7. KTCZoom

Despierta a tu vida

Descubre el camino budista de la atención.

Extractos del libro Wake up to your life de Ken McLeod

Martes 19 de marzo, 2024

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez

¡Tashi Delek para todos!

Muy buenas tardes. Me alegra encontrarnos de nuevo.

1.

Sesión inicial de meditación

 C. Empezaremos con unos minutos de silencio para ayudarnos a ubicarnos aún más física y mentalmente aquí, donde estamos ahora. Nada mejor que terminar el día con una buena práctica de meditación.

Como lo hemos comentado anteriormente, esto nos permite hacer un corte con todo lo que se vivió durante el día y comenzar frescos y descansados la noche que apenas comienza.

Estamos aquí, aprendiendo a “utilizar la atención” para “transformar nuestras mentes”.

Queremos ser seres que viven acompañados de una mente ubicada en el momento presente. Queremos lograr “presencia”, dejar atrás la forma de ser que nos ha acompañado a lo largo de todos estos años donde una mente confundida, dispersa, fragmentada y distraída ha sido la que ha guiado nuestras vidas.  

Queremos y sabemos que podemos lograrlo. Ya hemos visto cambios muy positivos en nuestra forma de ver las cosas y eso, a su vez, nos ha llevado a pensar y actuar de manera más acertada. Queremos seguir por ese camino porque se trata de nuestro propio beneficio y del beneficio de todos que es lo que andamos buscando.

Sentados sobre la parte delantera de la silla colocamos las plantas de los pies sobre el piso. Ahora estiramos los brazos y colocamos las palmas de las manos hacia abajo sobre los muslos, cerca de las rodillas. Enderezamos la columna, empujamos el torso un poco hacia atrás, retraemos la barbilla, pegamos la lengua contra el paladar y mantenemos los ojos entornados.

Dejamos atrás todo recuerdo pasado y no nos involucramos con especulaciones sobre el futuro.

Emprendemos la sesión desde una mente abierta a cualquier cosa que pudiese surgir como experiencia, ya sea a nuestro alrededor o interiormente. Sabemos que cualquier cosa puede suceder; sabemos que todo cambia y cambia momento a momento.

Mantenemos la atención en la respiración. Cuando el aire está entrando por la nariz, la atención enfocada permite que la consciencia se dé cuenta de que  está entrando con el aire; cuando está saliendo, la atención enfocada permite que la consciencia se dé cuenta de que está saliendo con el aire.

Aire, atención y consciencia son “uno” en la inspiración y en la expiración. Si, en algún momento nos damos cuenta de que la mente se ha distraído, abandonamos la distracción y la regresamos a la respiración.

Que nuestra práctica sirva de beneficio para todos los seres sin excepción alguna.    

10 minutos de práctica   

 

Por favor recuerden,

Estas palabras van dirigidas directamente a cada uno de ustedes

 

2. Las Tres Disciplinas

C. Buscando cultivar y aplicar la atención -que es el tema que nos ocupa- nos podemos preguntar ¿cómo podemos, como practicantes budistas cultivar y aplicar la atención? Lleven la pregunta a su propia experiencia y respondan desde allí. Sólo vale desde allí.

Participación

 

La respuesta es, recorriendo el camino óctuple, del que habló Ken McLeod en la sesión pasada, es decir:

1-Podemos valernos de la palabra, ¿para qué? para cultivar la correcta forma de hablar;

2-Aprovechamos cada cosa que hacemos en la vida ¿para qué? para cultivar la acción correcta, ya se trate de pensamientos, palabras o acciones;

3-Nos involucramos en un trabajo u ocupación que nos permite cultivar la correcta forma de vida;

4-Orientamos nuestra energía en forma tal que podamos cultivar el esfuerzo correcto en todo lo que hacemos;

5-Profundizamos en lo que sucede de modo que podamos cultivar la concientización correcta;

6-Recordamos centrar la atención en el momento presente a fin de poder cultivar la atención correcta;

7-Buscamos identificar y trascender condicionamientos e ideas preconcebidas para poder cultivar la visión correcta y

8- Permitimos que la mente repose en su propia naturaleza a fin de cultivar la correcta cognición.

La comprensión surge naturalmente, dice ahora Ken McLeod, a partir de desmantelar los patrones que nos impiden conocer lo que somos. Para desmantelar los patrones reactivos necesitamos cultivar atención, y, para cultivar atención necesitamos poner orden en nuestras vidas.

Aun cuando las primeras formulaciones de las enseñanzas del Buda, las cuatro nobles verdades, describen los pasos esenciales hacia la liberación, la práctica en sí es usualmente discutida en términos de tres disciplinas:

 

1-Moralidad, o, cómo aportar orden a nuestras vidas

2-Meditación, o, cómo cultivar la atención y

3-Sabiduría, o, cómo desarrollar comprensión.

Fundamentalmente, el budismo no es un sistema de creencias, comenta Ken McLeod, es más bien un conjunto de instrucciones para penetrar el misterio de ser. En la formulación original del Buda, estas instrucciones las constituyen el óctuple camino.

Ahora bien, las tres disciplinas -moralidad, meditación y sabiduría- muestran cómo los diferentes elementos del óctuple camino interactúan y proveen una clara visión de los elementos centrales de práctica.

1-Los primeros tres elementos -la correcta forma de hablar, la acción correcta y la correcta forma de vida- constituyen la disciplina de la moralidad.

La práctica de la moralidad tiene dos aspectos: 1), al aportar atención a la forma como hablamos, actuamos y vivimos creamos las condiciones necesarias para poder practicar. 2), la forma como vivimos es la expresión de lo que entendemos a través de la práctica, por lo tanto, en el budismo, “moralidad” no es un asunto de observar rígidos principios morales sino de darle expresión a la sabiduría original de la mente.

C. Por lo tanto, en el budismo, “moralidad” no es un asunto de observar rígidos principios morales sino de darle expresión a la sabiduría original de la mente”. Me parece importante entender esto claramente, debido principalmente a los patrones de condicionamiento que tenemos producto de las religiones imperantes en occidente, donde el concepto de “moralidad” es totalmente diferente.

Mientras que la moralidad en las otras religiones se va desarrollando en el individuo a través del seguimiento de las normas impuestas, en el budismo es todo lo contrario; el practicante inicia un camino de descubrimientos a través de su propia experiencia y estas culminan en el desarrollo de la sabiduría trascendente, cuya máxima expresión constituye expresión de la moralidad budista.

En vez de ser algo rígido, por el contrario, siendo cada mente diferente, la moralidad puede expresarse de infinita cantidad de maneras, según la realización de cada practicante.

Participación  

2-El correcto esfuerzo, la concientización correcta y la correcta atención constituyen la disciplina de la meditación. En este contexto, “meditación” quiere decir “atención estable”. Comenzamos con el esfuerzo de permanecer con la respiración. Primero desarrollamos atención, luego concientización y después estabilizamos la atención.

La atención es el corazón de la práctica budista. Aun cuando utilizamos la meditación formal para cultivar la atención, la práctica crítica es la de vivir en atención todo el tiempo.

C. Escucharle a Ken McLeod decir esto es algo que me alegra y que también me tranquiliza, porque desde hace mucho tiempo hemos venido recalcando la importancia de cultivar la atención a lo largo de la vida. Es más, le voy a volver a escribir, contándole esto precisamente. Como es que sus palabras me han confirmado que no estaba equivocada.

Como hemos dicho muchas veces, al involucrarnos en la práctica de la meditación, comenzamos haciéndolo formalmente en el salón de meditación, sobre un cojín, con las piernas cruzadas, etc., pero que eso no termina allí, sino que, por el contrario, es indispensable que cultivemos el estado meditativo todo el tiempo independientemente de lo que estemos haciendo, es decir, que estemos allí, en el momento, todo el tiempo, centrados, atentos, conscientes.

3-La tercera disciplina, la sabiduría o comprensión, involucra la correcta cognición o la visión correcta. Correcta cognición significa que traemos atención al proceso de pensamiento, que utilizamos el proceso cognitivo para desvelar y corregir problemas en nuestra práctica y en nuestras vidas. Correcta visión es ver las cosas como tal cual son. Al aportar atención a cómo vemos las cosas, nos salimos de las “realidades proyectadas” de los condicionamientos.

La moralidad, la meditación y la comprensión están estrechamente conectadas. La mayoría de las tradiciones comienzan con la moralidad, siendo que la disciplina en nuestro comportamiento nos prepara para la disciplina de la meditación. A medida que se desarrolla la práctica de la meditación, se despliega o revela la comprensión.

En mi trabajo con los estudiantes, comenta Ken McLeod, he encontrado que la meditación es el mejor lugar para comenzar porque la disciplina de la meditación conduce directamente a una comprensión más clara de lo que somos y lo que es la vida.

En este sentido, la comprensión no proviene de la teoría ni de la especulación. Viene de la experiencia directa de ser. Cambia la forma como pensamos, sentimos y nos comportamos. Si la comprensión no cambia cómo pensamos, sentimos, percibimos y actuamos, entonces no es realmente comprensión. 

Un hombre de negocios altamente competitivo cuenta Ken McLeod, fue a buscarlo porque sentía curiosidad por las disciplinas orientales y también porque le inquietaban sus niveles de estrés. 

Siendo una persona brava y volátil, cambiaba de secretarias con bastante regularidad despidiéndolas como personas débiles que no podían servir en el entorno de los negocios.

Su energía e impulsividad le sirvieron muy bien en su práctica de meditación; nunca dejó de asistir un día y pronto comenzó a relajarse un poquito, mental y físicamente. A medida que se relajaba comenzó a entender cuánto estrés su rabia y volatilidad le generaban y convirtió en una disciplina el poner atención a su respiración cada vez que se ponía bravo.

Un día, había de nuevo regañado a su secretaria por un error en una carta. Al regresar a su oficina puso su atención en la respiración y se dio cuenta de cuán bravo había estado y cuán improductiva era su rabia. Decidió regresar donde su secretaria y pedirle disculpas.

Para su sorpresa, ella simplemente le respondió “¡Oh! Eso fue lo que ya había esperado porque usted es básicamente abusivo”. Cuando escuchó ese comentario, entendió por primera vez cómo su comportamiento era percibido por otros.

Su experiencia demuestra cómo las tres disciplinas funcionan.

1)La atención de la meditación le llevó a comprender los efectos actuales de su rabia.

2)Cuando actuó a partir de esa comprensión y no a partir de sus patrones de condicionamiento, su secretaria dramáticamente le corroboró su condicionamiento.

3)Ahora que podía ver las cosas con más claridad y cómo su mundo estaba afectado por su rabia, y

4) Naturalmente trabajó por cambiar ese comportamiento.

Participación    

3.

La moralidad en el budismo

La moralidad gobierna el comportamiento. Al igual que la mayoría de las tradiciones espirituales, el budismo incluye muchos códigos morales que especifican cuáles acciones son morales.

En la práctica budista, la intención de la moralidad es la de estar atentamente conscientes de las formas en las que nuestras conductas habituales, socavan, afectan y perjudican el esfuerzo de estar despiertos y presentes en la vida.

El papel de la moralidad es el de proveer un entorno psicológico apropiado para entrenar la mente. La pregunta crucial en la práctica de la moralidad en el budismo no es si una acción es correcta o incorrecta, sino, si una acción proviene de la atención o de la reacción. Si lo hace desde la reacción, ¿de qué ha servido?  

El entrenamiento moral en el budismo reposa en tres principios: 1) Evitar dañar a otros, 2) Actuar para ayudar a otros y 3) Refinar la forma en la que experimentamos el mundo.

Estos tres principios son resumidos en el conocido verso:

Deja de hacer daño

Aprende a hacer el bien
Entrena tu propia mente

Estas son las enseñanzas del Buda.  

La moralidad funciona en tres niveles: a nivel de la acción, de la motivación y de la visión de ser.

1)Nos entrenamos en moralidad aportando atención a nuestras acciones.

2)Pronto nos damos cuenta de las reacciones emocionales que motivan las acciones y

3) También nos damos cuenta de las imágenes que tenemos de nosotros mismos alrededor de las cuales esas reacciones están organizadas.

La máxima intención de la práctica de la moralidad consiste en desmantelar las imágenes condicionadas de sí mismo de modo que seamos libres de los velos de los patrones habituales; entonces, nuestras acciones no estarán al servicio de agendas condicionadas y podremos actuar en formas tales, que sirvan a la realidad de las situaciones que encontramos en la vida.

Participación

Table

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Dedicación del mérito

Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad

Que todos puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento

Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento

Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros

Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive.