salvarlos, nos recomienda Ken McLeod. Él o ella están ahí para enseñarles. Aprendan todo lo que puedan y después practiquen para hacer suyas las enseñanzas.

La segunda línea es una advertencia contra el literalismo. El budismo ha sido practicado por más de dos mil años en culturas que van desde el Mar Caspio hasta las Filipinas, y ahora a través de Europa y Norte y Sur América.

Las palabras utilizadas para expresar la enseñanzas en una cultura pueden haber tenido diferentes, incluso contradictorios significados en otra cultura. En vez de confiar en las palabras, esfuérzense en entender lo que las palabras significan como experiencia viviente.

La tercera línea es un recordatorio de que las enseñanzas tienen muchos niveles de significado. La intención de enseñar en el budismo es la de orientar a los estudiantes hacia la experiencia de la mente original. Algunas veces un estudiante no encuentra la intención de una instrucción y se apega a ésta como si tuviese significado en sí misma.

Cuando eso sucede, el maestro es como una persona señalando a la luna con su dedo, mientras que el estudiante es como una persona que se enfoca en el dedo y nunca ve la luna.

Finalmente, la cuarta línea es una instrucción para confiar en la mente original, en la consciencia prístina y no en la consciencia ordinaria que trabaja sólo a través de las ideas, de las nociones, los conceptos, las emociones reactivas y en el dualismo de sujeto-objeto.

La consciencia prístina, nuestra herencia humana, es pura atención despierta. Todo en estas enseñanzas, nos dice Ken McLeod tienen el propósito de remover los patrones reactivos y la confusión que impide que la pura atención despierta se manifieste en nuestras vidas. Recuerden estas cuatro líneas, nos pide. Recuérdenlas a medida que practiquen. Recuérdenlas de nuevo cuando enseñen a otros.  Participación

Table

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Dedicación del mérito

Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad

Que todos puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento

Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento

Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros

Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive.