9.KTCZoom.
Despierta a tu vida
Descubre el camino budista de la atención.
Extractos del libro Wake up to your life de Ken McLeod
Martes 9 de abril, 2024
Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez
¡Tashi Delek para todos!
Muy buenas tardes. Me alegra encontrarnos de nuevo.
1.
Sesión inicial de meditación
C. Empezaremos con unos minutos de silencio para ayudarnos a ubicarnos aún más física y mentalmente aquí, donde estamos ahora. Nada mejor que terminar el día con una buena práctica de meditación.
Como lo hemos comentado anteriormente, esto nos permite hacer un corte con todo lo que se vivió durante el día y comenzar frescos y descansados la noche que apenas comienza.
Estamos aquí, aprendiendo a “utilizar la atención” para “transformar nuestras mentes”.
Queremos ser seres que viven acompañados de una mente ubicada en el momento presente. Queremos lograr “presencia”, dejar atrás la forma de ser que nos ha acompañado a lo largo de todos estos años donde una mente confundida, dispersa, fragmentada y distraída ha sido la que ha guiado nuestras vidas.
Queremos y sabemos que podemos lograrlo. Ya hemos visto cambios muy positivos en nuestra forma de ver las cosas y eso, a su vez, nos ha llevado a pensar y actuar de manera más acertada. Queremos seguir por ese camino porque se trata de nuestro propio beneficio y del beneficio de todos que es lo que andamos buscando.
Sentados sobre la parte delantera de la silla colocamos las plantas de los pies sobre el piso.
Ahora estiramos los brazos y colocamos las palmas de las manos hacia abajo sobre los muslos, cerca de las rodillas. Enderezamos la columna, empujamos el torso un poco hacia atrás, retraemos la barbilla, pegamos la lengua contra el paladar y mantenemos los ojos entornados.
Dejamos atrás todo recuerdo pasado y no nos involucramos con especulaciones sobre el futuro. Emprendemos la sesión desde una mente abierta a cualquier cosa que pudiese surgir como experiencia, ya sea a nuestro alrededor o interiormente. Sabemos que cualquier cosa puede suceder; sabemos que todo cambia y cambia momento a momento. No importa. No tenemos por qué reaccionar ante eso.
Mantenemos la atención en la respiración. Cuando el aire está entrando por la nariz, la atención enfocada permite que la consciencia se dé cuenta de que está entrando con el aire; cuando está saliendo, la atención enfocada permite que la consciencia o la mente se dé cuenta de que está allí mismo, saliendo con el aire, siendo “una” con el aire.
Aire, atención y consciencia son “uno” en la inspiración y en la expiración. Si, en algún momento nos damos cuenta de que la mente se ha distraído, abandonamos la distracción y la regresamos a la respiración.
Que nuestra práctica sirva de beneficio para todos los seres sin excepción alguna.
15 minutos de práctica
Aprovechando la quietud, la claridad y la apertura
producto de la práctica que acabamos de hacer,
recordemos que,
estas palabras van dirigidas a cada uno de nosotros.
Que esto tiene ver con nosotros.
2.
La disciplina de la comprensión
En las sesiones pasadas revisamos las dos primeras disciplinas budistas, la disciplina de la moralidad, la disciplina de la meditación y, ahora veremos la tercera disciplina, la disciplina del entendimiento o sabiduría.
Aquí, dice Ken McLeod, los tres niveles de entendimiento o sabiduría son: 1) la comprensión convencional, 2) la comprensión de que “yo” no existe de manera independiente y 3) la comprensión de la “presencia”.
1) Compresión a nivel convencional implica comprender, entender, cómo la práctica de la meditación y las perspectivas budistas de la vida reducen el estrés y los comportamientos reactivos y nos ayudan a ser más efectivos en nuestras vidas. Ahora bien, esta comprensión es principalmente intelectual.
Por ejemplo, cuando una relación llega a su fin y sufrimos, recordamos, por ejemplo, la primera noble verdad: que existe el sufrimiento. Esta primera noble verdad nos ayuda a diferenciar entre el dolor de la separación y nuestra reacción emocional a ella.
La comprensión convencional de la meditación incluye cómo utilizar la meditación para relajarse, para abandonar la reactividad, para trabajar a través de los sentimientos y perturbaciones, y lograr interiorización con respecto a las situaciones.
C. ¿Pueden ver el inmenso beneficio que nos proporciona recordar el dharma en esos momentos, cómo nos salva de la tristeza y la depresión? El dharma es para saborearlo, masticarlo, tragarlo, hacerlo, “uno” con nosotros, utilizarlo, ponerlo en práctica día a día, principalmente en los momentos más difíciles. De no ser así, ¿por qué no lo aplican? ¿A qué creen ustedes que se debe el no hacerlo?
Participación
2) El segundo nivel es la comprensión basada en la experiencia de que no existimos en la forma en que ordinariamente pensamos que lo hacemos. Este nivel de comprensión NO es intelectual. A través de la meditación y la práctica, tenemos la experiencia directa de ver que ahí no hay tal cosa como un “yo”.
La ilusión de una cosa permanente e independiente llamada “yo” es expuesta; los patrones de miedo y reacción basados en preservar la malinterpretación de “yo” son desmantelados. Somos liberados de la carga de tener que definir qué y quién somos. El apego a “yo” ya no distorsiona nuestra experiencia de vida.
C. Hace poco, estuve discutiendo con Adriana sobre el uso de la expresión “del yo” o “de yo” que es la forma como prefiero plantearlo. ¿Por qué lo hago? Porque cuando decimos algo acerca “del yo”, percibo inmediatamente que se está hablando acerca de algo, pero en cambio, cuando decimos algo acerca “de yo”, sucede todo lo contrario, inmediatamente lo experimento como referido a mí; que tiene que ver conmigo. Esta última forma de expresión tiende a personalizarlo que es precisamente lo que necesitamos tener claro, que esto tiene que ver con nosotros, que se está hablando acerca de nosotros.
Participación
Ken McLeod sigue diciendo que, la frase de Descartes, “Pienso, luego existo” es cierta, pero no es una prueba de existencia, es simplemente una descripción de los procesos de pensamiento. El “yo” es un producto del pensamiento.
3) El tercer nivel es la comprensión de la “presencia”. Esta consiste en el conocimiento directo de que toda experiencia carece de base, que simplemente surge y desaparece. Aquí es donde nos abrimos al misterio de ser y comenzamos por preguntarnos, ¿qué es la experiencia?
C. ¿Qué entendemos por experiencia?
Participación
Experiencia consiste en ese fenómeno que consiste en pensamientos, sensaciones y sentimientos, todos los cuales surgen en la mente.
Esto nos lleva a hacemos la siguiente pregunta: ¿qué es la mente?
C. ¿Qué entendemos por mente? ¿Qué es la mente para mi? Participación
Nada es visto, pero en esa nada la claridad de la consciencia está presente. La mente no es simplemente nada. Es vacía, no es una cosa y es claridad al mismo tiempo.
Nada impide el surgimiento de la experiencia. Los tres aspectos de la mente -vacuidad, claridad y experiencia sin impedimentos- constituyen el verdadero misterio de ser. En el abierto espacio de la consciencia, la experiencia surge y se disuelve, pero lo que surge no está separado de la consciencia.
“Presencia” consiste en permanecer en un estado de consciente atención sabiendo que la naturaleza de la mente es vacía, clara y sin impedimentos, sin que haya separación de lo que experimentamos.
Para tener una mejor idea de estos tres niveles de comprensión o entendimiento, tomen un cubo de hielo, nos propone Ken McLeod. ¿Qué es eso? A nivel convencional, un cubo de hielo es agua que ha sido congelada en forma de cubo. Puede ser utilizada para refrescar bebidas o para aplicar una compresa fría sobre un músculo adolorido.
Ahora, coloca el cubo en la palma de tu mano. ¿Qué es ahora? Tu mano se pone cada vez más fría y, la sensación de frío se torna más y más y más intensa hasta que llega a sentirse casi como quemando. Dices, “mi mano está tan fría que duele”, pero ¿qué es este “mi”? ¿Dónde está el “yo” que tiene una mano? Cuando miras, no ves nada.
Participación
C. Aquí es donde convencionalmente, y antes de comenzar a profundizar en las verdades del dharma todos respondemos lo mismo. Nos identificamos con la persona, pensamos que “yo” es fulana o fulano de tal, la apariencia y la personalidad.
Las sensaciones de frío están presentes, sigue diciendo Ken McLeod, así como las sensaciones de incomodidad, los conceptos de frío, de un cubo de hielo, de dolor, sensaciones de ansiedad, de rechazo y miedo y consciencia de todo lo anterior.
¿Dónde está el “yo” a quién le pertenece la mano? No existe tal “yo”, pero sientes fuertemente que “yo estoy adolorido”.
C. Por lo que dijimos anteriormente, porque crees que eres dueño de esa mano.
Pero si permites que tu atención repose en las sensaciones en tu mano, dice Ken McLeod, abandonando el aferramiento a “yo” y “mí”, “mía”, y también tus reacciones al frío, la amenaza y el miedo ceden dejando solamente a la pura experiencia.
C. ¿Pueden verlo? Lo que queda es simplemente algo que está sucediendo, pura experiencia, pero no tenemos necesariamente que ponerle nombre y apellido ni tampoco agregarle adjetivos calificativos. Participación
Para el tercer nivel de comprensión pregúntate: ¿qué es esta experiencia, esta sensación de frío? Mira cuidadosamente para determinar exactamente lo que la experiencia es. Encontrarás que esta se disuelve en tu atención. Tu dedo duele por el frío. Surge el dolor en el dedo, pero el dolor no es de hecho sentido por la piel, el hueso, o el músculo del dedo. No es sentido por el cerebro o ninguna otra parte del sistema nervioso que conecta al cerebro con el dedo. No puedes encontrar nada que sienta la sensación de dolor, entonces ¿dónde está el dolor? ¡Sin embargo el dolor está ahí!
El dolor consiste en una “sensación” que surge en la experiencia.
La “experiencia” surge en la mente.
Si miras a la mente que experimenta el dolor, sigues sin ver nada aun cuando la experiencia permanece vívida. ¡Cuán extraño y misterioso! Imagina lo que sería tu vida si experimentases cada momento con la intensidad con la que experimentas el frío del cubo de hielo, y simultáneamente vieses y supieses que lo que estabas experimentando era ni más ni menos que un surgimiento en tu mente.
Participación
C. Quizás sea buena idea plantearnos diversos ejercicios similares al del cubo de hielo para llegar a verlo con más claridad. ¿Les parece? Ustedes pueden poner los ejemplos, de ese modo reforzarán su intención de practicar. Porque eso será lo que estaremos haciendo. Practicar. Poner en práctica lo que vamos escuchando para entenderlo mejor, a partir de nuestra propia experiencia.
Participación
3.
La intención en las tres disciplinas
Las tres disciplinas de la moralidad, la meditación y la comprensión actúan como un puente que conecta la actividad de la vida con nuestra intención de practicar. Comenzamos con la intención de lograr liberación individual y adoptamos una forma de vida, el código de la liberación individual, consonante con esa intención.
A medida que la comprensión se profundiza, la intención cambia a despertar a la naturaleza de la experiencia, y nos movemos hacia el código del ser despierto. Finalmente, la intención cambia a permanecer en presencia -la directa atención consciente que es nuestra herencia humana- y nos movemos al código de quien sostiene esa atención consciente.
A nivel convencional, observamos la moralidad porque forma parte de la estructura social en la que vivimos. Si practicamos meditación, lo hacemos para alcanzar beneficios personales tales como relajación, reducción del estrés o una mayor efectividad.
Comprensión a nivel convencional también incluye al aprendizaje que emprendemos por razones personales: queremos ser más efectivos, necesitamos aprender una habilidad relacionada con nuestro trabajo, o, nos gustaría aprender acerca de un tema para nuestro propio entretenimiento.
Ahora el interés en la liberación individual conduce a tener una relación diferente con la moralidad. Actuamos de manera moral porque hacerlo reduce la perturbación emocional; nos interesa menos actuar de manera apropiada como miembro de la sociedad y más, crear un entorno interior que apoye nuestros esfuerzos en la meditación y la comprensión.
Las prácticas meditativas de liberación individual cultivan suficiente atención como para penetrar los patrones habituales asociados con la sensación de ser quién somos. La comprensión surge cuando vemos y sabemos directamente, que la sensación de ser quien creo que soy, ese “yo”, es una malinterpretación y que el sufrimiento proviene de la reactividad emocional asociada con ésta, y, una vez que esta comprensión es estabilizada, somos liberados del proceso reactivo.
Participación

Dedicación del mérito
Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad
Que todos puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento
Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento
Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros
Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive.